Nacionales
Soldados sobrevivían con menos de $2 al día en administración pasada
El ministro de la Defensa Nacional, Francis Merino, dijo que los soldados de tropa recibían, antes de entrar en vigencia el aumento, $50 mensuales para alimentación, lo que era igual a $1.66 al día.
Las condiciones con las que trabajaban los militares no eran óptimas, ya que si se divide el $1.66 entre los tres tiempos de comida al día, se obtiene que en cada tiempo les otorgaban 55 centavos para su alimentación.
En el país, el precio de un almuerzo en diversos comedores, por ejemplo, ronda entre $1.50 hasta los $2.50, por lo que los soldados podían comprar solamente un tiempo de comida. En redes sociales circularon casos en que soldados tenían que comer dos panes franceses por tiempo.
“Al soldado regular, desde el soldado hasta su sargento, el Estado les asignaba $50 para comida al mes, $1.66 por día, estamos hablando de un poco más de 53 centavos el tiempo de comida. El resto de elementos de la fuerza armada, hasta mi persona, debe pagar $50 para alimentarse, si es que quiere comer en las instalaciones. Lo más conveniente es eso, porque por la tarea de nosotros no nos permite andar buscando comedores”, dijo Merino en la entrevista de Frente a Frente.
Por esas condiciones escasas, dijo el ministro de Defensa, es que la decisión de Nayib Bukele de elevar hasta los $200 mensuales en alimentación, tanto para elementos de la Policía Nacional Civil (PNC) como para soldados, ha “levantado la moral”.
“El señor ministro de Justicia junto con el director de la PNC le decían al presidente que fuera bueno regularlos a todos los policías a $200, entonces ahí aprovechamos para pedirle que se hiciera lo mismo con elementos de tropa. El presidente lo vio de manera positiva y dijo que le extrañaba que hubiera esa diferencia, tomó la decisión y ahora ya se le entrega $200 a los elementos de tropa”, dijo Merino.
Con el aumento que recibieron en alimentación, los soldados ahora reciben diario en concepto de alimentación $6.66, lo que por tiempo de comida significa $2.22. Una cifra que permite una mejor alimentación.
“Eso les ha levantado la moral, les ha ayudado mucho porque el sueldo de un soldado es bien bajo, anda por los $285, entonces eso les ayuda porque a pesar de que en la Fuerza Armada se les da la mayoría de cosas, siempre se incurre en algunos gastos que van disminuyendo esa capacidad. Esto ha sido muy positivo y están muy motivados en la seguridad pública”, agregó el titular de la Defensa Nacional.
Texto El Salvador Times
Nacionales
Sepultan a Junior Serrano, el futbolista de Quezaltepeque abandonado en una cuneta tras un accidente de moto

Nacionales
Soyapango: vendedores dejan las calles antes del 20 de septiembre; arranca la fase 1 del reordenamiento
La Alcaldía de San Salvador Este informó que comerciantes informales siguen retirando sus puestos de las calles de Soyapango. Lo presenta como desalojo voluntario, primer paso de la revitalización de calles, aceras y espacios públicos. La fase 1 empieza el 20 de septiembre y cubre Calle Roosevelt, 2.ª Calle Oriente, avenida Cuba y los sectores frente a Walmart, Plaza Mundo y la Central de Abastos. En anuncios previos la comuna también incluyó avenida Rosario Sur y el bulevar del Ejército.
El plazo no nació ayer. Los vendedores recibieron notificaciones a inicios de septiembre: fecha límite, el 20. Varios dijeron a La Prensa Gráfica que no se oponen al orden, pero pidieron quedarse hasta diciembre para aprovechar las ventas de fin de año y pagar deudas. El concejal Cayetano Cruz (FMLN) habló de unas 450 familias afectadas y de alternativas poco claras. La alcaldía ha mencionado reubicación en el ex IRA de San Martín y en locales de Soyapango; los comerciantes insisten en que, al notificarlos, no les entregaron un puesto concreto.
Esto ya se ensayó. En junio la comuna retiró 33 puestos de la 8.ª avenida Norte y habló de espacios vacíos en el mercado central; parte de los afectados denunció que el nuevo sitio había que acondicionarlo con su propio dinero. El mismo tipo de reordenamiento se aplicó en los alrededores del Mercado Central de San Salvador Centro. Recuperar aceras es la tesis oficial: peatones y carros sin obstáculo. El otro lado es el ingreso diario de quien lleva años —a veces décadas— vendiendo en la vía pública.
Desde las 10:00 p. m. de este sábado 19 hasta las 6:00 a. m. del domingo 20 hay circulación controlada en 4.ª Avenida Sur (Cuba), 2.ª Calle Oriente, Franklin Roosevelt Oriente y 6.ª Avenida Norte. Quien circule por Soyapango debe buscar ruta alterna. El debate no se acaba el domingo: calles despejadas contra sustento informal. El dato que falta, y que van a exigir los vendedores, es dónde van a trabajar el lunes.

Judicial
Condenan a 10 años por estafa agravada en San Miguel: cobró $3,000 por dos Toyotas de EE. UU. y desapareció
El Tribunal Primero de Sentencia de San Miguel condenó a diez años de prisión a José Ricardo Bado Rodríguez por estafa agravada contra dos hombres a los que prometió traer vehículos desde Estados Unidos. El fallo, informado por la Fiscalía y el centro judicial, se dictó en rebeldía: el procesado no compareció y hay orden de captura vigente para que cumpla la pena.
El modus operandi fue telefónico. Bado Rodríguez se presentó como importador, pidió $1,500 de anticipo a cada víctima —$3,000 en total— y se comprometió a exportar dos Toyota, años 2006 y 2012, con entrega aproximada en agosto de 2019. El dinero se lo entregaron el 2 y el 3 de mayo de ese año. Después cortó el contacto. Las víctimas denunciaron el 28 de agosto de 2019, cuando no hubo ni carros ni respuesta.
Entre la denuncia y la condena pasaron siete años. Eso no anula el delito: el tribunal valoró las pruebas en vista pública y calificó los hechos como estafa agravada, no como un simple incumplimiento comercial. En El Salvador este esquema —anticipo por un “carro de afuera” que nunca llega— se repite. La diferencia, en este caso, es que el expediente llegó a sentencia firme y a una pena de una década.
Mientras Bado Rodríguez no sea detenido, la condena queda en papel. La orden de captura sigue activa. Quien pague adelantos por importaciones debería exigir contrato, datos fiscales y rastro del trámite aduanal; sin eso, el riesgo no es solo perder $1,500: es entrar en un proceso que, como este, puede tardar años.




