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Fenómeno de la Niña se establecerá en el segundo semestre
El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) prevé lluvias de corta duración para este fin de semana, lo que podría contribuir con la disminución de las altas temperaturas registradas en las últimas semanas en diversos puntos de El Salvador.
«Las altas temperaturas continúan, pero pueden verse disminuidas. Estamos esperando un par de tormentas a partir del fin de semana en sitios puntuales del país. Serán lluvias relativamente cortas, de 15 a 20 minutos de duración», informó ayer el ministro de Medio Ambiente, Fernando López.
El funcionario añadió que en los últimos días han registrado un nuevo récord de temperaturas máximas en Perquín, Morazán, donde el termómetro marcó 34.3 °C el miércoles 20 de marzo, superando el registro de 33.4 °C establecido en 2020 durante las horas de mayor insolación.
Ese mismo día, en Cojutepeque, Cuscatlán, se registró 37.2 °C, sobrepasando el máximo de 37.1 °C registrado en 1985.
«Hemos tenido una ola de calor, con temperaturas de más de 40 °C en algunas zonas. Se superaron récords de temperaturas máximas. Es importante no exponerse a los rayos del sol si no es necesario, mantenerse bien hidratados y actualizarse con el pronóstico del tiempo», reiteró el funcionario.
Asimismo, indicó en abril se registrarán más lluvias, las cuales incrementarán en intensidad de forma gradual. Para mayo se prevé el establecimiento de la época lluviosa con la influencia del fenómeno de El Niño; sin embargo, en junio llegará la fase neutral y en los últimos seis meses del año se espera que se instale el fenómeno de La Niña, lo que implica un incremento en la cantidad e intensidad de las tormentas.
«Hemos tenido poca lluvia, esta es una condición que prevalece en el periodo de Semana Santa. Estamos con el fenómeno de El Niño y esperando una transición rápida hacia La Niña», añadió López.
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El uso del teléfono y la excesiva velocidad son las principales causas de los accidentes de tránsito
La alta siniestralidad vial en el país continúa en aumento, con cifras que superan las registradas en años anteriores, confirmó el titular del Viceministerio de Transporte (VMT), Nelson Reyes, en la entrevista Punto 105. Asimismo, hizo un llamado urgente a la conciencia de los conductores.
Durante una entrevista, el funcionario explicó que «los números hablan claro y son más altos que los años anteriores», señalando que la mayoría de accidentes responden a conductas prevenibles. «Cada vez que sucede un accidente se realiza una investigación para determinar las causas, y la mayoría son situaciones que no tuvieron que haber pasado si se respetaran las normas de tránsito», afirmó.
Reyes enfatizó que la principal causa de muertes en carretera es la distracción al conducir, especialmente por el uso del teléfono celular. «No me canso de repetirlo: la distracción a la hora de conducir es el enemigo público número uno de la seguridad vial», subrayó. Agregó que «el uso del celular, aunque parezca inofensivo, provoca que el vehículo pierda trayectoria en cuestión de segundos, con consecuencias graves o fatales».
El ministro también destacó que actualmente existe una mayor vigilancia en las vías. «Estamos siendo observados en todo momento, ya sea por cámaras de fotomulta, equipos institucionales o incluso por otros ciudadanos», indicó, al tiempo que reiteró que estas herramientas permiten detectar infracciones y aplicar sanciones.
Como segunda causa de accidentes, señaló el exceso de velocidad, el cual, combinado con la distracción, incrementa significativamente el riesgo. «Son los dos puntos donde más se está perdiendo la vida en nuestras carreteras», advirtió.
El funcionario explicó que incluso incidentes menores impactan la movilidad. «Un accidente, por leve que sea, afecta el tráfico y retrasa la circulación de todos», dijo, destacando la importancia de actuar con responsabilidad para evitar congestionamientos y tragedias.
En ese sentido, reiteró el llamado a respetar las normas viales. «Estamos salvando vidas si cumplimos la ley, y al mismo tiempo todos nos movemos más rápido», expresó.
Sobre el control de infracciones, indicó que estas pueden ser notificadas mediante sistemas digitales, incluyendo mensajes de texto y correo electrónico. Sin embargo, alertó a la población sobre posibles estafas: «Es importante verificar siempre en los canales oficiales antes de realizar cualquier pago», recomendó.
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Tráfico colapsado dejó choque de rastra en el bulevar Venezuela
Tráfico colapsado y daños materiales dejó el accidente provocado por una rastra que transportaba postes tras impactar con un poste del tendido eléctrico en el bulevar Venezuela.
El percance abarcó dos carriles y causó el cierre total del paso en el sentido de San Salvador hacia el bulevar del Ejército. Mientras el personal del Viceministerio de Transporte (VMT) trabajaban en la zona, habilitaron la 38 Avenida Sur como ruta alterna.
Hasta el momento, las autoridades no han revelado la causa del percance que generó fuerte congestionamiento en el sector.
De acuerdo con el VMT, la distracción por uso del celular al conducir es la principal causa de siniestros viales en El Salvador.
«Si es urgente atender una llamada o responder un mensaje, detente en un lugar seguro donde no obstruyas el tránsito vehicular y luego continúa tu trayecto», enfatizó la institución.
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El grito silencioso de una niña: “Mami tuvo un accidente”… y encontró a su madre bañada en sangre
Era un domingo que prometía ser como cualquier otro en la humilde casa de la calle Libertad Oriente, barrio San Rafael, en pleno corazón de Santa Ana Centro. Pero para una inocente niña de apenas 8 años, ese día se convirtió en la pesadilla que le robó la infancia de un solo golpe.
La pequeña, cuyo nombre protegemos por su edad y su dolor, se topó con la escena más cruel que un niño pueda imaginar. Ahí, tirada en el piso de la entrada de su hogar, yacía su mamá: Glenda Isabel Hernández Trujillo, de solo 28 años. Sangre en la cabeza. Inmóvil. Silenciosa para siempre.
Con el corazón latiéndole como un tambor de terror, la niña no gritó. No corrió a la calle pidiendo ayuda. En su mente de apenas ocho primaveras, solo pensó en una cosa: llamar a los familiares. Marcó el teléfono con sus manitas temblorosas y, con la voz entrecortada, soltó la frase que ahora retumba como un eco de tragedia: “Mami tuvo un accidente”.
Los parientes llegaron corriendo, con el alma en vilo. Lo que encontraron les heló la sangre: Glenda tirada en el umbral de la casa, con evidentes signos de violencia. La sangre ya había empezado a secarse alrededor de su cabeza. Sin perder un segundo, la cargaron y la llevaron de urgencia al Hospital San Juan de Dios de Santa Ana, rogando que aún respirara.
Pero ya era tarde. Los médicos solo pudieron confirmar lo peor: Glenda Isabel Hernández Trujillo había fallecido.La Policía Nacional Civil (PNC) llegó al lugar y, tras una primera inspección, no quedó duda. Lo que parecía un trágico accidente era en realidad un asesinato a sangre fría. La víctima fue atacada con arma blanca al interior de su vivienda.Y en medio de la sangre, del dolor y de las sirenas, quedaba el centro de esta historia: una niña de 8 años que ahora carga sobre sus pequeños hombros el peso de haber sido la primera en ver a su mamá muerta.
Pero la justicia no tardó en actuar.
Menos de 24 horas después, las autoridades capturaron al presunto responsable: Diego Antonio Santos Villanueva, de 34 años, quien según las investigaciones mantenía una relación con Glenda y trabajaba como taxista (realizando viajes a través de una plataforma de transporte). El hombre huyó hacia Guatemala tras el crimen, pero fue localizado y detenido por las autoridades guatemaltecas gracias a trabajos de inteligencia de la PNC. Posteriormente fue entregado a las autoridades salvadoreñas para enfrentar el proceso penal.
Ya no hay risas en esa casa de la calle Libertad Oriente. Solo queda el silencio roto por el llanto de una huérfana que, con una simple llamada, le cambió la vida para siempre a su familia. Los vecinos todavía no pueden creerlo. Pero la pequeña… ella ya vivió el horror que ninguna niña debería conocer jamás.
Glenda Isabel deja un vacío imposible de llenar. Y una hija de 8 años que, desde hoy, tendrá que aprender a crecer sin los brazos que la vieron nacer.





