Nacionales
Centros Penales no reporta casos positivos ni sospechosos de Covid-19
El sistema penitenciario no registra actualmente casos de internos confirmados ni con sospecha de Covid-19, ya que las medidas sanitarias se realizaron con mucha disciplina en todos los recintos del país para garantizar la salud a la población reclusa.
La Dirección General de Centros Penales (DGCP) ejecuta diferentes acciones encaminadas a prevenir enfermedades y minimizar los posibles riesgos de la propagación de Covid-19, así como otras enfermedades.
Meses atrás, en el sistema penitenciario se registraron 1,800 casos sospechosos y 141 contagios en varias cárceles. Actualmente, todos están recuperados, y no se registra internos fallecidos por la enfermedad.
La estrategia de prevención para contener la proliferación de Covid-19 dentro de los recintos está funcionando. En cada centro penal se mantienen protocolos para evitar que el coronavirus ingrese a las prisiones. El personal de seguridad y de salud que ingresa a los centros penales pasa previamente un proceso de desinfección.
También se continúa con la búsqueda de la identificación temprana de casos sospechosos. Ya por varias semanas, según el personal del Ministerio de Salud al interior de los penales no se registran.
Como parte del protocolo sanitario cuando se encontraba un interno con sospecha de la enfermedad se hacía una búsqueda de los nexos para su aislamiento oportuno y de esa manera prevenir la contaminación masiva.
Otras de las enfermedades que el Gobierno articula esfuerzos para erradicar completamente en los recintos es la tuberculosis y la desnutrición. Aunque en los últimos meses se ha registrado una reducción de casos con tuberculosis, las autoridades penitenciarias continúan trabajando para erradicar la enfermedad por completo.
ENTREGA ESPECIAL
Tras varios días de búsqueda, Daniel encuentra el cuerpo de su primo entre los escombros en Venezuela
Daniel González removía polvo y pedazos de bloque con el cepillo de una escoba y sus propias manos dentro de un orificio cavado bajo una losa de concreto. Poco a poco, entre los escombros, comenzó a emerger un cráneo, el primer indicio de su primo, a quien buscaba desde hacía 18 días.
Félix Astudillo fue uno de los más de 4,500 fallecidos por el doble terremoto que impactó el norte de Venezuela el pasado 24 de junio. Al momento de la tragedia se encontraba en un festejo en el piso 2 del edificio Residencias Arichuna, ubicado en el sector Los Corales de La Guaira, el estado más afectado.
La estructura colapsó y quedó sepultada bajo toneladas de concreto. Daniel llegó al lugar un día después del terremoto y encontró el edificio en ruinas.
Según su relato, los trabajos con maquinaria comprometían los cuerpos que permanecían atrapados. Pese a no contar con conocimientos técnicos en labores de rescate, asumió el liderazgo y cambió el método de operación, logrando recuperar varios cadáveres.
Su principal motivación era encontrar a su primo, con quien se crio como si fueran hermanos.
«Mi objetivo es sacar a mi hermano y sacar a las otras 10 o 11 personas también restantes, porque yo siento que son familia mía», expresó Daniel, un joyero de 35 años.
«Merecen tener un entierro digno, porque es muy difícil para la mamá, para el padre (…) es una incógnita que les queda por toda su vida», agregó.
El polvo cubre la ropa negra de Daniel, mientras sus desgastados guantes de tela reflejan más de dos semanas de arduo trabajo. Duerme pocas horas en una carpa instalada a metros del edificio y, durante sus momentos de descanso, piensa en las labores realizadas, los cuerpos recuperados y el trabajo que aún falta por completar.
Un grupo de rescatistas voluntarios, policías y bomberos rodeó el hoyo donde finalmente fue localizado Félix. Con un esmeril, cortaron cuidadosamente las varillas metálicas de las columnas que obstaculizaban el área.
Los equipos aún necesitaban removedor para extraer el cuerpo, en estado de descomposición, sin causarle mayores daños.
Tras encontrar el cadáver, un fuerte olor a putrefacción impregnó el ambiente. El hedor se convirtió en una de las principales pistas utilizadas por los rescatistas para buscar entre los escombros.
El olor les indica las zonas donde deben revisar. Posteriormente, utilizan fotografías de los apartamentos enviadas por familiares para estudiar la estructura y determinar los puntos donde deben realizar las excavaciones.
«No parecemos topos, parecemos sabuesos», comentó Daniel irónicamente, en referencia a los rescatistas mexicanos conocidos popularmente como «topos».
«Con el olor nos guiamos, tomamos fotos y empezamos a excavar. Es fuerte el trabajo, pero gracias a Dios hemos sacado 11 cuerpos intactos con esa metodología», explicó.
Daniel estudió ciencias forenses y la tragedia lo llevó a poner en práctica sus conocimientos para identificar y preservar los cuerpos encontrados.
Su experiencia le permitió reconocer inmediatamente a su primo. Pese al alto grado de descomposición, observar su dentadura fue suficiente para confirmar que su «hermano» había muerto entre los escombros.
«Es difícil, yo siempre he estado con él. Él sabía que estaba con él en las buenas y en las malas. Ahí estoy, pa’lante, hasta la muerte», dijo Daniel mientras las lágrimas comenzaban a brotar de sus ojos.
«Yo le cumplí lo que le prometí, que lo iba a rescatar», agregó.
Entre momentos de esperanza y las arduas labores de rescate, Daniel no había tenido espacio para procesar la pérdida de su primo. Además, carga con el luto de los cuerpos que ha recuperado.
«Yo creo que estas mismas lágrimas que estoy botando son por los 11 cuerpos que ya saqué y por los 10 o poco más que todavía quedan», expresó.
Conmocionado, Daniel revisó las pertenencias de Félix encontradas en una cartera ubicada junto al sofá donde descansaba al momento del colapso del edificio.
Observó detenidamente su documento de identidad, tarjetas bancarias, billetera y su teléfono celular, que quedó hecho añicos. Posteriormente, guardó cuidadosamente cada objeto en una bolsa de plástico.
«Ya por lo menos mi familia va a estar tranquila», concluyó.
Nacionales
Autoridades capturan a sujeto con marihuana y dinero en efectivo en Tonacatepeque
La Policía Nacional Civil (PNC) informó sobre la captura de Milton Jonathan Márquez Torres, de 33 años, durante un procedimiento desarrollado por equipos de investigaciones en Tonacatepeque, San Salvador Este.
De acuerdo con la institución policial, durante la intervención le fue incautada una porción grande de marihuana, una balanza digital, un triturador metálico y dinero en efectivo.
Márquez Torres será remitido por el delito de posesión y tenencia con fines de tráfico.
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Capturan a sujeto por lesionar a su madre con un palo en San Vicente
La Policía Nacional Civil (PNC) informó sobre la captura de Mauricio Enrique Ayala Meléndez, de 28 años, señalado de lesionar a su madre con un palo tras llegar ebrio a la vivienda en San Sebastián, San Vicente Norte.
De acuerdo con la institución policial, luego de la agresión, el hombre huyó del lugar. Equipos de la PNC iniciaron un rastreo que permitió ubicarlo y capturarlo en un procedimiento realizado junto a la Fuerza Armada de El Salvador.
La víctima recibió atención médica y se encuentra estable. Además, contaba con medidas de protección vigentes, las cuales fueron incumplidas por el imputado.
Ayala Meléndez será remitido por los delitos de lesiones, expresiones de violencia contra las mujeres y desobediencia en caso de medidas cautelares o de protección.






