Nacionales
Baja en asesinatos de operadores del sistema de justicia es efecto del Plan Control Territorial
La cifra de homicidios de los operadores del sistema de justicia ha disminuido en un 64% en 2020 con relación al mismo período de 2019, como resultado de la implementación del Plan Control Territorial impulsado por el Gobierno del Presidente Nayib Bukele.
Entre el 1 de enero y el 27 de septiembre, los asesinatos de personal que forma parte de instituciones vinculadas con el sistema de justicia se redujeron de 37 el año pasado a 13 ocurridos en 2020, según las estadísticas de la Policía Nacional Civil (PNC).
Los datos policiales muestran que en lo que va de 2020, se contabilizan ocho agresiones armadas que les arrebataron la vida a igual número de agentes de la corporación, la cifra está por debajo de los 25 homicidios de miembros de la PNC registrados en el mismo período de 2019.
Mientras que en las estadísticas de la PNC, la cantidad de miembros de la Fuerza Armada de El Salvador (FAES) asesinados en lo que va de 2010 suman 3, mientras que en el mismo período de 2019 fueron 12.
El año pasado se cometió el crimen de un empleado administrativo de la Policía, mientras que este año no se contabiliza ninguno.
El Plan Control Territorial comenzó a implementarse como la estrategia de seguridad del Gobierno del Presidente Bukele el 20 de junio de 2019, desde entonces se evidencia una reducción sostenida de los ataques armados a escala nacional.
El Plan se ha enfocado en los centros históricos de los municipios donde los grupos criminales captan los mayores flujos financieros, por lo que de esta manera se busca golpear sus finanzas.
El éxito del Plan Control Territorial también se evidencia en la disminución de otros delitos como asesinatos de mujeres, adolescentes y niños, extorsiones, hurto y robo de vehículos, así como la denuncia de casos de personas desaparecidas.
Nacionales
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Nacionales
Soyapango: vendedores dejan las calles antes del 20 de septiembre; arranca la fase 1 del reordenamiento
La Alcaldía de San Salvador Este informó que comerciantes informales siguen retirando sus puestos de las calles de Soyapango. Lo presenta como desalojo voluntario, primer paso de la revitalización de calles, aceras y espacios públicos. La fase 1 empieza el 20 de septiembre y cubre Calle Roosevelt, 2.ª Calle Oriente, avenida Cuba y los sectores frente a Walmart, Plaza Mundo y la Central de Abastos. En anuncios previos la comuna también incluyó avenida Rosario Sur y el bulevar del Ejército.
El plazo no nació ayer. Los vendedores recibieron notificaciones a inicios de septiembre: fecha límite, el 20. Varios dijeron a La Prensa Gráfica que no se oponen al orden, pero pidieron quedarse hasta diciembre para aprovechar las ventas de fin de año y pagar deudas. El concejal Cayetano Cruz (FMLN) habló de unas 450 familias afectadas y de alternativas poco claras. La alcaldía ha mencionado reubicación en el ex IRA de San Martín y en locales de Soyapango; los comerciantes insisten en que, al notificarlos, no les entregaron un puesto concreto.
Esto ya se ensayó. En junio la comuna retiró 33 puestos de la 8.ª avenida Norte y habló de espacios vacíos en el mercado central; parte de los afectados denunció que el nuevo sitio había que acondicionarlo con su propio dinero. El mismo tipo de reordenamiento se aplicó en los alrededores del Mercado Central de San Salvador Centro. Recuperar aceras es la tesis oficial: peatones y carros sin obstáculo. El otro lado es el ingreso diario de quien lleva años —a veces décadas— vendiendo en la vía pública.
Desde las 10:00 p. m. de este sábado 19 hasta las 6:00 a. m. del domingo 20 hay circulación controlada en 4.ª Avenida Sur (Cuba), 2.ª Calle Oriente, Franklin Roosevelt Oriente y 6.ª Avenida Norte. Quien circule por Soyapango debe buscar ruta alterna. El debate no se acaba el domingo: calles despejadas contra sustento informal. El dato que falta, y que van a exigir los vendedores, es dónde van a trabajar el lunes.

Judicial
Condenan a 10 años por estafa agravada en San Miguel: cobró $3,000 por dos Toyotas de EE. UU. y desapareció
El Tribunal Primero de Sentencia de San Miguel condenó a diez años de prisión a José Ricardo Bado Rodríguez por estafa agravada contra dos hombres a los que prometió traer vehículos desde Estados Unidos. El fallo, informado por la Fiscalía y el centro judicial, se dictó en rebeldía: el procesado no compareció y hay orden de captura vigente para que cumpla la pena.
El modus operandi fue telefónico. Bado Rodríguez se presentó como importador, pidió $1,500 de anticipo a cada víctima —$3,000 en total— y se comprometió a exportar dos Toyota, años 2006 y 2012, con entrega aproximada en agosto de 2019. El dinero se lo entregaron el 2 y el 3 de mayo de ese año. Después cortó el contacto. Las víctimas denunciaron el 28 de agosto de 2019, cuando no hubo ni carros ni respuesta.
Entre la denuncia y la condena pasaron siete años. Eso no anula el delito: el tribunal valoró las pruebas en vista pública y calificó los hechos como estafa agravada, no como un simple incumplimiento comercial. En El Salvador este esquema —anticipo por un “carro de afuera” que nunca llega— se repite. La diferencia, en este caso, es que el expediente llegó a sentencia firme y a una pena de una década.
Mientras Bado Rodríguez no sea detenido, la condena queda en papel. La orden de captura sigue activa. Quien pague adelantos por importaciones debería exigir contrato, datos fiscales y rastro del trámite aduanal; sin eso, el riesgo no es solo perder $1,500: es entrar en un proceso que, como este, puede tardar años.




