Internacionales
TikTok «confía» en detener su prohibición en el estado de Montana, en EE. UU.
«Muy recientemente presentamos una demanda; el asunto está en los tribunales» y «confiamos en que ganaremos», declaró Shou Zi Chew durante el Foro Económico de Catar.
«Creemos que la ley aprobada recientemente en Montana es sencillamente inconstitucional», porque ataca el derecho a la libertad de expresión, insistió el directivo.
La prohibición, que debe entrar en vigor en 2024, es un test para el futuro de la aplicación en Estados Unidos.
Numerosos políticos norteamericanos creen que la aplicación de videos cortos, propiedad de la compañía china ByteDance, está bajo control del gobierno chino y que sería una herramienta de espionaje al servicio de Pekín, lo que la empresa desmiente enérgicamente.
El lunes, TikTok presentó su demanda ante un tribunan federal norteamericano para impedir que Montana implemente la prohibición de la red social.
La prohibición se convirtió en ley con la firma del gobernador de Montana, Greg Gianforte, el 17 de mayo.
Gianforte dijo en Twitter que respaldaba la prohibición para «proteger los datos personales y privados de los habitantes de Montana del Partido Comunista Chino».
El recurso de TikTok considera en cambio que el estado de Montana «ha promulgado estas medidas extraordinarias y sin precedentes basándose nada más que en especulación infundada».
La semana pasada, cinco usuarios de TikTok presentaron por su lado un recurso ante el tribunal federal de Montana para anular la prohibición general, argumentando que viola su derecho a la libertad de expresión.
Los dos recursos presentados contra la decisión del estado de Montana argumentan que éste vulnera el derecho a la libertad de expresión y trata de atribuirse poderes del gobierno federal, al que competen los temas de seguridad nacional.
Prohibiciones en cascada
Chew insitió en que TikTok ha tomado medidas para proteger los datos de los usuarios en Estados Unidos, al almacenarlos «en territorio estadounidense a cargo de una empresa norteamericana y bajo supervisión de personal norteamericano».
«Creemos que hemos tomado medidas que están por encima de lo que nuestro sector ha hecho para proteger la seguridad de cada usuario en Estados Unidos», enfatizó el directivo.
En marzo, Chew tuvo que enfrentar en una comisión del Congreso de Estados Unidos los ataques de legisladores tanto demócratas como republicanos, a propósito de los presuntos vínculos de la aplicación con el poder chino y su peligro para la salud mental y física de los adolescentes.
Con más de 1.000 millones de usuarios activos en todo el mundo, de los cuales unos 150 millones en Estados Unidos, TikTok obtuvo ingresos publicitarios por valor de 11.000 millones de dólares el año pasado.
Con su poderoso algoritmo a base de inteligencia artificial, TikTok se ha mantenido en la vanguardia del sector y atraído a creativos e «influencers». Pero también se le acusa a menudo de difundir desinformación.
Entre los reveses sufridos, el gobierno federal de Estados Unidos y la Comisión Europea prohibieron a su personal el uso de TikTok en sus dispositivos móviles. Reino Unido hizo otro tanto con sus legisladores.
El mes pasado, Australia se unió a la lista de países que prohíben el uso de la aplicación en dispositivos móviles del gobierno, y el regulador británico de datos impuso una multa de 12,7 millones de libras (15,9 millones de dólares) por permitir a 1,4 millones de niños de menos de 13 años el uso de la plataforma, lo que vulnera sus propias normas.
Internacionales
La «desintoxicación digital» avanza entre los jóvenes de EE.UU.
Desplazarse sin Google Maps, dejar de deslizar el dedo por Instagram, guardar los auriculares para escuchar el canto de los pájaros: durante un mes, un grupo de jóvenes estadounidenses cambió sus teléfonos inteligentes por sencillos aparatos de tapa y se embarcó en una desintoxicación digital.
«Estaba esperando el autobús y no sabía cuándo llegaría», recordó Jay West, de 29 años, quien participó en el desafío «Un mes offline», organizado por una pequeña startup con el apoyo de un grupo comunitario local.
Los viejos hábitos son difíciles de erradicar, y West —que trabaja como analista de datos para el sistema de metro de Washington— comentó que a menudo se encontró metiendo la mano en el bolsillo para buscar su teléfono móvil, pese a que no lo llevaba encima.
Pero finalmente resultó ser una experiencia liberadora, asegura.
«A veces me aburría, y eso está bien!», recordó una tarde reciente en una huerta comunitaria de la ciudad donde los participantes de la experiencia se reunieron para compartir las dificultades y las alegrías de desconectarse. «Está bien aburrirse», dijo West.
Sentada a su lado estaba Rachael Schultz, de 35 años, quien tuvo que pedir indicaciones a desconocidos que pasaban en bicicleta. También Lizzie Benjamin, de 25, que desempolvó viejos CD que su padre había grabado para poder escuchar música sin recurrir a Spotify.
Antes de la desintoxicación, a Bobby Loomis —trabajador del sector inmobiliario de 25 años— le costaba ver siquiera un episodio completo de una serie de televisión sin mirar su teléfono.
Vida social «enriquecedora»
Desde hace tiempo, los científicos vienen alertando que la adicción a los teléfonos móviles está asociada con una menor capacidad de atención, problemas de sueño y ansiedad.
En un fallo histórico de fines de marzo, un tribunal de California dictaminó que Instagram y YouTube son responsables de la naturaleza adictiva de sus plataformas.
Un número creciente de jóvenes estadounidenses está, por fin, tomando nota de ello.
Según una encuesta de YouGov realizada el año pasado, más de dos tercios de las personas de entre 18 y 29 años desearían reducir su tiempo de uso de pantallas.
Y existen nuevas herramientas disponibles para lograrlo: aplicaciones, dispositivos para bloquear el teléfono y grupos —como el de Washington— que promueven desintoxicaciones de un mes.
En los campus universitarios se han popularizado las dietas de redes sociales de varias semanas, y las reuniones sin pantallas entre amigos se han convertido en una tendencia en las grandes ciudades.
Prescindir del teléfono inteligente, aunque sea solo por un par de semanas, conduce a un «mayor bienestar y a una mejor capacidad para mantener la atención», afirmó Kostadin Kushlev, investigador de psicología en la Universidad de Georgetown.
Los estudios preliminares sugieren que esos efectos perduran en el tiempo, añadió.
Josh Morin, uno de los organizadores de los programas de desintoxicación en Washington, considera que simplemente dejar de usar el teléfono no es suficiente y que resulta vital ofrecer una alternativa atractiva.
Su programa incluye una sesión semanal de debate para los participantes, en un bar de karaoke situado en un barrio de moda de la capital estadounidense.
«Para romper realmente con ese hábito, es necesario ofrecer una vida social, comunitaria y enriquecedora», señaló Morin.
«El comienzo de algo importante»
«Un mes offline» fue lanzado hace un año por una empresa llamada Dumb.co.
Participar cuesta aproximadamente 100 dólares por persona, tarifa que cubre el préstamo de un celular viejo precargado con herramientas esenciales —llamadas telefónicas, mensajes de texto y la aplicación Uber- que se sincronizan con el teléfono inteligente del usuario.
Hasta la fecha, la «startup» ha avanzado a paso lento. Espera superar la marca de mil participantes en mayo.
Pero los expertos vislumbran una tendencia más amplia.
Graham Burnett, profesor de historia en la Universidad de Princeton, cree estar frente al «amanecer de un movimiento auténtico», similar al surgimiento de la ola ecologista en la década de 1960, que dio lugar a importantes leyes de protección medioambiental.
Kendall Schrohe, de 23 años y empleada en una organización de vigilancia de la privacidad digital, completó el programa mensual de desintoxicación en Washington en enero.
Ahora es capaz de orientarse por su barrio sin depender de Google Maps; además, eliminó su cuenta de Instagram y organizó su propio grupo de «sobriedad digital».
«Adopté una perspectiva optimista y siento que realmente estamos ante el comienzo de algo importante», comentó.
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Seis muertos tras ataque armado en Guatemala
Un fatídico hecho de sangre se registró este lunes en un restaurante ubicado sobre la 18.ª avenida y 8.ª calle, de la Zona 6, de la capital guatemalteca. Clientes y empleados de la cevichería «Viña del Mar» fueron atacados a balazos por dos hombres que ingresaron con los rostros cubiertos. En el lugar fallecieron cinco personas, mientras que los lesionados fueron trasladados al Hospital San Juan de Dios, posteriormente uno murió en el nosocomio, informó el periódico Prensa Libre.
Entre los heridos se encuentra un menor de cinco años que fue movilizado a una unidad de emergencias pediátricas.
Bomberos Voluntarios y Bomberos Municipales fueron los primeros en llegar a la escena del crimen, tras recibir llamadas de emergencias de los vecinos, quienes escucharon los disparos.
Actualmente la Policía Nacional Civil (PNC) y el Ministerio Público (MP) investigan el móvil de la masacre.
Según una publicación en la web del medio guatemalteco La Hora, citando versiones de testigos, los atacantes se movilizaban en motocicletas.
En las redes sociales comenzaron a circular las posibles identidades de las víctimas entre ellas Kimberly Pérez Ramos, su pareja Isaías Boch y el hijo en común que resultó herido; los tres residentes de Buena Vista, Santa María Ixhuatán, Santa Rosa.
Noemí Sinay Hernández ha sido identificada entre las víctimas mortales. La mujer contaba con récord delictivo por asociaciones ilícitas, portación de arma hechiza y conspiración para asesinato, confirmó el vocero de la PNC, Jorge Aguilar. De todos los fallecidos era la única que contaba con antecedentes policiales, añadió.
Una de las hipótesis de la Policía es que el ataque iba dirigido hacia Hernández por presunta rivalidad entre bandas criminales
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Consuelo Porras no podrá reelegirse como fiscal general
La fiscal general de Guatemala, Consuelo Porras, sancionada por Estados Unidos y la Unión Europea por considerarla corrupta y antidemocrática, fracasó este lunes en su aspiración de lograr un tercer mandato, lo que el presidente Bernardo Arévalo rechazaba de forma rotunda.
La salida de Porras del Ministerio Público (MP) es considerada clave por activistas y juristas locales e internacionales para atacar la red de corrupción enquistada en el sistema de justicia, que ha hecho tambalear a la frágil democracia guatemalteca.
Porras quedó fuera de la lista de seis candidatos aprobada por la comisión de abogados que los seleccionó para que Arévalo designe al fiscal general que asumirá el cargo el 17 de mayo por los próximos cuatro años.
Arévalo descartó elegir a Porras por considerarla «peligrosa» para el país, pero la propia comisión evaluadora la excluyó, aunque encabezaba una tabla de puntajes que solo consideraba la experiencia y títulos académicos, no la integridad ética.
Sus críticos la consideran operadora del llamado «pacto de corruptos», la élite político-empresarial ultraconservadora que domina el país.





