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Las últimas fotos de Kobe Bryant y su hija Gianna previo al accidente
Se los veía felices. Las sonrisas reflejaban el gran momento que estaban compartiendo juntos. Como no podía ser de otra manera, el básquet los mantenía unidos.
El sábado por la tarde, horas antes del trágico accidente en helicóptero, Kobe Bryant estuvo junto a su hija en la Academia de Deportes Mamba, en Thousand Oaks, donde Gianna disputó un partido ante la atenta mirada de su padre.
En más de una ocasión, la leyenda de la NBA había manifestado públicamente que Gigi tenía “aspiraciones de estar en la WNBA”, y su talento le permitía soñar.
Nadie iba a imaginar el trágico desenlace que conmovió al mundo. Cuando los integrantes de la Academia Mamba se enteraron de la desgarradora noticia, todos los jugadores, entrenadores y familiares que se encontraban en el lugar compartieron el sentimiento de dolor con reuniones silenciosas que fueron interrumpidas por una oración generalizada.
Según los máximos responsables de la entidad, el apoyo mutuo entre los presentes fue clave para sobrellevar la angustia. Así, el llanto compartido y el rezo constante fueron algunos aspectos determinantes en el recuerdo permanente que se fijó sobre los admiradores de Kobe.

Incluso muchos californianos se acercaron al lugar para instalar un santuario en las puertas del lugar.
La leyenda de la NBA y su hija Gigi volvían de la Academia Mamba cuando ocurrió el accidente. Viajaban en su helicóptero privado cuando éste se precipitó contra el suelo y se vio envuelto en llamas. Personal de emergencias acudió al lugar del siniestro y se confirmó que no había sobrevivientes, según aseguró la policía del condado de Los Ángeles en un mensaje en Twitter.

El ex jugador de los Angeles Lakers utilizaba habitualmente su helicóptero Sikorsky S-76 privado para desplazarse. Bryant estaba casado con Vanessa y, además de Gianna, a quien le decían Gigi, tenía otras tres hijas: Natalia, Bianca y la recién nacida Capri.
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Muere Gianni Pivetta, histórica voz de Los Iracundos: la música romántica latinoamericana está de luto
La música romántica de América Latina perdió este domingo a una de sus voces más representativas. Gianni Pivetta, cantante argentino que durante más de dos décadas fue el vocalista de la legendaria agrupación uruguaya Los Iracundos, falleció a los 67 años, según confirmó oficialmente la banda a través de sus redes sociales.
En un emotivo mensaje, los integrantes del grupo despidieron a quien calificaron como «un trabajador incansable y un gran compañero», recordando su entrega y compromiso por mantener vivo el legado musical de una de las agrupaciones más influyentes de la balada romántica en español.
Pivetta se incorporó a Los Iracundos hace cerca de tres décadas, periodo en el que grabó cinco producciones discográficas y realizó giras por América y Europa, interpretando clásicos como «Puerto Montt», «Te lo pido de rodillas», «Venite volando», «Va cayendo una lágrima» y «Tú con él», canciones que marcaron a varias generaciones.
Su estado de salud se había deteriorado desde octubre de 2024, cuando la agrupación anunció su retiro indefinido de los escenarios para atender complicaciones médicas. Desde entonces, el lugar de vocalista fue asumido por Adán Franco, hijo del fundador Leonardo Franco.
Fundada en Paysandú, Uruguay, en 1961, Los Iracundos son considerados uno de los grupos más exitosos de la música romántica latinoamericana, con más de 15 millones de discos vendidos y una trayectoria que supera las seis décadas. Su legado ha trascendido generaciones y continúa vigente en numerosos países de habla hispana.
Con la partida de Gianni Pivetta, la agrupación pierde a otra de las voces que ayudaron a mantener viva su historia, dejando un profundo vacío entre sus seguidores y en la música romántica del continente.
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El Salvador también rescata mascotas en Venezuela: misión humanitaria brinda atención veterinaria tras devastadores terremotos
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Costa Rica endurece controles en cárceles: destruyen seis consolas PlayStation decomisadas a reclusos
El Gobierno de Costa Rica reforzó las medidas de seguridad en sus centros penitenciarios tras decomisar y destruir seis consolas PlayStation, junto con controles y accesorios, que eran utilizadas por privados de libertad en el Centro Especializado para el Adulto Joven, en Alajuela.
La medida forma parte del programa «Cero Ocio», impulsado por el Ministerio de Justicia y Paz, que busca eliminar privilegios dentro de las cárceles y sustituir las actividades recreativas por programas de trabajo y reinserción social. Como parte del plan, los reclusos serán incorporados a labores de mantenimiento en carreteras, escuelas y espacios públicos.

Las autoridades señalaron que las consolas habían ingresado con permisos otorgados en administraciones anteriores, pero la nueva política penitenciaria eliminó ese beneficio al considerar que estos dispositivos no son compatibles con los objetivos del sistema carcelario.
El decomiso ha generado un amplio debate en Costa Rica sobre el equilibrio entre los derechos de los privados de libertad, la disciplina en los centros penales y los procesos de rehabilitación.










