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Ex esposa de Alejandro Fernández revela la extraña costumbre que se imponía a las mujeres de la familia
Se enamoraron siendo apenas unos adolescentes y se casaron siendo unos veinteañeros. Ambos eran jóvenes e inexpertos entonces. América Guinart es hasta ahora la única mujer con la que se ha casado Alejandro Fernández y es la madre de sus tres hijos mayores: Alex y las mellizas Camila y América.
Ahora en su faceta de abuela de dos nietas: Cayetana y Mía, y con una relación estable de pareja, América Guinart siente que tiene la madurez suficiente para hablar con tranquilidad sobre su pasado y los errores que pusieron fin a su matrimonio con ‘El Potrillo’.
De su relación con Alejandro recuerda que “fue como un amor de cuento, pero ahora con la persona que estoy es un amor más maduro (…) Es un amor más en serio, más grande, que disfrutas más”.
Duraron casados 10 años, pero se separaron cuando tenían cinco años de matrimonio.
“Nos separamos cuando teníamos de casados como 5 años y duramos otros 5 para divorciarnos”, le contó a la periodista Inés Moreno en su programa El Show debe continuar.
En esos años “Alejandro se la pasaba en casa todo el día”, recuerda América.
“Él me celó de todos los novios que yo tuve (después de separarnos) Alejandro fue un hombre al que amé mucho”, afirma.
Al ser consultada sobre la relación con Alejandro Fernández, América Guinart recordó que en aquella época las mujeres de la familia Fernández por lo general eran mantenidas al margen de las carreras de sus esposos.
“No acompañaba yo mucho a Alejandro, la verdad es que no iba yo mucho con él, sí lo acompañaba a algunos lugares, pero no a todos (…) En aquel entonces era como una regla en su familia de que no llevaras a las esposas y pues a mí me tocó eso”, recuerda.
“Y justo cuando nos separamos después pues allí sí empezó a llevar a sus parejas a todas partes (…) Algún día lo platicamos que a lo mejor fue un error que cometimos nosotros (…) A mí casi no me llevaba”.
“Esa era la costumbre que me tocó a mí, fueron pocas veces que lo acompañé, a veces a algunas giras a Estados Unidos que iba su mamá sí algunos lugares iba, fui a algún auditorio nacional que hizo, pero eran como excepciones (…) Llegué a pensar que me gustaría ser su amiga porque los amigos sí podían ir a verlo y yo que era su esposa no podía ir a verlo”, comentó.
Dice que en ese entonces así era la costumbre que había en su familia y así eran las cosas, “así me tocó por algo”.
América asegura que eran muy jóvenes y no supieron manejar las cosas en su momento.
“Fue un noviazgo largo, de siete años, nos casamos muy enamorados”, sostiene. “Llegué a decirle que si tú te decides a cantar yo no me caso contigo nunca”, apuntó.
Pero una vez casados y con las infidelidades de Alejandro ya había muchos pleitos.
“Ya teníamos muchos pleitos (…) Mi familia sufría mucho de verme pasar momentos difíciles”.
Llegamos a concluir “que fue mucha inmadurez de parte de los dos, muchas cosas que no supimos manejar, mucha gente que dejamos que se metiera”
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El Super Bowl se tiñe de identidad
Lo que el mundo presenció en el show de medio tiempo del Super Bowl LX no fue solo un concierto de música urbana, fue una puesta en escena cinematográfica diseñada para celebrar la identidad latina. Fiel a su estilo impredecible, Bad Bunny transformó el césped del estadio en un mapa vivo de la historia puertorriqueña y la unidad hispana.
Estos son algunos símbolos que hicieron de este espectáculo un acto cultural lleno de historia.
1. El inicio: La caña de azúcar y el peso de la historia
El show no empezó con pirotecnia, sino con una toma amplia que transportó a la audiencia a los campos de caña de azúcar. Mientras Benito comenzaba los primeros versos de «Tití Me Preguntó», caminaba entre trabajadores que cortaban la caña con machetes.
Este no fue un detalle decorativo. La caña de azúcar fue el motor económico del Caribe, pero también es el símbolo del colonialismo y la esclavitud. Al vestir a los bailarines con ropa blanca y la tradicional pava (el sombrero de paja del campesino o «jíbaro»), Bad Bunny honró a los antepasados que trabajaron estas tierras hasta que se abolió la esclavitud en Puerto Rico en 1873.
2. Un paseo por el barrio
A medida que avanzaba la música, el escenario se convirtió en una calle llena de vida. El cantante pasó por:
El puesto de piraguas (parecida a las minutas salvadoreñas): Un ícono de la nostalgia boricua. El detalle maestro estuvo en las botellas de sirope: cada una llevaba la bandera de países como México, España y Colombia, reforzando el mensaje de hermandad latina que menciona la letra de su canción.
La cotidianidad latina: Se observó a hombres mayores concentrados en una partida de dominó, jóvenes en un puesto de «coco frío» y mujeres en un local de aplicación de uñas, reflejando la estética y los negocios que dan vida a los barrios tradicionales desde San Juan hasta Nueva York, y que también existen en algunos países latinos.
3. El Sapo Concho y El Morro
En las pantallas gigantes apareció un personaje inesperado: Concho, un sapito animado. Se trata del sapo concho, una especie endémica de Puerto Rico en peligro crítico de extinción. Con esto, el artista subrayó la importancia de proteger el hábitat natural de la isla frente al desarrollo desmedido.
Poco después, la escenografía se transformó en una réplica de El Morro (Castillo San Felipe del Morro). Esta fortaleza del siglo XVI, que protege la bahía de San Juan, sirvió de marco para que Lady Gaga se uniera a Bad Bunny para cantar «Baile Inolvidable». La presencia de este monumento nacional subrayó la antigüedad y la fuerza de la cultura puertorriqueña.
4. Toñita y la resistencia en «NuevaYol»
Durante la interpretación de «NuevaYol», ocurrió un momento cargado de significado social. Bad Bunny aceptó un trago de María Antonia “Toñita” Cay.
¿Quién es Toñita? Es la dueña del Caribbean Social Club en Brooklyn, un lugar que ha resistido por más de 50 años la presión de la gentrificación. Al incluirla, Benito envió un mensaje claro: la diáspora latina no olvida sus raíces.
5. Una denuncia colgada de los postes
El tono cambió cuando sonó «El Apagón». Los mismos trabajadores que al inicio cortaban caña, ahora estaban subidos a postes eléctricos. Este es un símbolo potente de la frustración por los constantes cortes de luz en Puerto Rico tras el huracán María. La escena recordó cómo los propios ciudadanos tuvieron que arriesgar sus vidas trepando postes para reconectar a sus comunidades.
6. La Flor de Maga y el boxeo
El simbolismo visual llegó incluso al vestuario. Tanto Lady Gaga como el director de orquesta Giancarlo Guerrero portaron la Flor de Maga, la flor nacional de Puerto Rico.
El show también rindió homenaje al boxeo, el deporte que ha dado gloria a México, Puerto Rico, Argentina, Panamá y Cuba. El cuadrilátero en el escenario representó esa lucha constante y la disciplina que caracteriza al atleta latino.
7. Tradiciones familiares
Uno de los momentos más comentados por su autenticidad fue cuando Bad Bunny despertó a un niño que dormía en dos sillas en medio de la fiesta. Esta es una imagen universal en las celebraciones hispanas: la fiesta dura tanto que los niños terminan acomodados donde pueden mientras los adultos siguen bailando.
Además, en un gesto de inspiración, vimos a una familia viendo por televisión el momento en que Bad Bunny ganó su Grammy. Benito, en el escenario, le entregó el trofeo al niño, cerrando el círculo de que los sueños, por más grandes que parezcan, son alcanzables para los jóvenes de la isla.
8. El Gran Final: La Casita y las banderas
El espectáculo culminó con la aparición de «La Casita», una estructura sencilla de techo plano que representa el hogar típico de Puerto Rico. Desde allí, Bad Bunny nombró uno a uno los países de América Latina mientras las banderas de toda la región ondeaban en el estadio.
Fue un cierre épico que no dejó duda alguna: el Super Bowl LX no fue solo un evento estadounidense, fue, por trece minutos, la capital de toda Latinoamérica.
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Conciertos de Shakira atraen a más de 60 mil turistas a El Salvador en un fin de semana
El Salvador vivió un fuerte dinamismo turístico y económico el fin de semana del 7 y 8 de febrero, coincidiendo con los dos primeros conciertos realizados en el Estadio Nacional Jorge Mágico González.
De acuerdo con la Cámara Salvadoreña de Turismo (Casatur), más de 60 mil turistas ingresaron al país en esos días, generando un impacto directo en hoteles, restaurantes y destinos turísticos del país.
«Vinieron 44 mil visitantes de Guatemala, 13 mil de Honduras y 4 mil de costa rica el fin de semana», detalló el director de Casatur, Ricardo Granillo, durante la entrevista radial que brindó a Dania Verónica y Tony.
La actividad no se concentró únicamente en la capital. La llegada de visitantes activó recorridos y desplazamientos hacia distintos puntos del país, incluidos espacios culturales y turísticos.
«De todos los hoteles salían buses para todos lados. Estuvimos en Binaes, en el centro histórico, en museos», dijo Granillo quien señaló que también hubo recorridos guiados. «Ese derrame económico es importante para nosotros», añadió.
La ocupación hotelera alcanzó el 100 % en la ciudad y en destinos de sol y playa, mientras que otros puntos turísticos reportaron un 80 % de ocupación. A ello se sumó la plena demanda en el sector gastronómico.
«El derrame económico calculado de los 5 conciertos son 55 millones de dólares, 100 % de ocupación hotelera en la ciudad, sol y playa; 80 % en otros destinos; 100 % reservas en restaurantes de la ciudad», afirmó Granillo.
Este dinamismo, se suma a los turistas recibidos al inicio de este 2026. Según datos de Casatur, solo en enero, El Salvador recibió 413 mil visitantes, lo que representa un crecimiento del 17 % en comparación con el mismo periodo del año anterior.
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Zara viste a Bad Bunny en el Super Bowl
Bad Bunny eligió a la firma española Zara para vestirlo durante su presentación en el Super Bowl, el escenario más visto del mundo, reforzando desde la estética su vínculo cultural con el idioma.
Benito Salió al escenario con un conjunto minimalista en tonos beige, compuesto por camisa, corbata, pantalón, guantes y un jersey con el número 64 y el apellido Ocasio. Para muchos seguidores, este detalle fue interpretado como un posible homenaje a su madre, Lysaurie Ocasio, quien nació en 1964.
Más adelante, para su actuación junto a Lady Gaga, el puertorriqueño cambió el jersey por una americana de doble botón, siempre en beige, manteniendo el look y elevándolo hacia una estética más clásica.
De acuerdo con medios internacionales, Bad Bunny envió a los trabajadores de la central en Arteixo una camiseta idéntica a la que uso en el espectáculo con el siguiente mensaje: «Gracias por el tiempo, el talento y el corazón que pusieron en esto. Gracias por hacerlo real. Este show también fue de ustedes. Espero que lo disfruten. ¡Nos vemos pronto!».
El artista se convirtió en el primer solista en ofrecer un show completo en español durante este evento, un hito cultural que marcó su participación. Además, la actuación llegó apenas una semana después de ganar el Grammy a Mejor Álbum.


