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CCR crea Dirección Anticorrupción para fortalecer de combate sistémico
El Presidente de la Corte de Cuentas de la República (CCR), Walter Salvador Sosa y los Magistrados Julio Guillermo Bendek y José Rodrigo Flores, en un acto especial desarrollado en la Biblioteca Nacional de El Salvador (BINAES), hicieron el lanzamiento oficial de la Dirección Anticorrupción, que tendrá dentro de sus funciones la prevención y detección de posibles irregularidades en el manejo de los recursos públicos y con ello contribuir al combate de las redes complejas dedicadas a este tipo de actividades.
Este lanzamiento se enmarca en el Día Internacional de la Lucha contra la Corrupción, que se conmemora cada 9 de diciembre a nivel mundial.
Durante la actividad, el Presidente de la CCR resaltó las proyecciones y beneficios para el país y la sociedad de contar con una Dirección Anticorrupción.
“Desde la aprobación de la Ley Anticorrupción el 7 de febrero, adquirimos una visión totalmente clara y es trabajar de manera diferente y responder a las altas expectativas que el pueblo salvadoreño tiene respecto a esta nueva Corte de Cuentas de la República. Hoy honramos esa visión con un hecho concreto: La Dirección Anticorrupción nace con un mandato amplio, técnico y estratégico”, externó el presidente Sosa.
Indicó que, entre las principales funciones del nuevo ente, están:
Ser el enlace directo entre el Sistema Integrado Nacional Anticorrupción y el Centro Nacional Anticorrupción.
Gestionar denuncias relacionadas con presuntos actos de corrupción, bajo rigurosos protocolos de admisibilidad.
Desarrollar inteligencia de control y analítica de datos, mediante cruces de información y emisión de alertas.
Elaborar y actualizar manuales, guías y protocolos en materia de integridad, denuncia, preservación de evidencia y coordinación institucional, alineados con la normativa nacional y bajo estándares internacionales.
Impulsar la formación continua de nuestros equipos de auditores y directivos en riesgo de corrupción, controles financieros y no financieros, e investigación administrativa.
Monitorear el cumplimiento de las obligaciones del sistema, elaborar informes periódicos, identificar brechas y proponer mejoras constantes.
“En esta gestión nos tomamos muy en serio la lucha que se conmemora este día; la transparencia, como Organismo de Dirección no es un discurso, es una práctica que exige acción coherencia y estándares de calidad, y por ello, hemos orientado nuestra labor conforme a referentes internacionales que guían a las Entidades Fiscalizadoras Superiores del mundo, como por ejemplo, la Declaración de Lima, la Declaración de México y todos los principios y guías de la INTOSAI, son nuestro camino”, manifestó el Presidente de la CCR.
Por su parte, el Primer Magistrado Julio Bendek enfatizó en la importancia de luchar unidos y coordinados para detener ese problema que afecta a todo el planeta.
“La corrupción tiene consecuencias graves para los países, causa pobreza, obstaculiza el desarrollo y aleja la inversión. Desgasta la confianza de la ciudadanía en las instituciones, incrementa la desigualdad, afecta los servicios esenciales para la población como la salud y la educación. Se trata de un problema global, por ende, es necesario que nos unamos en un solo propósito para combatir este problema que nos afecta a todos”, dijo Bendek.
Al acto asistieron titulares y representantes de diversas entidades del estado y del Cuerpo Diplomático acreditado en el país.
Como parte de los esfuerzos por combatir la corrupción, la Entidad Fiscalizadora Superior ha firmado alianzas estratégicas con otras instituciones, como el Instituto de Acceso a la Información Pública, la Escuela Superior de Innovación en la Administración Pública (ESIAP), Tribunal de Ética Gubernamental, Procuraduría General de la República y más recientemente, con la Fiscalía General de la República, con la cual existe un propósito común, como es el combate de la corrupción.
La Entidad Fiscalizadora también forma parte del Sistema Nacional Integrado Anticorrupción (SINAC), por lo que le corresponde trabajar articuladamente con el resto de instituciones, para el logro de ese propósito establecido en la vigente Ley Anticorrupción.
En paralelo a ello, desde abril anterior la Corte de Cuentas tiene en marcha el Sistema de Gestión Antisoborno (SGAS), encargado de implementar una cultura antisoborno en los procesos de auditoría, jurisdiccionales y administrativos, bajo la Norma Internacional ISO 37001:2016.
Empresarial
Banco Cuscatlán y Visa regalan 2 Skybox de lujo en el Mundial 2026
Banco Cuscatlán y Visa elevan la experiencia del fútbol al máximo nivel con una promoción exclusiva que lleva a sus clientes premium directo al corazón de la Copa Mundial de la FIFA 2026™. En un gesto que reconoce la lealtad y el estatus de sus tarjetahabientes más distinguidos, el banco salvadoreño lanza “Vive la Copa Mundial de la FIFA 2026™ a otro nivel”, una campaña dirigida exclusivamente a usuarios de tarjetas Visa Signature, Visa Lifemiles Infinite y Visa Private Issue Cuscatlán emitidas en El Salvador.
La iniciativa premia con dos paquetes dobles Skybox para presenciar un partido de la ronda de 32 (octavos de final, según el formato ampliado del torneo) en el imponente Estadio Mercedes-Benz de Atlanta, Estados Unidos.
Este venue, uno de los más modernos del continente y sede confirmada de ocho encuentros del Mundial —incluyendo fase de grupos, ronda de 32, octavos y una semifinal—, se convertirá en el escenario de lujo para esta experiencia irrepetible.¿Qué incluye cada paquete ganador?Cada uno de los dos ganadores recibirá para dos personas:Boletos aéreos internacionales en clase Business.
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Hospedaje de 5 días y 4 noches en hotel cinco estrellas, en suite de lujo con desayuno diario incluido.
Transporte terrestre completo y coordinado por Visa (traslados aeropuerto-hotel-aeropuerto, puerta a puerta para eventos).
Acceso VIP a un Skybox privado —palco de lujo climatizado con vistas privilegiadas, asientos premium, atención personalizada, gastronomía exclusiva y amenidades de alto nivel—.
Tarjeta prepago Visa por US$600.
Regalos exclusivos y artículos de amenidad.
Asistente personalizado para coordinar experiencias premium, gastronomía y actividades en Atlanta.
Cómo participar: acumula y ganaLa promoción está activa desde el 9 de enero hasta el 15 de marzo de 2026. Las formas de obtener números electrónicos para el sorteo son claras y directas:Por cada US$5,000 acumulados en compras (nacionales o internacionales) con las tarjetas participantes → 5 números electrónicos.
Al contratar o activar una nueva tarjeta elegible y realizar cualquier compra → 5 números electrónicos automáticos.
El sorteo se realizará el 24 de marzo de 2026. Los ganadores serán notificados y anunciados en el sitio web oficial de Banco Cuscatlán y sus redes sociales en un plazo máximo de dos días calendario posteriores al evento.Esta no es una simple entrada a un partido: es un reconocimiento a la excelencia, una puerta abierta a privilegios que trascienden lo ordinario y momentos que se graban para siempre. Un Skybox en el Mundial no es solo un asiento; es vivir el fútbol desde la cúspide.Para detalles adicionales o consultas, los clientes pueden contactar al Contact Center de Banco Cuscatlán al 2212-2000.
Banco Cuscatlán y Visa no solo invitan a ver el Mundial: invitan a vivirlo en grande. ¿Estás listo para elevar tu juego? Participa y descubre si Atlanta te espera desde las alturas.
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Opinet
La vida insulsa como consecuencia de la atrofia existencial- Lisandro Prieto Femenía
“Quien tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier cómo”
Friedrich Nietzsche, El crepúsculo de los ídolos (Nietzsche, 1889/2007, p. 32).
La emergencia de la vida insulsa demanda un análisis riguroso, puesto que trasciende la simple disposición psicológica para erigirse como una configuración antropológica y social que atenta contra las condiciones mismas de la posibilidad del sentido. Entiendo por vida insulsa aquella existencia confinada a la repetición mecánica de conductas funcionales, en la que se confunde la supervivencia con la plenitud y, consecuentemente, se abdica de la proyección de afectos y proyectos que podrían conferir densidad temporal a la biografía. Ahora bien, esta abdicación no es neutra, ya que reestructura la distribución del tiempo y la atención, reduciendo a los sujetos a unidades productivas y consumidores de estímulos efímeros, despojándolos de los nexos que constituyen a la persona como locus de intencionalidad y proyección.
Para desentrañar este fenómeno, es imperativo recuperar la distinción entre el impulso sensitivo y la pasión como categorías normativas y existenciales. Mientras el impulso sensible se limita a la respuesta orgánica e inmediata ante estímulos- el placer y el dolor en su inmediatez-, la pasión, en el sentido que aquí se reivindica, es la orientación duradera de la vida hacia fines que superan lo inmediato y, por ende, reconfiguran la temporalidad del sujeto. De hecho, la pasión se revela no como un arrebato sin fundamento, sino como una estructura de intención que articula proyectos, prácticas y compromisos. Viktor Frankl confirma esta primacía al sostener que “la principal tarea del hombre es darle sentido a su vida” (Frankl, 2006, p. 17). No obstante, esta falta de “porqué” trasciende la neurosis personal. La vida insulsa, en su grado más profundo, no es sólo la ausencia de actividad, sino la manifestación del aburrimiento fundamental(Langeweile heideggeriana), ese estado afectivo que revela la total carencia de un objeto que sea lo suficientemente digno de atención como para arrancar al sujeto de su propia inercia, atestiguando el desarraigo ontológico del ser humano en el mundo.
Ahora bien, puesto que ningún ser humano nace con indistinción o desinterés, es necesario plantear una hipótesis crítica sobre las posibles causas de la vida insulsa: ¿a quién le sirve que las personas vivan desapasionadamente? La respuesta más aguda apunta a las estructuras de control político y económico que requieren un sujeto tonto, maleable y predecible. La pasión, al ser una elección radical y una fuerza centrífuga que busca un sentido más allá de lo inmediato, constituye un riesgo real para el poder.
Un sujeto apasionado es un sujeto que jerarquiza prioridades, que está dispuesto a la renuncia y al conflicto por sus fines, y que, por lo tanto, es difícilmente gobernable desde la lógica del “pan y circo”. Desde esta perspectiva, la vida insulsa no es un fallo individual, sino una estrategia de pacificación social ejecutada por la alianza entre el consumo masivo y la vigilancia algorítmica. Un ciudadano cuya única pasión sea la micro-satisfacción constante es un consumidor ideal y un agente político totalmente inactivo.
Esta hipótesis se conecta con la crítica de la lógica neoliberal, transformada en norma. Martha C. Nussbaum argumenta que una sociedad justa debe posibilitar el desarrollo de las capacidades humanas fundamentales, incluidas las afectivas y creativas, pues “la justicia social exige que las personas tengan oportunidad real para vivir de manera plena” (Nussbaum, 2011, p. 18). Sin embargo, la reducción de la vida a la eficacia económica reduce sujetos incapaces de cultivar pasiones: la precariedad erosiona la planificación a largo plazo, y la cultura de la inmediatez sustituye la profundidad por el estímulo fugaz. La vida insulsa es, por lo tanto, un efecto estructural, una externalidad necesaria para la maximización del beneficio que requiere de un trabajador dócil, reemplazable y con un horizonte de deseo limitado a lo que el mercado, la moda y los medios masivos de comunicación ofrecen.
En este punto de la reflexión, es pertinente adicionar un aspecto muy importante, a saber, la indistinción como fracaso epistemológico, intelectual y moral. El rasgo más corrosivo de la vida insulsa es, precisamente, la distinción. El sujeto insípido es aquel para el cual “todo vale lo mismo” y, por tanto, “nada vale realmente”. Esta falta de distinción es la consecuencia epistemológica directa del colapso de los valores metafísicos que Nietzsche diagnosticó, cuya herencia ha derivado en un nihilismo pasivo que neutraliza toda jerarquía de sentido. En la práctica, si no existe un valor trascendente o comunitario que imponga un criterio de lo “mejor” o lo “pero”, la elección apasionada- el compromiso con algo específico- pierde su fundamento. La indistinción es la niebla moral que disuelve la tensión necesaria para el surgimiento de la pasión, pues la pasión, por definición, es una elección radical que distingue y prioriza una cosa sobre todas las demás.
Esta deriva se cristaliza en la esfera social bajo el manto de la indiferencia generalizada. Al respecto, Jean Baudrillard caracterizó este universo como una economía de signos, afirmando que “la simulación ya no es lo que oculta la realidad- la era de lo virtual- sino que es la cosa que sustituye a la realidad” (Baudrillard, 1981, p. 1). Pero la crítica debe ir más allá: si el simulacro homogeniza la experiencia, el ethos posmoderno lo valida. Recordemos que Gilles Lipovetsky, al describir el “espíritu de la época”, señala que “ya no hay lucha de clases ni enfrentamientos entre ideologías, sino más bien la indiferencia generalizada y el triunfo del individualismo narcisista” (Lipovetsky, 1983/2007, p. 11). En otras palabras, el sujeto narcisista, centrado únicamente en su bienestar emocional inmediato, es incapaz de sostener el esfuerzo ético y temporal que requiere la pasión, porque todo compromiso que suponga una incomodidad o una renuncia al “self” (al “yo”) aparece como intrínsecamente igual e igualmente dispensable.
Este tipo de apatía tiene profundas implicaciones en la relación del sujeto con el mundo. Filosóficamente, definir a una persona despojada de deseo y afecto exige examinar la relación intención, afecto y estructura temporal. Pues bien, la fenomenología, a través de Maurice Merleau-Ponty, nos enseña que “el mundo es siempre ya ahí y nosotros estamos ya en el mundo, implicados en él” (Merleau-Ponty, 1945, p. 149). Por lo tanto, si la pasión orienta el cuerpo hacia proyectos futuros y compromisos presentes, su ausencia comporta una clausura perceptiva donde el mundo aparece decolorado, las posibilidades se tornan invisibles y la capacidad de actuar se atrofia. Por su parte, el existencialismo sartreano, al postular que “la existencia precede a la esencia”, sentencia que el ser humano está condenado a la libertad y compelido a proyectarse, de modo que renunciar a esa proyección equivale a abdicar de la libertad (Sartre, 1946/2000, p. 34).
Agravando aún más este panorama, la indistinción se ve forzada por la conquista algorítmica. La economía de la atención no elimina el deseo, sino que lo coarta mediante la micro-satisfacción constante del “feed” infinito. De esta manera, la insipidez contemporánea se manifiesta como la vida permanentemente distraída, lo que hace imposible sostener la atención suficiente para tejer una trama narrativa coherente. En efecto, cuando la acción se reduce a tareas instrumentales y la indiferencia se extiende al campo de “lo político”, Hannah Arendt advertirá que “la acción humana es capaz de iniciar procesos que pueden continuar en ausencia del que los inició” (Arendt, 1958, p. 198), lo que implica que la vida sin pasión es, también, una vida sin mundo, puesto que se renuncia a la creación de aquello que nos sobrevive.
A pesar de ello, nuestra crítica no debe permanecer en el simple lamento, sino en la búsqueda de una reorientación ética y política. La recuperación de la pasión exige la revalorización de la proyección como una práctica. Sobre este aspecto en particular, Charles Taylor nos dice que las identidades modernas se configuran a través de narrativas que nos interpelan y que el reconocimiento social es clave para la formación del yo, ya que “la identidad personal es, en gran medida, algo que se le concede a uno por los otros y por las instituciones” (Taylor, 1989, p. 27).
No obstante, antes de postular ninguna posible solución, es crucial no omitir la dimensión trágica de la pasión. Recordemos que la “pasión” (pathos) es inherentemente violenta, una forma radical de fijación del sentido que, sin contrapesos, corre el riesgo de la “desmesura” (hybris), la auto-destrucción o el dogmatismo fundamentalista. Por ello, la reivindicación de la pasión debe estar necesariamente acompañada por la exigencia ética de la razón práctica. Por ello, justamente, Immanuel Kant postulaba este contrapeso al requerir que la humanidad sea tratada “como fin y nunca sólo como medio” (Kant, 1785/2005, pp. 52–53). En definitiva, la pasión legitima, pero no instrumentaliza al otro, sino que lo reconoce como un fin en sí mismo.
En este punto es donde emerge la tensión más mordaz: ¿cómo se traduce esta ética en lo político? La recuperación de la pasión implica restituir espacios públicos y privados de compromiso. Esto exige la construcción de instituciones que permitan la atención prolongada a proyectos significativos, desde políticas que protejan el tiempo no como subordinado al capital hasta la esfera ética íntima: la disciplina de la atención. William James ya observó que “la habilidad de centrar la atención, excluyendo lo no esencial, es la raíz del carácter” (James, 1890/2003, p. 23). Sin embargo, si la vida insulsa es un efecto estructural, ¿es lícito proponer la disciplina de la atención como contramedida? La demanda de “cultivar la pasión” puede convertirse, irónicamente, en una nueva forma de auto-explotación para el sujeto precarizado, exigiendo que éste se auto-responsabilice y se “apasione” de manera eficiente con las pocas horas de vida que le deja el sistema. Si la precariedad erosiona el tiempo y la energía, la pasión se convierte en un privilegio de unos pocos (de clase), mientras que al resto se les exige ser su propio coach existencial.
En resumen, la crítica de la vida insulsa debe operar en la dialéctica entre la ontología y la política. Aparece como un estado de des-proyección existencial sostenido por estructuras que valoran la repetición y la eficacia por encima del sentido y del significado.Un atisbo de solución, por tanto, contempla la reconstrucción de instituciones, la formación de hábitos de atención crítica y la afirmación de una ética de la pasión que preserve la dignidad ajena. La pasión entendida como proyección no debería ser un lujo, sino la condición moral de la persona, y negarle esta posibilidad a amplios sectores sociales equivale a amputar su humanidad. Así pues, la crítica de la vida insulsa debe devenir en una demanda filosófica y política por estructuras sociales que devuelvan tiempo, reconocimiento y recursos para que la invención del relato vital sea una posibilidad universal, y no un imperativo frustrante.
Como siempre, queridos lectores, concluyo esta humilde reflexión enfatizando que la crítica a la vida insulsa debe ir más allá de la lamentación, dirigiéndose hacia una activa problematización de las estructuras que la sostienen. Ante el diagnóstico de que la vida insulsa es un efecto estructural y que la indistinción nihilista se suma a la invasión algorítmica para sustituir el proyecto por la micro-satisfacción constante, es necesario cuestionar si la “disciplina de la atención” constituye un remedio viable para el sujeto que se encuentra permanentemente distraído, o si, por el contrario, se convierte en una nueva ética de la autoexplotación, un privilegio reservado a aquellos cuyo tiempo no está ya coaccionado por la supervivencia económica.
Además, la reflexión que hemos realizado se detiene en la naturaleza misma de la “indistinción”: si todo nos da igual, si todo es lo mismo, es síntoma de una degradación de los valores en la posmodernidad, ¿cuáles son los dispositivos filosóficos y políticos concretos que deben mediar la intensidad de la pasión para garantizar que el proyecto apasionado del individuo no se construya a expensas de la dignidad del otro, superando así el nihilismo de la indiferencia? Finalmente, si el aburrimiento se revela como la atrofia del “Dasein” (“ser-en-el-mundo”, o sea, nosotros) o la falta de arraigo ontológico en el mundo, se debe interpelar la responsabilidad del arte, la filosofía y la educación (tanto en casa como en las instituciones educativas) en crear y proteger espacios donde el sujeto pueda enfrentarse a ese aburrimiento profundo, en lugar de buscar la inmediata cura en la distracción algorítmica que lo devuelve a la insipidez.
Referencias (formato APA 7, en español)
Arendt, H. (2001). La condición humana (3.ª ed., traducción de Gustavo Pita). Paidós. (Obra original publicada en 1958).
Baudrillard, J. (2001). Simulacros y simulación (traducción de Agustín García Calvo). Editorial Pre-Textos. (Obra original publicada en 1981).
Frankl, V. E. (2006). El hombre en busca de sentido (traducción de Sergio Molina). Herder. (Obra original: Man’s Search for Meaning, 1946). Citausada: p. 17.
James, W. (2003). Principios de psicología (traducción de César Tejada). Ediciones Akal. (Obra original publicada en 1890). Citausada: p. 23.
Kant, I. (2005). Fundamentación de la metafísica de las costumbres (traducción de Fernando R. de la Torre). Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1785). Citasusadas: pp. 52–53.
Lipovetsky, G. (2007). La era del vacío: Ensayos sobre el individualismo contemporáneo (traducción de Juan Varela). Anagrama. (Obra original: L’Ère du vide, 1983). Citausada: p. 11.
Merleau-Ponty, M. (2009). Fenomenología de la percepción (traducción de José Ortega y Gasset). Akal. (Obra original publicadaen 1945). Citausada: p. 149.
Nietzsche, F. (2007). El crepúsculo de los ídolos (traducción de Andrés Sánchez Pascual). Alianza Editorial. (Obra original: Götzen-Dämmerung, 1889). Citausada: p. 32.
Nussbaum, M. C. (2011). Crear capacidades: Propuesta para el desarrollo humano (traducción de Manuel García del Blanco). Paidós. (Obra original: Creating Capabilities, 2011). Citausada: p. 18.
Sartre, J.-P. (2000). El ser y la nada (traducción de Esteban Aragonés). Ediciones Cátedra. (Obra original publicada en 1943). Cita usada: p. 34.
Taylor, C. (1994). Fuentes del yo: La formación de la identidad moderna (traducción de Juan Manuel Navarro). Taurus. (Obra original: Sources of the Self, 1989). Citausada: p. 27.
Principal
El Puerto de Acajutla registra un crecimiento del 11.2 % en el movimiento de carga durante 2025
El movimiento de carga en importaciones y exportaciones del Puerto de Acajutla creció 11.2 % en toneladas métricas durante 2025, consolidando su papel estratégico en la economía nacional y en el fortalecimiento de la cadena de abastecimiento del país.
Este incremento fue impulsado principalmente por el mayor movimiento de granos básicos, combustibles, materias primas, productos industriales y carga general, rubros fundamentales para el funcionamiento de los sectores productivos y comerciales de El Salvador.
De acuerdo con datos de la Comisión Ejecutiva Portuaria Autónoma (CEPA), el fortalecimiento de la infraestructura y la eficiencia operativa del puerto han permitido dinamizar el comercio exterior, garantizar el abastecimiento interno y generar condiciones favorables para la atracción de inversión.
El crecimiento en el movimiento de carga no solo refleja una mayor actividad logística, sino que también se traduce en más competitividad, generación de empleo y desarrollo económico para el país.
La actividad portuaria es un motor clave que conecta a El Salvador con los mercados internacionales y respalda el desempeño de la industria, la agricultura y el comercio.
Asimismo, el fortalecimiento de los puertos contribuye directamente a la estabilidad de los precios, la disponibilidad de productos esenciales y el crecimiento sostenido de la economía nacional.
Las autoridades reiteraron su compromiso de continuar impulsando acciones orientadas a la modernización, eficiencia y competitividad de los puertos, como parte de una visión estratégica para posicionar a El Salvador como un referente logístico en la región.
Con resultados como los obtenidos en 2025, el Puerto de Acajutla reafirma su importancia como uno de los principales pilares del comercio exterior y del desarrollo económico del país.


