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Gobierno del presidente Bukele ha logrado decomisar más de $96 millones en cocaína en lo que va del año
El trabajo coordinado del Gabinete de Seguridad Ampliado del gobierno del Presidente Nayib Bukele permitió el decomiso de 168 kg de cocaína, con un valúo en el mercado de los estupefacientes de $4.2 millones, dando un nuevo golpe a las estructuras del tráfico internacional de drogas.
Este último decomiso se suma a los registros policiales que durante este 2021, detallan que se han incautado 4,421 kg de diferentes tipos de droga, siendo la cocaína la droga más decomisada con 3,859 kg, droga que ha sido valuada en más de $96 millones.
La droga que fue decomisada ayer por la madrugada en la playa El Tamarindo, en La Unión, era transportada en una lancha, procedente de Nicaragua, de acuerdo a las primeras investigaciones.
Por este caso se encuentran detenidas cinco personas, cuatro de ellas de nacionalidad nicaragüense y un salvadoreño, que ya fueron puestos bajo las órdenes de la Fiscalía General de la República (FGR).
Este es el tercer decomiso de droga que se realiza en la zona costera del país en menos de dos meses.
El salvadoreño fue capturado cuando salía, abordo de una motocicleta, de la zona donde se encontraba la lancha con la droga, mientras que los extranjeros fueron capturados mar adentro, en otra lancha que había zarpado del lugar donde se encontraba la embarcación con la droga, detalló el ministro de Defensa, Francis Merino Monroy, en la Base Naval en La Unión.
«Se desarrolló la operación y se encontró una embarcación con la droga abordo y otra embarcación que estaba abandonada, de ese mismo evento se detecta que hay otra embarcación que había zarpado de este lugar y que iba rumbo a Nicaragua», detalló el ministro.
Esta tercera embarcación fue interceptada por la Fuerza de Tarea Naval Tridente al suroeste de Punta Amapala, agregó el funcionario.
De acuerdo a Merino Monroy, las investigaciones en este caso apenas comienzan y es muy prematuro poder establecer el origen y el destino de la droga, sin poder determinar también a qué estructura de narcotráfico pertenece.
«Es prematuro dar datos exactos para dónde podría ir la droga, es una investigación que deberá hacer Fiscalía con Policía Nacional Civil para determinar más detalles sobre eso, este trabajo articulado está enmarcado en el Plan Control Territorial», señaló.
La operación que permitió este decomiso también fue destacada por el presidente Bukele, que en su cuenta de Twitter, señalando que estas acciones son reflejo de la lucha contra el crimen de su gobierno.
«Otro golpe al narcotráfico. ¿Recuerdan algún momento en la historia de El Salvador con tantos golpes consecutivos al narco? Exacto Las verdaderas “treguas” las hacían otros», publicó el mandatario a través de sus redes sociales.
El director de la Policía, Mauricio Arriaza Chicas, destacó que este decomiso es resultado del trabajo articulado entre las diferentes instituciones de seguridad, como parte del PCT.
«En lo que va del año hay más de 2,000 personas ya detenidas por diferentes delitos relacionados al narcotráfico local y al tránsito internacional de las drogas», señaló. Detalló que en el tiempo que se ha implementado el PCT, desde el 1 de junio de 2019, la cifra de detenidos por delitos relativos las drogas supera las 7,000 personas.
ENTREGA ESPECIAL
El Psicopata que cambio la regla del Narco
Edgar Valdés Villarreal, hijo de un pintor de casas mexicano y una ama de casa tejana, la Barbie. Un apodo que le pusieron en la secundaria por su cabello gero. Un apodo que terminaría escrito con sangre en las calles de Medio México. No había nada en su infancia que anunciara el monstruo. Jugaba fútbol americano en la Lincoln High School.
Linebacker, posición de impacto. Posición de violencia controlada. Sus compañeros lo recuerdan como un chavo popular. Nada extraordinario, nada que hiciera pensar en lo que vendría después. Pero Laredo no es cualquier ciudad, es la frontera y la frontera tiene sus propias reglas.
En los 90, Laredo era un punto de entrada clave para la coca que venía del sur. El cártel del Golfo controlaba la plaza. Los Zetas, un grupo recién formado por desertores del gafe mexicano con influencia de entrenamientos especializados.
Apenas comenzaban a operar como brazo armado. Valdés Villarreal no era un estudiante brillante, no era un atleta excepcional, pero tenía algo que llamaba la atención en ese mundo. No dudaba.
Y en la frontera eso vale más que un título universitario. Finales de los 90. Edgar, todavía adolescente, ya vende marihuana en pequeñas cantidades en su high school.
Nada mayor, nada que llame la atención de las autoridades, pero es suficiente para que los conectes locales lo noten. Un chavo bilingüe que puede moverse entre dos mundos sin levantar sospechas.
Eso es oro en el negocio. 2000. Edgar ya no está en la escuela, dejó el fútbol, dejó cualquier pretensión de vida normal.
Las autoridades de Texas comienzan a investigarlo por distribución de marihuana. Nada grave todavía. Pero suficiente para que tome una decisión que cambiaría todo.
Cruza el río, se va para Nuevo Laredo, del lado mexicano, donde las leyes americanas no llegan, donde un chavo con sus características puede desaparecer o puede convertirse en algo más grande.
Nuevo Laredo, Tamaulipas, 2001. La ciudad es un hervidero. El cártel del Golfo domina, pero enfrenta presión.
El gobierno de Vicente Fox promete mano dura contra el crimen organizado. Los operativos federales se intensifican por primera vez en décadas y en ese caos un gero de Texas encuentra su lugar.
Valdés Villarreal no llega como un narco hecho y derecho, llega como un refugiado, como alguien que huye de problemas menores en el norte, pero tiene conexiones.
Tiene un primo que trabaja para gente pesada y tiene ese perfil que nadie espera. Los primeros meses trabaja en lo básico, mueve paquetes, cobra deudas pequeñas, hace mandados, pero desde el principio muestra algo diferente, no duda.
Cuando le ordenan golpear a alguien, lo hace sin preguntar. Cuando le dicen que entregue un mensaje violento, lo entrega con exceso.
Los jefes locales comienzan a notar al americanito, no por su experiencia, por su disposición. Arturo Beltrán Leyva, el Barbás, en ese momento es uno de los operadores principales de la Federación de Sinaloa en la zona del Golfo.
Controla rutas, coordina envíos masivos y necesita gente de confianza en Nuevo Laredo, gente que no tenga los vicios de los narcos tradicionales, gente que no esté quemada con las autoridades mexicanas.
Alguien le habla de un guero que acaba de llegar de Texas. Alguien que no tiene historial, alguien que puede pasar desapercibido. La primera vez que Valdés Villarreal se reúne con gente de Beltrán Leiva es en una casa de seguridad en la colonia Jardín 2002.
Barbas no está presente, pero sus lugartenientes sí le hacen preguntas, le prueban, le dan una tarea sencilla, recoger un paquete del otro lado y traerlo a Nuevo Laredo.
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Edgar lo hace en menos de 6 horas sin problemas, sin nervios. Cuando regresa, los lugartenientes se miran entre ellos. Este chavo sirve. Los siguientes meses, Valdés Villarreal se convierte en un operador de confianza
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Agresión con botella en Soyapango deja un lesionado y una mujer detenida
Una mujer fue capturada en el distrito de Soyapango, San Salvador Este, luego de protagonizar un hecho de violencia contra su compañero de vida durante una discusión.
La detenida fue identificada como Zenaida Beatriz Gámez Lara, de 37 años, quien habría agredido a la víctima con una botella de vidrio mientras ambos se encontraban consumiendo alcohol.
De acuerdo con el informe, los equipos intervinieron de manera oportuna, evitando que la agresión continuara. La persona lesionada fue trasladada a un centro asistencial, donde se encuentra estable.
Las autoridades informaron que Gámez Lara será remitida por el delito de lesiones, reiterando que, incluso bajo los efectos del alcohol, cada decisión tiene consecuencias.
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Bomberos reportan menos emergencias a nivel nacional
El subdirector de Bomberos de El Salvador, Erick Vásquez, presentó un balance preliminar de los incendios atendidos entre el 28 de marzo y el 1 de abril, en el marco del Plan Verano 2026, destacando variaciones importantes en comparación con el mismo período del año anterior.
De acuerdo con los datos oficiales, los incendios en vehículos disminuyeron de 10 casos en 2025 a 7 en 2026. Asimismo, los incendios forestales registraron una baja significativa, pasando de 19 a 9 incidentes.
En cuanto a los incendios estructurales, se reportaron 18 este año, apenas uno más que los 17 contabilizados en 2025. Por otro lado, las autoridades señalaron un incremento en los incendios en basureros, que pasaron de 6 a 9 casos.
Mientras tanto, los incendios en maleza reflejaron una reducción considerable, disminuyendo de 167 a 116, lo que evidencia el trabajo constante de la institución durante el período vacacional para atender emergencias y prevenir mayores afectaciones.






