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Muere Irene Cara, ícono de los 80’s, ganadora de dos Oscar por «Flashdance» y «Fama»
La actriz, cantante, bailarina y compositora estadounidense de origen puertorriqueño Irene Cara, laureada por sus interpretaciones de las canciones principales de los filmes Fama y Flashdance, murió este sábado a los 63 años en su casa de Florida por causas aún no reveladas.
La noticia sobre el fallecimiento fue dada por su representante, Judith A. Moose a través de Twitter, donde escribió: «No puedo creer tener que escribir esto, y mucho menos dar la noticia. Por favor, compartan sus pensamientos y recuerdos de Irene. Estaré leyendo todos y cada uno de ellos; y sé que ella estará sonriendo desde el Cielo. Ella adoraba a sus fans».
La artista (cuyo nombre real era Irene Escalera) se inició en la televisión, cantando y bailando. Nació el 19 de marzo de 1959 en el Bronx y desde los tres años participó en concursos que le fueron abriendo actuaciones en shows televisivos y producciones musicales de Broadway, tanto en español como en inglés.
Su padre, Gaspar Escalera, era un saxofonista que había emigrado desde Puerto Rico a Nueva York en los años ’50. Los dos hermanos de Irene Cara también hacían música: eran un cantante de ópera y una pianista.
Su pico de popularidad llegó asumiendo el personaje de Coco Hernández en Fama, película de 1980, que le dio su primer premio Oscar por la canción homónima. Había estado nominada porel hit Fama y la hermosa balada Out Here on My Own, y fue la primera vez en la historia de los premios de la Academia que una misma película incluyó dos de sus canciones entre las cinco nominadas a mejor tema original.
Irene Cara también participó de la banda sonora de otra película emblemática de la época, Flashdance, cuyo su tema principal, Flashdance… What a Feeling, compuso junto asl famoso Giorgio Moroder y le volvió a otorgar el Óscar en 1983 a la mejor canción original, así como el Premio Grammy a la Mejor interpretación vocal femenina pop un año más tarde.
Luego y ya lejos de sus palmarés registró tres álbumes, la intérprete siguió participando en filmes y programas de TV, a la vez que sostenía el proyecto musical Hot Caramel, donde se desempeñaba como voz principal.
Fue la artista más joven en participar de un tributo a Duke Ellington en el estadio Madison Square Garden, junto a figuras de renombre como Stevie Wonder, Roberta Flack y Sammy Davis Jr.
Cara también actuó en películas como City Heat (Ciudad ardiente) con Clint Eastwood y Burt Reynolds, además de Certain fury con Tatum O’Neal.
En 2004 recibió el Prestige Award por su trayectoria.
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Bad Bunny visibilizó la economía latina en el show de medio tiempo del Super Bowl
El medio tiempo del Super Bowl 2026 no solo marcó un hito musical con Bad Bunny al frente, también dejó una lectura social que llamó la atención, porque el escenario se transformó en una postal viva de la economía latina de «barrio»
Lejos de logotipos corporativos y marcas globales, el show apostó por taquerías, barberías, puestos ambulantes y oficios que forman parte del día a día de millones de personas dentro y fuera de EE. UU.
Durante la presentación aparecieron referencias a vendedores de cocos, tiendas de esquina, barberías, albañiles y locales de compra de oro y plata, donde cada elemento aportó a una narrativa clara sobre la cultura latina y su excepcional mano de obra en la economía de cada país.
Estos micronegocios representan una forma de autoempleo con baja inversión, márgenes ajustados y un fuerte vínculo comunitario. La barbería y la tienda de barrio, por ejemplo, funcionan como espacios de confianza, puntos de encuentro y, en muchos casos, como el primer paso económico de familias migrantes.
La presencia de albañiles destacó el papel de trabajadores esenciales en la construcción de las ciudades, frecuentemente invisibilizados pese a su peso en la economía productiva. En paralelo, los locales de compra de oro y plata aludieron a negocios que suelen funcionar como salvavidas financiero en momentos de crisis.
La taquería Villa’s Tacos, de Los Ángeles, fue otro de los momentos clave, el negocio, fundado por Víctor Villa, hijo de migrantes michoacanos, tuvo apenas unos segundos en pantalla, pero el impacto fue inmediato, y al día siguiente, las filas superaban la hora de espera.
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Vendedora de cocos que apareció junto a Bad Bunny en el Super Bowl es salvadoreña
La breve pero llamativa aparición de una vendedora de cocos junto a Bad Bunny durante el Super Bowl generó una ola de reacciones en redes sociales, luego de que se confirmara que la mujer es de origen salvadoreño.
La información fue compartida por su sobrina a través de un video que publicó en su cuenta de Instagram, donde expresó su emoción y orgullo por la respuesta del público hacia su tía, quien participó en el medio tiempo del Super Bowl de este año.
«Solo quiero darles las gracias por todo el cariño hacia el video de mi titi, nuestra titi, mi tía», expresó la joven identificada en redes como Fabiola Jessica.
Según relató, su tía ya está jubilada y participa en comerciales por diversión, por lo que logró formar parte del proyecto, conocer a Bad Bunny y representar a El Salvador en uno de los eventos televisivos más vistos del mundo.
«Estoy tan orgullosa de ella porque está representando a El Salvador», señaló la sobrina, destacando además la importancia de la representación latina. «La representación latina importa, así que estoy súper orgullosa de ella», añadió.
El video ha sido compartido y comentado, con mensajes de apoyo y orgullo por la participación de la salvadoreña en un escenario de alcance global como el Super Bowl.
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El Super Bowl se tiñe de identidad
Lo que el mundo presenció en el show de medio tiempo del Super Bowl LX no fue solo un concierto de música urbana, fue una puesta en escena cinematográfica diseñada para celebrar la identidad latina. Fiel a su estilo impredecible, Bad Bunny transformó el césped del estadio en un mapa vivo de la historia puertorriqueña y la unidad hispana.
Estos son algunos símbolos que hicieron de este espectáculo un acto cultural lleno de historia.
1. El inicio: La caña de azúcar y el peso de la historia
El show no empezó con pirotecnia, sino con una toma amplia que transportó a la audiencia a los campos de caña de azúcar. Mientras Benito comenzaba los primeros versos de «Tití Me Preguntó», caminaba entre trabajadores que cortaban la caña con machetes.
Este no fue un detalle decorativo. La caña de azúcar fue el motor económico del Caribe, pero también es el símbolo del colonialismo y la esclavitud. Al vestir a los bailarines con ropa blanca y la tradicional pava (el sombrero de paja del campesino o «jíbaro»), Bad Bunny honró a los antepasados que trabajaron estas tierras hasta que se abolió la esclavitud en Puerto Rico en 1873.
2. Un paseo por el barrio
A medida que avanzaba la música, el escenario se convirtió en una calle llena de vida. El cantante pasó por:
El puesto de piraguas (parecida a las minutas salvadoreñas): Un ícono de la nostalgia boricua. El detalle maestro estuvo en las botellas de sirope: cada una llevaba la bandera de países como México, España y Colombia, reforzando el mensaje de hermandad latina que menciona la letra de su canción.
La cotidianidad latina: Se observó a hombres mayores concentrados en una partida de dominó, jóvenes en un puesto de «coco frío» y mujeres en un local de aplicación de uñas, reflejando la estética y los negocios que dan vida a los barrios tradicionales desde San Juan hasta Nueva York, y que también existen en algunos países latinos.
3. El Sapo Concho y El Morro
En las pantallas gigantes apareció un personaje inesperado: Concho, un sapito animado. Se trata del sapo concho, una especie endémica de Puerto Rico en peligro crítico de extinción. Con esto, el artista subrayó la importancia de proteger el hábitat natural de la isla frente al desarrollo desmedido.
Poco después, la escenografía se transformó en una réplica de El Morro (Castillo San Felipe del Morro). Esta fortaleza del siglo XVI, que protege la bahía de San Juan, sirvió de marco para que Lady Gaga se uniera a Bad Bunny para cantar «Baile Inolvidable». La presencia de este monumento nacional subrayó la antigüedad y la fuerza de la cultura puertorriqueña.
4. Toñita y la resistencia en «NuevaYol»
Durante la interpretación de «NuevaYol», ocurrió un momento cargado de significado social. Bad Bunny aceptó un trago de María Antonia “Toñita” Cay.
¿Quién es Toñita? Es la dueña del Caribbean Social Club en Brooklyn, un lugar que ha resistido por más de 50 años la presión de la gentrificación. Al incluirla, Benito envió un mensaje claro: la diáspora latina no olvida sus raíces.
5. Una denuncia colgada de los postes
El tono cambió cuando sonó «El Apagón». Los mismos trabajadores que al inicio cortaban caña, ahora estaban subidos a postes eléctricos. Este es un símbolo potente de la frustración por los constantes cortes de luz en Puerto Rico tras el huracán María. La escena recordó cómo los propios ciudadanos tuvieron que arriesgar sus vidas trepando postes para reconectar a sus comunidades.
6. La Flor de Maga y el boxeo
El simbolismo visual llegó incluso al vestuario. Tanto Lady Gaga como el director de orquesta Giancarlo Guerrero portaron la Flor de Maga, la flor nacional de Puerto Rico.
El show también rindió homenaje al boxeo, el deporte que ha dado gloria a México, Puerto Rico, Argentina, Panamá y Cuba. El cuadrilátero en el escenario representó esa lucha constante y la disciplina que caracteriza al atleta latino.
7. Tradiciones familiares
Uno de los momentos más comentados por su autenticidad fue cuando Bad Bunny despertó a un niño que dormía en dos sillas en medio de la fiesta. Esta es una imagen universal en las celebraciones hispanas: la fiesta dura tanto que los niños terminan acomodados donde pueden mientras los adultos siguen bailando.
Además, en un gesto de inspiración, vimos a una familia viendo por televisión el momento en que Bad Bunny ganó su Grammy. Benito, en el escenario, le entregó el trofeo al niño, cerrando el círculo de que los sueños, por más grandes que parezcan, son alcanzables para los jóvenes de la isla.
8. El Gran Final: La Casita y las banderas
El espectáculo culminó con la aparición de «La Casita», una estructura sencilla de techo plano que representa el hogar típico de Puerto Rico. Desde allí, Bad Bunny nombró uno a uno los países de América Latina mientras las banderas de toda la región ondeaban en el estadio.
Fue un cierre épico que no dejó duda alguna: el Super Bowl LX no fue solo un evento estadounidense, fue, por trece minutos, la capital de toda Latinoamérica.


