ENTREGA ESPECIAL
Steve Jobs reveló el secreto de su éxito en siete palabras que pocos recuerdan
El 12 de junio de 2005, Steve Jobs subió al escenario de la Universidad de Stanford y pronunció un discurso que, veinte años después, sigue inspirando a millones de personas en todo el mundo.
En el vigésimo aniversario de aquel momento, el Steve Jobs Archive ha publicado una versión remasterizada de la intervención, recordando la frase de siete palabras que, según el propio Jobs, encierra el secreto de su éxito: “Tienes que encontrar lo que te apasiona”.
Según informó INC, este mensaje, sencillo y directo, continúa siendo el núcleo de una de las alocuciones más influyentes de la historia de las graduaciones universitarias.
El Steve Jobs Archive, fundado por Laurene Powell Jobs en 2022, ha querido conmemorar el aniversario compartiendo no solo el video mejorado en alta definición, sino también documentos y testimonios que subrayan la vigencia del mensaje de Jobs. De acuerdo con el reporte de INC, la frase central del discurso resume la filosofía vital y profesional del cofundador de Apple, y ha sido objeto de análisis y reflexión durante dos décadas.
Un discurso estructurado en tres historias
El discurso de Steve Jobs en Stanford se distingue por su estructura clara y accesible. Desde el inicio, anunció a los graduados que compartiría “solo tres historias” de su vida, sin pretensiones ni grandes teorías. Esta organización permitió que el mensaje llegara de forma directa y memorable, facilitando que cada relato transmitiera una lección concreta.
Según detalló INC, Jobs abordó temas universales como el amor, la muerte, el miedo, la autenticidad y la esperanza. Cada historia personal sirvió para ilustrar un aspecto fundamental de su visión sobre el éxito y el sentido de la vida. La sencillez de la estructura contribuyó a que el discurso trascendiera el momento y se convirtiera en un referente para generaciones posteriores.
Conectar los puntos: el valor de la intuición y la retrospectiva
La primera historia que Jobs compartió con los graduados giró en torno a su experiencia universitaria. Narró cómo, tras seis meses en Reed College, decidió abandonar los estudios formales, aunque permaneció en el campus para asistir a clases que le interesaban, como caligrafía. Esta decisión, aparentemente arriesgada y poco convencional, resultó determinante años después, cuando el conocimiento adquirido sobre tipografía influyó en el diseño de los primeros ordenadores Macintosh.
Steve Jobs reveló cómo una
Steve Jobs reveló cómo una clase de caligrafía, tomada tras abandonar la universidad, terminó marcando el diseño tipográfico de los primeros ordenadores Macintosh
Jobs explicó que, en aquel momento, no podía prever cómo esas experiencias se conectarían en el futuro. “No puedes conectar los puntos mirando hacia delante. Solo puedes conectarlos mirando hacia atrás, por lo que tienes que confiar en que de alguna manera se conectarán en tu futuro”, afirmó ante la audiencia, según recogió INC.
La lección, según Jobs, es confiar en la intuición y en que las decisiones tomadas con el corazón encontrarán su sentido con el tiempo.
Amar lo que se hace: la resiliencia tras el fracaso
En su segundo relato, Jobs abordó uno de los episodios más difíciles de su vida profesional: su despido de Apple, la empresa que él mismo había fundado junto a Steve Wozniak.
Tras contratar a un director ejecutivo externo y experimentar diferencias irreconciliables sobre el rumbo de la compañía, Jobs se vio obligado a abandonar Apple a los 30 años, en un proceso que describió como un “fracaso muy público”.
A pesar del golpe, Jobs descubrió que seguía amando su trabajo. “Estoy convencido de que lo único que me mantuvo en pie fue que amaba lo que hacía”, confesó en su discurso. Esta pasión lo llevó a fundar nuevas empresas, como NeXT y Pixar, y a iniciar una etapa de gran creatividad personal y profesional. “Tienes que encontrar lo que amas, y esto es tan cierto para el trabajo como para las personas que amas”, sentenció, subrayando que la satisfacción y la excelencia solo se alcanzan cuando se trabaja en aquello que realmente apasiona.
El mensaje de Jobs, según la información publicada por INC, es claro: el amor por lo que se hace es el motor que permite superar los fracasos y reinventarse. La autenticidad y la perseverancia, más allá del éxito o el reconocimiento externo, constituyen la base de una vida plena y significativa.
La muerte como motor de autenticidad
La tercera historia relatada por Jobs abordó el tema de la muerte, a partir de su experiencia personal tras ser diagnosticado con cáncer de páncreas.
Los médicos le pronosticaron una esperanza de vida de entre tres y seis meses, aunque posteriormente se confirmó que padecía una variante tratable mediante cirugía. Esta vivencia, según Jobs, le permitió comprender la importancia de vivir cada día con autenticidad y sin miedo al juicio ajeno.
Steve Jobs conmovió a Stanford
Steve Jobs conmovió a Stanford al contar cómo su diagnóstico de cáncer lo llevó a vivir con autenticidad, sin miedo y valorando cada día como si fuera el último (Captura)
“Tu tiempo es limitado, así que no lo desperdicies viviendo la vida de otra persona”, advirtió Jobs a los graduados, según recogió INC. Para él, la conciencia de la mortalidad ayuda a tomar decisiones valientes y a priorizar lo verdaderamente importante, dejando de lado las expectativas externas y el temor al fracaso.
En ese sentido, Jobs animó a los jóvenes a escuchar su voz interior y a tener el coraje de seguir su intuición, convencido de que “todo lo demás es secundario”.
El impacto duradero y las voces del aniversario
A pesar de la trascendencia que hoy se atribuye al discurso, muchos de los asistentes originales no percibieron en el momento la magnitud de las palabras de Jobs.
Paola Fontein, graduada y co-presidenta de la clase de 2005, reconoció en una entrevista para el Steve Jobs Archive: “No creo que todos nos diéramos cuenta de lo importante que fue su discurso hasta que nos fuimos y lo encontramos, lo revisitamos y otros nos dijeron lo importante que era”.
Las circunstancias del día dificultaron que los presentes captaran plenamente el mensaje, pero la posibilidad de revisitar el discurso en años posteriores, gracias a plataformas como YouTube, permitió que su influencia se expandiera.
Leslie Berlin, directora ejecutiva fundadora del Steve Jobs Archive, destacó en declaraciones recogidas por INC: “Parte de su poder es que hay mucho en él. Y creo que lo que estás extrayendo era muy, muy real para Steve”.
Para Berlin, la autenticidad y la honestidad de Jobs son elementos clave que explican la vigencia y el impacto del discurso, capaz de ofrecer múltiples lecturas y enseñanzas a lo largo del tiempo.
El video remasterizado y la vigencia del mensaje
En el marco del vigésimo aniversario, el Steve Jobs Archive ha publicado una versión remasterizada en alta definición del discurso, acompañada de materiales y testimonios que enriquecen la comprensión del evento. Esta iniciativa busca acercar el mensaje de Jobs a nuevas generaciones y recordar la importancia de encontrar aquello que se ama, tanto en el trabajo como en la vida personal.
La información, publicada por INC, subraya que la frase “Tienes que encontrar lo que amas” no solo resume el secreto del éxito de Jobs, sino que constituye una invitación permanente a la autenticidad, la pasión y la búsqueda de sentido. El discurso, considerado por muchos como el más influyente de la historia de las graduaciones, sigue siendo un referente para quienes buscan inspiración en momentos de cambio o incertidumbre.
Como cierre de su intervención en Stanford, Steve Jobs recurrió a una cita del Whole Earth Catalog, una publicación emblemática de su juventud: “Mantente hambriento. Mantente insensato.”
Con estas palabras, deseó a los graduados el coraje de mantener la curiosidad y la audacia a lo largo de sus vidas, un mensaje que, veinte años después, conserva toda su fuerza y actualidad.
ENTREGA ESPECIAL
Fracaso rotundo del “partido de tiktokers” en el Cuscatlán: el público salvadoreño ya no traga más circo
Lo que prometía ser el “evento del año” organizado por Ricky de San Miguel terminó convertido en el más claro síntoma de que El Salvador ya está harto. El partido de tiktokers que se anunció a bombo y platillo en el Estadio Cuscatlán se celebró ante un graderío prácticamente vacío. Ni las entradas baratas, ni la promoción desesperada en TikTok, ni los llamados constantes de Ricky lograron llenar las tribunas. El mensaje fue contundente: el pueblo ya no quiere más de esto.
El fracaso no fue casualidad. Fue la gota que derramó el vaso de una fórmula gastada hasta la náusea. Durante meses, los mismos rostros de siempre han convertido las redes en un ring de peleas interminables, retos absurdos y “batallas” que más parecen riñas de patio que contenido creativo. El público salvadoreño, que antes consumía todo con curiosidad, ahora mira con fastidio cómo se repite el mismo guion: insultos, vulgaridades, exhibicionismo barato y una obsesión enfermiza por el “flow” y el dinero fácil.
Y aquí está el punto que más duele y que nadie se atreve a decir en voz alta: la gente está cansada de ver a estos personajes pidiendo donaciones, ventas de entradas, “apoyos” y “colaboraciones” para luego despilfarrar todo en vidas de aparente lujo que no generan absolutamente nada de valor social. No hay escuelas, no hay proyectos comunitarios, no hay ayuda real. Solo carros rentados, botellas, fiestas y más pedidos de dinero. El salvadoreño trabajador, que suda la camiseta todos los días para salir adelante, ya no está dispuesto a financiar ese circo.
El estadio vacío del Cuscatlán no es solo una foto vergonzosa. Es una declaración. Es el rechazo colectivo a un estilo que ya no vende: el de la vulgaridad como estrategia, la confrontación como contenido y el mendigar disfrazado de “emprendimiento digital”. Ricky y su grupo de tiktokers pueden seguir grabando videos justificándose, culpando a Yeik, al público o a quien se les ocurra. Pero la realidad es innegable: el pueblo salvadoreño ya no compra el paquete.
Lo que pasó ayer en el Cuscatlán no es el fracaso de un partido. Es el fracaso de un modelo. Y el público, con su ausencia, acaba de dar el pitazo final.
Ya es hora de que los creadores de contenido entiendan que en El Salvador de 2026 la gente exige algo más que gritos, peleas y manos extendidas pidiendo plata. Exige respeto, creatividad real y, sobre todo, que dejen de tomarlos por tontos. El estadio vacío lo dijo todo.
ENTREGA ESPECIAL
El Psicopata que cambio la regla del Narco
Edgar Valdés Villarreal, hijo de un pintor de casas mexicano y una ama de casa tejana, la Barbie. Un apodo que le pusieron en la secundaria por su cabello gero. Un apodo que terminaría escrito con sangre en las calles de Medio México. No había nada en su infancia que anunciara el monstruo. Jugaba fútbol americano en la Lincoln High School.
Linebacker, posición de impacto. Posición de violencia controlada. Sus compañeros lo recuerdan como un chavo popular. Nada extraordinario, nada que hiciera pensar en lo que vendría después. Pero Laredo no es cualquier ciudad, es la frontera y la frontera tiene sus propias reglas.
En los 90, Laredo era un punto de entrada clave para la coca que venía del sur. El cártel del Golfo controlaba la plaza. Los Zetas, un grupo recién formado por desertores del gafe mexicano con influencia de entrenamientos especializados.
Apenas comenzaban a operar como brazo armado. Valdés Villarreal no era un estudiante brillante, no era un atleta excepcional, pero tenía algo que llamaba la atención en ese mundo. No dudaba.
Y en la frontera eso vale más que un título universitario. Finales de los 90. Edgar, todavía adolescente, ya vende marihuana en pequeñas cantidades en su high school.
Nada mayor, nada que llame la atención de las autoridades, pero es suficiente para que los conectes locales lo noten. Un chavo bilingüe que puede moverse entre dos mundos sin levantar sospechas.
Eso es oro en el negocio. 2000. Edgar ya no está en la escuela, dejó el fútbol, dejó cualquier pretensión de vida normal.
Las autoridades de Texas comienzan a investigarlo por distribución de marihuana. Nada grave todavía. Pero suficiente para que tome una decisión que cambiaría todo.
Cruza el río, se va para Nuevo Laredo, del lado mexicano, donde las leyes americanas no llegan, donde un chavo con sus características puede desaparecer o puede convertirse en algo más grande.
Nuevo Laredo, Tamaulipas, 2001. La ciudad es un hervidero. El cártel del Golfo domina, pero enfrenta presión.
El gobierno de Vicente Fox promete mano dura contra el crimen organizado. Los operativos federales se intensifican por primera vez en décadas y en ese caos un gero de Texas encuentra su lugar.
Valdés Villarreal no llega como un narco hecho y derecho, llega como un refugiado, como alguien que huye de problemas menores en el norte, pero tiene conexiones.
Tiene un primo que trabaja para gente pesada y tiene ese perfil que nadie espera. Los primeros meses trabaja en lo básico, mueve paquetes, cobra deudas pequeñas, hace mandados, pero desde el principio muestra algo diferente, no duda.
Cuando le ordenan golpear a alguien, lo hace sin preguntar. Cuando le dicen que entregue un mensaje violento, lo entrega con exceso.
Los jefes locales comienzan a notar al americanito, no por su experiencia, por su disposición. Arturo Beltrán Leyva, el Barbás, en ese momento es uno de los operadores principales de la Federación de Sinaloa en la zona del Golfo.
Controla rutas, coordina envíos masivos y necesita gente de confianza en Nuevo Laredo, gente que no tenga los vicios de los narcos tradicionales, gente que no esté quemada con las autoridades mexicanas.
Alguien le habla de un guero que acaba de llegar de Texas. Alguien que no tiene historial, alguien que puede pasar desapercibido. La primera vez que Valdés Villarreal se reúne con gente de Beltrán Leiva es en una casa de seguridad en la colonia Jardín 2002.
Barbas no está presente, pero sus lugartenientes sí le hacen preguntas, le prueban, le dan una tarea sencilla, recoger un paquete del otro lado y traerlo a Nuevo Laredo.
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Edgar lo hace en menos de 6 horas sin problemas, sin nervios. Cuando regresa, los lugartenientes se miran entre ellos. Este chavo sirve. Los siguientes meses, Valdés Villarreal se convierte en un operador de confianza
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Documental «Hasta encontrarte” aborda la política de seguridad del presidente Bukele y el impacto de las pandillas
Foto: Daniel Posada
El documental Hasta encontrarte, dirigido por Daniel Posada, llevará por primera vez a la pantalla al presidente de El Salvador, Nayib Bukele, como figura central de una historia que explora los cambios en el liderazgo y la comunicación política en la región. La producción fue anunciada por Infinito Studios, que confirmó el lanzamiento del proyecto.
La obra se presenta como uno de los primeros retratos en profundidad del mandatario salvadoreño y de su gestión bajo el régimen de excepción implementado desde 2022. El proyecto permaneció sin anuncio público hasta ahora.
La producción analiza el fenómeno político y mediático que representa Bukele, con especial énfasis en su política de seguridad y en el impacto que las pandillas tuvieron en el país durante décadas.
Para desarrollar el documental, el equipo recopiló testimonios del propio presidente y de funcionarios del actual gobierno, quienes abordan la estrategia estatal frente a la violencia y la consolidación de un nuevo modelo de poder en América Latina. “El documental busca entender el fenómeno político y mediático que representa Bukele, más allá del discurso polarizado. Queríamos explorar cómo su figura impacta en la percepción del poder y la comunicación en esta región”, afirmó Posada en declaraciones recogidas por Produ.
La narrativa del filme combina entrevistas, material de archivo y testimonios de familiares de víctimas de la violencia. Durante el rodaje, el equipo acompañó a Mari, una madre salvadoreña que lleva años buscando a su hijo desaparecido a causa de las pandillas.
Los relatos recogidos describen cómo las pandillas convertían terrenos baldíos en fosas comunes. Por esta razón, Mari y otras madres ingresan a fosas clandestinas y recorren cementerios con la esperanza de encontrar a sus familiares.
De acuerdo con el documental, estas mujeres terminan ocupando un papel central en la historia, que también incorpora la voz de Bukele y de otras figuras relevantes del escenario político. “Ella después fundó un bloque de mamás que están buscando a los hijos e hijas desaparecidos. Ellas se volvieron las protagonistas del documental”, detalló Posada.

Foto: Daniel Posada
El desafío de acceder a Bukele y un proceso de investigación de más de dos años
La investigación que dio origen a Hasta encontrarte se desarrolló durante más de dos años. El proceso incluyó entrevistas con Bukele, integrantes del gobierno, opositores y periodistas, además del seguimiento a las madres afectadas por la desaparición de sus hijos. “Queríamos comprender cómo un líder logra construir una narrativa tan poderosa y qué dice eso de nuestras democracias contemporáneas”, explicó el director en diálogo con Produ.
Uno de los mayores retos del proyecto fue conseguir acceso al presidente salvadoreño. Posada relató que debió realizar cuatro viajes a El Salvador y sostener reuniones con distintos equipos gubernamentales antes de obtener la autorización.
“Solo para conseguir el ‘ok’ de que Bukele participara fueron cuatro viajes a El Salvador. Primero con el equipo de comunicación, luego con más personas del gobierno, hasta que por fin me dieron la junta con él. Me dijeron: ‘Tienes media hora para convencerlo de que salga’. Al final hablamos un buen rato y accedió”, narró el director.
El documental ya fue entregado y se presentará el próximo 12 de marzo en el Festival de Málaga, en España. Además, Hasta encontrarte inaugura una nueva línea de producción de Infinito Studios enfocada en figuras políticas y sociales que influyen en las tendencias culturales de la región.
De forma paralela al estreno de este documental, la productora trabaja en otros proyectos, entre ellos Débora, una película inspirada en la artista colombiana Débora Arango, escrita por Will Nunziata y protagonizada por Marcela Mar.





