2

Connect with us

ENTREGA ESPECIAL

HOMENAJE – FOTOS | Estos son los rostros de los médicos y personal de salud que perdieron la batalla contra el COVID-19

Publicado

el

La pandemia del coronavirus en El Salvador ya se ha cobrado la vida de varios profesionales de la salud, entre médicos y personal de enfermería que, día con día, lucha en primera línea contra el coronavirus.

Desde el pasado 15 de mayo al 1 de julio, ya se contabilizan 38 víctimas del COVID-19 entre doctores, enfermeras y enfermeros que ofrendaron sus vidas por salvar la de sus pacientes en esta lucha incansable que vive El Salvador contra el COVID-19.

Como muestra de homenaje a la memoria de cada uno del personal médico que perdió la lucha ante esta pandemia, Diario Digital Cornio muestra la siguiente galería de fotos y a sus familiares fortaleza en Dios. ¡¡¡Gracias HÉROES, hoy Ángeles del cielo!!!.

fad3e1c2-56f5-4859-802b-37c020faf8ee
Lidia Escobar Enfermera Hospital Especialista Isss Muerte 15 de mayo. Foto EDH/ Menly Cortez   
d7726649-403c-4b5e-a481-d99f456a6a33
Salvador Hernández Enfermero Intensivista Hospital de San Miguel Muerte 27 de junio. Foto EDH/ Menly Cortez   
d90a2822-4793-4328-a609-cd06d5697766
Carolina Janeth Alvarado, enfermera en hospital Nacional de la Unión, murió el 22 de junio 2020. Foto EDH/ Menly Cortez   
a0836e7b-75d1-410a-89d4-2028a518599a
Aida Saravia Enfermera Hospital General ISSS Reporte 21. Foto EDH/ Menly Cortez   
a10f0095-9a43-4d43-ba1a-e457414f27cd
Tema Cristela Escobar enfermera de unidad de Salud Santa Lucía, falleció el 29 de junio 2020. Foto EDH/ Menly Cortez   
7730a20a-1d19-4607-ac09-1b3e6c5fd4ae
Cecilia Morales enfermera del hospital de niños Benjamin Bloom, murió el 29 de junio 2020. Foto EDH/ Menly Cortez   
900a1a9b-a54f-4f73-bd79-d2536d9555a6
Hilda Marina Flores, jefa de enfermería del Hospital San Juan de Dios de San Miguel, murió el 29 de junio 2020. Foto EDH/ Menly Cortez   
803a2e0e-5bed-4a37-89a9-691ada0e2fdd
Patricia Martínez enfermera del hospital General del ISSS murió el 27 de junio de 2020. Foto EDH/ Menly Cortez   
798b34d8-4a4c-4508-8ec2-eb5dbc17fc5f
Patricia de Guzmán Enfermera del Hospital Nacional General de Neumología y Medicina Familiar “Dr. José Antonio Saldaña” Muerte 30 de junio. Foto EDH/ Menly Cortez   
790f6058-004e-4695-a332-d411bcd3a7ab
Jenniffer Quezada enfermera de la Unidad Médica de Ilopango, falleció el 20 de junio 2020. Foto EDH/ Menly Cortez   
589a88e1-07ca-45af-8a2f-45ead4d0221c
Mercy Irene Cuchillas, enfermera del 1 de mayo del ISSS murió el de 2 junio de 2020. Foto EDH/ Menly Cortez   
75fff876-4b28-428e-a0f4-67d60c46751b
Agustin Vichez, enfermero de UCI, especializado en cuidado de adultos mayores en Hospital Centro de Emergencias. Murió el 19 de junio. Foto EDH/ Menly Cortez   
5e7eb614-d5e5-449c-bea2-3791d04b65d6
Jesús Barrera Enfermero de Emergencia en el Hospital Nacional Saldaña Reportado 21 de junio. Foto EDH/ Menly Cortez   
4d933fc6-8648-4c84-991b-3f7da773cfbb
Leonor de Doradea Jefa de cirugía en el Hospital Nacional General de Neumología y Medicina Familiar Dr. José Antonio Saldaña Muerte 27 de junio. Foto EDH/ Menly Cortez   
3CarlosEduardoSotoZacamil
Carlos Eduardo Soto Hernández Anestesiología y terapia respiratoria en el Hospital Nacional Zacamil Muerte 26 de mayo   
5JulioEnriquedelaQuadraArdon
Julio Enrique de la Quadra Ardón Anestesiología e inhaloterapia del Hospital de Diagnóstico Muerte 13 de junio   
6MiguelAngelGuzmán
Miguel Ángel Guzmán Jefe de vigilancia Hospital Rosales Muerte 18 de junio   
7SamuelVillalta
Samuel Villalta Técnico de Mantenimiento Hospital General ISSS (Creador de las cápsulas de acrílico para intubar pacientes COVID-19 Muerte 19 de junio   
9CarlosMolina-FosaludSanJulian
Carlos Molina Motorista de ambulancia Fosalu San Julian Reportado 21 junio   
10JuanCarlosMenaPadilla
Juan Carlos Mena Padilla Hospital General del ISSS Reportado 21 de junio   
11RafaelOrantesSan-Jacinto
Rafael Antonio Ramírez Orantes Unidad Médica San Miguelito ISSS Reportado 21 de junio   
12JoseNapoleonPalacios
José Napoleon Palacios Motorista Hospital Nacional Zacamil Reportado 21 de junio   
13Balbino-Chacón
Balbino Chacón Motorista de ambulancia Hospital General ISSS Reportado 21 de junio   
16HersonSaravia
Herson Saravia Doctor H. Policlínico Arce ISSS Reportado 21 de junio   
18CarlosBalmoreCruzVillalta
Carlos Balmore Cruz Villalta Gastroenterólogo Hospital General Isss Muerte 24 de junio   
19DouglasNovoa
Douglas Novoa Doctor del ISSS Muerte 25 de junio   
21JoséAristedesRamos
José Aristides Ramos Vega Médico Internista del Hospital Nacional Francisco Menéndez de Ahuachapány Unidad Médica del ISSS Muerte 27 de junio 2020   
22EduardoRamos
Eduardo Ramos Médico de Fosalud Muerte 27 de junio   
23JoséPedro-RamosRamos
José Pedro Ramos Ramos Doctor Clínica Comunal Habitat Confie Muere 27 de junio   
24SalvadorHernandez
Salvador Hernández Enfermero Intensivista Hospital de San Miguel Muerte 27 de junio   
26Ricardo-Antonio-Sánchez
Ricardo Antonio Sánchez Conserje Hospital General ISSS Muerte 27 de junio   
28SoniaEscobar
Sonia Escobar de Flores Área de salud ambiental en la UCSFI Sonsonate Muerte 28 de junio 2020   
29DavidEdgardoRivasMolina
David Edgardo Rivas Molina Médico neurocirujano del Hospital San Rafael Muerte 29 de junio   
34CarlosAlbertoBarahonaGálvezZacatecoluca
Carlos Alberto Barahona Gálvez, Médico que laboraba en el ISSS de Zacatecoluca Muerte 29 de junio   
35ManuelAntonioGuandiqueRosales
Manuel Antonio Guandique Mejía Doctor Neurocirujano 29 de junio   
36José-Miguel-A.-Saldaña-Arévalo
José Miguel A. Saldaña Arévalo Médico nefrólogo del Hospital Nacional Rosales Muerte 30 de junio   
38WilliamHenriquez-Region-paracentral
William Henríquez Jefe de Servicios Generales de la región paracentral del Salud del Minsal Muerte 1 de julio   

FOTOS: CORTESÍA EDH.

ENTREGA ESPECIAL

Del Uber de confianza al asesino: La brutal historia de Glenda Hernández que conmocionó El Salvador

Publicado

el

En las calles de Santa Ana todavía pesa el eco de un CRIMEN que estremeció a todos.

Un caso más de VIOLENCIA que comenzó mucho antes del ASESINATO, porque según las investigaciones de la Fiscalía, la víctima vivía atrapada en un círculo constante de MALTRATO, AMENAZAS y MIEDO por parte de Diego Antonio Santos Villanueva, de 34 años, su expareja.

Al principio, él era solo el taxista de confianza —ese conductor que le hacía viajes periódicos y se ganó su confianza hasta entrar en su vida—. Ella le abrió la puerta pensando que sería diferente, que el amor podía cambiarlo. Pero ya no pudo salir. Aunque dijera NO, aunque supiera que el peligro crecía, tuvo tiempo para salir de allí pero no lo intentó. El miedo la paralizó. Pensó que las cosas serían diferentes esta vez.

La tragedia alcanzó su punto más BRUTAL el 19 de abril de 2026, en su propia vivienda en el barrio San Rafael, calle Libertad Oriente, Santa Ana Centro. Ese día, Villanueva entró a la casa. Tras una discusión, la furia se desató sin PIEDAD. Armado con un CUCHILLO, la atacó con saña hasta arrebatarle la vida dentro del lugar donde debía sentirse segura.

La víctima era Glenda Isabel Hernández Trujillo, de 28 años, una joven madre originaria de Texistepeque: trabajadora, instructora de gimnasio, dedicada a su hija de apenas 8 años, amiga de todos, apasionada por el ejercicio y con sueños aún por cumplir. Una mujer que, según sus cercanos, brillaba por su amabilidad y su fuerza.

Pero esa tarde, la pequeña de 8 años se convirtió en la voz que rompió el silencio. Encontró a su madre tirada en el piso de la entrada, con sangre en la cabeza, y marcó a sus familiares por teléfono. “Mamá tuvo un accidente”, dijo  quien aún no entiende la magnitud del horror. Los familiares llegaron corriendo, pidieron ayuda médica en el Hospital San Juan de Dios… pero ya era tarde. Glenda yacía sin vida. La Policía Nacional Civil confirmó el feminicidio por arma blanca.

Después del CRIMEN, no hubo remordimiento. Hubo fuga.

Villanueva escapó de la escena, ocultó su vehículo e intentó desaparecer cruzando la frontera hacia Guatemala para burlar a la justicia. Pero la huida terminó cuando agentes policiales lo capturaron y lo entregaron a El Salvador.

Ahora, la Fiscalía General de la República logró que Diego Antonio Santos Villanueva continúe en prisión provisional mientras avanza el proceso penal en su contra por feminicidio agravado. El Juzgado Primero de Paz de Santa Ana ya lo decretó: seguirá tras las rejas.

Pero en la calle se sabe una verdad amarga: cuando la violencia se normaliza, cuando los gritos se ignoran y cuando el miedo se calla, muchas veces la historia termina en TRAGEDIA.

Hoy él duerme tras las rejas. Ella no volverá jamás.

La hija de 8 años tuvo que despedir a su madre en el cementerio de Texistepeque, con el corazón hecho pedazos. Otra familia rota. Otro hogar enlutado.

Y Santa Ana, una vez más, amanece con rabia.

Glenda Isabel Hernández Trujillo.
Otro nombre que se suma a la lista de mujeres arrebatadas por la VIOLENCIA.
Otro recordatorio de que el miedo no es debilidad… hasta que te mata.

Continue Reading

ENTREGA ESPECIAL

Fracaso rotundo del “partido de tiktokers” en el Cuscatlán: el público salvadoreño ya no traga más circo

Publicado

el

Lo que prometía ser el “evento del año” organizado por Ricky de San Miguel terminó convertido en el más claro síntoma de que El Salvador ya está harto. El partido de tiktokers que se anunció a bombo y platillo en el Estadio Cuscatlán se celebró ante un graderío prácticamente vacío. Ni las entradas baratas, ni la promoción desesperada en TikTok, ni los llamados constantes de Ricky lograron llenar las tribunas. El mensaje fue contundente: el pueblo ya no quiere más de esto.

El fracaso no fue casualidad. Fue la gota que derramó el vaso de una fórmula gastada hasta la náusea. Durante meses, los mismos rostros de siempre han convertido las redes en un ring de peleas interminables, retos absurdos y “batallas” que más parecen riñas de patio que contenido creativo. El público salvadoreño, que antes consumía todo con curiosidad, ahora mira con fastidio cómo se repite el mismo guion: insultos, vulgaridades, exhibicionismo barato y una obsesión enfermiza por el “flow” y el dinero fácil.

Y aquí está el punto que más duele y que nadie se atreve a decir en voz alta: la gente está cansada de ver a estos personajes pidiendo donaciones, ventas de entradas, “apoyos” y “colaboraciones” para luego despilfarrar todo en vidas de aparente lujo que no generan absolutamente nada de valor social. No hay escuelas, no hay proyectos comunitarios, no hay ayuda real. Solo carros rentados, botellas, fiestas y más pedidos de dinero. El salvadoreño trabajador, que suda la camiseta todos los días para salir adelante, ya no está dispuesto a financiar ese circo.

El estadio vacío del Cuscatlán no es solo una foto vergonzosa. Es una declaración. Es el rechazo colectivo a un estilo que ya no vende: el de la vulgaridad como estrategia, la confrontación como contenido y el mendigar disfrazado de “emprendimiento digital”. Ricky y su grupo de tiktokers pueden seguir grabando videos justificándose, culpando a Yeik, al público o a quien se les ocurra. Pero la realidad es innegable: el pueblo salvadoreño ya no compra el paquete.

Lo que pasó ayer en el Cuscatlán no es el fracaso de un partido. Es el fracaso de un modelo. Y el público, con su ausencia, acaba de dar el pitazo final.

Ya es hora de que los creadores de contenido entiendan que en El Salvador de 2026 la gente exige algo más que gritos, peleas y manos extendidas pidiendo plata. Exige respeto, creatividad real y, sobre todo, que dejen de tomarlos por tontos. El estadio vacío lo dijo todo.

Continue Reading

ENTREGA ESPECIAL

El Psicopata que cambio la regla del Narco

Publicado

el

Edgar Valdés Villarreal, hijo de un pintor de casas mexicano y una ama de casa tejana, la Barbie. Un apodo que le pusieron en la secundaria por su cabello gero. Un apodo que terminaría escrito con sangre en las calles de Medio México. No había nada en su infancia que anunciara el monstruo. Jugaba fútbol americano en la Lincoln High School.

Linebacker, posición de impacto. Posición de violencia controlada. Sus compañeros lo recuerdan como un chavo popular. Nada extraordinario, nada que hiciera pensar en lo que vendría después. Pero Laredo no es cualquier ciudad, es la frontera y la frontera tiene sus propias reglas.

En los 90, Laredo era un punto de entrada clave para la coca que venía del sur. El cártel del Golfo controlaba la plaza. Los Zetas, un grupo recién formado por desertores del gafe mexicano con influencia de entrenamientos especializados.

Apenas comenzaban a operar como brazo armado. Valdés Villarreal no era un estudiante brillante, no era un atleta excepcional, pero tenía algo que llamaba la atención en ese mundo. No dudaba.

Y en la frontera eso vale más que un título universitario. Finales de los 90. Edgar, todavía adolescente, ya vende marihuana en pequeñas cantidades en su high school.

Nada mayor, nada que llame la atención de las autoridades, pero es suficiente para que los conectes locales lo noten. Un chavo bilingüe que puede moverse entre dos mundos sin levantar sospechas.

Eso es oro en el negocio. 2000. Edgar ya no está en la escuela, dejó el fútbol, dejó cualquier pretensión de vida normal.

Las autoridades de Texas comienzan a investigarlo por distribución de marihuana. Nada grave todavía. Pero suficiente para que tome una decisión que cambiaría todo.

Cruza el río, se va para Nuevo Laredo, del lado mexicano, donde las leyes americanas no llegan, donde un chavo con sus características puede desaparecer o puede convertirse en algo más grande.

Nuevo Laredo, Tamaulipas, 2001. La ciudad es un hervidero. El cártel del Golfo domina, pero enfrenta presión.

El gobierno de Vicente Fox promete mano dura contra el crimen organizado. Los operativos federales se intensifican por primera vez en décadas y en ese caos un gero de Texas encuentra su lugar.

Valdés Villarreal no llega como un narco hecho y derecho, llega como un refugiado, como alguien que huye de problemas menores en el norte, pero tiene conexiones.

Tiene un primo que trabaja para gente pesada y tiene ese perfil que nadie espera. Los primeros meses trabaja en lo básico, mueve paquetes, cobra deudas pequeñas, hace mandados, pero desde el principio muestra algo diferente, no duda.

Cuando le ordenan golpear a alguien, lo hace sin preguntar. Cuando le dicen que entregue un mensaje violento, lo entrega con exceso.

Los jefes locales comienzan a notar al americanito, no por su experiencia, por su disposición. Arturo Beltrán Leyva, el Barbás, en ese momento es uno de los operadores principales de la Federación de Sinaloa en la zona del Golfo.

Controla rutas, coordina envíos masivos y necesita gente de confianza en Nuevo Laredo, gente que no tenga los vicios de los narcos tradicionales, gente que no esté quemada con las autoridades mexicanas.

Alguien le habla de un guero que acaba de llegar de Texas. Alguien que no tiene historial, alguien que puede pasar desapercibido. La primera vez que Valdés Villarreal se reúne con gente de Beltrán Leiva es en una casa de seguridad en la colonia Jardín 2002.

Barbas no está presente, pero sus lugartenientes sí le hacen preguntas, le prueban, le dan una tarea sencilla, recoger un paquete del otro lado y traerlo a Nuevo Laredo.

Te puede interesar: Mugrosos armados mataron a una niña de 7 años en un ataque armado sobre la carretera Villahermosa–Reforma

Edgar lo hace en menos de 6 horas sin problemas, sin nervios. Cuando regresa, los lugartenientes se miran entre ellos. Este chavo sirve. Los siguientes meses, Valdés Villarreal se convierte en un operador de confianza

Continue Reading

Publicidad

Lo Más Leído