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Puerto El Triunfo repartió los últimos pasajes a Primera en la LFP
Con el boleto a Primera en juego, las chicas de Rancho Viejo y Chirilagua dejaron sudor, sangre y lágrimas sobre la arena de Puerto El Triunfo y regalaron una batalla cargada de goles y emociones. Ganaron las migueleñas, pero sufrieron más de la cuenta y tuvieron que dejar el pellejo para defender y firmar un 5-7
La victoria, que se libró con dientes apretados y los banquillos comiéndose las uñas, permitió a Chirilagua sumar 13 puntos y escribir su nombre entre los 10 equipos que buscarán el título de Primera en la segunda fase de la Liga Nacional de Fútbol Copa CEL 2024.
De entrada, el duelo pintó cerrado, hubo que esperar más de la mitad del primer periodo para disfrutar de un gol. Abrió la lata Rancho Viejo con anotación de Irma Membreño, pero empató Katherine Turcios desde el mismo saque para poner el tablero eléctrico 1-1. Luego Velinda Martínez volvió a poner arriba a las rancheras y ese gol valió para bajar el telón del primer acto 2-1.
En la vuelta a las acciones Lesly Carías decretó el 2-2 y le dio paso a Cindy Turcios para que brindará su propio show de goles y celebraciones. La mayor de las hermanas Turcios, y también seleccionada nacional, se sirvió un póquer en el segundo periodo que les permitió bajar las persianas 2-6 para decretar la segunda pausa.
Ya con el marcador abultado volvió a aparecer Cindy Turcios en el arranque del tramo final y se suponía que ya con el 2-7 tendrían un partido cómodo, pero se llenaron de faltas y Rancho Viejo se los cobró con goles de tiro libre.
Velinda Martínez se paró dos veces frente al balón y en ambas lo mandó a besar la red para poner cuentas de 4-7. A partir de ahí comenzó la desesperación del cuerpo técnico migueleño que reclamó y dos de sus integrantes, entre estos Melvin Segovia, vieron roja.
Al final, en otra nueva acción de peligro Irma Membreño puso cartones de 5-7, pero ya el tiempo no les alcanzó para cambiar la historia y tendrán que jugar la fase dos de la LFP en segunda categoría.
La Pirraya tampoco encontró puerta de entrada a la victoria y la llave para subir a Primera. Las pupilas de Tomás Hernández cayeron 0-4 ante Puerto El Triunfo que con 18 puntos cerró sublíder del grupo C, y tiene su espacio asegurado entre las 10 de primera categoría.
El duelo fue bastante cerrado, pero las anfitrionas supieron pegar en el momento justo y poco a poco fueron labrando el triunfo. Karen Arévalo hizo el 0-1 y luego Nohemy Bonilla marcó el 0-2 que se mantendría incluso hasta la segunda pausa.
En los 12 minutos finales, sin embargo, apareció Laura Varela y aprovechó dos balones servidos casi en línea de gol para agenciarse su doblete y poner las cuentas finales 0-4.
Así, La Pirraya que llegaba al juego con 12 puntos y con una diferencia de goles de más tres, acabó con menos uno, lo que la llevaría incluso a perder la chance de anexarse al pelotón de Primera como mejor cuarto ya que Isla de Méndez en el grupo B tiene 12 puntos y una diferencia en goles de más dos.
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Alianza FC anuncia la salida de Tito Pompei y todo su cuerpo técnico
Alianza Fútbol Club anunció la desvinculación del entrenador argentino Roberto “Tito” Pompei y de todo su cuerpo técnico, una decisión que marca el cierre de una etapa en la dirección deportiva del conjunto albo y abre un nuevo proceso de reorganización de cara a sus próximos compromisos.
La salida del estratega representa un cambio importante para el equipo capitalino, uno de los clubes de mayor tradición del fútbol salvadoreño. La decisión implica no solo el relevo del director técnico, sino también la renovación completa del grupo de colaboradores responsables de la preparación táctica, física y deportiva del plantel principal.
Con esta determinación, la dirigencia de Alianza deberá definir quién asumirá la conducción del equipo y establecer los pasos para garantizar la continuidad de los entrenamientos y la preparación de los futbolistas. La elección de un nuevo cuerpo técnico será fundamental para determinar el rumbo deportivo de los albos durante el resto de la competición.
El cambio también genera expectativas entre los aficionados, que estarán atentos a los próximos anuncios institucionales y a las decisiones relacionadas con el banquillo. La llegada de un nuevo entrenador podría representar ajustes en el sistema de juego, las alineaciones y la planificación de los siguientes encuentros.
Por ahora, el principal desafío de Alianza será gestionar la transición técnica y mantener la competitividad del plantel, mientras se define al responsable de encabezar la nueva etapa deportiva del club.
La decisión fue tomada el viernes 9 de octubre, después de la derrota por 2-1 frente a FAS en el estadio Óscar Quiteño. Pompei, quien había asumido el cargo en mayo de 2026, dirigió 19 partidos oficiales, con un balance de siete victorias, siete empates y cinco derrotas. En el Apertura 2026, el conjunto capitalino acumulaba 18 puntos en 13 encuentros, producto de cuatro triunfos, seis empates y tres derrotas, números que reflejan las dificultades del equipo para consolidarse en los primeros puestos.
Pese a los resultados irregulares en el campeonato nacional, el técnico argentino consiguió una destacada participación internacional al clasificar a Alianza por primera vez a los cuartos de final de la Copa Centroamericana. El equipo terminó como líder de su grupo, pero posteriormente fue eliminado por Motagua de Honduras con un marcador global de 3-0. Los albos todavía tienen pendiente una serie de repechaje ante Marathón para buscar un boleto a la Copa de Campeones de la Concacaf.
La reestructuración también alcanzó al director deportivo argentino Juan Alfonsín, cuya salida fue confirmada tras una reunión con la junta directiva. Aunque Alianza todavía no ha oficializado públicamente al sustituto de Pompei, reportes periodísticos señalan al argentino Diego Martín Vázquez, exentrenador de Motagua y Real Estelí, como el elegido para asumir el banquillo capitalino.
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FESFUT ratifica a Bolillo Gómez como técnico de la Selecta para el play-in ante Saint Martin
La Federación Salvadoreña de Fútbol ratificó este jueves a Hernán Darío Gómez como seleccionador de la mayor. El Comité Ejecutivo confirmó que el colombiano sigue al frente del proceso y que, en breve, empezará a preparar la serie de ida y vuelta del play-in de la Liga de Naciones ante Saint Martin, en la ventana FIFA del 9 al 17 de noviembre. La Concacaf aún no ha fijado fechas, horarios ni sedes. El mismo comunicado adelantó que el cuerpo técnico será ampliado, en línea con la filosofía de la actual administración, aunque los nombres y el momento de la incorporación se anunciarán después.
La decisión llega días después de que Gómez, a su regreso de Martinica, pidiera una evaluación de la dirigencia y dejara claro que quiere quedarse. “Yo no me quiero ir, porque a pesar de todas las dificultades, de la gente que hay en contra, también hay mucha gente a favor”, dijo el estratega. El escenario contrasta con lo expuesto por el presidente de la FESFUT, Yamil Bukele, el 30 de septiembre, tras el 0-6 ante Guatemala: según el dirigente, Gómez puso sobre la mesa que si no mantenía a la Selecta en la Liga A se iría él mismo. Bukele también precisó que no hay un contrato anual formal ni un monto por rescisión.
El balance del proceso, iniciado en febrero de 2025, sigue siendo adverso. En 20 partidos de categoría A, Gómez suma cuatro victorias, seis empates y diez derrotas, con una efectividad cercana al 27 %. En la fase de grupos de la Liga A la Selecta cerró con cuatro puntos y descendió a la Liga B: ganó 3-1 a Martinica, cayó 0-6 ante Guatemala y 0-2 con Jamaica, y empató 1-1 en Fort-de-France. Ese tropiezo también sacó a El Salvador del top 100 del ranking FIFA: bajó al puesto 102, algo que no ocurría desde agosto de 2017.
El play-in es, aun así, la vía que le queda para no quedar fuera del camino a la Copa Oro 2027. El Salvador llegó como mejor sexto de la Liga A y se cruza con Saint Martin, líder del Grupo C de la Liga C, con nueve puntos, 19 goles a favor, dos en contra y una diferencia de +17. La serie es a ida y vuelta; el ganador del marcador global avanza a la ronda preliminar de marzo de 2027 y, si hay empate, el criterio es el gol de visitante. Superar al conjunto caribeño no clasifica todavía: harían falta otros dos partidos en esa fase previa.
La ratificación deja a Gómez con un encargo concreto y un margen corto. Debe armar el grupo, incorporar el refuerzo de cuerpo técnico que la FESFUT prometió y convertir noviembre en la corrección de un ciclo marcado por la goleada en Guatemala y por el descenso. La permanencia en el cargo, al menos en el discurso de septiembre, quedó atada a resultados que ya no se cumplieron. Lo que sigue es el play-in.
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El Salvador toca fondo: la Selecta fracasa en la Nations League y regresa a la Liga B
La Azul apenas empató 1-1 ante Martinica en un partido que estaba obligada a ganar y consumó un nuevo descenso. Más preocupante que el resultado fue la imagen: un equipo sin la urgencia, rebeldía ni determinación que exigía jugarse la permanencia en la máxima categoría de Concacaf.
El Salvador volvió a fracasar. No hay demasiadas maneras de suavizar lo ocurrido en Fort-de-France. La Selecta empató 1-1 contra Martinica y cerró su participación en la Liga de Naciones de Concacaf con apenas cuatro puntos, producto de una victoria, un empate y dos derrotas. El saldo fue todavía más duro: 4 goles a favor, 10 en contra y una diferencia de -6. La consecuencia es concreta: la selección salvadoreña regresa a la Liga B.
Y lo preocupante no fue únicamente descender. Fue la manera de hacerlo. El Salvador llegó a Martinica sabiendo que necesitaba ganar y recibió muy temprano el mejor escenario posible. Apenas al minuto 3, Jefferson Valladares aprovechó una acción iniciada por Styven Vásquez y marcó el 0-1. Con casi todo el partido por delante, la Selecta tenía la oportunidad de tomar el control, buscar el segundo y demostrar que realmente estaba dispuesta a pelear por su permanencia.

Pero ocurrió prácticamente lo contrario. Después del gol, el equipo de Hernán Darío “Bolillo” Gómez fue perdiendo iniciativa. En lugar de imponer condiciones ante un rival al que había derrotado 3-1 en la primera jornada, permitió que Martinica creciera. Mario González tuvo que intervenir para conservar la ventaja y la Azul desperdició oportunidades claras para liquidar el encuentro. Brayan Gil tuvo una muy importante al 19′ y volvió a encontrarse con el portero al 50′. Christian Martínez también dispuso de una posibilidad inmediatamente después.
Ahí aparece una de las grandes responsabilidades de los futbolistas. Un planteamiento puede discutirse, pero ningún entrenador puede rematar por sus delanteros ni disputar cada pelota por ellos. La sensación que dejó El Salvador fue la de un equipo que no comprendió —o no logró ejecutar— la urgencia del partido. No podemos afirmar desde fuera que los jugadores deliberadamente “no respetaron el planteamiento” del técnico, porque eso requeriría conocer las instrucciones internas, pero futbolísticamente sí se observó una selección incapaz de mantener una idea consistente durante los 90 minutos.
El empate de Martinica al 56′ retrató precisamente esa fragilidad. Labeau participó en la acción con un taconazo y Janis Antiste terminó venciendo a Mario González para colocar el 1-1. A partir de allí quedaba más de media hora para salvar la categoría, pero la reacción que demandaba semejante emergencia nunca terminó de aparecer. Martinica incluso consiguió apropiarse de mayores tramos del encuentro mientras El Salvador fue cayendo en imprecisiones, juego directo y desesperación.

Ese es probablemente el aspecto más cuestionable de la noche: ¿dónde estuvo la rebeldía? Cuando una selección está a minutos de perder su lugar en la Liga A, debería transmitir desesperación competitiva, presión, intensidad y convencimiento. En cambio, la crónica del partido deja oportunidades desperdiciadas y una fase final sin soluciones suficientes. El Salvador necesitaba comportarse como un equipo que estaba jugando una final; demasiados pasajes parecieron los de un conjunto esperando que algo sucediera.
Sería injusto, sin embargo, responsabilizar únicamente a los jugadores. El cuerpo técnico también queda inevitablemente bajo escrutinio. Hernán Darío Gómez fue contratado para conducir un proceso que debía devolver competitividad a una selección golpeada, pero esta Nations League terminó mostrando exactamente lo contrario. El Salvador derrotó 3-1 a Martinica en el debut, después recibió un 6-0 de Guatemala, perdió 0-2 contra Jamaica en el Cuscatlán y terminó empatando 1-1 nuevamente con Martinica. Son ocho goles recibidos y apenas uno anotado en los últimos tres partidos del torneo.
El 6-0 ante Guatemala debió representar una sacudida. El 0-2 contra Jamaica debía provocar una reacción. Y el encuentro contra Martinica era la última oportunidad para demostrar que todavía existía una respuesta deportiva. No ocurrió. Tres partidos consecutivos sin ganar y una selección que, cuando más necesitaba mostrar carácter, terminó despidiéndose de la máxima categoría. El descenso, por tanto, no puede explicarse por una jugada desafortunada o por un mal partido: es el resultado acumulado de una campaña deficiente.
Ahora aparece una pregunta incómoda para el fútbol salvadoreño: ¿qué se está construyendo realmente? Cambian entrenadores, aparecen nuevos futbolistas, se anuncian procesos y vuelve la ilusión, pero cuando llegan los partidos que miden el verdadero nivel internacional, los mismos problemas regresan: dificultades para generar fútbol, poca contundencia, errores defensivos, irregularidad emocional y una enorme distancia entre las expectativas y lo que finalmente ocurre sobre el terreno.
El descenso a la Liga B no debe verse simplemente como cambiar una letra en la clasificación. Competir en la Liga A significa medirse con selecciones de mayor exigencia y disponer de una ruta deportiva diferente. Tras este fracaso, El Salvador tendrá además que recorrer un camino más largo hacia la Copa Oro 2027: deberá disputar en noviembre un play-in para intentar avanzar posteriormente al repechaje clasificatorio.
La Nations League deja, entonces, una conclusión dolorosa: El Salvador no estuvo a la altura de la Liga A. Y el problema sería todavía mayor si después del descenso todo se redujera a buscar un único culpable. Hay responsabilidades del entrenador, de los futbolistas y de la estructura que rodea a la selección. La Liga B será ahora la realidad de la Selecta. La verdadera discusión ya no debería ser cómo justificar el descenso, sino qué debe cambiar para que, si El Salvador consigue regresar algún día a la máxima categoría, no vuelva simplemente para repetir la misma historia.




