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INCONSCIENTE COLECTIVO: NAYIB BUKELE
Nayib Bukele es un fenómeno en la política de manera indiscutible, pero eso NO necesariamente significa que sea una opción viable para cambiar el rumbo del país. Prometer cualquiera puede, opinar diferente también, acabar con la corrupción es un discurso absolutamente trillado, gobernar para el pueblo, hasta el mismo candidato de derecha ha jurado que esta vez sí lo hará; pero tener la capacidad de cumplir al pueblo votante en su gestión presidencial, es algo que sinceramente nunca ningún candidato ha logrado, y el mayor ejemplo para refrescarnos la memoria, se encuentra “exiliado” en Nicaragua, viviendo de la comodidad de los “cambios” que -con el mismo perfil de Nayib- lo llevaron al poder. Actualmente, la mayoría de los fenómenos políticos, han sido figuras “outsiders” que han visualizado oportunidades de llegar al poder, en medio de la confusión y “asqueo” de la población por la política tradicional: Donald Trump en Estados Unidos o Jimmy Morales en Guatemala son un ejemplo, y ninguno de ellos ha resultado ser un cambio de dirección en las aspiraciones de país, y al contrario, parece ser que la medicina resulta ser peor que la enfermedad que el sistema político tradicional tiene. Estamos totalmente de acuerdo en algo: se debe poner fin a los esquemas políticos tradicionales llenos de corrupción, nepotismo e incapacidad, pero la pregunta que debemos hacernos es: ¿a qué precio? Yo creo de deben seguir leyendo para aclarar dudas sobre el precio que este candidato celeste desea establecer. Y por ello, y de manera técnica o documental, descifro los antecedentes, actualidad y futuro de este candidato político.
1.UNA LARGA CAMPAÑA PRESIDENCIAL. La aspiración a la presidencia de Nayib, nace en el 2012, pero se profundiza a su llegada a la Alcaldía de San Salvador en 2015. Lo que pocos han logrado entender es que su apuesta por la Presidencia solo deja en claro el poco interés que tiene por continuar mejorando las obras que ha comenzado (en Nuevo Cuscatlán se mantuvo solo un periodo y el evidente abandono de la posibilidad de seguir gobernando y mejorando San Salvador, ya que hubiera ganado como candidato de cualquier partido al que hubiera apostado). Nayib ha pretendido la Presidencia desde hace años y ver su publicidad en todo el país señalando sus “obras como Alcalde”, solo reflejan la intención deliberada de promoverse hacia una oportunidad en el poder ejecutivo. Así mismo, la gestión en la Alcaldía de San Salvador fue la más clara propaganda política de este aspirante a la presidencia. Una de las primeras evidencias que revelan a Nayib como un político tradicional, lejos de su imagen de innovador que desea vender, es el uso que hizo de los fondos públicos de la municipalidad para promover su futuro político. La ciudad se llenó del “celeste” en banderas, anuncios y láminas, que posteriormente ha sido el color e imagen de los partidos a los que representa (Nuevas Ideas y Gana).

2. SU AFINIDAD A MENTIR (O DIGAMOS A SOBREDIMENSIONAR) Desde la victoria de Nayib en Nuevo Cuscatlán en 2012, su afinidad por “manipular, sobredimensionar o quizá hasta mentir sobre sus logros” por encima de los datos y la realidad, parece ser un elemento propio de su forma de ser. En esa elección municipal, manifestó haber arrebatado a ARENA la alcaldía con una tendencia de 20 puntos de diferencia. Los datos del TSE son claros: solo fueron 5 puntos la diferencia. Luego, en San Salvador en 2015, su mismo #Team Nayib, promulgaba una ventaja de más de 20 puntos en la elección de la Alcaldía contra el candidato de ARENA. El resultado, el mismo de siempre, a pesar del triunfalismo de Bukele, la diferencia real fue de 3 puntos porcentuales. ¿Lo que importa es quién ganó? No, lo que importa es observar la actitud de soberbia electoral con la que un candidato arriba al poder y que debe respetar a ese porcentaje que no votó por él, sea del partido que sea, ahí comienza la alternancia, la democracia y la tolerancia en el poder.
Esa misma historia se está repitiendo en el escenario de las elecciones presidenciales que actualmente vivimos: una promoción indiscriminada de encuestas (muchas de ellas poco creíbles) que reflejan una victoria “contundente” de Nayib para el 2019, pero según la historia y los resultados reales, las elecciones terminan más apretadas de lo que aparentan en las encuestas, los números no mienten. En una entrevista, el mismo Bukele dijo: “las encuestas son el resultado de un momento, pero en política las cosas cambian de un momento para otro”. Parece ser que el predicador de la anti-política, ya no piensa igual, y hoy piensa que “sus” encuestas son “Palabra de Dios”.

3. REDES SOCIALES Y EL NACIMIENTO DE “UN FAKE SOCIAL”. De manera importante hago mención de su inflada imagen en las redes sociales. De acuerdo a su perfil de Twitter, le siguen 484 mil personas, la mala noticia para Nayib es que uno perfectamente puede verificar esos perfiles y darse cuenta que, miles de sus seguidores son falsos, que no son personas que “twittean” sino “fakes” y obviamente solo se los crean para mantener vivo el mito de su inexplicable popularidad. Ese espejismo “tonto e infantil” de su histórico liderazgo en las redes sociales le puede salir caro, a la gente no se le engaña, porque de esos políticos tenemos y en colección interminable. Pruébelo, es fácil y las evidencias están a la vista.

4. LA ANTI-POLITICA Y LA CORRUPCIÓN. Bukele sumó multitudes de principio a fin al mostrarse como una figura “anti política” desde el cómodo sitio de su sillón en Facebook Live. Su discurso se basó en señalar los errores de los gobiernos pasados y presentes, señalar la corrupción como modelo de gobernar, y fomentar el odio hacia la política tradicional. Su gestión como Alcalde la vendió como un modelo de resultados concretos bajo el eslogan: “el dinero alcanza cuando nadie se lo roba”. Aun así, hay que anotar que sus proyectos obviamente carecen de una orientación a la consulta ciudadana, y procede simplemente de acuerdo a lo que él considera “que el pueblo necesita”, típico del pensamiento anarquista, que de paso me permite preguntarle: ¿Ud necesita un Aeropuerto en La Unión?

A medida que la campaña electoral ha avanzado, la imagen del Nayib “antipolítico” ha empezado a desaparecer de manera precipitada, y su figura se acerca cada vez más a las de los políticos tradicionales que conocemos: sus evidentes relaciones con políticos o círculos con pasado nefasto, tanto de ARENA que tanto odia, como del Frente que tanto critica; personajes oscuros que no le abandonan y son parte de su “día a día” y que por lo visto, serian parte del Gobierno del país; lanzarse como candidato de GANA a sabiendas de la imagen de dicho partido y la recurrente mentira de que el Tribunal no le permitió inscribir a su adorada Nuevas Ideas. Un poco de paciencia le hubiera venido bien, aún está joven.
Otro de los aspectos que han manchado la trayectoria de Nayib son los casos de corrupción (creamos o no en ellos) que la Corte de Cuentas, la Fiscalía, ARENA, el Frente y la misma CSJ han difundido. No voy a meterme en líos ideológicos, pero como dice el dicho: “cuando el río suena…”. Con ello manifiesto estar claro que la gestión de Nayib tampoco ha sido la diferente a las tradicionales formas de gobernar, y rodeado de un selecto grupo de “incapaces y corruptos”, no puedo imaginar un gobierno de Bukele transparente y capaz.

5. BULLYING POLÍTICO O EL FOMENTO DEL ODIO ELECTORAL. Todos estamos cansados de las campañas sucias, o quizá nos hemos acostumbrado a ellas, y esta elección no ha sido la excepción. Quienes esperaban que Nayib hiciera algo a la altura, han comenzado a decepcionarse: difusión de noticias falsas, ejercito de troles atacando figuras contrarias, discursos incendiarios contra sus oponentes, manipulación hacia las masas, pocas o nulas propuestas reales y concretas para su futuro gobierno, son lo que el partido de la Golondrina ha ofrecido como menú principal en estas elecciones. Nayib es parte del odio electoral típico de las campañas, la seducción del poder no le hizo ser capaz de alejarse de este mal.

6. CONCLUSIÓN. El fenómeno Nayib Bukele, se diluye semana tras semana, es fuerte sí, pero no como para pensar en que más de la mitad de los votantes estén pensando en votar por él, y como advertí a colegas cercanos: la campaña electoral salvadoreña es el reflejo de lo que realmente los candidatos “son”: es cruel y saca el peor lado de las intenciones políticas. Nayib Bukele no sobrevivió a su figura de innovador y “sex-simbol” de las masas, ahora deberá enfrentar en condiciones iguales a ARENA o al Frente en las elecciones del 2019. Nadie ha tenido la culpa, si sos político honesto (Como AMLO en México o Mujica en Uruguay), cualquier acusación o calumnia se esfuma, y no te daña, pero si son acusaciones más o menos sustentadas, dinamitan la popularidad del candidato celeste y los votantes, por lo tanto, vuelven a sus cauces naturales, así funciona el sistema electoral. El fenómeno Nayib duró lo que duró, no creo que llegue tan fuerte al “Dia D”, ya que las tormentas arrecian y su paraguas de “honorabilidad” y “capacidad” parece haberse roto. Oírlo hablar fuera de la cámara, sin oportunidad de ser asesorado o lejos de su área de confort, ha sido una decepción total: frases sin sentido, acusaciones en vez de propuestas, la trillada idea de vender populismo barato, por lo que mi sentido común me señala: no tiene capacidad para gobernar, lo cual es un riesgo de país, y debido a su idolátrico “perfeccionismo”, no creo que algún día lo vaya a estar. Como dijo Nietzsche: “Todo idealismo frente a la necesidad es un engaño”.


Guillermo Gómez es un Consultor Senior, Economista y Máster en Política Económica Internacional con experiencia en la elaboración de políticas públicas y formulación de proyectos. Posee más de 10 años de experiencia (2005 a la fecha) como Experto en monitoreo y evaluación, planificación estratégica y evaluaciones económicas y sociales, así como diagnósticos y análisis de programas y proyectos.
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Después del Honduras Gate … que es lo que sigue…
Por: Dionisio De Jesús
Lo que se esperaba era que se cediera la isla de Roatán a unos gobiernos de ultraderecha para montar ahí otra base militar. Que se volviera al contrato de la expansión de las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE) o ciudades autónomas, que el anterior gobierno de los Zelaya había rescindido y los poderes extranjeros se pusieron muy molestos.
Esta semana los protagonistas del “supuesto” escándalo de los audios volvieron a reclamar inocencia respecto del asunto. Dicen, o mejor, dice el expresidente JOH, que es una falsedad, que nunca se comprobó que sea su voz, ni las otras que intercambian en los audios que supuestamente fueron enviados por los susodichos personajes de la “política” hondureña y que remecieron los cimientos de una fauna política que cada vez da más terror en un país en el que todavía no se ha visto nada de todo lo que son capaces de hacer y desatar estos grupos de delincuentes de la mala política vernácula e internacional disfrazados de patriotas.
CNN dice que no han verificado la autenticidad de los audios filtrados, pero el Diario Red, de España, quien dio a conocer el escándalo, habla de que se pasó por la plataforma el software Phonexia Voice Inspector, desarrollado por la empresa checa Phonexia. De acuerdo con los resultados publicados por Hondurasgate, “los 37 audios contendrían voces humanas y no habrían sido generados con inteligencia artificial”. Eso lo dice la cadena de noticias norteamericana este miércoles 3 de junio de 2026, en que estoy redactando esta nota para Acento.com, el diario dominicano para el cual cada semana escribo unas reflexiones sobre los más disímiles asuntos, referenciando una entrevista que le dio el susodicho Juan Orlando Hernández, principal protagonista de esta trama de mal gusto.
¿Pero qué es lo que contenían o contienen estos audios que han dado tanto de qué hablar en el último mes y medio al darse su filtración a los medios internacionales? Lo primero es que se destapa una trama de burda política y uso de recursos de dudosa procedencia para activar unas estructuras de comunicación con el fin de dañar a varios líderes y presidentes de la región, aupados por otros políticos que activan en la ultraderecha internacional. Hablamos de los mencionados Javier Milei, presidente de Argentina; Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, quien habría accedido a la liberación bajo la figura del perdón presidencial para JOH, pero a pedido del gobierno de Israel, que proveyó los fondos para ese objetivo; quien habría estado de acuerdo con que se pusiera en marcha la trama desestabilizadora; del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, y del propio presidente actual de Honduras, Tito Azfura (Papi a la Orden), así como del expresidente Juan Orlando Hernández, operador de la trama. En esto se menciona también a la designada presidencial de Honduras, María Antonieta Mejía, y al presidente del órgano legislativo de ese país, Tomy Zambrano.
Como se ve, estos audios, de ser ciertos, revelan la trama más macabra para ir minando a unos gobiernos y gobernantes que hoy no son muy afines a la ideología de la ultraderecha internacional que activa desde diferentes lugares y gobiernos. La reacción no se hizo esperar. Por un lado, el presidente Gustavo Petro de Colombia expresó: «Así se mueven las redes de la extrema derecha comunicacional. El dinero sale de la cocaína y de Israel». Asimismo, habló la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, quien atribuyó la supuesta trama a un intento de la «derecha internacional» de difundir falsedades, aunque aseguró que no le haría «mella».
Los audios filtrados se habrían grabado en WhatsApp, Signal y Telegram entre enero y abril de 2026. Los materiales vienen acompañados por transcripciones, análisis técnicos y publicaciones en redes sociales. Y han sido la comidilla política del último mes, siendo Honduras el país protagonista y donde los medios tradicionales que rinden pleitesía a los grupos de poder, aparentemente expuestos aquí, silenciaron por completo estos rumores, a tal punto que se impuso un silencio que aterra y da mucho qué pensar de cómo de comprometidos están estos medios con los que el pasado 30 de noviembre se robaron las elecciones, elecciones que representaban una esperanza para el pueblo llano y una nueva espiritualidad para los que creían todavía en el ejercicio pleno y sagrado del voto sin ningún amaño ni componenda de la índole que sea.
«El primer ministro de Israel nos va a dar el apoyo. Nosotros estamos muy agradecidos con él, tuvieron mucho que ver ellos. Tuvieron todo que ver, de hecho, ellos con mi salida y negociación», se escucha en una grabación. Otros audios hablan supuestamente de crear una «célula informativa» en Estados Unidos para difundir información contra gobiernos y figuras de izquierda en América Latina. «Se vienen unos expedientes contra México y Colombia», dice presuntamente Hernández en otro fragmento. Estos son algunos de los audios filtrados en los que, según los difusores de los contenidos, son audios reales.
Según los medios que difundieron el material, las grabaciones revelarían una presunta red de influencia integrada por actores políticos de Honduras, Estados Unidos, Israel, Argentina y otros sectores conservadores de la región para atacar o desestabilizar gobiernos progresistas latinoamericanos. Las publicaciones han tenido repercusión especialmente en México, Colombia y Honduras. Dinero sucio, dinero puesto al servicio de los más burdos intereses en contra de un pueblo y su gente que apostó a que habría una salida democrática en las elecciones de noviembre pasado, pero que se despertaron con la noticia de que le habrían secuestrado su voluntad e impuesto otra con fines inconfesables, pero que ahora, de ser ciertos estos audios, revelan una gran estafa y un amañamiento de la voluntad de toda una nación.
Y en medio de todo este affaire está el nuevo Pirata Walker (Trump), que ya volvió a Centroamérica para adueñarse de lo poco que han dejado en los siglos anteriores, pero no viene solo, viene con la rapiña del país que dicen el elegido por Dios. Tamaña osadía la del Señor de dotar de poder a unos desalmados. El caso, bautizado como «Hondurasgate», incluye acusaciones de conspiración, campañas de desinformación y supuesta injerencia internacional. Pero también abre otra pregunta: ¿son auténticas las grabaciones? Todos los involucrados las han negado y dicen que obedece a una “otra trama de sus enemigos políticos” (JOH).
Esta trama (no la que JOH dice) busca debilitar a gobiernos de izquierda en América Latina y asegurar el control político en Honduras. El caso salió a la luz pública a través de una investigación del medio español Diario Red en colaboración con periodistas hondureños. Los políticos clave involucrados: Juan Orlando Hernández (JOH), expresidente de Honduras. Aparece como el articulador principal de la red. En los audios se discute su liberación tras recibir un indulto de Donald Trump (luego de haber sido condenado por narcotráfico en EE. UU.) y sus planes para recuperar influencia política o retornar a la presidencia.
Los audios detallan el uso de cientos de miles de dólares para financiar plataformas digitales y lanzar campañas masivas de fake news. El objetivo principal es atacar y desestabilizar las gestiones de Claudia Sheinbaum en México y Gustavo Petro en Colombia, empleando narrativas sobre inseguridad y narcotráfico. En las conversaciones se menciona el supuesto respaldo financiero y político de actores del Partido Republicano de EE. UU., el gobierno de Israel (quienes habrían cabildeado a favor del indulto de JOH) y la cooperación del mandatario argentino Javier Milei para montar la red de difusión mediática.
Todo un culebrón al estilo Venezuela en sus mejores tiempos de RCTV. Pero esta es la parte simpática, si se quiere, porque lo otro es lo que aterra: que operadores políticos no se detengan ante nada ni nadie con tal de conseguir los más espurios resultados. Eso dicen: en política se vale todo, aun a costa de la gente que creyó que se estaba jugando limpio y no. Estas elecciones hondureñas han sido, por mucho, las más amañadas de su historia, porque se permitió que la injerencia extranjera vulgar, de la peor calaña, calara hasta el tuétano de los estamentos políticos, empresariales y de cualquier tipo. Porque cada uno de ellos jugó su papel para que hoy volviera la cáfila de desalmados a gobernar un país que tenía puesta la esperanza en alguien, Salvador Nasrrala, que, por ser tan pusilánime, se la dejó tragar toda. Y ahí anda, como si ahí no hubiera pasado nada. Como si también él supiera de la trama y callara y se reciclara tan rápidamente.
¿Y después de esto qué es lo que hay y qué esperar para este país, al que no le espera nada bueno en estos cuatro años? Lo primero es que los sectores que comulgan con el crimen y la corrupción se están acomodando de la mejor manera. Ya se vendió la dignidad por unos dólares más. Ya se hipotecó el país a quién sabe qué intereses oscuros. Lo que se esperaba era que se cediera la isla de Roatán a unos gobiernos de ultraderecha para montar ahí otra base militar. Que se volviera al contrato de la expansión de las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE) o ciudades autónomas, que el anterior gobierno de los Zelaya había rescindido y los poderes extranjeros se pusieron muy molestos. Los sectores políticos y empresariales de derecha que se prestaron a este diabólico plan político saben que solo el crimen organizado gana en estas jugadas y que lo que le espera al pueblo hondureño no es nada bueno.
Solo vamos a enumerar lo que la violencia ha acarreado desde que se ha instalado el nuevo gobierno apadrinado por la Administración Trump y demás comparsas: Honduras ha mostrado señales de resurgimiento de la violencia y el crimen organizado. La CEPAL, OVUNAH y la Secretaría de Seguridad así lo atestiguan. +5 % a 6,2 % ha crecido desde enero hasta abril de 2026, donde hubo 624 homicidios, 5,05 % más que en el mismo periodo de 2025. Unos seis homicidios diarios. Solo en 110 días de 2026 ya sumaban 700 homicidios. Más de siete matanzas han ocurrido en el país en lo que va de año, atribuidas al crimen organizado y a la recomposición de los carteles en busca de sus antiguos territorios y negocios. Los organismos internacionales lo atribuyen al fin del Régimen de Excepción desde que el nuevo gobierno se instaló en enero de 2026.
¿Y qué esperar? Que se agudice aún más la violencia. Solo en un día hubo una matanza de 23 ciudadanos en un predio de la zona norte del país. Y, sin embargo, que siga la fiesta: las consejeras del CNE, que le vendieron su alma al diablo, ya cobraron en especies y en otros valores su trabajo de plegarse a los intereses más oscuros de la injerencia internacional. Las dos fueron premiadas con sendas embajadas y, lo más bonito, al terminar este periodo gubernamental volverán a sus antiguos puestos del CNE. Menuda transacción se dio. Así se negocia, con audio o sin audios, la soberanía de un país que no es un pobre país, sino que le tenemos lástima a los de a pie.
Hasta ahora, ninguna agencia internacional ni institución independiente ha confirmado públicamente la autenticidad de los audios. Muchas preguntas siguen abiertas en el «Hondurasgate». Lo que sí es cierto es que, con este episodio de la más triste forma de engañar a un pueblo, se vendió, se traficó con la dignidad de los que, creyendo que la esperanza era posible con su voto, se acostaron pensando que al otro día otro país sería y luego oyeron, atónitos, vía estos audios, verdad o mentira, que ya no les quedaría nada con qué soñar un país nuevo y distinto. Los mismos de siempre volvieron a salirse con la suya. Esta vez, acompañados de lo más corrupto de la política internacional. Que Dios nos coja confesados.
Por: Dionisio De Jesús
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Analista Rafael Góchez considera que el mapa político no cambiará antes de las elecciones
El docente y escritor salvadoreño Rafael Góchez analizó el escenario político nacional a partir de los resultados de la más reciente encuesta de LPG Datos y consideró poco probable que el respaldo ciudadano hacia el gobierno del presidente Nayib Bukele experimente cambios significativos antes de las elecciones generales previstas para el 28 de febrero de 2027.
Durante una entrevista, Góchez señaló que los niveles de aprobación reflejados en los estudios de opinión se han mantenido elevados y afirmó que proyectos de gran impacto, como el nuevo Hospital Nacional Rosales y otras obras en desarrollo, podrían contribuir a mantener la percepción favorable hacia la actual administración.
El analista destacó que la encuesta de LPG Datos otorgó al presidente Bukele un nivel de aprobación del 85.5 %, señalando que la gestión en materia de seguridad figura entre los principales factores asociados a ese respaldo. Asimismo, indicó que, pese al margen de error inherente a toda encuesta, el nivel de aceptación mostrado por el estudio es considerablemente alto.
Góchez también hizo referencia a una encuesta de CID Gallup realizada en mayo, la cual reportó que el 93 % de los salvadoreños aprueba al mandatario tanto por su gestión como por su imagen.
Además, señaló que, según datos de LPG Datos, cerca del 60 % de la población no se identifica con ningún partido político. No obstante, afirmó que el fenómeno político vinculado al presidente Bukele ha encontrado respaldo en ese segmento de la población y se ha mantenido en él.
Finalmente, sostuvo que la ciudadanía valora cada vez más la efectividad de la gestión gubernamental por encima de las ideologías partidarias. Como ejemplo, mencionó la inauguración del nuevo Hospital Nacional Rosales, la cual, a su juicio, refleja cambios en la estructura y funcionamiento del sistema de salud.
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Francisco Guadrón: «Diseñé unos 500 sellos postales»
Buena parte de la historia de El Salvador, sus personajes célebres, sus tradiciones, mitos, leyendas, la época prehispánica, las especies animales y vegetales han quedado registrados en millones de sellos postales creados por el gran artista Francisco Guadrón.
Por más de 32 años don Paco laboró en Correos de El Salvador y fue el responsable de documentarse, así como elaborar los bocetos que luego dieron vida a grandes tirajes impresos.
«Diseñé unos 500 sellos postales», aseveró durante la entrevista El Salvador Today, de Diario Digital Cronio.
Con óleo, acuarela, lápiz o cualquier técnica pictórica conocida, don Paco dibujó y pintó a mano cada una de sus creaciones.
En piezas de papel, don Paco conserva algunos de los trabajos hechos, aunque también preserva en un álbum muchos de la sellos ya listos para adherirse a las cartas o encomiendas.
Hizo series (de tres, cuatro o seis sellos) alusivas a temas específicos, por ejemplo, una para grandes escritores salvadoreños que incluyen, por supuesto, los retratos de los autores y autoras.
Pintó a Lilian Serpas, Roque Daltón y Waldo Chávez Velado, entre otros.
Hay una serie dedicada las leyes de El Padre sin Cabeza, El Cipitío y La Sigüanaba.
Una más fue dedicada a grandes cantantes latinoamericanos, por lo que dibujó y pintó los rostros del mexicano Pedro Infante, la cubana Celia Cruz y el tambiéb mexicano Pedro Vargas.
«Además de los sellos se elaboraba una hoja recuerdo (con todas las imágenes cerradas para una serie) y salía el día que se ponían a circular los sellos. También se hacía otro diseño de un sobre del día», compartió el dibujante y diseñador.
Según indicó para todas las temáticas desarrolladas se auxiliaba de expertos y buscaba bibliografía para todos los diseños que elaboraba. Los expertos también validaban su trabajo.
Don Paco reconoce que la encantaba dibujar y aprender sobre la fauna salvadoreña, por lo que muestra con orgullo los dibujos de un tucán y un mono araña, entres muchas especies.
Su vasto y delicado trabajo se conserva como documentos de consulta en Correos de El Salvador, donde también hay un museo abierto al público.




