Nacionales
Santa Tecla golpeada económicamente por la pandemia del COVID-19, 700 empresas han cerrado
A través de una conferencia de prensa, el alcalde de Santa Tecla, Roberto d’Aubuisson, reveló que Santa Tecla ha sido muy golpeada económicamente por la pandemia del COVID-19, a tal grado, que unas 700 empresas que operaban en el municipio se dieron de baja.
Según el edil, sólo en el mes de agosto más de 400 negocios cerraron en el municipio, y para esta fecha, ya suman unos 700 que han cerrado de manera total, de un universo de 6,000 empresas registradas en la comuna previo al brote de la pandemia, en marzo pasado, aseguró.
«El cierre afecta grandemente las finanzas de la comuna y la economía local» detalló el alcalde tecleño.
De igual manera, Roberto d’Aubuisson asegura que en el mercado tambien se han visto afectados: z“No existen más esos negocios. Varias señoras del mercado que han devuelto sus puestos, ahora estamos en la etapa de reasignarlos porque tenemos lista de espera”, detalló el funcionario.
El Pase El Carmen, en Santa Tecla, es uno de los lugares más reconocidos por sus bares y restaurantes. Con el inicio del confinamiento, algunos se mantuvieron con el servicio a domicilio o para llevar, pese a ellos los rótulos de “se alquila” se mantienen en varios locales de la zona.
La realidad en Santa Tecla se una réplica del impacto económico en el tejido productivo por la pandemia que según la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador (Camarasal) ha ocasionado que el 17 % de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) a nivel nacional ya haya cerrado. La gremial, en tanto, advierte que un 37 % urge de recursos financieros para evitar una quiebra técnica.
El alcalde de Santa Tecla espera que con el inicio de la segunda fase de la reactivación del tejido productivo se detenga el cierre de empresas en el municipio porque “eso nos impacta en nuestras finanzas”. “Esperamos que esta reapertura permita que vuelva a inscribirse o se creen nuevos negocios”, sumó.
Principal
Enjuician a médico por presunta mala praxis
Julio César Hernández Magaña, acusado del delito de homicidio culposo por presunta mala praxis, es enjuiciado por el Tribunal Primero de Sentencia de Santa Tecla.
La acusación fiscal detalla que Hernández Magaña realizó un procedimiento quirúrgico inadecuado el 24 de junio del 2022, en su clínica ubicada en colonia Escalón, San Salvador Centro.
«La mujer habría sido sometida a tres cirugías en un lapso de seis horas en el quirófano; posteriormente se le dio el alta y no habría recibido la vigilancia médica requerida después de las intervenciones», explicó el ministerio público.
La víctima falleció seis días después de las cirugías, el 30 de junio 2022 en su casa de habitación ubicada en Lourdes Colón, La Libertad Oeste.
Durante el juicio, la Fiscalía asegura que presentará suficiente prueba documental, pericial, testimonial que determinan la responsabilidad del imputado y ha pedido al tribunal que se haga justicia y que le aplique la pena máxima de cárcel por ese delito y también una condena civil.
Principal
Temperaturas de hasta 39° Celsius para este miércoles en El Salvador
Para este miércoles, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Marn) informó que se tendrán temperaturas bastante calurosas, con máximas entre los 38 y 39 grados Celsius, especialmente en zonas de San Miguel, Nueva Concepción y La Unión.
«Por la tarde y las primeras horas de la noche, se espera un cielo parcialmente nublado en la cordillera volcánica. Sin lluvias», indicó la institución.
El meteorólogo Amides Figueroa agregó que los vientos tendrán velocidades promedio entre los 10 y 20 km/h y ráfagas ocasionales de hasta 30 km/h, especialmente en zonas altas y montañosas.
«Ambiente fresco por la noche y madrugada. Flujo del este sobre la región y brisa marina favorecen el cielo parcialmente nublado en el país», reportaron.
ENTREGA ESPECIAL
Niña Cata: Abuelita de 91 años que va por primera vez a la escuela y recibe su computadora
En el pequeño pueblo de El Congo, en Santa Ana Este, las aulas del Centro Escolar El Congo guardan historias que desafían el paso del tiempo.
Allí, entre pupitres compartidos y pizarras llenas de letras recién trazadas, una mujer de 94 años —Catalina Mendoza— dio sus primeros pasos formales en la escuela.
Nunca antes había cruzado el umbral de un aula como alumna; la vida, con sus labores del campo, la crianza de hijos y las necesidades diarias en un El Salvador de otras épocas, no le dejó espacio para ello.
Pero este 2026, algo cambió. Catalina se inscribió en primer grado de la modalidad flexible —esas clases sabatinas o dominicales pensadas para quienes el horario tradicional no les cabe en la vida—. Y no lo hizo sola. A su lado, caminando con la misma determinación, está su hija Teresa Tobar, de 71 años, quien cursa octavo grado en la misma institución.
Madre e hija recibieron juntas su paquete escolar 2026: cuadernos, lápices, libros adaptados a cada nivel y, lo más novedoso, una tablet cada una. Es la primera vez que el Ministerio de Educación incluye a los adultos de modalidad flexible en esta entrega masiva que beneficia a cerca de 1.2 millones de estudiantes del sistema público.
La ministra Karla Trigueros estuvo presente en la ceremonia, se acercó a Catalina, le entregó personalmente los materiales y la felicitó con visible emoción.
“Nunca es tarde”, le dijo, mientras la anciana sonreía con esa mezcla de timidez y orgullo que solo nace cuando se cumple un sueño guardado durante décadas.Teresa cuenta que todo empezó por su hijo, quien asiste a clases nocturnas. “Yo lo acompañaba, me sentaba a esperar… y poco a poco me picó el bichito del estudio”.
Decidió inscribirse ella también. Luego vino la conversación más tierna: le dijo a su madre que aún había tiempo, que la escuela no discrimina edades. Catalina, que siempre repetía “nunca conocí cómo era por dentro una escuela”, se animó.
Hoy comparte con su hija no solo el aula, sino las tareas, las dudas y las pequeñas victorias diarias.“Me encanta estudiar”, dice Teresa con voz firme.
“Que no se les cruce por la mente que la edad es una barrera”. Y sobre su madre agrega: “Se la pasa muy bien. A ella le encanta aprender. Cada día llega contenta, con su cuaderno lleno de letras nuevas”.
El director del centro, Daniel Monroy, lo resume con sencillez: “Es una satisfacción enorme tenerlas aquí. Nos recuerdan que la educación no tiene fecha de caducidad cuando hay voluntad y apoyo”.
En un país que también abre este año las puertas de la universidad a 17 mil jóvenes con becas y programas que buscan fortalecer la clase media, la historia de Catalina y Teresa muestra otra cara de la misma apuesta: que nadie se quede atrás, ni siquiera quien lleva casi un siglo de vida.
Madre e hija caminan juntas hacia metas que parecen imposibles: aprender a leer y escribir mejor, avanzar grados, dominar una tablet que les abre ventanas al mundo digital. Lo hacen tomadas de la mano, literalmente y figurativamente, demostrando que los lazos familiares se fortalecen cuando se aprende en equipo.Porque en El Congo, Santa Ana Este, la educación no pregunta la edad. Solo pide ganas. Y ellas las tienen de sobra.


