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Muere Martín Mull actor de la serie “Sabrina, la bruja adolescente”

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Martin Mull, célebre actor cómico y músico, murió a los 80 años. El artista que fue parte de Sabrina la bruja adolescente, Arrested Development y Clue falleció el jueves en su hogar en Los Ángeles. Su hija, Maggie Mull, confirmó la noticia en una publicación de Instagram.

“Me parte el corazón compartir que mi padre falleció en casa el 27 de junio, luego de una valiente lucha contra una larga enfermedad. Era conocido por sobresalir en todas las disciplinas creativas imaginables y también por hacer comerciales de Red Roof Inn. Él pensaría que ese chiste es gracioso. Nunca dejó de ser divertido”, escribió.

“Mi papá será profundamente extrañado por su esposa e hija, por sus amigos y compañeros de trabajo, por compañeros artistas y comediantes y músicos, y —la señal de una persona verdaderamente excepcional— por muchos, muchos perros. Lo amaba enormemente”, agregó.

Una estrella del cine y la televisión
Martin Mull se hizo famoso en la década de 1970 por su papel en la telenovela satírica Mary Hartman, Mary Hartman, creada por Norman Lear. En esta serie, interpretó a Garth Gimble, un personaje que se hizo tan popular que llevó al actor a protagonizar el spin-off Fernwood 2-Night en 1977. Ahí encarnó a Barth Gimble, el gemelo de Garth, quien era el anfitrión de un talk show.

Mull también participó en Sabrina, la bruja adolescente, donde interpretó al director Willard Kraft de 1997 a 2000, y en Roseanne, donde encarnó al jefe gay Leon Carp desde 1991 hasta 1997.

Por otro lado, en Arrested Development, su personaje fue el de Gene Parmesan, un detective privado que solía portar disfraces absurdos. En el cine, uno de sus papeles más conocidos fue el del Coronel Mostaza en la película de misterio Clue: El juego de la sospecha.

Además, se le recuerda como el Dr. Gideon Hutton en La Ley y el Orden: UVE, y por su paso en la serie Dos hombres y medio, donde interpretó a Russell, un farmacéutico involucrado en actividades ilícitas.

En 2016, Martin Mull fue nominado a un Emmy por la serie política Veep, en la que encarnó al asesor político Bob Bradley. Dos años después, protagonizó la serie de FOX Los chicos cool, sobre un grupo de amigos que rompen reglas en un centro de jubilados.

Pero antes de la actuación, Martin Mull también fue un apasionado de la música con una exitosa carrera como compositor. Escribió la canción country “A Girl Named Johnny Cash”, interpretada por Jane Morgan en 1970, que alcanzó el puesto 61 en las listas de música country de Billboard. También fue autor del tema principal de la serie de televisión The 51st State en 1970 y fue productor musical de la película Furia sobre ruedas (Jump) en 1971.

Mull lanzó varios álbumes a lo largo de la década de 1970, incluyendo “Martin Mull and His Fabulous Furniture in Your Living Room” (1973), “Normal” (1974), y “Sex and Violins” (1978). Además, consiguió un hit en el Billboard Hot 100 con el sencillo “Dueling Tubas.”

Tras su fallecimiento, Martin Mull deja a su esposa Wendy Mull y a su hija Maggie, quien ha seguido los pasos de su padre en el mundo del entretenimiento como escritora y productora de televisión.

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El Super Bowl se tiñe de identidad

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Lo que el mundo presenció en el show de medio tiempo del Super Bowl LX no fue solo un concierto de música urbana, fue una puesta en escena cinematográfica diseñada para celebrar la identidad latina. Fiel a su estilo impredecible, Bad Bunny transformó el césped del estadio en un mapa vivo de la historia puertorriqueña y la unidad hispana.

Estos son algunos símbolos que hicieron de este espectáculo un acto cultural lleno de historia.

1. El inicio: La caña de azúcar y el peso de la historia

El show no empezó con pirotecnia, sino con una toma amplia que transportó a la audiencia a los campos de caña de azúcar. Mientras Benito comenzaba los primeros versos de «Tití Me Preguntó», caminaba entre trabajadores que cortaban la caña con machetes.

Este no fue un detalle decorativo. La caña de azúcar fue el motor económico del Caribe, pero también es el símbolo del colonialismo y la esclavitud. Al vestir a los bailarines con ropa blanca y la tradicional pava (el sombrero de paja del campesino o «jíbaro»), Bad Bunny honró a los antepasados que trabajaron estas tierras hasta que se abolió la esclavitud en Puerto Rico en 1873.

2. Un paseo por el barrio

A medida que avanzaba la música, el escenario se convirtió en una calle llena de vida. El cantante pasó por:

El puesto de piraguas (parecida a las minutas salvadoreñas): Un ícono de la nostalgia boricua. El detalle maestro estuvo en las botellas de sirope: cada una llevaba la bandera de países como México, España y Colombia, reforzando el mensaje de hermandad latina que menciona la letra de su canción.
La cotidianidad latina: Se observó a hombres mayores concentrados en una partida de dominó, jóvenes en un puesto de «coco frío» y mujeres en un local de aplicación de uñas, reflejando la estética y los negocios que dan vida a los barrios tradicionales desde San Juan hasta Nueva York, y que también existen en algunos países latinos.
3. El Sapo Concho y El Morro

En las pantallas gigantes apareció un personaje inesperado: Concho, un sapito animado. Se trata del sapo concho, una especie endémica de Puerto Rico en peligro crítico de extinción. Con esto, el artista subrayó la importancia de proteger el hábitat natural de la isla frente al desarrollo desmedido.

Poco después, la escenografía se transformó en una réplica de El Morro (Castillo San Felipe del Morro). Esta fortaleza del siglo XVI, que protege la bahía de San Juan, sirvió de marco para que Lady Gaga se uniera a Bad Bunny para cantar «Baile Inolvidable». La presencia de este monumento nacional subrayó la antigüedad y la fuerza de la cultura puertorriqueña.

4. Toñita y la resistencia en «NuevaYol»

Durante la interpretación de «NuevaYol», ocurrió un momento cargado de significado social. Bad Bunny aceptó un trago de María Antonia “Toñita” Cay.

¿Quién es Toñita? Es la dueña del Caribbean Social Club en Brooklyn, un lugar que ha resistido por más de 50 años la presión de la gentrificación. Al incluirla, Benito envió un mensaje claro: la diáspora latina no olvida sus raíces.

5. Una denuncia colgada de los postes

El tono cambió cuando sonó «El Apagón». Los mismos trabajadores que al inicio cortaban caña, ahora estaban subidos a postes eléctricos. Este es un símbolo potente de la frustración por los constantes cortes de luz en Puerto Rico tras el huracán María. La escena recordó cómo los propios ciudadanos tuvieron que arriesgar sus vidas trepando postes para reconectar a sus comunidades.

6. La Flor de Maga y el boxeo

El simbolismo visual llegó incluso al vestuario. Tanto Lady Gaga como el director de orquesta Giancarlo Guerrero portaron la Flor de Maga, la flor nacional de Puerto Rico.

El show también rindió homenaje al boxeo, el deporte que ha dado gloria a México, Puerto Rico, Argentina, Panamá y Cuba. El cuadrilátero en el escenario representó esa lucha constante y la disciplina que caracteriza al atleta latino.

7. Tradiciones familiares

Uno de los momentos más comentados por su autenticidad fue cuando Bad Bunny despertó a un niño que dormía en dos sillas en medio de la fiesta. Esta es una imagen universal en las celebraciones hispanas: la fiesta dura tanto que los niños terminan acomodados donde pueden mientras los adultos siguen bailando.

Además, en un gesto de inspiración, vimos a una familia viendo por televisión el momento en que Bad Bunny ganó su Grammy. Benito, en el escenario, le entregó el trofeo al niño, cerrando el círculo de que los sueños, por más grandes que parezcan, son alcanzables para los jóvenes de la isla.

 

8. El Gran Final: La Casita y las banderas

El espectáculo culminó con la aparición de «La Casita», una estructura sencilla de techo plano que representa el hogar típico de Puerto Rico. Desde allí, Bad Bunny nombró uno a uno los países de América Latina mientras las banderas de toda la región ondeaban en el estadio.

Fue un cierre épico que no dejó duda alguna: el Super Bowl LX no fue solo un evento estadounidense, fue, por trece minutos, la capital de toda Latinoamérica.

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Conciertos de Shakira atraen a más de 60 mil turistas a El Salvador en un fin de semana

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El Salvador vivió un fuerte dinamismo turístico y económico el fin de semana del 7 y 8 de febrero, coincidiendo con los dos primeros conciertos realizados en el Estadio Nacional Jorge Mágico González.

De acuerdo con la Cámara Salvadoreña de Turismo (Casatur), más de 60 mil turistas ingresaron al país en esos días, generando un impacto directo en hoteles, restaurantes y destinos turísticos del país.

«Vinieron 44 mil visitantes de Guatemala, 13 mil de Honduras y 4 mil de costa rica el fin de semana», detalló el director de Casatur, Ricardo Granillo, durante la entrevista radial que brindó a Dania Verónica y Tony.

La actividad no se concentró únicamente en la capital. La llegada de visitantes activó recorridos y desplazamientos hacia distintos puntos del país, incluidos espacios culturales y turísticos.

«De todos los hoteles salían buses para todos lados. Estuvimos en Binaes, en el centro histórico, en museos», dijo Granillo quien señaló que también hubo recorridos guiados. «Ese derrame económico es importante para nosotros», añadió.

La ocupación hotelera alcanzó el 100 % en la ciudad y en destinos de sol y playa, mientras que otros puntos turísticos reportaron un 80 % de ocupación. A ello se sumó la plena demanda en el sector gastronómico.

«El derrame económico calculado de los 5 conciertos son 55 millones de dólares, 100 % de ocupación hotelera en la ciudad, sol y playa; 80 % en otros destinos; 100 % reservas en restaurantes de la ciudad», afirmó Granillo.

Este dinamismo, se suma a los turistas recibidos al inicio de este 2026. Según datos de Casatur, solo en enero, El Salvador recibió 413 mil visitantes, lo que representa un crecimiento del 17 % en comparación con el mismo periodo del año anterior.

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Zara viste a Bad Bunny en el Super Bowl

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Bad Bunny eligió a la firma española Zara para vestirlo durante su presentación en el Super Bowl, el escenario más visto del mundo, reforzando desde la estética su vínculo cultural con el idioma.

Benito Salió al escenario con un conjunto minimalista en tonos beige, compuesto por camisa, corbata, pantalón, guantes y un jersey con el número 64 y el apellido Ocasio. Para muchos seguidores, este detalle fue interpretado como un posible homenaje a su madre, Lysaurie Ocasio, quien nació en 1964.

Más adelante, para su actuación junto a Lady Gaga, el puertorriqueño cambió el jersey por una americana de doble botón, siempre en beige, manteniendo el look y elevándolo hacia una estética más clásica.

De acuerdo con medios internacionales, Bad Bunny envió a los trabajadores de la central en Arteixo una camiseta idéntica a la que uso en el espectáculo con el siguiente mensaje: «Gracias por el tiempo, el talento y el corazón que pusieron en esto. Gracias por hacerlo real. Este show también fue de ustedes. Espero que lo disfruten. ¡Nos vemos pronto!».

El artista se convirtió en el primer solista en ofrecer un show completo en español durante este evento, un hito cultural que marcó su participación. Además, la actuación llegó apenas una semana después de ganar el Grammy a Mejor Álbum.

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