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Barcelona logra un triunfo valioso ante el Sevilla en su lucha por el título de la liga
Nueve victorias en sus últimas 10 presentaciones en el torneo local le permiten al Barcelona de Ronald Koeman recortar diferencias y mantenerse a tiro del Atlético Madrid, actual líder de La Liga. Ahora, la diferencia de los del Cholo Simeone es de dos unidades más que los catalanes, pero con un encuentro pendiente. En el marco de la fecha 25, el conjunto culé superó al Sevilla de Julen Lopetegui en el Ramón Sánchez Pizjuan.
Con goles de Dembélé en la primera parte, tras una gran asistencia de Lionel Messi, y con otro del astro argentino tras una jugada combinada con el delantero francés, el equipo blaugrana triunfó 2-0.
El trámite del encuentro fue chato durante los primeros minutos de juego. Ambos conjuntos intentaron controlar al rival, sin llegar a inquietar al portero rival. Recién fue el delantero francés del Barcelona el que avisó a los 21 minutos. Pero ocho minutos más tarde, a los 29′, una veloz aparición del punta terminó con el primer tanto del partido.
El equipo de Koeman recuperó la pelota, Messi la tomó en el centro del campo y le dio un pase preciso a Dembelé, que le ganó en la carrera a su rival y definió entre las piernas del arquero Bono. Ventaja para el equipo visitante, que además cortó la racha del portero del Sevilla: el guardameta no recibía un tanto en contra por la liga española desde el 19 de enero. En total fueron 556 minutos con la valla invicta, la mejor marca en la historia del club de Andalucía.
Una vez que se puso al frente en el resultado, el conjunto blaugrana tuvo dos acercamientos más en el área de los locales. Una de la mano del neerlandés De Jong y otra con un disparo de Dest que se fue por arriba del travesaño. Antes del final de la primera etapa, Messi recibió una tarjeta amarilla por una infracción contra Fernando.
Dembéle, el autor del primer tanto del Barcelona en Sevilla (Reuters)
La segunda parte del partido fue toda para el Barcelona. El conjunto de Koeman se hizo dueño del juego y fue en la búsqueda de ampliar la diferencia en el marcador. Y estuvo cerca en varias ocasiones: primer fue un centro que no pudo conectar Jordi Alba y unos minutos más tarde, el que casi amplia la ventaja fue Dest, que estrelló un disparo en uno de los palos.
Cuando restaban poco más de 20 minutos para el cierre, el defensor Lenglet anotó de cabeza tras un centro de Messi, pero la jugada quedó invalidada por fuera de juego. Ya en el epílogo, los que construyeron una gran jugada fueron los mismos protagonistas del primer gol. Pero esta vez fue devolución de gentilezas entre el argentino y el francés.
Messi se la pasó a Dembélé, que asistió de espaldas para que el número 10 del Barcelona se lleve la pelota. El capitán de los culés dejó a un defensor en el camino, definió ante el cuerpo del arquero, la pelota rebotó en Bono y le volvió a quedar servida a Leo, que la empujo de derecha al fondo de la red.
Gran triunfo del Barcelona en una cancha difícil. Gol número 19 para Messi, que sigue al frente de la tabla de goleadores. Ahora, será tiempo de esperar el resultado del Atlético Madrid para los catalanes en su lucha por alcanzar lo más alto de la tabla de la liga española.
Messi la empujó de derecha para el segundo tanto del Barcelona (Reuters)
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Un Barcelona gris sobrevive en Newcastle gracias a la sangre fría de Lamine
Ante un equipo que deambula por la zona tibia de la Premier League (12º), el Barcelona estuvo lejos de su mejor versión. Abrió el marcador Harvey Barnes en el minuto 86 y selló el empate Yamal en el descuento (90+6′) tras un penal señalado sobre Dani Olmo.
El duelo había comenzado frenético, con un Newcastle revolucionado tras la palabras de su entrenador. «El partido más grande en la historia del club», sentenció Eddie Howe en la previa.
Con Asprilla de testigo
Y el Newcastle estuvo a la altura, rozando el triunfo, 29 años después del 3-2 de las Urracas también ante el Barcelona en la Champions, con un histórico triplete del colombiano Faustino Asprilla, presente este martes en las gradas de St. James Park.
Tras soportar sin excesivo sufrimiento las primeras embestidas del Newcastle, el Barcelona fue tomando la temperatura a un partido áspero en el que los jugadores dirigidos por Hansi Flick jamás se sintieron cómodos.
Entre las pocas ocasiones de la primera parte, un despeje de Dan Burn en un centro de Raphinha que a punto de estuvo de entrar en la portería, mientras el central seguía la trayectoria del esférico con las manos en la cabeza (21′).
Por el lado azulgrana, con un Yamal lejos de ser el protagonista, lo más destacable de la primera parte fue un disparo sin pensárselo dos veces de Fermín, al que no consiguió dar dirección, atajado sin problemas por Aaron Ramsdale (35′).
Tras pasar por los vestuarios, el Newcastle, aferrado a una epopeya en Europa tras ser eliminado de la Copa de Inglaterra el pasado fin de semana por el Manchester City, recuperó el vértigo.
El partido se abría de nuevo y de pronto el Barcelona se encontró con alguna contra que no supo negociar.
La mejor, un pase de la muerte de Raphinha que el enmascarado Robert Lewandowski cruzó demasiado (66′).
Barnes, un poste y el gol
Definitivamente no era el día más inspirado de los chicos de Flick, derrotados constantemente en la batalla física por un Newcastle que dirigía con maestría el italiano Sandro Tonali.
Al técnico alemán le tocaba mirar al banquillo. Entraron Dani Olmo y Marcus Rashford, héroe del encuentro de la primera jornada de la liguilla en el mismo escenario que ganó el Barça (2-1) con un doblete del inglés.
Las malas noticias continuaron con la lesión de Marc Bernal, la revelación del Barcelona en las últimas semanas al convertirse en un fijo del centro del campo -cinco partidos consecutivos-. Se tiró al suelo con molestias musculares y fue sustituido por Marc Casadó (73′).
En el último cuarto de hora el Barça sufrió de lo lindo. Harvey Barnes se topó con el poste y Joelinton marcó en el rechazo, pero el gol fue anulado por fuera de juego (75′).
Diez minutos después el propio Barnes remató sin oposición a las mallas un centro desde la derecha.
Pero un amago de Dani Olmo en el área en el último suspiro se lo comió Malick Thiaw. El penal del empate lo convirtió con sangre fría el fenómeno de 18 años Lamine Yamal.
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El Galatasaray somete al Liverpool en la ida de octavos de Champions
Los hombres de Arne Slot sufrieron, por tanto, el mismo resultado que en su visita al «infierno turco» en la fase de liga en septiembre.
El único gol del partido llegó en el minuto 7 de la primera parte, cuando un balón puesto de córner por el brasileño Gabriel Sara y cabeceado en el segundo palo por el delantero nigeriano Victor Osimhen fue aprovechado por el gabonés Mario Lemina para marcar de cabeza a medio metro de la línea de gol.
El Ali Sami Yen de Estambul sería testigo de otros dos goles, pero ambos fueron anulados por el árbitro español Gil Manzano. Primero un fuera de juego previo de Baris Yilmaz evitó que subiera al marcador un gol de Osimhen, y a veinte minutos para el final, una jugada embarullada en el área local terminó con el balón entre las redes, pero Ibrahima Konaté había tocado el balón con el brazo.
El Galatasaray de Okan Buruk, líder de la Superliga turca y que venía de eliminar a la Juventus de Turín en el playoff, esta un paso más cerca de regresar a los cuartos de final de la máxima competición europea por primera vez desde 2013.
Para el partido de Anfield no estará el central colombiano del Galatasaray Davinson Sánchez, que vio una amarilla en la recta final del partido que le supone suspensión por acumulación de amonestaciones.
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La Fórmula 1 organiza con éxito su primer GP pese a la guerra en Oriente Medio
La primera carrera de 2026 fue un enorme éxito popular, con unos 484,000 espectadores de jueves al domingo en el circuito Albert Park, un récord.
El fin de semana también resultó un éxito deportivo, con una espectacular carrera llena de alternativas, adelantamientos, accidentes y suspense, especialmente en las primeras vueltas.
El éxito fue posible gracias a la movilización de todos los actores del paddock y, en particular, de la FOM (Formula One Management, organizadora del campeonato), para adaptarse al contexto internacional y especialmente al cierre de numerosos aeropuertos esenciales para la F1, como Doha, Dubái, Abu Dabi o Baréin.
«Un trabajo increíble»
Numerosos miembros de las once escuderías debían transitar por estos países de camino a Australia, al igual que toneladas de material.
El CEO de la FA «Stefano Domenicalli se implicó personalmente de forma muy intensa para ayudar a los equipos. Sin la FOM, nunca habríamos podido disputar el Gran Premio. Hicieron un trabajo increíble, sobre todo organizando vuelos chárter», explicó a la AFP una escudería que prefirió permanecer en el anonimato.
«De las aproximadamente 110 personas que se desplazan para cada Gran Premio, tuvimos que encontrar una solución para unas 40 que tenían que pasar por Oriente Medio. Los últimos miembros llegaron el miércoles por la noche y pudimos estar a tiempo», añadió esta fuente.
Desde el estallido del conflicto, el sábado 28 de febrero, se cancelaron numerosos vuelos y un día después la mayoría de los vuelos comerciales que pasaban por Asia ya estaban completos, así que la FOM tuvo que pensar en un plan B.
Finalmente se fletaron «cuatro vuelos chárter que transportaron a más de 400 personas», algunos pasando por Singapur y otros por Dar es Salaam (Tanzania), indicó a la AFP una fuente cercana a la FOM.
Las escuderías Mercedes y McLaren, así como el proveedor de neumáticos Pirelli, estuvieron además en primera línea del conflicto, ya que el 28 de febrero había programado un test en Baréin, país que ha sido atacado con misiles iraníes desde el inicio de las hostilidades.
«Hubo que evacuar a todos rápidamente. Tuvieron que huir por carretera hacia Arabia Saudita y, en algunos casos, pasar una noche en el aeropuerto antes de poder tomar un vuelo hacia Londres vía Egipto. Afortunadamente, todos se encontraron a salvo rápidamente», relató a la AFP otra fuente del paddock.
El material que debía pasar por Oriente Medio fue desviado hacia Asia y todo llegó a Melbourne el miércoles.
Pese a todo, la Federación Internacional del Automóvil (FIA) también tuvo que adaptarse y mostrar flexibilidad para permitir que los equipos ensamblaran los monoplazas y los prepararan para los entrenamientos libres previstos para el viernes.
«Habitualmente hay un toque de queda el miércoles y el jueves por la noche para evitar que las escuderías trabajen en los coches durante la noche. Pero, como la mayoría de las piezas llegaron más tarde de lo previsto, decidimos suspender este toque de queda para permitir a los equipos trabajar hasta altas horas de la madrugada», explicó a la AFP un miembro de esta instancia.
La F1 en su conjunto demostró esta semana su extraordinaria capacidad de adaptación y la solidaridad que reina entre los actores del paddock.
«Somos rivales en la pista, pero fuera de ella colaboramos mucho, y aún más en este contexto», destacó a la AFP una escudería.
«Los equipos, la FIA y la FOM han trabajado realmente juntos de forma muy estrecha estos últimos días y eso ha puesto de manifiesto la unidad que reina en la Fórmula 1».




