Internacionales
Aprobación de Biden se hunde a 24% entre hispanos y 22% entre adultos jóvenes, según encuesta
La aprobación del desempeño laboral del presidente Joe Biden se redujo a solo el 33% en una encuesta publicada el miércoles por la Universidad de Quinnipiac, ya que incluso los principales bloques de votantes demócratas, como los jóvenes y las minorías raciales manifestaron su rechazo al presidente.
La encuesta, realizada entre 3 y el 6 de junio, encontró que sólo el 22% de los estadounidenses de 18 a 34 años aprueban el desempeño de Biden, la calificación más baja de cualquier grupo de edad.
Biden's Hispanic approval ratings plummets to 24% in new Quinnipiac University Poll
— InteractivePolls (@IAPolls2022) June 8, 2022
Biden Job Approval: Hispanics
Approve 24%
Disapprove 58%
1,576 Adults / 06/03-06/06https://t.co/XvDECVtjUl pic.twitter.com/Hwdoqdke4g
Únicamente el 24% de los votantes hispanos y el 49% de los votantes afroamericanos dijeron que aprueban el trabajo de Biden.
Aunque elegido con la mayor cantidad de votos en la historia de Estados Unidos, el apoyo de Biden se derrumbó a los siete meses de haber asumido el cargo durante la caótica retirada de Afganistán y se mantuvo bajo a medida que la inflación y los delitos violentos aumentaron.
El 64% de los encuestados dijo que desaprueba el manejo de la economía por parte de Biden y el 34% dijo que la inflación es el problema nacional más apremiante.
La inflación anual superó el 8% en marzo y abril, lo que los críticos atribuyen a las políticas de Biden.
Casi la misma cantidad de encuestados, el 59%, dijo que desaprueba el manejo de la “violencia armada” por parte de Biden, un término que abarca tanto el aumento de los delitos violentos en las principales ciudades como los recientes tiroteos masivos en Buffalo y Uvalde, Texas.
La encuesta encontró que el 57% apoya leyes de armas más estrictas, con un 92% de apoyo para exigir verificaciones de antecedentes de todos los compradores de armas.
La encuesta encontró que solo el 22% de los estadounidenses de 18 a 34 años aprueban el desempeño de Biden.
Las calificaciones más altas del presidente fueron por su manejo de la pandemia de COVID-19, con un 47% de aprobación y un 46% de desaprobación.
De su manejo de la invasión rusa de Ucrania, el 42% lo aprobó y el 50% lo desaprobó, en medio de críticas en su mayoría conservadoras sobre el alcance de la ayuda estadounidense a Kiev.
El apoyo de Biden fue mayor entre los ciudadanos de la tercera edad, con un 43% de aprobación entre las personas de 65 años o más, así como entre los demócratas, con un 79%, y entre las personas con un título universitario de cuatro años, con un 51%.
Los sombríos resultados son solo un poco peores que el promedio de RealClearPolitics de encuestas recientes, que tiene a Biden con un 39.5% de aprobación y un 54.8% de desaprobación, lo que significa un problema potencial para los demócratas en las elecciones de mitad de período de noviembre.
La encuesta encontró que el 64% de las personas desaprueba cómo Biden está manejando la economía.
En el mismo punto de 2018, el índice de aprobación promedio del expresidente Donald Trump fue del 42.2%. El índice de aprobación promedio del expresidente Barack Obama fue del 48% a principios de junio de 2010, mientras que George W. Bush tuvo un índice de aprobación promedio de más del 70% después de los ataques terroristas del 11 de septiembre.
La popularidad de Bush se derrumbó más tarde en medio de la controversia sobre la Guerra de Irak y el inicio de una recesión.
El presidente número 43 registró un índice de aprobación promedio del 36.6 % durante su segundo mandato, mientras que tanto Trump (42.8 %) como Obama (45.9%) lograron terminar sus últimos cuatro años en el cargo por encima del 40 por ciento.
Biden, según un informe del miércoles en Politico, arremetió contra los periodistas en una reciente visita extraoficial a la cabina de prensa del Air Force One, quejándose de la falta de cobertura positiva.
Después de dos tiroteos masivos recientes, el 59% desaprueba la forma en que Biden ha manejado la violencia armada.
Pero el presidente ha hecho poco para ayudar a cambiar el guión, como dar entrevistas para presentar su perspectiva, como solía hacer su predecesor Donald Trump para responder a los críticos y promover su propia narrativa de los acontecimientos.
La última entrevista formal del presidente con un periodista tuvo lugar hace cuatro meses, el 10 de febrero, con Lester Holt de NBC.
La entrevista fue grabada y transmitida tres días después durante la cobertura previa del Super Bowl.
“No puedo pensar en una situación paralela”, dijo a Politico Peter Baker, corresponsal de la Casa Blanca desde hace mucho tiempo para el New York Times. “Es el quinto presidente que he cubierto y el primero al que no he entrevistado. No sienten ni la obligación ni la oportunidad”.
Internacionales
Estados Unidos desplegaría a 3,000 soldados en el golfo Pérsico
El Pentágono planea desplegar en el golfo Pérsico a cerca de 3,000 soldados de la 82ª División Aerotransportada, una de las grandes fuerzas de élite del ejército estadounidense, dijeron dos altos cargos este martes, informó el periódico español El País.
Entretanto Hezbolá advirtió que combatirá cualquier intento de ocupación tras el anuncio del Gobierno israelí de que su ejército controlará todo el sur de Líbano hasta el río Litani, ubicado unos 30 kilómetros al norte de la frontera.
En las últimas horas, el ejército israelí atacó Beirut, al tiempo que Irán y la milicia chií libanesa Hezbolá respondieron con bombardeos contra Israel, que causaron al menos seis heridos leves en Tel Aviv.
Todo esto sucede, mientras el precio del barril de petróleo superó nuevamente los 100 dólares tras la caída del coste vivida ayer después de que el presidente de EE. UU., Donald Trump, anunció una tregua de cinco días en los ataques contra infraestructuras energéticas de Irán.
A pesar del anuncio de Trump, Irán aseguró que dos proyectiles impactaron esta madrugada contra un gasoducto en Jorramshahr y contra edificios administrativos de una estación gasística de Isfahán.
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Flotilla de ayuda humanitaria llega a Cuba, sumida en la crisis
El barco camaronero «Maguro» atracó en La Habana con tres días de retraso respecto a lo previsto, tras luchar contra fuertes vientos, corrientes y una molesta batería durante su travesía desde México.
Al acercarse a las fortificaciones de la época colonial de La Habana, los activistas subieron al techo de la embarcación —rebautizada simbólicamente como «Granma 2.0» en homenaje al yate utilizado por los guerrilleros de Fidel Castro (1926-2016) para iniciar su revolución en 1956.
Sostenían una pancarta que decía «Let Cuba live» (Dejen vivir a Cuba), mientras otros, que los esperaban en el muelle, coreaban «¡Cuba sí! ¡Bloqueo no!».
«Ojalá todo el mundo se uniera, incluso los cubanos en el extranjero, y vinieran a hacer lo mismo, porque es el pueblo el que está sufriendo», dijo Amado Rodríguez, un chofer de 59 años que caminaba cerca de la bahía de La Habana.
Los primeros cargamentos llegaron en avión desde Europa, América Latina y Estados Unidos la semana pasada como parte de una misión aérea y marítima, bautizada «Convoy Nuestra América», para llevar unas 50 toneladas de ayuda a Cuba.
Se espera que otros dos barcos lleguen el martes o el miércoles.
Los activistas señalan que el esfuerzo busca aliviar la situación de los cubanos tras un bloqueo petrolero de facto impuesto por Estados Unidos que el presidente Donald Trump puso en marcha en enero.
Los críticos, incluidos exiliados cubanos en Miami, han calificado la iniciativa como un «espectáculo político» que beneficia más al cubano comunista que a la gente de a pie.
El organizador del convoy, David Adler, ciudadano estadounidense, dijo a la AFP que la misión llevó ayuda urgentemente necesaria directamente al pueblo cubano y mostró al mundo «el costo humano del asedio de Trump contra Cuba».
«Demostró que la solidaridad internacional puede triunfar sobre el aislamiento forzado», afirmó Adler, coordinador del grupo global de izquierda Progressive International.
El país ha sufrido siete apagones nacionales desde 2024 -dos de ellos en la última semana- debido al envejecimiento de sus centrales termoeléctricas y a la escasez de petróleo.
La situación en Cuba se ha precarizado desde que Trump ordenó en enero una operación militar para capturar al principal aliado regional de la isla comunista, el líder socialista venezolano Nicolás Maduro, privando así al país de su principal proveedor de petróleo.
El «Maguro» zarpó el viernes desde la península de Yucatán, en México, con 32 personas a bordo, entre ellas activistas de Australia, Brasil, Ecuador, Italia, México y Estados Unidos. Periodistas de la AFP viajaban en el barco.
Durante la travesía -en la que fue escoltado durante una parte del trayecto por un buque de la Armada mexicana-, el activista brasileño Thiago Ávila dijo que otros países deberían acudir en ayuda de Cuba.
«No podemos permitir que el mundo y el derecho internacional sean sepultados bajo la codicia de Donald Trump», declaró a la AFP Ávila, que también fue uno de los organizadores de una flotilla que intentó llevar ayuda a Gaza el año pasado, pero el bloqueo naval israelí lo impidió.
«Por eso estamos aquí, por eso la gente decidió movilizarse para esto y decidió donar», añadió.
La también activista brasileña Lisi Proença dijo que el grupo estaba aplicando la experiencia adquirida con la flotilla de Gaza para hacer llegar ayuda a Cuba.
«Lo interesante es que ahora podemos transportar artículos mucho más grandes, como paneles solares», dijo a la AFP.
Además de los cortes diarios de electricidad, los precios del combustible se han disparado, el transporte público se ha vuelto escaso y la basura se acumula en las calles de Cuba porque los camiones recolectores ya no funcionan.
Cuba ha responsabilizado a Washington de las penurias del país, principalmente debido al bloqueo de combustible y a un embargo comercial de más de seis décadas.
Exiliados cubanos y otros críticos, que atribuyen la crisis económica al gobierno comunista, afirman que el convoy brinda apoyo político a La Habana.
«Todo esto no es más que un espectáculo político», dijo a la AFP Luis Zúñiga, ex preso político cubano radicado en Miami.
«La crisis eléctrica en Cuba no se debe al embargo petrolero impuesto por el presidente de Estados Unidos. Se remonta a mucho antes de eso», afirmó Zúñiga.
Internacionales
Israel tomará el control de una amplia zona en el sur de Líbano
El anuncio retrotrae a los libaneses al año 1982, cuando en el contexto de la guerra civil, Israel invadió toda esa zona para repeler a grupos armados palestinos.
El ejército hebreo mantuvo aquí una zona tampón de entre 10 y 20 km de profundidad hasta su retirada completa en el año 2000 bajo la presión del movimiento proiraní Hezbolá, con el que vuelve a estar en conflicto, esta vez en el contexto de la guerra contra Irán.
Las fuerzas israelíes «maniobran en el interior del territorio libanés para apoderarse de una línea de defensa avanzada» hasta el río Litani, declaró el ministro de Defensa, Israel Katz, en un vídeo difundido por su oficina.
La consecuencia para los civiles es que «los cientos de miles de residentes del sur de Líbano que fueron evacuados hacia el norte no volverán al sur del Litani mientras no esté garantizada la seguridad de los habitantes del norte» de Israel, añadió Katz.
Francia, que reivindica un papel diplomático activo en Líbano, reaccionó pidiendo a Israel que «se abstenga» de cumplir con el anuncio de tomar la zona al sur del río Litani, pues tendría «consecuencias humanitarias de calado que agravarían la situación ya de por sí dramática del país», dijo a AFP el canciller Jean-Noël Barrot.
Desde que Hezbolá, patrocinado por Irán, metió a Líbano en la guerra regional, Israel ha efectuado cientos de ataques en el país vecino, que causaron según las autoridades más de un millar de muertos y más de un millón de desplazados.
«La batalla contra Hezbolá (…) no ha hecho más que comenzar», advirtió el lunes la portavoz arabófona del ejército israelí, Ella Waweya.
Este martes al amanecer, los bombardeos israelíes mataron a cinco personas en el sur del país, y a otras tres en una zona residencial cercana a Beirut.
«Mi casa quedó destruida por completo. No queda ya nada, ha ardido todo», dijo a la AFP Abas Qasem, de 55 años. Un apartamento vecino al suyo fue blanco de un ataque en Bchamoun, al sureste de Beirut.
«¿Qué he hecho yo para que mi casa sea destruida? Soy una persona normal», añade entre llantos, como su esposa, al descubrir la devastación en su apartamento.
En este ataque en particular murieron una niña de cuatro años y hubo cuatro heridos, según el ministerio de Sanidad.
Bchamoun no es un bastión de Hezbolá.
El movimiento islamista entró en la guerra el 2 de marzo para vengar la muerte del líder supremo iraní Alí Jamenei, fallecido dos días antes, en la primera jornada de ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán.
El movimiento chiita dijo estar oponiendo resistencia al avance de las fuerzas israelíes en localidades fronterizas, y reivindicó unos ataques contra soldados en el pueblo de Al Qauzah, y contra el norte de Israel.
Según la agencia estatal libanesa Ani, una unidad israelí incursionó en el pueblo fronterizo de Halta, donde los soldados allanaron varias casas «y abrieron fuego contra los habitantes», matando a uno de ellos e hiriendo a otro.
Al mismo tiempo, y en el plano diplomático, Líbano retiró la acreditación al recientemente nombrado embajador de Irán en Beirut, Mohamad Reza Raeuf Sheibani, y le dio de plazo hasta el domingo para salir del país.
Las autoridades de Beirut acusan a los Guardianes de la Revolución iraníes de dirigir las operaciones del movimiento libanés Hezbolá contra Israel.
El canciller israelí, Gideon Saar, elogió la decisión libanesa de expulsar al embajador iraní. Era «necesario», dijo.
Pero también pidió al gobierno de Beirut que tome «medidas concretas y significativas» contra Hezbolá, que cuenta con dos ministros en el gabinete.




