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511 pandilleros santanecos continuarán detenidos durante investigaciones
El Juzgado Especializado de Instrucción C2 de Santa Ana decretó la detención provisional contra 511 acusados por la Fiscalía General de la República (FGR) de los delitos de agrupaciones ilícitas, posesión y tenencia de droga, amenazas con agravación especial, tráfico ilícito y tenencia, portación o conducción ilegal o irresponsable de arma de fuego.
Tras el análisis de la prueba indiciaria presentada por el ente fiscal y ante la insuficiencia de arraigos laborales y personales mostrados por parte de la defensa técnica de los inculpados, el juzgado resolvió que las investigaciones continúen y los imputados permanezcan detenidos para garantizar su comparecencia en el proceso.
Todos fueron capturados en el marco del Régimen de Excepción, por ser miembros activos de la organización terrorista denominada MS13, que operaban en diferentes puntos de la zona occidental del país. Los acusados se encuentran recluidos en los centros penales de Quezaltepeque, Izalco, La Esperanza e Ilopango.
En otra audiencia pública celebrada este jueves, el Juzgado Cuarto de Paz de Santa Ana, ordenó la continuación del proceso sin ninguna restricción contra el imputado ausente Víctor Antonio E., a quien la Fiscalía acusa de hurto agravado, en perjuicio patrimonial de Estación de Servicio San Cayetano, propiedad de la Sociedad Distribuidora Salvadoreña de Combustible S.A. de C.V.
La resolución fue emitida con la vista del requerimiento, en virtud que no fue posible citar al acusado por no residir en la dirección proporcionada y no pudo nombrar un abogado defensor.
El Ministerio Público detalló que el implicado era el encargado de llenar los documentos y hacer las remesas del producto que se vendía, el 21 de enero de 2022, los encargados de contabilidad enfermaron de Covid-19 y el sujeto dejó de entregar la documentación. El 7 de febrero que el equipo de los balances se reincorporó detectó que los cuadros de las ventas y las remesas no cuadraban.
El acusado ya no se presentó a trabajar y a través de una auditoría contable externa se determinó que había un faltante de $36,652.50, por lo que se interpuso la denuncia respectiva.
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Círculo de reflexión política siglo XXI: «violencia fue como un Vía Crucis»
El Salvador pasó 30 años de violencia durante los gobiernos de los partidos ARENA y el FMLN, como si se tratara de un verdadero Via Crucis, señala el Círculo de Reflexión Política Siglo XXI en su boletín informativo 29.
«En retrospectiva, puede afirmarse que el pueblo salvadoreño vivió un auténtico Vía Crucis durante las tres décadas de la posguerra, marcado por la expansión de las pandillas y diversas expresiones de violencia criminal y terror», expone el grupo.
Analistas que integran dicho círculo hacen un símil entre las estaciones que conforman el Via Crucis y algunos momentos trágicos del país producto de la violencia.
«Fueron miles de estaciones, inscritas en la memoria colectiva como recordatorio de un dolor histórico que dejó más de100,000 víctimas mortales y una secuela profunda de horror y descomposición social», indican.
Plantean que la primera estación sería «el asesinato de inocentes, incluidos niños»; la segunda, «Políticas públicas fallidas de supuesta “mano dura”, que agravaron la crisis», entre otras
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La laguna de Olomega, ideal para disfrutar sus aguas apacibles
La laguna de Olomega, en El Carmen, La Unión, es un sitio Ramsar de El Salvador considerado el mayor cuerpo de agua dulce en la zona oriental del país, compartiendo territorio con los distritos de Chirilagua y San Miguel.
Este humedal también se ha convertido en un destino turístico para quienes gustan bañar o pasear en aguas relativamente tranquilas que no representan un riesgo de arrastre o vuelco para una embarcación.
«Ofrecemos viajes pequeños y grandes adonde la gente quiera ir, y esperamos a las personas que quieran venir, estamos disponibles con mucho gusto para los viajes que necesiten», expresó Álex López, quien brinda servicios de transporte marítimo.
Este espejo acuático de más de 26 kilómetros cuadrados ofrece vistas espectaculares, sobre todo del amanecer y el atardecer, pues desde el interior se puede apreciar el imponente volcán Chaparrastique.
La laguna y sus alrededores albergan una rica biodiversidad, pues el sitio es el refugio de muchas aves migratorias que están en peligro de extinción y que pueden ser apreciadas durante los recorridos.
«Tenemos un recorrido a las tres islas y lo hacemos por $20, dura de 20 a 25 minutos y si la gente quiere bajarse en alguna isla a tomarse fotos, con mucho gusto los bajamos y los esperamos», afirmó López.
Agregó que hay otras opciones de paseos de $30, $45 y $60, este último comprende un recorrido de una hora y media por toda la laguna, sus islas y hasta la cordillera de La Estrechura, un área que pertenece al distrito de Chirilagua, en San Miguel.
El precio es por el viaje independientemente del grupo de personas que aborden la lancha, aunque también dependerá de la capacidad que tiene la embarcación.
En la entrada también hay un pequeño malecón donde al mediodía se ofrece pescado de agua dulce y por la tarde se colocan emprendedores con algunos antojitos.
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Apple acaba de mandar al cementerio al Mac Pro
Hace tres semanas escribimos en Applesfera que el Mac Pro tenía buenas razones para ponerse nervioso y que cada vez tenía menos sentido su existencia. Pues bien, no ha tardado ni un mes. Ya es oficial y Apple lo ha confirmado: el Mac Pro queda descontinuado. Ya no hay ni rastro en su página web. Lo llamativo no es tanto la noticia en sí, sino que nadie se haya sorprendido. Y eso dice bastante sobre cómo ha terminado la historia de este producto.
Porque el Mac Pro no ha tenido una historia fácil. Ha pasado por épocas de gloria absoluta, por un rediseño que no funcionó, por años de abandono y por una transición que, en el fondo, lo dejó sin razón de ser. Para entender por qué Apple ha tomado esta decisión ahora, vamos a repasar el camino que ha recorrido desde el principio.
Un Mac que los profesionales llevaban años esperando
Todo empieza en 2005, cuando Apple atravesaba uno de sus momentos más complicados con el Mac. Los procesadores PowerPC se habían quedado atrás y los usuarios más exigentes empezaban a considerar seriamente pasarse a PC con Intel. Ya que éstos ofrecían mejor rendimiento a precios más competitivos.
Steve Jobs tuvo que reconocerlo públicamente en la WWDC de ese año: no había podido cumplir su promesa de una PowerMac a 3 GHz, y añadió algo que resumía perfectamente la situación: «Podemos ver algunos productos increíbles que queremos construir para vosotros, y no sabemos cómo construirlos con el futuro roadmap de PowerPC.»
La transición a Intel fue el camino, y el Mac Pro, presentado en agosto de 2006 como sucesor de la PowerMac, fue la recompensa que los profesionales llevaban años esperando. Phil Schiller lo resumió bien en la presentación: «Este es el Mac con el que tantos de nuestros clientes más exigentes han soñado.» No exageraba.
Era rápido, expandible, permitía ampliar la RAM sin depender de Apple, aceptaba múltiples discos duros y tarjetas de expansión PCIe, y aunque no era barato, su precio era razonable para lo que ofrecía, algo que con el tiempo dejaría de ser así.
Los modelos que siguieron consolidaron esa reputación. El 4.1 llegó en 2009 y el 5.1 en 2010, y ambos se convirtieron en referencias para toda una generación de profesionales del vídeo, la música y el diseño. Eran máquinas que podían crecer con las necesidades del usuario, actualizarse por partes y durar muchos años.
La papelera y los años de incertidumbre
El problema es que después de ese pico llegó un período largo y complicado que marcaría el declive del producto. En 2013, Apple rediseñó el Mac Pro por completo y apostó por un diseño cilíndrico y compacto que rompía con todo lo anterior: nada de torre, nada de bahías de expansión internas, nada de ranuras PCIe accesibles de forma sencilla.
Era una apuesta arriesgada y resultó ser equivocada. La comunidad lo bautizó enseguida como «la papelera». Y no solo por la forma. El modelo tenía problemas de rendimiento térmico, no cumplía las expectativas que Apple había generado y dejó a muchos profesionales sin una opción de actualización durante años.
Lo inusual es que Apple acabó reconociéndolo. En 2017, en una reunión con periodistas que se recuerda hasta hoy por lo excepcional que fue, la compañía admitió que se había metido en un callejón sin salida con ese diseño y prometió un Mac Pro nuevo
Para cubrir el hueco mientras llegaba, se lanzó el iMac Pro, que era un ordenador excelente y tuvo buena acogida, pero siempre fue un puente, no la solución definitiva que los profesionales pedían. De hecho, solo tuvo tristemente una generación.
Y entonces llegamos al 2019: un diseño que recuperaba el espíritu del Mac Pro clásico y que llegaba con opciones de configuración extremas: hasta 1,5 TB de RAM, múltiples ranuras PCIe y un precio que podía superar los 50.000 euros en las configuraciones más altas. Era el Mac más potente de la línea. Pero también, aunque entonces nadie pudiera saberlo, sería el último modelo que tendría una razón de ser.
La presentación de Apple Silicon en noviembre de 2020 lo trastocó todo, y el Mac Pro fue probablemente el producto que más lo notó. De repente, los MacBook Pro y el Mac mini ofrecían un rendimiento que antes era territorio exclusivo de las workstations de gama alta. Un MacBook Pro con M1 Max superaba al Mac Pro Intel en muchas tareas habituales de edición de vídeo o renderizado, y costaba una fracción de su precio.
Pero más allá del rendimiento, había dos problemas estructurales que no tenían fácil solución con la nueva arquitectura. El primero es que Apple Silicon integra la memoria directamente en el chip, lo que elimina por completo la posibilidad de ampliarla después de la compra. Eso acabó con uno de los argumentos históricos del Mac Pro: la capacidad de comprar ahora y escalar más adelante.
El segundo problema es que Apple no da soporte a tarjetas gráficas PCIe externas en sus chips propios para renderizado, así que aunque el Mac Pro seguía teniendo ranuras de expansión físicamente, lo que podías hacer con ellas era mucho más limitado que antes.
El Mac Pro con Apple Silicon llegó en 2023 con el chip M2 Ultra y era una máquina potente, sin duda, pero ya costaba explicar para quién tenía sentido comprarlo frente a otras opciones de la misma línea. Apple nunca llegó a actualizarlo con el M3 Ultra, una señal de hacia dónde iban los planes internos de la compañía.
Mientras el Mac Pro se quedaba parado, el Mac Studio fue ganando terreno de desde su llegada en 2022. Era compacto, llegó desde el primer día con el chip M1 Ultra en su versión más potente, rendía al nivel del Mac Pro en prácticamente cualquier tarea y costaba una fracción de su precio.
A partir de ese momento, la convivencia de ambos productos en el catálogo fue haciéndose cada vez más difícil de sostener, porque era complicado recomendar el Mac Pro a alguien que podía comprar un Mac Studio con el mismo chip y gastarse el resto del dinero en lo que quisiera.
El cierre de una etapa
Durante casi dos décadas, el Mac Pro fue el techo de la línea Mac, el ordenador al que aspiraban los profesionales que necesitaban lo máximo y podían permitírselo.
Nació en un momento en que Apple necesitaba recuperar la confianza de sus usuarios más exigentes, y lo consiguió. Pasó por una época oscura de la que tardó años en salir. Y cuando por fin parecía haber encontrado de nuevo su sitio con el rediseño de 2019, llegó Apple Silicon y cambió las reglas del juego de una forma que el formato torre dejaba de tener sentido.
Con Apple Silicon, el papel que durante años ocupó el Mac Pro ha pasado de forma natural al Mac Studio, que ofrece un rendimiento superior a casi mitad de precio. Y tanto los clientes como Apple sabían que esto ya no tenía sentido. Y la decisión ha sido no forzar un producto que ya no encajaba en él. Mac Pro: descansa en paz.






