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UN GUERRERO DE 11 AÑOS: Le amputaron una pierna a un niño y él lucha por continuar sus estudios para convertirse en ingeniero
“El doctor nos dijo que mi hijo tenía un tumor maligno y que debían cortarle toda la pierna porque si no hacían eso el mal iba a atacar a los riñones”, contó el padre del menor de edad.
Pese a que la vida le arrebató una parte de su cuerpo que le permitía valerse por sí mismo, correr y disfrutar con sus amigos al jugar fútbol, él sigue soñando con continuar sus estudios y convertirse en un exitoso ingeniero para ayudar a su familia oriunda de La Libertad.

Miguel (nombre cambiado por protección) es un niño de 11 años que perdió por completo su pierna luego de ser diagnosticado con osteosarcoma, un tumor maligno que le afectó la rodilla izquierda.
A inicios del 2018, Miguel salía con sus amigos a jugar por las tardes, pero un día dejó de asistir a sus encuentros ya que su rodilla comenzó a inflamarse y el dolor era insoportable. Ya no podía realizar actividades físicas y toda su vida comenzó a cambiar.
A la familia le pareció muy extraño este síntoma, razón por la que lo llevaron a pasar consulta a una clínica en Santa Tecla, en donde luego de realizarse varios estudios les aseguraron que desconocían qué podía tener el menor de edad.
“Como no sabían qué era lo que tenía mi hijo, nos dijeron que lo íbamos a tener que llevar al (Hospital Nacional de Niños Benjamín) Bloom”, dijo a El Salvador Times el padre del niño, Roberto (nombre cambiado por protección).
La familia recuerda que en las instalaciones del nosocomio le practicaron muchos exámenes para diagnosticar con certeza lo que pasaba en su rodilla, luego de 15 días les dieron la terrible noticia.
“El doctor nos dijo que mi hijo tenía un tumor maligno y que debían cortarle toda la pierna porque si no hacían eso el mal iba a atacar a los riñones”, contó Roberto.
Ese momento, los padres de Miguel se derrumbaron. No sabían qué hacer, estaban sorprendidos de las palabras de los médicos que les aseguraron que de negarse a hacerle la cirugía al menor este morirá porque el mal se extendería a todo su cuerpo.
Fue un 18 de julio de 2018 que Miguel ingresó a un quirófano del hospital Bloom para que le amputaran la pierna izquierda, lugar al que entró con la esperanza de que cáncer que había llegado a su vida se fuera definitivamente.
Días después de haber perdido su pierna inició con la primera de las ocho quimioterapias que le habían asignado los profesionales, logrando culminar el tratamiento el pasado 23 de febrero de 2019.
La familia recordó que fueron 21 días los que pasó ingresado en Bloom luego de su amputación, cumplido ese tiempo lo llevaron a su hogar en Ciudad Arce con la condición de que cada ocho días tendría que llevar al menor a los controles médicos.
Aunque estaba agradecido de tener a su hijo en casa, esta noticia preocupó a Roberto, ya que no contaban con los recursos económicos necesarios para poder pagar el transporte hacia la capital cada semana para los controles del pequeño.
“Nosotros nos hemos rebuscado por traerlo al hospital. La verdad nos cuesta mucho porque mi esposa no está trabajando y lo que yo gano no nos alcanza”, dijo el padre de Miguel, quien aseguró que les cobran $30 por traerlos al Bloom desde Ciudad Arce.
Quiere seguir estudiando para ayudar a sus padres
El haber perdido una de sus piernas no le ha arrebatado su deseo de superación, ya que su más grande sueño es convertirse en un ingeniero no importando las dificultades que deba travesar.
Miguel está seguro de regresar al centro de estudios lo más pronto posible, pues el año pasado no logró culminar su cuarto grado y anhela retomar sus clases para cumplir sus metas académicas.
“Él nos dice que la gente lo va a ver raro, pero porque quiere seguir estudiando no le va a importar eso”, contó el padre con lágrimas en sus ojos.
Ahora la familia busca ayuda para lograr reunir los $4,000 que necesitan para adquirir una prótesis para Miguel, quien pese a las adversidades nunca ha renegado por lo que le ocurrió.
ENTREGA ESPECIAL
Del Uber de confianza al asesino: La brutal historia de Glenda Hernández que conmocionó El Salvador
En las calles de Santa Ana todavía pesa el eco de un CRIMEN que estremeció a todos.
Un caso más de VIOLENCIA que comenzó mucho antes del ASESINATO, porque según las investigaciones de la Fiscalía, la víctima vivía atrapada en un círculo constante de MALTRATO, AMENAZAS y MIEDO por parte de Diego Antonio Santos Villanueva, de 34 años, su expareja.

Al principio, él era solo el taxista de confianza —ese conductor que le hacía viajes periódicos y se ganó su confianza hasta entrar en su vida—. Ella le abrió la puerta pensando que sería diferente, que el amor podía cambiarlo. Pero ya no pudo salir. Aunque dijera NO, aunque supiera que el peligro crecía, tuvo tiempo para salir de allí pero no lo intentó. El miedo la paralizó. Pensó que las cosas serían diferentes esta vez.
La tragedia alcanzó su punto más BRUTAL el 19 de abril de 2026, en su propia vivienda en el barrio San Rafael, calle Libertad Oriente, Santa Ana Centro. Ese día, Villanueva entró a la casa. Tras una discusión, la furia se desató sin PIEDAD. Armado con un CUCHILLO, la atacó con saña hasta arrebatarle la vida dentro del lugar donde debía sentirse segura.

La víctima era Glenda Isabel Hernández Trujillo, de 28 años, una joven madre originaria de Texistepeque: trabajadora, instructora de gimnasio, dedicada a su hija de apenas 8 años, amiga de todos, apasionada por el ejercicio y con sueños aún por cumplir. Una mujer que, según sus cercanos, brillaba por su amabilidad y su fuerza.
Pero esa tarde, la pequeña de 8 años se convirtió en la voz que rompió el silencio. Encontró a su madre tirada en el piso de la entrada, con sangre en la cabeza, y marcó a sus familiares por teléfono. “Mamá tuvo un accidente”, dijo con la inocencia rota de quien aún no entiende la magnitud del horror. Los familiares llegaron corriendo, pidieron ayuda médica en el Hospital San Juan de Dios… pero ya era tarde. Glenda yacía sin vida. La Policía Nacional Civil confirmó el feminicidio por arma blanca.
Después del CRIMEN, no hubo remordimiento. Hubo fuga.
Villanueva escapó de la escena, ocultó su vehículo e intentó desaparecer cruzando la frontera hacia Guatemala para burlar a la justicia. Pero la huida terminó cuando agentes policiales lo capturaron y lo entregaron a El Salvador.
Ahora, la Fiscalía General de la República logró que Diego Antonio Santos Villanueva continúe en prisión provisional mientras avanza el proceso penal en su contra por feminicidio agravado. El Juzgado Primero de Paz de Santa Ana ya lo decretó: seguirá tras las rejas.
Pero en la calle se sabe una verdad amarga: cuando la violencia se normaliza, cuando los gritos se ignoran y cuando el miedo se calla, muchas veces la historia termina en TRAGEDIA.
Hoy él duerme tras las rejas. Ella no volverá jamás.
La hija de 8 años tuvo que despedir a su madre en el cementerio de Texistepeque, con el corazón hecho pedazos. Otra familia rota. Otro hogar enlutado.
Y Santa Ana, una vez más, amanece con rabia.
Glenda Isabel Hernández Trujillo. Otro nombre que se suma a la lista de mujeres arrebatadas por la VIOLENCIA. Otro recordatorio de que el miedo no es debilidad… hasta que te mata.

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La UES lidera proyecto para incorporar prácticas profesionales al inicio de la carrera universitaria
La Universidad de El Salvador (UES), en coordinación con el Ministerio de Educación (Mined), participa en el proyecto DUALELS, una iniciativa que pretende impulsar cambios en el proceso de enseñanza aprendizaje e incorporar las prácticas profesionales desde el inicio de las carreras.
El proyecto denominado «Fortalecimiento de las capacidades para la implementación de la educación dual en la educación superior de El Salvador» es una iniciativa internacional cofinanciada por la Unión Europea que busca implementar un modelo de educación dual en la educación superior de El Salvador.
Esta iniciativa pretende fortalecer las competencias de los graduados y mejorar su empleabilidad al integrar formación académica teórica con prácticas reales en empresas.
De acuerdo, con Eric Guardado, docente de la Facultad de Ciencias Agronómicas, en este proyecto participan la facultad que representa y la de Química y Farmacia.
Guardado explicó que este proyecto permitirá que los estudiantes durante su formación puedan realizar prácticas y recibir un ingreso económico, al tiempo que la práctica le cuenta como experiencia laboral. «Eso le va a catapultar su currículo y de esa manera puede ser competitivo a escala nacional», enfatizó.
El proyecto inició en 2024 y actualmente se encuentra en la etapa de elaboración del modelo genérico, que tiene tres fases: un borrador, el modelo genérico y un pilotaje.
También incluye la búsqueda y selección de las empresas que puedan participar de este proceso, así como la elaboración de los criterios de selección de los estudiantes que se enviarán a las empresas.
Representantes de las universidades privadas también participaron en el taller de revisión de modelo de educación dual, en la Universidad de El Salvador, para analizar dicha propuesta que buscan implementar en el futuro.
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ESIT impartirá el curso Introducción a redes
La Escuela Superior de Innovación y Tecnología (ESIT) invita a que participen los salvadoreños en el curso Introducción a redes, mediante el cual podrán aprender los fundamentos de la conectividad y como se comunican los dispositivos en una red.
La capacitación tendrá una duración de 20 horas y es en nivel básico.
Los asistentes recibirán sus clases de forma virtual y en el tiempo que deseen, ya que la modalidad es asincrónica. Los interesados se pueden inscribir en el sitio web: esit.gob.sv.
El curso es en alianza con la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid). El Gobierno del presidente Nayib Bukele a través de la ESIT abre este tipo de espacios para la formación gratuita de los salvadoreños, con el propósito de que adquieran nuevas habilidades tecnológicas.





