La laguna El Jocotal, ubicada entre los departamentos de San Miguel y Usulután, es el primer humedal donde el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) impulsa por primera vez un monitoreo de almejas de agua dulce. En este importan te espejo de agua se han identificado las especies conocidas comúnmente como almeja lempita y hacha.
Esta actividad busca medir el tamaño de ambas y colocarles un código numérico para seguimiento futuro, que permitirá conocer cuánto crecen y el tiempo de vida. Las «Nephronaias goascoranensis» y las «Mycetopoda subsinuata» se encuentran en el Listado Oficial de Especies en Peligro de Extinción en el país.
Conservar estos moluscos acuáticos no solo es clave para proteger la naturaleza, sino también para las personas. De acuerdo con el biólogo Enrique Barraza, coordinador de gestión y monitoreo del MARN, le han apostado a trabajar con estas especies para conocer sus poblaciones y su estado de salud.
Es ese sentido, están por aprobar el primer Programa Nacional de Conservación de Bivalvos Continentales, el cual se unirá a los demás programas de conservación que implementan para felinos, loras nuca amarilla, cocodrilos y caimanes, pues también son importantes dentro de los ecosistemas.
«Las dos especies que se encuentran en la laguna El Jocotal son “Nephronaias goascoranensis”, que viene del río Goascorán, y la otra especie, que es la más grande, la más larga, se llama “Mycetopoda subsinuata”. Esa es común en toda Centroamérica y Sudamérica. El tema de los bivalvos de agua dulce ha sido poco estudiado. Sin embargo, logramos hacer contacto con el acuario Shedd, de Chicago, donde expertos nos han colaborado mucho para la identificación de especies; nos han fortalecido con equipo, tecnología y con investigaciones como en este caso», dijo Barraza.
Con el apoyo de expertos se sabe que en este humedal se tienen estas dos especies de bivalvos y pronto será compartida por el MARN la respectiva publicación científica.
Como parte del proceso, el primer paso del monitoreo es medir los tamaños de estas almejas para establecer los parámetros de las poblaciones.
«Les vamos a colocar una etiqueta única para saber las dimensiones de cada especie y poder monitorear en el futuro, ya sea cuánto crecen o su supervivencia y darle el seguimiento respectivo a un estudio de estas especies», indicó.
Durante una de las jornadas se etiquetó a 26 almejas. El largo promedio de las hachas es 13 centímetros y 2.5 centímetros de ancho. Mientras que las lempitas, 8 centímetros de longitud y 2.2 centímetros de ancho.
En cada monitoreo son medidas y etiquetadas con un código único para tener un registro de sus poblaciones y supervivencia. 21 cada una de las almejas es extraída cuidadosamente para no dañar su pie de anclaje a la tierra. Foto Borman Mármol Para el biólogo, este estudio representa para el país un avance en la exploración de nuevas temáticas que tienen como propósito la conservación de la biodiversidad poco conocida.
El Salvador será el primer país de Centroamérica en proteger estas especies, pues en otros países de la región solo se tienen investigaciones.
«Estas actividades también están en marcadas dentro del cumplimiento de la Convención Ramsar y el convenio sobre diversidad biológica y el cumplimiento de la convención de cambio climático. Todo está interrelacionado y nuestro país a través del ministerio está cumpliendo estos compromisos internacionales», explicó Barraza.
Como parte de estas acciones de monitoreo, los equipos también toman muestras de agua para determinar su calidad y si sus parámetros son aptos para las especies que habitan en la laguna.
«Nos encontramos determinando en qué estado se encuentra el agua, si es buena para la biodiversidad. Entonces medimos parámetros, es decir, medimos cuánto oxígeno hay en el agua, ya vimos que está bien, en 7.5; es bueno para la biodiversidad, para los peces, los invertebrados, los camarones, las almejas que viven aquí», detalló el especialista.
El nuevo Programa Nacional de Conservación de Bivalvos Continentales que está pronto de aprobarse en el MARN tiene tres componentes principales: el primero, realizar investigaciones científicas y monitoreos; el segundo incluye rescatar especímenes que se encuentran en lugares críticos durante la época seca, como el caso de las almejas que están en riesgo de deshidratarse y experimentar mortalidad; el tercero es la educación ambiental en las comunidades aledañas a los humedales y al público en general, sobre la importancia de conservar estas especies y su función para mantener el equilibrio en los ecosistemas.
Como parte de este componente, Medio Ambiente distribuirá, en la zona de la cuenca del río Grande, de San Miguel, un folleto con fines educativos para niños de primero a noveno grado sobre la biodiversidad en la laguna de agua dulce, en el que se incluye el tema de las almejas hachas y lempitas, para hacer conciencia, sobre todo en la población escolar aledaña.
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