Internacionales
Yoon Suk-yeol, se negó a declarar en el interrogatorio tras ser arrestado
El presidente destituido de Corea del Sur, Yoon Suk-yeol, fue detenido este miércoles a las 10:33 hora local, luego de semanas atrincherado en su residencia en el centro de Seúl, tras ser removido de su cargo por su caótica y breve declaración de la ley marcial el pasado 3 de diciembre.
El arresto se produjo en un segundo operativo liderado por la Oficina para los Casos de Corrupción de Altos Funcionarios (CIO) y la policía, quienes irrumpieron en su residencia en Yongsan durante la madrugada, después de un intento fallido de detención a principios de mes que desencadenó enfrentamientos.
Yoon fue trasladado en un convoy al edificio de la CIO en Gwacheon, al sur de la capital, donde comenzó el interrogatorio. Sin embargo, el mandatario destituido se ha negado a declarar.
“Está negándose a colaborar”, confirmó un funcionario de la CIO a la agencia de noticias Yonhap. Las primeras dos horas y media de interrogatorio, conducidas por el subdirector de la CIO, Lee Jae-seung, no arrojaron avances.
La CIO dispone de 48 horas para interrogar a Yoon antes de solicitar una orden para extender su detención. El mandatario suspendido está siendo investigado por presunta insurrección, un delito vinculado a su declaración de la ley marcial, y por abuso de poder, cargos que surgieron tras los caóticos eventos que llevaron a su destitución.
El 3 de diciembre, Yoon declaró la ley marcial, una medida inusual y controversial en tiempos de paz, que generó un caos político y social en el país. Este delito de insurrección es el único al que un presidente surcoreano no es inmune mientras ocupa el cargo.
El Parlamento aprobó una moción para destituirlo el 14 de diciembre, despojándolo de sus funciones, aunque aún mantiene técnicamente el título de presidente. El Tribunal Constitucional está evaluando si la destitución será definitiva o si Yoon podría ser restituido en el cargo.
En un comunicado difundido por sus abogados horas antes de la detención, Yoon señaló que decidió comparecer voluntariamente para evitar enfrentamientos violentos entre su servicio de seguridad y las autoridades.
Manifestantes tanto defensores como detractores se congregaron en las inmediaciones de su residencia, con reportes de heridos durante los enfrentamientos.
El presidente destituido también declaró, mediante un video transmitido desde su residencia al momento del arresto, que consideraba “ilegal” la investigación en su contra, pero que decidió salir de su refugio “para evitar un derramamiento de sangre”.
Yoon será trasladado al Centro de Detención de Seúl, ubicado en Uiwang, cercano a la sede de la CIO. Es la primera vez en la historia de Corea del Sur que un presidente en ejercicio es arrestado, marcando un hito en la política del país.
Internacionales
Al menos 25 muertos en un incendio en dos edificios en Calcuta
El siniestro arrasó el lunes los edificios de una agencia de decoradores y una empresa de comida rápida, detalló a la AFP el ministro del gobierno del estado de Bengala Occidental a cargo de los bomberos, Sujit Bose.
«El incendio se declaró a primera hora de la mañana y sorprendió a quienes dormían en el edificio, antes de propagarse rápidamente a otro inmueble», explicó.
El balance del siniestro sigue siendo provisional, prosiguió Bose, ya que el viernes las familias de 27 personas seguían sin noticias de sus seres queridos.
El director de los servicios locales de emergencia, Ranvir Kumar, señaló que los edificios destruidos no estaban equipados con todos los dispositivos de seguridad exigidos por la ley.
Los incendios son frecuentes en India, debido al mal estado de las infraestructuras y a normas de seguridad y evacuación que no siempre se aplican.
Internacionales
Ladrones roban $2,7 millones en efectivo en plena calle de Tokio
En el atraco, los ladrones utilizaron gas pimienta para hacerse con el dinero alrededor de las 21H30 locales (12H30 GMT) del jueves cerca de la estación de Ueno, una zona muy popular entre los turistas, dijo a la AFP una portavoz de la policía capitalina bajo anonimato.
La vocera se negó a dar más detalles, pero la prensa japonesa asegura que las víctimas fueron cinco ciudadanos chinos y japoneses que intentaban subir a un vehículo las maletas, con unos 420 millones de yenes (2,7 millones de dólares) en su interior.
Aún no está claro por qué el grupo llevaba consigo tal cantidad de dinero.
La cadena Fuji Television informó que las víctimas dijeron a los investigadores que el efectivo iba destinado a casas de cambio.
En otros hechos, un hombre con 190 millones de yenes en efectivo (1,2 millones de dólares) también fue atacado con un espray de gas pimienta por tres hombres en la madrugada del viernes en un estacionamiento del aeropuerto Haneda de Tokio, según los medios.
La policía está investigando la relación entre los dos ataques, reportó la cadena TBS
Internacionales
EE. UU. hacia otro cierre del gobierno en medio de críticas
Un cierre parcial del gobierno de Estados Unidos parece inminente, después de que un proyecto presupuestario fracasara en el Senado en medio de la indignación demócrata por las muertes de manifestantes contrarios a las redadas antinmigrantes ordenadas por Donald Trump.
La oposición expresó así su indignación por el asesinato en Mineápolis de dos personas que se manifestaban contra la política migratoria del presidente.
El fracaso en la aprobación de un paquete de gasto compuesto por seis proyectos de ley destinados a financiar más de tres cuartas partes del gobierno federal hace casi imposible evitar un cierre parcial a partir del sábado.
De todos modos, los demócratas y la Casa Blanca seguían buscando frenéticamente un acuerdo de última hora.
Sería el segundo cierre o «shutdown» -cuando la financiación de todo o de diferentes áreas del gobierno estadounidense se congela temporalmente- desde que Trump asumió nuevamente la presidencia hace un año.
Los demócratas habían prometido bloquear la medida a menos que se separara y renegociara la financiación del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para incluir salvaguardas sobre la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE), la agencia de seguridad pública mejor financiada de Estados Unidos.
El ICE, encargado de las redadas antinmigrantes con fines de deportación, está en la picota por las muertes de manifestantes en Mineápolis.
Falta de acuerdo
La situación dejó a los 53 republicanos de la cámara cortos en votos: necesitaban 60 voluntades para que la legislación avanzara hacia su aprobación final.
Ahora Washington se prepara para otro cierre disruptivo de servicios a la medianoche del viernes.
«Lo que está haciendo ICE (…) es brutalidad avalada por el Estado y debe detenerse. Y el Congreso tiene la autoridad -y la obligación moral- de actuar», dijo el líder de la minoría demócrata del Senado, Chuck Schumer, antes de la votación.
Una modesta rebelión republicana se unió a los demócratas.
Debido a las normas vigentes en el Senado, se necesitan 60 votos de 100 para aprobar un texto presupuestario, y los republicanos, aunque tengan la mayoría, necesitarían el apoyo de varios miembros de la oposición para poder aspirar a sacar adelante su propuesta de presupuesto. Los números no les alcanzan.
Los demócratas han explicado que están dispuestos a aprobar cinco de los seis apartados del texto, pero quieren separar el último -que concierne al DHS- para debatir las reformas que desean que se implementen.
Dado que la Cámara de Representantes había aprobado los seis apartados en un solo bloque, separar el DHS del texto implicaría de facto una paralización a medianoche del viernes al sábado, ya que la cámara baja tendría que votar de nuevo la versión aprobada por el Senado.
El «shutdown» podría ser de corta duración. En un consejo de ministros el jueves, Trump dijo a la prensa que esperaba que se encontrara un compromiso con la oposición para evitar una parálisis.
Si la financiación caduca, cientos de miles de empleados públicos podrían ser enviados a casa u obligados a trabajar sin paga.
En tanto, el secretario general de la ONU, António Guterres, pidió el jueves «moderación» a las autoridades hacia los manifestantes en Estados Unidos, tras las muertes de dos ciudadanos estadounidenses que protestaban contra redadas en Mineápolis.


