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Despacho de la Primera Dama de la República, vela por el bienestar y desarrollo integral de la niñez en medio de la pandemia

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El Despacho de la Primera Dama de la República, Gabriela de Buekele, no ha parado en sus labores por velar en el desarrollo y bienestar de los niños y niñas de El Salvador, y desde el primer día de labores hasta el comienzo de la pandemia por COVID-19, ya ha atendido y cuidado a las mujeres embarazadas, a la niñez y personas vulnerables de El Salvador.

En el febrero del presente años se lanzó el Plan Nacional de Primera Infancia y se empezó el proceso de consulta participativa de Crecer Juntos, la Política Nacional en Apoyo al Desarrollo Infantil Temprano. Este esfuerzo está articulado con todas las instituciones del Gobierno para invertir en la niñez, desde su gestación hasta los 7 años.

Un mes después, empezó la emergencia por Covid-19 y la misión por atender a las futuras madres, primera infancia, niñez, adolescencia y personas vulnerables tomó especial importancia, pues se tenía que responder rápido a los nuevos retos que comenzaba a enfrentar El Salvador.

Cuando empezó la pandemia, El Ejecutivo junto al Despacho de la Primera Dama comandad por Gabriela de Bukele, activaron el centro de acopio en CIFCO junto a voluntarios de Bienestar Social, para recolectar víveres y artículos de primera necesidad.

Durante marzo y abril se logró, además, la entregar más de 8 mil paquetes alimentarios, gracias a esas diferentes donaciones. En esos meses, también se identificaron familias en extrema necesidad que fueron atendidas con prioridad.

Desde el 11 de   marzo que se restringieron las fronteras y vuelos, acompañamos y se atendió a salvadoreños repatriados que viajaban con niños, bebés o en condiciones especiales, a través de Instituto Nacional de la Niñez y la Adolescencia (ISNA) y el Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (CONNA). –

Se acompañó a cada familia con niños, desde el momento en que ingresaron a la frontera o al aeropuerto, para trasladarlos a su centro de contención donde cumplirían su cuarentena. E Incluso hacia sus casas, al finalizar ese periodo.

Desde marzo, Gobierno y Despacho de la Primera Dama, garantizaron los protocolos de bioseguridad de todos los centros de acogimiento y de inserción del ISNA. También el cumplimiento de los protocolos, por si hubieran casos positivos de Covid-19.

También desde marzo, educadores del ISNA han cuidado y atendido voluntariamente a niños y adolescentes, que viajaban solos o que no tuvieran a un adulto acompañándolos por algún motivo. La vocación de estos educadores ha sido incluso más grande que su miedo al contagio.

En abril se crearon y se supervisaron más de 20 centros de contención especializados para familias con niños, niñas, adolescentes, embarazadas y personas vulnerables. Se atendió a más de 1,400 familias, 500 niños y decenas de mujeres embarazadas.

En medio de la difícil emergencia, varias mamás dentro de los Centros de Contención Especializados dieron a luz, en momentos en que necesitaban más cuidados, con protocolos sanitarios precisos, pero siempre conservando el vínculo con su bebé.

En estos centros de cuarentena especializados le brindó prioridad y atención integral a la niñez, continuidad educativa, dispositivos electrónicos para aprendizaje y entretenimiento; también ayuda psicológica, controles de salud, alimentación, kits con artículos de cuidado y limpieza, ropa y hasta celebramos ocasiones y días especiales como cumpleaños.

Entre marzo y abril, el Gobierno garantizó como hasta la hora la atención integral para niñas, niños, adolescentes y embarazadas retornados desde Estados Unidos y México, y se procuró una cuarentena controlada con pruebas de COVID 19 en los centros de contención especializados, como a todos los salvadoreños que regresaron a nuestro país.

En abril se lanzó el Plan de Lectura Virtual que une a diferentes generaciones con niñas y niños para fomentar la comprensión a través de la lectura, con el apoyo de la Secretaría de Innovación, el Ministerio de Educación, Glasswing y sus voluntarios, en alianza con la biblioteca digital

Desde el 13 de abril hasta la fecha, se segue atendiendo a la niñez migrante retornada, con un plan de apoyo integral con ISNA, CONNA, Glasswing y los ministerios de Salud y Educación.

La pandemia ha hecho que el Gobierno del presidente Bukele y el Despacho de la Primer Dama, Gabriela de Bukele esté en la búsqueda de otros recursos para continuar atendiendo a niños, niñas y adolescentes.

A finales de mayo, junto al Ministerio de Educación se puso en marcha el programa “Aprendamos en casa”, la franja educativa de Canal 10, para garantizar la continuidad educativa. El Despacho coordinó la alianza con Plaza Sésamo para incluir dentro de la franja programas con material de apoyo socio emocional y

Temas relacionados al COVID-19.

En mayo, lanzó “Crecer leyendo”, una franja en Radio Nacional, que le enseña a la niñez la magia de los libros y les da un espacio de interacción en este periodo de confinamiento.

Desde el principio de la pandemia, se ha puesto especial atención en la niñez en situaciones de vulnerabilidad extrema. Y desde mayo se cuenta con un equipo especializado para darles salud, tratamientos, tamizajes, insumos médicos, traslados, alimentación y vivienda, entre otros.

Estos casos incluyen a las trillizas Vicente García y los gemelos Quinteros, a quienes se les brinda el cuidado, atención y ayuda desde entonces.

Entre mayo y junio, se apoyó al Instituto Salvadoreño de Rehabilitación Integral (ISRI), al ISNA, al asilo Sara Zaldívar y a hogares como Aldeas SOS, Padre Vito Guarato y Mis pequeños hermanos, con alimentos, víveres y equipo de protección. 

También entre mayo y junio, con el ISNA, CONNA y los ministerios de Educación y Salud, se creó el protocolo para una apertura segura de centros de atención y cuido de niños y niñas.

Además con la pandemia y sus efectos,  se tuvo que enfrentar dos tormentas tropicales durante mayo y junio.

Desde el Despacho, se coordinós junto al CONNA y el ISNA la inspección de cerca de 200 albergues a nivel nacional, para velar por la integridad de la niñez y la adolescencia.

Se aseguró dar apoyo psicológico y actividades lúdicas en los centros especializados y en los albergues, en función de la salud y educación de las familias, niñas, niños y adolescentes con el apoyo de las asistentes técnicas pedagógicas de primera infancia del Ministerio de Educación.

En junio, el país entró en la fase 3 de la pandemia. Como parte de la nueva estrategia, que ya no se enfocaba principalmente en cuarentenas, y en evitar que el virus entrara a nuestro país, sino en brindar cuidados hospitalarios de calidad, llevar alimentos a las familias, repartir medicamentos y en la continuidad educativa, de acuerdo a la nueva realidad que estábamos viviendo.

Para ese entonces se inició el Programa de Emergencia Sanitaria, en un esfuerzo articulado con todo el gabinete de Gobierno, para repartir paquetes alimentarios a millones de familias en todo el país. Y desde julio se está haciendo la segunda entrega para seguir garantizando la seguridad alimentaria de las familias.

Mediante un proceso consultivo y de trabajo,  se definieron estándares nacionales de aprendizaje y desarrollo para la Primera Infancia.

Estándares construidos y validados por todas las instituciones, socios públicos y privados, cuyo trabajo logrará potenciar a la niñez y su entorno.

En agosto se lanzó el número 131, con el Ministerio de Salud, UNFPA y la Embajada de Canadá. Es un teleservicio de atención médica especializada, que guía y orienta a mujeres embarazadas, a madres sobre salud del bebé, el post parto, la lactancia; y a padres de niños menores de 5 años, para resolver dudas que surgen durante su crecimiento. Así pueden continuar sus controles desde casa, sin exponerse a contagios y acudir a un centro de salud, solo si fuera necesario.

Ha sido un año muy particular para la familia salvadoreña, sin embargo, desde  el Despacho de la Primera Dama se trabaja día y noche por la niñez, adolescencia, futuras madres y personas en vulnerabilidad.

Por ahora, el país debe seguir las medidas para reducir el número de contagios, y es por eso, que el Gobierno del presidente Bukele pide a la población en general a  no bajar la guardia y junto al Despacho de la Primera Dama y demás instituciones gubernamentales, se seguirá trabajando por todas las familias salvadoreñas.

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Ulloa se reune con delegación de alto nivel de Costa Rica

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El vicepresidente de la República de El Salvador, Sr. Félix Ulloa, sostuvo un importante encuentro con una delegación de alto nivel de la República de Costa Rica, integrada por el Ministro de Seguridad Pública, Gerald Campos; el Ministro de Justicia y Paz,  Gabriel Aguilar; y la Embajadora de Costa Rica en El Salvador, Samy Araya.

El vicepresidente Ulloa agradeció la visita de la delegación costarricense y resaltó el carácter histórico de los vínculos entre El Salvador y Costa Rica, los cuales continúan fortaleciéndose a través de una agenda común orientada a la seguridad, el desarrollo económico y la asistencia técnica recíproca.

Durante la reunión, compartió la experiencia salvadoreña con el Plan Control Territorial y el fortalecimiento institucional y a la voluntad del pueblo salvadoreño. En esa línea, resaltó el #PlanCeroOcio como una estrategia clave para transformar el sistema penitenciario, mediante la incorporación de actividades productivas, técnicas, artísticas y agrícolas, incluyendo la elaboración de mobiliario para #2EscuelasXDía, en beneficio de la comunidad estudiantil.

Además, destacó que, tras consolidar el denominado milagro de la seguridad, el país avanza hacia una etapa orientada al crecimiento económico, la innovación y la atracción de inversiones. Mencionó los avances normativos vinculados a sectores estratégicos como fintech, activos digitales y criptomonedas, así como el papel de la Comisión Nacional de Activos Digitales como parte del ecosistema que posiciona al país como referente regional en transformación tecnológica.

Por su parte, el Ministro de Seguridad Pública de Costa Rica, Sr. Gerald Campos, reconoció el trabajo articulado con el Presidente Bukele en materia de seguridad y señaló que ambas naciones comparten un mismo norte en esta área, por lo que la visita busca reforzar la cooperación y conocer de primera mano las acciones implementadas por el Gobierno salvadoreño. De igual manera, agradeció la apertura de las autoridades nacionales, entre ellas el ministro de SeguridadSV, Gustavo Villatoro, y el M¿ministro de Defensa, Merino Monroy.

A su vez, el Ministro de Justicia y Paz, Sr. Gabriel Aguilar, señaló que Costa Rica enfrenta desafíos importantes en esta materia y expresó el interés de retomar ideas del modelo salvadoreño para tropicalizarlas a la realidad costarricense. También reiteró la disposición de su país de fortalecer el apoyo mutuo, reconociendo que El Salvador puede compartir su experiencia en seguridad, mientras Costa Rica puede aportar conocimientos en áreas vinculadas al desarrollo económico.

Esta visita reviste especial importancia al constituir el primer acercamiento oficial de alto nivel de la nueva gestión del Gobierno costarricense, con la participación de dos ministros, reafirmando el interés de fortalecer los lazos históricos de amistad y cooperación entre ambos países. En la reunión también participó el Viceministro de Justicia y Paz, Sr. Nils Alonso Ching Vargas.

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ENTREGA ESPECIAL

Viejo Lin murió como vivió: encerrado, enfermo y derrotado. Fin del mito que bañó de sangre a El Salvador

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La muerte de Carlos Ernesto Mojica Lechuga, alias “Viejo Lin”, ocurrida este día mientras permanecía bajo custodia estatal, cierra uno de los capítulos más oscuros y sangrientos de la historia reciente de El Salvador. Durante décadas, su nombre provocó miedo en colonias, mercados, rutas de buses y cárceles. Para muchos salvadoreños fue más que un pandillero: fue el símbolo del ascenso del Barrio 18 como una maquinaria de terror que convirtió comunidades enteras en territorios de guerra. 

Carlos Ernesto Mojica Lechuga, alias el «Viejo Lin», histórico cabecilla de la pandilla Barrio 18, nació el 4 de junio de 1962 en San Salvador, según la Fuente de consulta oficial: Expediente Judicial de la Corte Suprema de Justicia de El Salvador. Las autoridades atribuyeron su muerte a complicaciones derivadas de una cirrosis hepática y un fallo multiorgánico. En los últimos años su estado de salud se había deteriorado gravemente. Reportes médicos hablaban de encefalopatía hepática, hemorragias y un progresivo desgaste físico dentro del penal de máxima seguridad de Zacatecoluca. El hombre que durante años ordenó asesinatos y controló estructuras criminales terminó consumido por la enfermedad, aislado y derrotado.

Pero la historia del Viejo Lin no comenzó en una celda. Comenzó en un país golpeado por la pobreza, la migración y la violencia de posguerra. Nacido en El Salvador, pasó buena parte de su juventud en Estados Unidos, especialmente en Los Ángeles, donde absorbió la cultura de las pandillas callejeras que dominaban barrios marginales. Fue en ese entorno donde se vinculó a la Calle 18, una pandilla nacida en California que luego se expandió agresivamente por Centroamérica. 

Cuando fue deportado a El Salvador en la década de los noventa, regresó a un país que apenas salía de la guerra civil y que no tenía capacidad para enfrentar el fenómeno de las maras. Ahí comenzó su verdadero ascenso. Viejo Lin se convirtió en uno de los principales organizadores del Barrio 18 en territorio salvadoreño. Importó códigos, estructuras, disciplina y métodos criminales aprendidos en Estados Unidos. Las pandillas dejaron de ser pequeños grupos de barrio y comenzaron a transformarse en organizaciones con jerarquías, territorios y poder armado.

Con el tiempo, Mojica Lechuga se convirtió en uno de los máximos líderes de la facción Sureños del Barrio 18. Su figura adquirió un peso casi mítico dentro de la estructura criminal. Desde prisión continuó ejerciendo influencia sobre homicidios, extorsiones y castigos internos. Investigaciones policiales y fiscales lo señalaron durante años como un estratega violento, temido incluso por miembros de su propia organización.

Toda una vida de crímenes

Hablar del Viejo Lin es hablar de una época en la que El Salvador llegó a convertirse en uno de los países más violentos del mundo. Su nombre apareció ligado a homicidios agravados, agrupaciones ilícitas, extorsiones, tráfico de armas y asesinatos ordenados desde prisión.

Uno de los casos más recordados ocurrió en 2003, cuando fue acusado junto a otros pandilleros del asesinato brutal de una joven de 16 años, un crimen que conmocionó al país por su nivel de violencia. Posteriormente recibió condenas que sumaron décadas de prisión. Las autoridades lo identificaban como uno de los cabecillas que daban órdenes de ejecución tanto contra rivales como contra miembros de su propia pandilla considerados “traidores”. 

Durante los años más duros de la guerra entre pandillas, miles de salvadoreños quedaron atrapados entre fronteras invisibles, amenazas y asesinatos. Comerciantes pagaban extorsión para sobrevivir; conductores de autobuses eran asesinados por no pagar renta; jóvenes eran ejecutados simplemente por cruzar el territorio equivocado. Aunque muchas de esas órdenes jamás pudieron probarse judicialmente de forma directa contra Viejo Lin, su nombre aparecía constantemente en expedientes policiales e informes de inteligencia vinculados al crecimiento del terror pandillero. 

El Barrio 18, bajo liderazgos como el suyo, evolucionó de una pandilla callejera a una estructura criminal con control territorial, reglas internas y capacidad de intimidar comunidades completas. La cárcel se convirtió en centro de mando. Desde ahí surgían órdenes, negociaciones y castigos. En Zacatecoluca, el penal de máxima seguridad conocido como “Zacatraz”, Viejo Lin pasó gran parte de sus últimos años.

Uno de los episodios más polémicos de su vida fue su participación en la llamada “Tregua” entre pandillas durante el gobierno de Mauricio Funes. Entre 2012 y 2014, líderes de la MS-13 y Barrio 18 negociaron con intermediarios cercanos al gobierno para reducir homicidios a cambio de beneficios carcelarios. Viejo Lin fue identificado como uno de los voceros y actores clave dentro de esas negociaciones. 

La tregua redujo temporalmente los asesinatos, pero también fue acusada de fortalecer el poder de las pandillas. Mientras los homicidios bajaban, las estructuras criminales consolidaban territorios, reorganizaban sus mandos y mantenían las extorsiones. Para muchos críticos, aquella negociación legitimó a criminales responsables de miles de muertes. 

SAN SALVADOR (EL SALVADOR), 19/01/2013.- El líder de la pandilla 18, Carlos Mójica Lechuga, alias “Viejo Lin” habla hoy, sábado 19 de enero de 2013, durante una rueda de prensa en el penal de «La Esperanza», cerca de San Salvador, donde fue leído un boletín conjunto de las maras Barrio 18, la MS, Mao-Mao, Máquina y Mirada Locos EFE/Roberto Escobar

Con la llegada del régimen de excepción y la ofensiva masiva contra las maras, el viejo liderazgo pandillero comenzó a desplomarse. Muchos murieron, otros fueron capturados y algunos perdieron completamente su influencia. El Viejo Lin terminó convertido en una sombra del personaje temido que una vez controló estructuras criminales enteras. Enfermo, envejecido y aislado, pasó sus últimos días lejos del poder que durante años ejerció mediante el miedo. 

La vida del Viejo Lin deja una lección brutal sobre cómo la violencia puede devorar generaciones enteras. Detrás del mito criminal quedaron miles de víctimas: familias destruidas, jóvenes asesinados, comunidades sometidas y un país marcado por el terror. Durante años, las pandillas convirtieron la sangre en una forma de control social. Y aunque algunos dentro de esas estructuras buscaron presentarse como líderes, negociadores o figuras políticas, la realidad es que detrás de ese discurso hubo muerte, dolor y miedo.

El final de Viejo Lin no tuvo gloria. No murió como un rey criminal ni como una leyenda invencible. Murió enfermo, encarcelado y derrotado. Su historia es también la historia de un país que permitió durante demasiado tiempo que las pandillas crecieran hasta convertirse en monstruos sociales. Y es, al mismo tiempo, una advertencia para las nuevas generaciones: el camino de la violencia puede dar poder momentáneo, pero termina consumiendo incluso a quienes un día parecieron intocables.

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Pavimentan calle de tierra en la zona oriental

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E l Gobierno inauguró una nueva carretera que pavimentó desde el cantón Anchico, en San Miguel, hasta el distrito de Yayantique, en La Unión Sur. El proyecto fue una promesa del presidente Nayib Bukele, y la ejecutó el Ministerio de Obras Públicas (MOP).

La calle era de tierra, y en el pasado los habitantes eran afectados por las acumulaciones de agua por las lluvias; mientras que en la época seca soportaban el polvo que se levantaba cuando transitaban los vehículos.

El acto de inauguración de la nueva carretera fue presidido por el titular del MOP, Romeo Rodríguez; la alcaldesa de La Unión Sur, Victoria Gutiérrez; diputados de la Asamblea Legislativa y los habitantes beneficiados.

«En algunos tramos era una calle más angosta, más difícil de transitar. Ahora es una calle más amplia; es decir, se abrió la calle, se hicieron una serie de drenajes, tanto longitudinales como transversales. Se tuvieron que hacer excavaciones en varios puntos para colocar tuberías y cajas, entre otro tipo de obras», detalló el ministro Rodríguez.

La obra comprende un tramo de más de nueve kilómetros y se desarrollaron obras de drenaje en la vía. También el MOP construyó dos puentes, que incluso no tenía la anterior calle de tierra.

«Era un sueño tener esta carretera que estaba en pésimas condiciones, pero hoy es una realidad, sobre todo es una promesa cumplida de nuestro presidente, Nayib Bukele», señaló la alcaldesa Gutiérrez.

La obra beneficiará el tránsito vehicular en la zona y también a los habitantes, así como a los estudiantes que asisten a sus prácticas profesionales al campo experimental de la Universidad de Oriente (Univo) en el cantón Anchico.

La obra se inició en julio del año pasado y fue ejecutada con una inversión superior a los $9 millones, cuyos fondos provienen de un préstamo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

«Este invierno [sic] no van a tener las mismas complicaciones que tenían antes; los buses, los pick-ups, los camiones ya no se van a quedar en este sector, sino que ahora el tránsito va a ser más ágil y seguro para todos», puntualizó el titular del MOP.

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