Vida
Usar mascarilla NO incrementa el riesgo de intoxicación con dióxido de carbono, según estudio
Aún cuando muchas investigaciones han demostrado la efectividad del uso de mascarillas para prevenir el contagio de COVID-19, algunas personas se resisten a utilizarlas con diferentes argumentos, entre ellos, el de la presunta sobreexposición al dióxido de carbono exhalado de manera natural en el proceso de respiración humana.
Sin embargo, científicos de la Universidad de Miami han comprobado que usar mascarilla no incrementa el riesgo de intoxicación con dióxido de carbono y, por el contrario, su uso es clave para prevenir la propagación del nuevo coronavirus.
Los investigadores evaluaron los cambios en el nivel de oxígeno y los niveles de dióxido de carbono en un grupo de personas antes y después de usar mascarillas quirúrgicas. Entre los sujetos de estudio se encontraban 15 individuos sanos y 15 personas que sufren enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), a quienes les cuesta más trabajo respirar.
Encontraron que “el intercambio de gases no es significativamente afectado por el uso de una mascarilla quirúrgica, incluso en los sujetos con deterioro pulmonar severo“, por lo que la sensación de falta de aire al usar estos objetos, esenciales hoy para nuestra protección, se debe a factores neurológicos o psicológicos.
Usar mascarilla puede aumentar los “impulsos aferentes del área altamente termosensible de la cara cubierta por la mascarilla”, o bien, producir “fenómenos psicológicos asociados como ansiedad, claustrofobia o respuestas afectivas a la dificultad percibida para respirar”, pero estos efectos no representan un riesgo real para la salud pulmonar ni para la salud general, explica el estudio.
Los autores del estudio, publicado en la revista Annals of American Thoraic Society , enfatizan que “la incomodidad asociada con el uso de mascarillas no debe dar lugar a preocupaciones de seguridad sin fundamento“, especialmente cuando existe evidencia científica de que las mascarillas limitan el contagio de SARS-CoV-2.
“En tanto la evidencia creciente indica que los individuos asintomáticos pueden aumentar la propagación de COVID-19, el uso universal de mascarillas debe aplicarse enérgicamente en entornos comunitarios, especialmente ahora que nos enfrentamos a una pandemia con un mínimo de intervenciones terapéuticas“, afirma la investigación.
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La deforestación en la Amazonía brasileña sigue en retroceso
La deforestación en la Amazonía brasileña cayó 35 % en los últimos seis meses, según cifras difundidas este jueves por el gobierno del presidente Lula, que espera alcanzar un mínimo histórico anual.
Los satélites del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe) detectaron la destrucción de 1.324 km2 en la parte brasileña de la mayor selva tropical del mundo, entre agosto de 2025 y enero de 2026.
Es la menor superficie desde el inicio de los registros del sistema de monitoreo Deter del Inpe, en 2015.
Un año antes, de agosto de 2024 a enero de 2025, totalizaba 2.050 km2.
«Tenemos una expectativa de alcanzar la menor tasa de deforestación (anual) en la Amazonía de la serie histórica (del Deter), si continuamos con estos esfuerzos», dijo en rueda de prensa la ministra de Medio Ambiente, Marina Silva.
Para calcular la tasa anual, el Inpe usa el periodo de referencia de agosto a julio, empezando en el inicio de la temporada de sequía.
Los meses más secos tienden a favorecer la deforestación, que está relacionada con prácticas ilegales para ampliar las superficies agrícolas.
«Apenas son los primeros seis meses, pero eso ya muestra una fuerte tendencia de caída», insistió la ministra.
En el Cerrado, una extensa sabana rica en biodiversidad localizada al sur de la Amazonía, la deforestación también se redujo durante ese periodo, en 5,9 %.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que pretende ser candidato a la reelección en octubre, se comprometió a reducir la deforestación a cero hasta 2030.
Brasil reforzó ese objetivo en noviembre de 2025 durante la COP30, que el gigante suramericano organizó en la ciudad amazónica de Belém.
La mayor selva tropical del planeta es central en el combate contra el cambio climático mediante la absorción de carbono.
En el primer año de mandato de Lula, en 2023, la tala de árboles en la Amazonía se redujo a la mitad con respecto a 2022, último año de gobierno de su antecesor de extrema derecha Jair Bolsonaro, un escéptico del cambio climático.
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Hallan nueva especie de pequeño roedor en los andes de Perú
Un equipo internacional de científicos descubrió una nueva especie de roedor en una reserva de los andes de Perú, informó este viernes el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp).
El pequeño roedor es de color pardo, cuerpo esbelto y cola larga. Fue encontrado en el Santuario Nacional Tabaconas Namballe en la región Cajamarca, unos 1.100 km al noreste de Lima.
Fue bautizado como Oreoryzomys hesperus.
«Este pequeño mamífero es un indicador clave de la salud de los ecosistemas (…), los esfuerzos de conservación están rindiendo frutos al mantener hábitats tan prístinos que aún albergan secretos para la humanidad», señaló el Sernanp en un comunicado.
La institución destacó que se trata de «un hallazgo sin precedentes (…) que confirma la existencia de una especie de roedor única en el mundo».
El descubrimiento fue publicado en la revista científica internacional PeerJ.
El estudio es el resultado de un esfuerzo de cooperación entre instituciones de Ecuador, Argentina y Alemania.
Con más de 32.000 hectáreas, el Santuario Nacional Tabaconas Namballe alberga una alta diversidad biológica entre ellas 59 especies de mamíferos, 186 de aves, 13 de anfibios y 5 de reptiles.
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Los microplásticos alcanzan a peces de islas remotas del Pacífico
La contaminación por microplásticos ha llegado también a los peces de islas remotas del Pacífico, con niveles especialmente elevados en Fiyi, donde casi el 75 % de los ejemplares analizados contenían estas partículas, según un estudio encabezado por la Universidad del Pacífico Sur y publicado en la revista científica PLOS One.
La investigación analizó 878 peces costeros de 138 especies capturados en Fiyi, Tonga, Tuvalu y Vanuatu, y concluyó que alrededor de un tercio presentaba al menos un microplástico, aunque con grandes diferencias entre territorios.
Los peces de arrecife y los que se alimentan en el fondo marino mostraron una mayor frecuencia de contaminación, mientras que en Vanuatu solo un 5 % de los ejemplares examinados contenía estos residuos.
El estudio advierte de que estos resultados suponen «una severa advertencia sobre la vulnerabilidad de nuestros sistemas alimentarios», al tiempo que cuestionan la idea de que la lejanía geográfica protege a estas comunidades de la contaminación global.


