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#SobreviviendoSanSalvador Los pandilleros suben a buses y atemorizan… nadie los detiene
Esa mañana el bus iba bastante lleno, todos los asientes ocupados y más de una veintena en pie.
La marcha de la unidad era forzada; el sonido de las “latas” de la carrocería competía con el ruido del motor cada vez que el conductor cambiaba velocidad.
Una súbita parada del bus nos hizo reaccionar a casi todos, aunque los dos personajes que estaban por abordar fue lo que más llamó la atención.
Los sujetos eran jóvenes, no pasaban los 25 años. Vestían ropas sucias, camisas holgadas. Uno con pantalón corto, el otro con un “jeans” abajo de la cintura, el que levantaba a cada momento para evitar que cayera el suelo.
El que llevaba el pelo alborotado y pantalón corto fue el primero en subir. Hizo un gesto con los dedos al conductor y lo dejó pasar, sin pagar. El segundo hizo lo mismo.
El de pelo alborotado caminó en medio del bus, escrutando a todos los pasajeros, asiento por asiento. Llegó hasta el fondo de la unidad en cuestión de segundos. Los que iban parados le abrieron paso sin titubear, mientras lo veían de reojo.
Cuando el de pelo alborotado llegó a la puerta trasera del bus, el de “jeans” comenzó a hablar: “¡No queremos sus teléfonos!… ¡Queremos dos baras de cada uno!”
Dicho lo anterior, los pasajeros empezaron a buscar dinero en sus bolsillos, mochilas y carteras. Desde atrás, el tipo empezó a exigir el dinero. Las monedas comenzaron a sonar.
Extendía la mano a cada pasajero. Algunos dieron monedas de a dólar, otros de 0.25 centavos. Algunos se atrevieron a decir “solo esto tengo” o “no llevo”. Por suerte, el gesto de enfado del sujeto no pasó a más.
El de adelante solo recorrió un par de filas de asientos y exigió a quienes estaban parados cerca de él.
Con el botín en mano, gritaron “¡ey aquí, aquí!” El conductor paró de inmediato y ambos sujetos se bajaron tranquilamente, como si nada hubiera pasado.
Dentro del bus hubo silencio. Algunas personas miraron con detención a lo sujetos que se alejaban, otras movían la cabeza como diciendo “no” para desaprobar lo ocurrido y quizá para condolerse de la impotencia y la impunidad con que los sujetos operan. Nadie los detiene.
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Niño de un año de edad cae a una canaleta y no sobrevive en Sonsonate
Un niño de un año de edad falleció este día en la hacienda Atalaya, en el distrito de Acajutla, Sonsonate, luego de caer de manera accidental en una canaleta de agua, según reportes preliminares.
De acuerdo con la información inicial, el menor habría sufrido el percance dentro del sector, por causas que aún se encuentran bajo investigación. Autoridades competentes se desplazaron a la zona para realizar las diligencias correspondientes y determinar con exactitud cómo ocurrieron los hechos.
Familiares, amigos y vecinos del menor expresaron su pesar por lo sucedido, un hecho que ha generado consternación entre los habitantes de la comunidad. Las autoridades reiteraron que será el proceso investigativo el que establezca las circunstancias del incidente.
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Acusado de hurtar en discoteca seguirá detenido
Kevin Israel Corea Carabantes, de 27 años, acusado de hurto agravado, en perjuicio patrimonial de una víctima, seguirá en prisión provisional, así resolvió el Juzgado Séptimo de Paz de San Salvador.
El hecho ocurrió el 12 de enero de 2026, en una discoteca ubicada en el bulevar Del Hipódromo, colonia San Benito, en San Salvador. La investigación fiscal detalla que Corea hurtó de una habitación una mochila y un maletín de mano que contenían diversos objetos, entre ellos, perfumes, además de una cartera de mano con documentos personales de la víctima.
«La acusación sostiene que el imputado fue visto por una empleada cuando salía por la ventana del baño que colinda con el jardín. Asimismo, los empleados del establecimiento encontraron una caja fuerte dañada, cielos falsos, vidrios y cámaras de seguridad averiados, daños que ascienden a una responsabilidad civil de aproximadamente $4,000», informaron fuentes judiciales.
El imputado fue reconocido por la gerencia de la discoteca a través de la cámara de seguridad, señalando que trabajó en el lugar durante cuatro días. Además, en los documentos presentados para aspirar al puesto se encontraba su identificación.
En la audiencia inicial, la juzgadora consideró que existen indicios suficientes para establecer la existencia del delito y la probable participación del procesado. El caso fue remitido al Juzgado de Instrucción de San Salvador.
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Traficante de marihuana purgará 12 años de cárcel
Juan Francisco Grande Hernández, de 41 años, fue condenado a 12 años de prisión por el delito de tráfico ilícito, así resolvió el Tribunal Cuarto de Sentencia de San Salvador.
Grande Hernández fue capturado el 29 de noviembre de 2024, en la calle antigua a Huizúcar, en la colonia Lomas de Versalles de San Salvador, cuando agentes policiales realizaban un patrullaje en busca de personas que delinquían con la venta de droga.
El imputado intentó huir, pero fue en vano. Los policías le encontraron en un bolso una porción grande y otras medianas de material vegetal, además de $3,044.75 en efectivo y una báscula digital color rojo. También en el asiento del vehículo en el que se trasladaba tenía más porciones de droga.
La prueba de campo determinó que el material vegetal era marihuana, en total se sumaron 1.52 kilogramos, valuados en $3,446.70. Asimismo, un análisis de espectrometría determinó que la báscula y el dinero presentaban rastros de metanfetamina, marihuana y cocaína.
Recientemente, por posesión y tenencia con fines de tráfico, en perjuicio de la salud pública, también fue condenado a seis años de prisión Emerson Joel Moz Cruz, de 24 años. La pena fue impuesta por el Tribunal Tercero de Sentencia de San Salvador.
A Moz Cruz, agentes policiales le incautaron 178.4 gramos de marihuana y 1.8 gramos de cocaína en diciembre de 2024. Fue interceptado cuando se conducía en una motocicleta sobre la Autopista Norte, frente al Registro de Armas, ubicado en el distrito de San Salvador.


