Judicial
Doctor de hospital Zacamil es acusado de estafar con $215,000 a colega, a quien le prometía hacerlo presidente de una empresa
Un doctor del hospital Zacamil es acusado de estafar a uno de sus colegas después de prometerle hacerlo presidente de una empresa, la cual se dedicaría a la venta de insumos médicos. Pasaron los años y la víctima no observó el fruto de la inversión.
Todo comenzó en 2004 cuando el doctor Jorge D. conoció a Mario (nombre modificado por seguridad), quien era un anestesista con el cual congenió desde un inicio cuando ambos trabajaban en el hospital Zacamil. Cada día que pasaba la relación no era simplemente laboral sino personal, se habían convertido en buenos amigos hasta el punto que Jorge siempre lo llamaba como “hermano”.
En una de las pláticas el médico le dijo que tenía pensado en realizar un nuevo proyecto, pero que para esto necesitaba una persona de confianza y por lo cual le pidió a Mario que fuera socio de la empresa, pero él se negó en varias ocasiones. “Como médico debes de invertir”, le dijo Jorge con insistencia, según consta en el expediente judicial del caso.
En 2011 el Jorge y Mario se reunieron para desayunar junto con su familia. Ahí llegó su hermano, Carlos D, quien se presentó como administrador de empresas y le dijo que era presidente de MEDIS INDUSTRIES, una empresa dedicada a la venta de insumos médicos y que “era una de las más exitosas”, ya que ganaba varias licitaciones en el hospital de Maternidad.
En ese mismo momento Carlos le presentó a su esposa, quien también pertenecía a la sociedad.
Los tres en ese momento le dijeron que varios doctores se habían hecho socios e incrementado sus ganancias. “¡Maestro invierta!”, exclamó Jorge, según el expediente judicial. “Con nosotros no va a perder porque somos amigos, somos hermanos”, le dijo.
Él explicó que construirían una nueva sociedad denominada “Mediclínicas Centroamérica”, donde estaría su hermano, su esposa, él y otros amigos y que no debía preocuparse, ya que su “hermano (Jorge) era bien ordenado con sus finanzas”.
“Serás el director presidente de la sociedad”, le indicó Jorge. Esas palabras terminaron de convencer a Mario, que después siete años de insistencia optó por formar parte de la sociedad.
El 30 de marzo de 2011 se reunieron para firmar la constitución de la sociedad, pero el hermano de Jorge no llegó a dicha reunión, lo cual le pareció extraño.
Sin embargo, el doctor le explicó que era parte de la estrategia porque está en otra empresa y que para seguir ganando las licitaciones no podía estar inscrito en esta nueva empresa. Después de legalizar el documento, no le dieron ninguna copia a Mario.
Las primeras entregas para inversión
El 25 de noviembre de 2011, Jorge se le acercó y le dijo que debía de entregar $25,000 como capital semilla para comenzar los trabajos en la empresa e inmediatamente se los dio. Sin embargo, el doctor le explicó que recibiría el 5% de las ganancias generadas, fue un buen comienzo y él no sospecho nada del negocio.
El expediente judicial señala que fue ya entre febrero y marzo de 2012 cuando Jorge se le acercó y le entregó, en distintas fechas, una serie de cinco cheques que sumaban $31,200 como el fruto de la primera inversión.
Sin embargo, él imputado le dijo que no los cambiara porque debía de esperar hasta el último. Mario se sentía emocionado porque había recuperado la inversión y había ganado $6,000.
Emocionado se dirigió al banco para poder cambiarlos, pero el personal de la agencia le informó que los cheques no tenían fondos por lo que no le podían entregar el dinero. Molesto por lo sucedido se reunió con sus socios, quienes en el afán de tranquilizarlo le entregaron otro cheque por $1,250.
“No estamos actuando de mala fe. Todo esto lo estamos haciendo para engordar la sociedad”, le dijo con la intensión de animarlo a seguir en el negocio. Mario le dio el beneficio de la duda y siguió con la idea de ser parte de la empresa.
Las peticiones urgentes de “capital semilla” se hacían más frecuentes y a Mario siempre le tocaba invertir con la esperanza de que dieran buenos resultados.
Los montos solicitados por Jorge ascendían desde los $20,000 a $50,000 e incluso hasta los $120,000. Ya estaba cansado de que los hermanos le pidieran dinero y lo único que recibía eran cheques sin fondos.
“Mire maestro no se preocupe lo que pasa es que el dinero lo estamos ocupando en este negocio, pero usted tranquilo. Le estoy dando cheques para su tranquilidad”, le insistió una y otra vez Jorge.
Para llevar el negocio en paz, Jorge le entregó nuevamente dos cheques: uno de $50,000 y otro por $20,000; pero siempre le sugirió no cambiarlos y le reafirmo que el dinero sí estaba dentro de las cuentas de la empresa. Mario volvió a confiar en él.
La denuncia
Ya en 2014, las cosas se fueron tornando oscuras para Mario porque todo el dinero que había invertido en dicha sociedad no estaba surgiendo efecto y su dinero se estaba acabando.
En enero de ese mismo año, Jorge le entregó otro cheque por $8,000; pero esta vez no era dinero procedente de la empresa en la que estaba inscrita sino de MEDIS INSTRIES, la empresa del hermano, lo que le pareció sospechoso. Fue al banco y nuevamente le exponen que no contaba con fondos suficientes a lo que su colega le dijo: “Es un mal entendido”.
Ya cansado del juego de los dos hermanos, decidió afrontarlos para pedirle explicaciones, pero no recibía más que excusas o simplemente lo ignoraban. “Sus empleados me decían que estaban afuera de San Salvador o en reuniones o en la aduana”, dijo molesto Mario al momento de su declaración.
Un día ambos amigos se encontraron en el hospital y se pusieron a discutir “Mire Dr. Haga lo que tenga que hacer, me tiene sin cuidado. Si me sigue jodiendo lo voy a denunciar por acoso”, le dijo Jorge ante la insistencia del hombre a quien una vez lo llamo “hermano”.
A finales del 2014, él se enteró de que el hermano de su colega, Carlos y su esposa habían sido arrestados por los delitos de estafa y falsedad material.
Mario ese mismo día se dio cuenta que por tres años él había sido una víctima por lo cual decidió interponer una denuncia en contra del doctor Jorge y su hermano por el delito de estafa. Él entregó a los dos hermanos la suma de $215,000 y ellos le entregaron $40,450 en cheques «rebotones».
Será el Tribunal Primero de Sentencia, quien determinará la responsabilidad penal de los dos hermanos que por más de tres años mantuvieron una supuesta sociedad con su colega.
Por: El Salvador Times
Judicial
Fuerza Armada captura en Apopa a presunto gatillero de la MS-13 con orden de apremio por arma de fuego
Soldados de la Fuerza Armada ubicaron este domingo en Apopa, San Salvador Oeste, a Brandon Alexander Hernández, alias “Seco” o “Terrible”, señalado como homeboy de la MS-13 con función de gatillero. El detenido fue entregado de inmediato a la Policía Nacional Civil para continuar el proceso.
Según el parte militar, Hernández tenía vigente una orden de apremio por tenencia, portación o conducción ilegal de arma de fuego y registra antecedentes por el delito de agrupaciones ilícitas. Las autoridades no detallaron la colonia exacta del procedimiento ni si en el momento de la captura le decomisaron armas u otros objetos.
Apopa fue durante años una de las plazas más disputadas por estructuras de la MS-13 y el Barrio 18. En 2023 el Gobierno desplegó miles de efectivos en urbanizaciones como Popotlán y Valle Verde. Capturas como esta se enmarcan en el Plan Control Territorial y en el régimen de excepción, que sigue vigente.
El señalado queda a la orden de la PNC. Corresponderá a la Fiscalía formalizar la imputación y a un juez determinar si enfrenta detención provisional. Hasta ahora, el único reporte oficial es el de la Fuerza Armada.

Judicial
Condenan a 10 años por estafa agravada en San Miguel: cobró $3,000 por dos Toyotas de EE. UU. y desapareció
El Tribunal Primero de Sentencia de San Miguel condenó a diez años de prisión a José Ricardo Bado Rodríguez por estafa agravada contra dos hombres a los que prometió traer vehículos desde Estados Unidos. El fallo, informado por la Fiscalía y el centro judicial, se dictó en rebeldía: el procesado no compareció y hay orden de captura vigente para que cumpla la pena.
El modus operandi fue telefónico. Bado Rodríguez se presentó como importador, pidió $1,500 de anticipo a cada víctima —$3,000 en total— y se comprometió a exportar dos Toyota, años 2006 y 2012, con entrega aproximada en agosto de 2019. El dinero se lo entregaron el 2 y el 3 de mayo de ese año. Después cortó el contacto. Las víctimas denunciaron el 28 de agosto de 2019, cuando no hubo ni carros ni respuesta.
Entre la denuncia y la condena pasaron siete años. Eso no anula el delito: el tribunal valoró las pruebas en vista pública y calificó los hechos como estafa agravada, no como un simple incumplimiento comercial. En El Salvador este esquema —anticipo por un “carro de afuera” que nunca llega— se repite. La diferencia, en este caso, es que el expediente llegó a sentencia firme y a una pena de una década.
Mientras Bado Rodríguez no sea detenido, la condena queda en papel. La orden de captura sigue activa. Quien pague adelantos por importaciones debería exigir contrato, datos fiscales y rastro del trámite aduanal; sin eso, el riesgo no es solo perder $1,500: es entrar en un proceso que, como este, puede tardar años.
Judicial
Solicitó un viaje, amenazó al conductor y terminó robándole sus pertenencias
La Fiscalía General de la República (FGR) logró una condena de 13 años de prisión contra José David Villanueva, quien fue encontrado culpable de los delitos de robo y daños.
De acuerdo con la información proporcionada, Villanueva solicitó un viaje a través de una plataforma digital. Durante el trayecto, amenazó a la víctima con un arma blanca para despojarla de sus pertenencias y posteriormente robó el vehículo en el que se transportaban.
Tras el atraco, la víctima interpuso la denuncia de inmediato, lo que permitió a las autoridades localizar el vehículo. Este había sido chocado y posteriormente abandonado.
Villanueva fue identificado y posteriormente capturado.
La condena de 13 años de cárcel fue impuesta por el Tribunal Primero de Sentencia de Santa Tecla.




