Nacionales
Fiscalía ha procesado 1,138 casos de intento de homicidio entre 2019 y febrero 2022
El 19 de noviembre de 2020 a eso de las 5:00 de la tarde la víctima «clave Piedra» recibió un mensaje de WhatsApp de su contacto «S», identificado en la investigación como Evaristo Sandoval Amaya en el que le preguntaba que, si iría al centro de San Salvador, a lo que la víctima contestó que sí, pero debido a que «clave Piedra» iba manejando no le respondió rápido y solo recuerda que le indicó que lo esperaría en el punto de la Ruta 12, frente al excine Apolo de San Salvador.
En el transcurso de su recorrido, a eso de las 5:30 de la tarde recibió unas llamadas de otro número en el que le manifestaban que le hiciera una «esperita», debido a que se había atrasado en su trabajo, pero que ya iba a llegar donde siempre lo recogía todos los días, a lo cual «clave Piedra» contestó que estaba bueno. Ya en el excine Apolo, aproximadamente a las 5:40 de la tarde, Sandoval llegó junto con su primo, Pablo Amílcar Guzmán Renderos, alias C, quien se subió de copiloto y Sandoval en el asiento trasero.
«Vámonos, agarrá el paso del Jaguar y agarrás la calle a Huizúcar», ordenó C a la víctima, ya que le dijo que irían a traer unas cosas allá por donde vivía, por donde está un restaurante que se llama Cachibaches. Cuando llegaron a la cruz calle donde deja la calle a Huizúcar para dirigirse hacia los Planes de Renderos, C dijo que parara y clave Piedra hizo caso, Sandoval se pasó al asiento del pasajero como dándole seguridad a C que le dijo: «seguí en la calle a Planes de Renderos, por un lugar conocido como basurero», el cual está ubicado por cantón Casa de Piedra de San Marcos, San Salvador.
Luego le dijo que parara, la víctima detuvo la marcha del vehículo y encendió las luces intermitentes y las luces principales de su vehículo debido a que ya estaba oscuro, y le expresaron que iba a llegar otro sujeto, lo que le pareció extraño a la víctima.
El C indicó a Sandoval que vigilara si llegaba, por lo que la víctima sacó la cabeza del vehículo para ver. En ese instante C, le asestó una cuchillada al cuello, clave Piedra trató de defenderse metiendo sus manos y comenzó un forcejeo entre ambos, pero C lo tomó del cuello y lo estaba asfixiando, mientras Sandoval se encontraba del lado del copiloto, abrió la puerta del vehículo y se quedó parado observando para todos lados.
Cuando la víctima vio hacia la calle por el espejo retrovisor izquierdo, vio aproximarse a unos policías en motocicleta, el primero de ellos se le acercó a la ventana y le preguntó que si estaba todo bien, a lo que la víctima no contestó nada, debido a que en ese momento C lo estaban ahorcando, luego al ver la presencia de la policía el marero lo soltó y salió corriendo junto con Sandoval hacia el interior de una finca, fue en ese instante que la víctima logró pedir ayuda y gritó: «auxilio me están robando», y llegaron a auxiliarlo dos policías y un tercer agente dio persecución a los pandilleros.
Enseguida los policías le preguntaron a clave Piedra si conocía a los agresores y les respondió que sí. Posteriormente lo trasladaron al Hospital Nacional José Antonio Saldaña, donde le atendieron las lesiones, tanto del cuello como de las manos.
La víctima además de describir a los atacantes, manifestó conocerlos como miembros de la Salvatrucha del sector.
Tanto Sandoval como su primo Guzmán fueron sentenciados a 13 años de cárcel por el Tribunal Cuarto de Sentencia de San Salvador por el delito de intento de homicidio y se sumaron a los 184 sentenciados por distintos juzgados luego que la Fiscalía General de la República (FGR) les comprobó el ilícito entre el 1° de enero de 2019 a febrero de 2022.
Los mareros figuran entre los 1,138 casos que Fiscalía ha procesado en ese período. En 2019 procesaron 471, en 2020 reportaron 333, en 2021 fueron 305 y hasta febrero de este año, 29.
Del total de casos San Salvador se sitúa en primer lugar con 318 procesos, seguido por La Libertad con 156, Santa Ana 107, Usulután y La Paz 78, respectivamente y Cuscatlán con 66.
Con respecto a los capturados en el periodo de flagrancia, los datos dan cuenta de 426 arrestados, siendo el 2019 el año que más aprehensiones reportó con 147, en 2020 fueron 141, durante el 2021 [126] y en dos meses de febrero de 2022 hubo 12 detenidos.
ENTREGA ESPECIAL
Del Uber de confianza al asesino: La brutal historia de Glenda Hernández que conmocionó El Salvador
En las calles de Santa Ana todavía pesa el eco de un CRIMEN que estremeció a todos.
Un caso más de VIOLENCIA que comenzó mucho antes del ASESINATO, porque según las investigaciones de la Fiscalía, la víctima vivía atrapada en un círculo constante de MALTRATO, AMENAZAS y MIEDO por parte de Diego Antonio Santos Villanueva, de 34 años, su expareja.

Al principio, él era solo el taxista de confianza —ese conductor que le hacía viajes periódicos y se ganó su confianza hasta entrar en su vida—. Ella le abrió la puerta pensando que sería diferente, que el amor podía cambiarlo. Pero ya no pudo salir. Aunque dijera NO, aunque supiera que el peligro crecía, tuvo tiempo para salir de allí pero no lo intentó. El miedo la paralizó. Pensó que las cosas serían diferentes esta vez.
La tragedia alcanzó su punto más BRUTAL el 19 de abril de 2026, en su propia vivienda en el barrio San Rafael, calle Libertad Oriente, Santa Ana Centro. Ese día, Villanueva entró a la casa. Tras una discusión, la furia se desató sin PIEDAD. Armado con un CUCHILLO, la atacó con saña hasta arrebatarle la vida dentro del lugar donde debía sentirse segura.

La víctima era Glenda Isabel Hernández Trujillo, de 28 años, una joven madre originaria de Texistepeque: trabajadora, instructora de gimnasio, dedicada a su hija de apenas 8 años, amiga de todos, apasionada por el ejercicio y con sueños aún por cumplir. Una mujer que, según sus cercanos, brillaba por su amabilidad y su fuerza.
Pero esa tarde, la pequeña de 8 años se convirtió en la voz que rompió el silencio. Encontró a su madre tirada en el piso de la entrada, con sangre en la cabeza, y marcó a sus familiares por teléfono. “Mamá tuvo un accidente”, dijo quien aún no entiende la magnitud del horror. Los familiares llegaron corriendo, pidieron ayuda médica en el Hospital San Juan de Dios… pero ya era tarde. Glenda yacía sin vida. La Policía Nacional Civil confirmó el feminicidio por arma blanca.
Después del CRIMEN, no hubo remordimiento. Hubo fuga.
Villanueva escapó de la escena, ocultó su vehículo e intentó desaparecer cruzando la frontera hacia Guatemala para burlar a la justicia. Pero la huida terminó cuando agentes policiales lo capturaron y lo entregaron a El Salvador.
Ahora, la Fiscalía General de la República logró que Diego Antonio Santos Villanueva continúe en prisión provisional mientras avanza el proceso penal en su contra por feminicidio agravado. El Juzgado Primero de Paz de Santa Ana ya lo decretó: seguirá tras las rejas.
Pero en la calle se sabe una verdad amarga: cuando la violencia se normaliza, cuando los gritos se ignoran y cuando el miedo se calla, muchas veces la historia termina en TRAGEDIA.
Hoy él duerme tras las rejas. Ella no volverá jamás.
La hija de 8 años tuvo que despedir a su madre en el cementerio de Texistepeque, con el corazón hecho pedazos. Otra familia rota. Otro hogar enlutado.
Y Santa Ana, una vez más, amanece con rabia.
Glenda Isabel Hernández Trujillo. Otro nombre que se suma a la lista de mujeres arrebatadas por la VIOLENCIA. Otro recordatorio de que el miedo no es debilidad… hasta que te mata.

Principal
La UES lidera proyecto para incorporar prácticas profesionales al inicio de la carrera universitaria
La Universidad de El Salvador (UES), en coordinación con el Ministerio de Educación (Mined), participa en el proyecto DUALELS, una iniciativa que pretende impulsar cambios en el proceso de enseñanza aprendizaje e incorporar las prácticas profesionales desde el inicio de las carreras.
El proyecto denominado «Fortalecimiento de las capacidades para la implementación de la educación dual en la educación superior de El Salvador» es una iniciativa internacional cofinanciada por la Unión Europea que busca implementar un modelo de educación dual en la educación superior de El Salvador.
Esta iniciativa pretende fortalecer las competencias de los graduados y mejorar su empleabilidad al integrar formación académica teórica con prácticas reales en empresas.
De acuerdo, con Eric Guardado, docente de la Facultad de Ciencias Agronómicas, en este proyecto participan la facultad que representa y la de Química y Farmacia.
Guardado explicó que este proyecto permitirá que los estudiantes durante su formación puedan realizar prácticas y recibir un ingreso económico, al tiempo que la práctica le cuenta como experiencia laboral. «Eso le va a catapultar su currículo y de esa manera puede ser competitivo a escala nacional», enfatizó.
El proyecto inició en 2024 y actualmente se encuentra en la etapa de elaboración del modelo genérico, que tiene tres fases: un borrador, el modelo genérico y un pilotaje.
También incluye la búsqueda y selección de las empresas que puedan participar de este proceso, así como la elaboración de los criterios de selección de los estudiantes que se enviarán a las empresas.
Representantes de las universidades privadas también participaron en el taller de revisión de modelo de educación dual, en la Universidad de El Salvador, para analizar dicha propuesta que buscan implementar en el futuro.
Principal
ESIT impartirá el curso Introducción a redes
La Escuela Superior de Innovación y Tecnología (ESIT) invita a que participen los salvadoreños en el curso Introducción a redes, mediante el cual podrán aprender los fundamentos de la conectividad y como se comunican los dispositivos en una red.
La capacitación tendrá una duración de 20 horas y es en nivel básico.
Los asistentes recibirán sus clases de forma virtual y en el tiempo que deseen, ya que la modalidad es asincrónica. Los interesados se pueden inscribir en el sitio web: esit.gob.sv.
El curso es en alianza con la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid). El Gobierno del presidente Nayib Bukele a través de la ESIT abre este tipo de espacios para la formación gratuita de los salvadoreños, con el propósito de que adquieran nuevas habilidades tecnológicas.





