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VIDEO | La historia detrás del festejo del gol de Argentina en el aeropuerto que se volvió viral
El inicio de la Copa del Mundo Qatar 2022 alteró los corazones de los argentinos. Si bien todo era alegría; la caída frente a Arabia Saudita cambió el panorama y acentuó el nerviosismo típico que se vive con el torneo internacional más importante de fútbol. Por eso, el partido frente Polonia, que le dio el pase a Argentina a octavos de final, se vivió en todo el país con el corazón latiendo más fuerte que nunca. Cada argentino, desde su lugar, festejó y gritó con el alma los goles que aseguraron el pase a la siguiente fase.
El Aeropuerto Internacional El Plumerillo, en Mendoza, fue el escenario de un video que se viralizó en las redes sociales por la emoción de un festejo que unió a los argentinos que abandonaban el país con los que despedían a sus seres queridos y los empleados del lugar, que estaban con el cuerpo en Cuyo y el corazón en Qatar. Todos juntos al grito de gol, todos con Julián Álvarez.
Agustina Romanini es una joven de 25 años que, en el video, se la ve saludando a su familia y amigos con el dolor de abandonar a su adorada Mendoza para radicarse por trabajo en Estados Unidos. Su hermana Milagros; su prima, Josefina y su mejor amiga, Luciana Ortiz la despedían con esa mezcla de tristeza por la partida pero deseando que se cumplan sus sueños en el país del norte. De pronto, entrega su pasaje a un “amable señor” y se dispone a embarcar, cuando aparece la magia y los 27 toques que llevan al 2-0 de Argentina a Polonia. El grito… imposible de explicar con palabras.
“El señor se terminó abrazando con mi abuelo, y rápidamente volvió a su puesto de trabajo, obviamente emocionado y feliz como todos los argentinos después de saber y asegurarnos que estábamos en octavos de final”, cuenta Agustina, ya instalada a miles de kilómetros de su hogar.
La joven mendocina nunca pensó que el video podía hacerse viral. Ticiano Salatino, amigo de su hermana, fue uno de los que compartió el video en su cuenta de TikTok: totosalatino, sin pensar que la repercusión sería tan grande. Con el título: “Así se grita un gol en el aeropuerto”, viralizó el sentimiento de aquellos que mientras están trabajando, dejan de lado por un segundo la formalidad para permitirse soñar con esa Copa que une a los argentinos. Probablemente sea de las pocas cosas que lo logran.
«Se vivió un momento muy hermoso», recuerda Agustina Romanini
“Cuando vi el video me pareció algo que se podía hacer viral rápidamente porque identificaba a mucha gente, pero no pensé que podía llegar a tener ese alcance”, reconoce Ticiano.
Agustina, que dejó país para sumar una nueva experiencia a su vida, nunca pensó que su despedía estaría llena de tanto amor y unión. Si bien no recuerda el nombre del empleado del aeropuerto, no olvida que recibió a la gente con mucha emoción y felicidad. “La despedida pasó a ser algo hermoso. Gracias a Argentina y a él trasmitiendo esa alegría de la mejor manera”.
Para esta joven que deja a su familia en otro país, la despedida no podía ser más perfecta. “Desde el momento cero que llegamos al aeropuerto vimos todo el partido completo ahí; había una pantalla gigante. Estábamos junto a un montón de personas con la camiseta, pintados, con vinchas. Se vivió un momento muy hermoso”.
Se lleva el recuerdo del primer gol, ese de Alexis Mac Allister para abrir el marcador: “toda la gente se abrazaba y gritaba. Pero el segundo tanto, ese sí va a ser inolvidable: fue el festejo cuando entraba a la sala de embarque; la última vez que veía en persona a su familia y amigos y nada mejor que esa mirada a los ojos haya sido festejando y gritando un gol argentino.
“Dejo a toda mi familia, amigas y a mi perro que los amo con toda mi vida. Me fui del país con una alegria inmensa, esta despedida es algo que voy a recordar para toda mi vida. Fue hermoso y se vivió algo muy divertido que recordaré para siempre”, concluyó.
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Presidente saliente de Costa Rica fue designado superministro por su sucesora
El saliente mandatario de Costa Rica, Rodrigo Chaves, formará parte del gabinete de su sucesora Laura Fernández en un puesto con amplios poderes que además le garantizará inmunidad frente a eventuales procesos legales.
Chaves, quien entregará el mando a Fernández el próximo viernes, fue designado este martes ministro de la presidencia, encargado de las relaciones con los demás poderes del Estado, con los cuales el actual gobernante mantiene un duro enfrentamiento.
También tendrá a su cargo la Dirección de Inteligencia y Seguridad (DIS), señalada en el pasado por opositores de supuesto espionaje político, lo que ha sido rechazado por el gobierno.
Fernández ya había adelantado que le ofrecería el puesto a su mentor, de quien también fue ministra, lo que críticos del gobierno ven como una maniobra del presidente para mantener su influencia.
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Irán intensifica sus amenazas por la operación de EE. UU. en Ormuz
Estados Unidos y la república islámica mantienen un pulso por el control de este paso estratégico, por donde solía transitar una quinta parte del comercio mundial de hidrocarburos.
«Sabemos perfectamente que la continuación del statu quo es intolerable para Estados Unidos, mientras que nosotros ni siquiera hemos empezado todavía», advirtió Mohamad Baqer Qalibaf, el principal negociador iraní en un mensaje en X.
«La seguridad del transporte marítimo y del tránsito energético se ha visto amenazada por Estados Unidos», cuya «presencia maligna disminuirá», agregó Qalibaf, que también es presidente del Parlamento iraní.
Desde el inicio de la guerra emprendida el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel, que ha causado miles de muertos, principalmente en Irán y Líbano, Teherán controla esta vía estratégica.
La situación ha disparado el precio del petróleo a niveles inéditos desde 2022.
Washington intenta por todos los medios presionar a Teherán y le reclama que abandone su programa nuclear.
El 8 de abril, coincidiendo con el inicio de la tregua con Irán, impuso un bloqueo a los puertos iraníes.
Y el lunes lanzó la llamada operación «Proyecto Libertad» para permitir que los barcos bloqueados desde hace semanas puedan cruzar el estrecho.
Según varias empresas especializadas, más de 900 buques estaban en el Golfo a finales de abril, con cerca de 20,000 marinos.
En las últimas horas Irán replicó a la operación de Washington con lanzamientos de misiles y drones contra barcos militares estadounidenses en la zona, que fueron interceptados, según el Mando Central de los Estados Unidos (Centcom).
Corea del Sur informó de una «explosión» seguida de un incendio en un buque surcoreano en el estrecho.
Pese a los desmentidos iraníes, el Centcom asegura que dos buques mercantes con pabellón estadounidense, escoltados por el ejército, cruzaron «con éxito» el estrecho de Ormuz el lunes. «Marcha muy bien», se felicitó el presidente Donald Trump.
El gigante danés del transporte Maersk anunció que uno de sus barcos, que transportaba vehículos y estaba bloqueado en la zona desde febrero, pudo atravesar el estrecho el lunes «acompañado de medios militares estadounidenses».
Las fuerzas estadounidenses también afirmaron haber destruido seis embarcaciones iraníes «que amenazaban la navegación comercial».
Irán negó cualquier daño en sus buques y acusó a Estados Unidos de haber matado a cinco civiles al atacar dos barcos que partieron de Omán rumbo a la costa iraní.
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Ex niños soldado aprenden oficios para rehacer sus vidas en República Centroafricana
En un aula en Bria, en la República Centroafricana, ex niños soldado aprenden a coser. Una forma de ayudar a adolescentes de entre 14 y 17 años a superar la violencia que sufrieron a manos de los numerosos grupos armados del país.
«No es fácil enseñarles. Algunos todavía llevan esa violencia dentro. Otros siguen muy estresados», relata Christophe Yonaba, profesor de la organización benéfica Esperance en esta zona del este de la República Centroafricana.
«A veces se quedan sentados en silencio», cuenta sobre sus aprendices de sastre.
«De repente se inquietan, como si se bloquearan por dentro», añade.
El este de la República Centroafricana, cuyo subsuelo es rico en diamantes, se ha visto desgarrado por años de conflicto armado.
«Todos estos adolescentes fueron, en algún momento, capturados por grupos armados», afirma Yonaba, de 53 años.
Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), alrededor de 2,000 jóvenes centroafricanos siguen en manos de estas fuerzas combatientes.
En el punto álgido de la guerra civil que se prolongó de 2013 a 2018, unos 20 grupos operaban en el este. La cifra descendió ahora a 14 gracias a los acuerdos de paz y los programas de desarme.
Pero los grupos armados continúan controlando ciertas zonas del este, especialmente en la frontera con Sudán y Sudán del Sur.
Desde finales del año pasado los combates entre el ejército y los rebeldes se intensificaron en la región.
El conflicto desplazó a decenas de miles de civiles, en su mayoría mujeres y niños, dentro del país y hacia la vecina República Democrática del Congo.
Trauma del pasado
Awa —la AFP cambió los nombres de todos los menores en esta historia— tenía 14 años cuando fue secuestrada por la Unidad por la Paz en la República Centroafricana (UPC), uno de los mayores grupos rebeldes.
Estuvo retenida durante unos tres meses.
Sentada en la parte delantera de la clase de Yonaba, donde las máquinas de coser sustituyen a los pupitres tradicionales, evita hablar del pasado y prefiere centrarse en el presente.
«Hoy me siento bien. Me gusta lo que hago aquí. Hay otros niños que tuvieron experiencias similares a la mía. Nos ayudamos mutuamente con el trabajo», describe la joven.
También afirma estar contenta de vivir ahora «una especie de vida normal».
Amadou, de 16 años fue formado como panadero por la ONG y ahora hace pan y rosquillas cada mañana en un horno tradicional en su aldea. Pasó un año y medio en las filas de la UPC.
«No nos pedían que usáramos armas, pero estábamos allí, como sirvientes. Hacíamos todas las tareas ingratas y no descansábamos. Nos hablaban de manera grosera y dura», comenta, luchando con los dolorosos recuerdos que reaparecen.
Rachelle, que está aprendiendo sobre ganadería con Esperance, cuenta que fue utilizada como esclava sexual cuando tenía 14 años. La experiencia duró un año.
«Me obligaron a hacer cosas y tuve que hacerlo, de lo contrario habría habido consecuencias», confiesa con valentía pero negándose a decir más.
Pero los recuerdos la atormentan. Se pregunta por su madre, secuestrada al mismo tiempo que ella y de la que no volvió a saber nada desde entonces.
Esperance, financiada en parte por UNICEF, ayudó a 52 jóvenes a encontrar una vocación y un empleo el año pasado. Ofrece apoyo psicológico además de formación.
Los recientes programas de desarme contribuyen a un aumento de la demanda de sus servicios.
«Antes recibíamos una llamada al mes. Ahora es cada semana», relata Karl Malone, encargado de identificar nuevos casos de niños soldados en la región de Bria.
«Este año recibimos financiación suficiente para ayudar a 100 niños. Pero hay al menos 117 que necesitan ayuda. Y no podemos atenderlos», lamenta.
Como otras organizaciones de ayuda, Esperance se ve afectada por la disminución de la financiación internacional, especialmente de USAID, la agencia estadounidense de desarrollo, desmantelada por el presidente Donald Trump poco después de regresar al poder.




