Internacionales
Delfín se habría suicidado por el amor no correspondido de una mujer
Los delfines tienen una capacidad de comunicación y un cerebro muy desarrollados, un aspecto que siempre ha fascinado al ser humano. El neurólogo John Lilly, pionero en la investigación con estos cetáceos, pergeñó en 1964 un proyecto que buscaba que los delfines aprendieran nuestro lenguaje.
Para esta labor, que tuvo financiación de la NASA, contó con la investigadora Margaret Lovatt, de 23 años, que se empeñó en convivir en una casa semi-inundada con uno de los tres delfines que el científico tenía en cautividad en las Islas Vírgenes.
Lilly había estudiado el cerebro de estos animales, estableciendo paralelismos entre sus sonidos y chillidos y algunos aspectos de la comunicación humana. Entonces surgió la idea descabellada: si los niños aprenden el lenguaje de sus padres ¿por qué no intentar que un delfín se exprese como nosotros?
Lovatt llevó la idea aún más al extremo. Volverse a su casa cada día después de trabajar no era lo apropiado para enseñar a Peter, el delfín macho que eligieron para el experimento, pensó.
“Me fijé en cómo una madre enseña a sus hijos a hablar”, cuenta Lovatt en un documental que se acaba de estrenar en la BBC. Lo mejor era diseñar una casa en la que los dos pudieran estar las 24 horas del día, con estancias a las que el delfín pudiera acceder a nado y en las que la maestra pudiera dormir y llevar ropa seca algunas horas del día.
De esta forma podría impartir dos clases al día, seis días a la semana y durante dos meses y medio… En principio, porque pronto las cosas comenzaron a ir mal.
El joven delfín pronto decidió saltarse las clases y pasar a la acción, dando rienda suelta a sus instintos. Peter comenzó a cortejar a Margaret, mordisqueando suavemente sus pies y sus muslos, algo que de primeras puede parecer simpático por la sonrisa perenne que tienen en su boca.
Pronto comenzó a mostrarse más interesado en la anatomía de Margaret, poniéndose más agresivo: quería satisfacer su apetito sexual, no quería una maestra ni una madre. La investigadora se protegía con una escoba y unas botas de goma, pero cuando se ponía demasiado bruto le tenía que llevar con los otros delfines hembras para que se saciara.
Ese turismo sexual del animal cortaba el ritmo de la clase, así que Margaret tomó la sartén por el mango y decidió salvar el experimento masturbando al cetáceo. “Por mi parte no era algo sexual, era una forma de sentirnos más cerca: yo estaba ahí para conocer a Peter y ‘eso’ era parte de Peter”, recuerda Lovatt cincuenta años después.
El delfín consiguió pronunciar “ball” (pelota) e imitar –que no entender– la estructura de las frases de su cuidadora. Pero el experimento quedó eclipsado cuando la “historia sexual” apareció en una revista pornográfica, narrando el alivio manual de Margaret a Peter como algo lividinoso.
John Lilly decidió ir un paso más allá después del fiasco de la convivencia. Probar el LSD, legal y poco estudiado por entonces, para comprobar si se mejoraba la comunicación entre humanos y delfines. Solamente lo hizo con las dos hembras, en ningún momento lo utilizó con el delfín que amaestró Margaret.
La sustancia no funcionó en absoluto y el neurólogo no logró demostrar que el cerebro de los delfines tuviera la capacidad del lenguaje.
Peter y sus dos compañeras acabaron en un depósito de Miami y, al poco tiempo, el protagonista de esta historia decidió acabar con su vida ¿Cómo lo hizo? Tras haber experimentado un importante deterioro dejó de respirar y se dejó caer hasta el fondo.
Un suicidio en toda regla, ya que la respiración de los delfines no es automática como la nuestra: “Cada respiración es un esfuerzo consciente: si la vida se vuelve difícil el delfín deja de respirar”, cuenta un veterinario en el documental de la televisión pública británica.
Quizás se dejó llevar por los recuerdos. A lo mejor fue un acto de romanticismo, pero después del trágico final del mamífero, Margaret retornó a la casa que compartió con él. Ahora, casada con el fotógrafo que antes les había retratado juntos durante el experimento, y con el que tuvo tres hijas.
Este no es el clásico amor de juventud que rememorar junto a la chimenea pero sí la mejor historia de un experimento fallido (con historia sexual de por medio) con un delfín.
Internacionales
Así es la prisión federal donde está preso Nicolás Maduro
El Centro de Detención Metropolitano de Nueva York (MDC, por sus siglas en inglés), la prisión federal de Nueva York donde está preso Nicolás Maduro, ha albergado a reclusos tan notorios como Joaquín «El Chapo» Guzmán, el rapero Sean ‘Diddy’ Combs y el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández.
Situado en el distrito de Brooklyn se la ha llegado a llamar un «infierno en la Tierra». Es una de las cárceles de peor reputación de la ciudad junto con la de Rikers.
En la única prisión federal de Nueva York, sus alrededor de 1 mil 200 reclusos esperan ser juzgados en tribunales federales, desde que cerró el Centro Correccional Metropolitano en el sur de Manhattan.
Una antigua presa, la británica Ghislaine Maxwell, socia y cómplice del depredador sexual ya fallecido Jeffrey Epstein, denunció condiciones «inhumanas, crueles y degradantes» en el MDC y comparó su celda con la del psicópata ‘Hannibal Lecter’ en ´El silencio de los inocentes´.
Internacionales
Nike agota conjunto deportivo tras difundirse imágenes de la captura de Nicolás Maduro
La marca deportiva Nike agotó el conjunto que vestía el dictador Nicolás Maduro al momento de su captura por fuerzas estadounidenses.
Tras difundirse las imágenes del arresto, usuarios identificaron el conjunto Nike Tech, compuesto por sudadera y jogger, lo que generó un repunte inmediato en la demanda y dejó el outfit sin stock en la tienda oficial.
El hecho se volvió viral en redes sociales, donde cientos de usuarios reaccionaron al inusual impacto comercial generado por las imágenes del operativo.
Internacionales
Nicolás Maduro es trasladado a Nueva York
El presidente venezolano Nicolás Maduro aterrizó este sábado en suelo estadounidense y fue trasladado a Nueva York, donde será imputado formalmente por cargos de tráfico de drogas.
Maduro, extraído de Caracas junto a su esposa Cilia Flores en medio de un bombardeo en la madrugada del sábado, aterrizó por la tarde en el aeropuerto Stewart International, al norte de Nueva York.
A Maduro se le vio rodeado de agentes del FBI mientras descendía por la escalerilla del avión del gobierno estadounidense. Fue escoltado lentamente a lo largo de la pista.
De allí, fue trasladado en helicóptero a Manhattan donde lo esperaba un importante contingente policial, según imágenes de la AFP.
El mandatario venezolano será llevado a las instalaciones de la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA) y luego a la prisión Metropolitan Detention Center, en Brooklyn.
Maduro debe comparecer en una fecha aún no precisada ante un juez de Nueva York para responder por las acusaciones de narcotráfico y terrorismo.
Por su captura el gobierno de Estados Unidos había ofrecido una recompensa de 50 millones de dólares.


