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River Plate es el monarca de la CONMEBOL al vencer por 3-1 a Boca Juniors en la Final de la Copa Libertadores
El equipo «Millonario» terminó festejando su cuarta Copa Libertadores de la CONMEBOL este domingo al vencer 3-1, (5-3 en el global) a Boca Juniors en el tiempo suplementario con tantos de Lucas Patto, Juan Fernando Quintero y Gonzalo Martínez.
Ambos equipos igualaron 1-1 en los 90 minutos con goles de Darío Benedetto y L. Pratto y todo se tuvo que definir en el tiempo de alargue en el Casa Blanca del equipo Real Madrid.
El inicio del encuentro dejó en claro el nerviosismo que primó en los dos equipos. Las imprecisiones fueron una constante en un partido que no lograba arrancar.
Recién a los nueve minutos llegó el primer sobresalto, con un centro de Boca desde la izquierda en el que Maidana pifió el rechazo y la pelota salió al córner. En esa pelota parada, la defensa de River no pudo despejar y el balón le quedó a Pablo Pérez, quien definió para encontrar a Franco Armani bien parad sobre la línea.
«El Millonario» no lograba conectar ni generar circuitos, fallaba en la generación de juego y su único delantero, Lucas Pratto, quedaba aislado.Los de Guillermo Barros Schelotto tenían más la pelota.
En una jugada preparada, River llegó por primera vez: Gonzalo «Pity» Martínez jugó un córner por lo bajo hacia atrás y Nacho Fernández recibió, pero sacó un remate elevado.

Sobre los 27′, tras un error en la salida, Leonardo Ponzio le cometió una falta a Darío Benedetto en la medialuna y el árbitro Andrés Cunha sancionó el tiro libre. El atacante se hizo cargo de la ejecución. Su disparo rebotó en la barrera y le quedó a Pablo Pérez, que le pegó al arco, aunque Milton Casco cruzó justo para evitar la conquista.
El tramo final de la etapa inicial trajo las mayores emociones con un intercambio interesante. Primero, Armani se lució al cortar un peligrosísimo centro de Sebastián Villa que tenía como destino la cabeza de Benedetto. En la respuesta, River avanzó con gran velocidad y Gonzalo Montiel mandó un centro atrás al que llegó el «Pity» Martínez, que desvió su intento.
El partido era pura tensión y, paradójicamente, de una acción de peligro para River llegó el gol de Boca. El arquero Esteban Andrada salió lejos en una jugada y dejó desprotegido el arco, pero los atacantes de River no estuvieron finos para capitalizar el error. En el contraataque, Nahitan Nandez habilitó de forma estupenda a Benedetto que definió con frialdad ante la salida de Armani para mandar al pelota a la red y marcar el 1-0 a los 43 minutos.
El equipo de Marcelo Gallardo -esta vez conducido en cancha por Matías Biscay por la sanción de Conmebol que pesa sobre «El Muñeco»- comenzó a encontrar más espacios en el inicio de la segunda parte. Ya en los primeros minutos, tuvo dos chances: la primera fue un disparo de media distancia de Nacho Fernández que salió muy cerca de un palo y la segunda un intento de Exequiel Palacios bien contenido por Andrada.

La gran polémica llegó a los diez minutos del complemento. Pratto fue en busca de una pelota en el punto penal y la punteó ante la apurada salida de Andrada, que terminó derribándolo. Aunque todo River reclamó penal, el árbitro Cunha cobró jugada peligrosa del delantero «Millonario».
A partir de ese momento, los técnicos empezaron a mover el banco. Juan Fernando Quintero reemplazó a Ponzio en River y Ramón «Wanchope» Ábila a Benedetto en Boca.

Los de Núñez supieron aprovechar el crecimiento en su desempeño y llegaron al empate a través de una gran jugada colectiva. Exequiel Palacios se lució con un estupendo pase para Nacho Fernández, que desde la derecha mandó el centro para la precisa definición de Lucas Pratto. «El Oso» ya había marcado en la ida en la Bombonera y volvió a hacer gala de su potencia goleadora en la noche del Bernabéu.
Boca se acercó sobre los 32′ con un tiro libre indirecto dentro del área tras una plancha de Pinola cuando Nandez intentaba ir por la pelota. Sin embargo, la jugada no llevó mayor peligro al arco custodiado por Armani.
En el tiempo regular, fue un tiempo para cada uno. Boca impuso su juego en la primera parte, mientras que River encontró mayor fluidez en el segundo. Así, todo condujo a un suplementario.
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Luis Enrique, el instaurador de la dinastía del PSG
En París nadie había logrado lo que el DT español de 56 años, ni de lejos. Dos Orejonas y una semifinal en tres años lo situan en la senda marcada por el francés Zinedine Zidane cuando conquistó en tres ocasiones consecutivas el título supremo del fútbol europeo con el Real Madrid entre 2016 y 2018.
El entrenador asturiano ha logrado transmitir a sus jugadores su ambición, su fuerza mental y su resiliencia.
«Querer ganar más» –
«Estas ganas de querer ganar más, creo que Luis Enrique es el culpable de ello, y espero que siga impulsándonos a ganar aún más», declaró el centrocampista organizador Vitinha al término de la final ganada al Arsenal el sábado en los penales.
Con esa segunda Champions del PSG, y tercera en la carrera de «Lucho», que ya la había conquistado con el FC Barcelona en 2015, el técnico nacido en Gijón entra en una nueva dimensión.
«Para el PSG, este segundo título consecutivo de la Champions League cambia para siempre la forma en que el club será recordado. Para Luis Enrique, cambia la forma en que la historia del fútbol lo recordará a él», escribió el Marca este domingo.
Pero para llevar al PSG a las más altas cotas tuvo que acometer una revolución como no se había visto en el club de la capital francesa desde su adquisición por capital catarí. Ni siquiera entrenadores con el prestigio de Carlo Ancelotti o Thomas Tuchel habían gozado de tantos poderes para construir un plantel a su imagen y semejanza.
Libertad plena –
Luis Enrique ha tenido plena libertad para transformar un equipo basado en una conjunción no siempre complementaria de estrellas rutilantes (Messi, Neymar, Mbappé…) en un grupo homogéneo y compenetrado del que él es el líder indiscutible.
«Al diseñar el mejor equipo del mundo desde hace dos años con un material que al principio no parecía un tesoro, el entrenador español logra una hazaña considerable que lo sitúa en el panteón de la historia de los entrenadores», lo alabó este domingo el pertiódico francés Le Parisien.
Una frase de Luis Enrique en un documental de Movistar+, quedará para la historia como la clave de sus éxitos: «El hecho de tener a un jugador (Mbappé) que se movía por donde él quería implicar que hay situaciones de juego que yo no controlo. El año que viene las voy a controlar todas. Todas».
En efecto, en su caso nada es fruto del azar y sí de una profunda meditación de cada decisión, comenzando por sus ideas de juego basadas en la posesión y en una presión alta y colectiva tras la pérdida del balón. «Es sencillo: si no presionas, si no defiendes, Luis Enrique te va a mandar al banquillo», contaba hace unos días Ousmane Dembélé, que ganó el Balón de Oro en gran parte gracias al cambio de posición que impulsó su entrenador, colocándolo como falso nueve.
Luis Enrique ha logrado mantener una relación equilibrada con sus jugadores, a la vez cercana a ellos, pero «fuerte con los fuertes».
Ambición y competitividad –
El asturiano, aficionado al ciclismo, es un obseso de la nutrición y vigila meticulosamente la forma de sus jugadores.
«Es genético, si me ves por Gijón, en la playa, soy competitivo. Me levanto temprano», confesaba hace unos días el técnico cuyo contrato expira en 2027, aunque todo indica que su renovación está cercana.
Así pues, Luis Enrique seguirá siendo el mascarón de proa de un equipo que está ya por derecho propio entre los mejores de la historia, como el Real Madrid de las Champions sucesivas (2016, 2017, 2018) o el Ajax de Ámsterdam de los años 1970.
Sólo tres equipos en la historia de la competición han levantado al menos dos Orejonas, y sólo nueve lo han logrado de forma consecutiva.
Para un hombre de su ambición y competitividad en el horizonte sólo asoma una tercera Champions seguida con el PSG, aunque aún no lo reconozca abiertamente; «Los próximos objetivos estarán a la altura de nuestros aficionados, del club y de nuestra ciudad».
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Lamine Yamal tuvo «miedo» de perderse el Mundial
En declaraciones a los medios de la Federación Española, Lamine recordó como se lesionó en el partido de Liga contra el Celta el 22 de abril.
«Estaba rezando por dentro por que no fuera nada, por que fuera un calambre o cualquier cosa, porque veía muy cerca el Mundial y sabía que una lesión de ‘isquios’ de poco tiempo no era», comentó Lamine Yamal.
«Tenía miedo de que fuera grave y, sobre todo, aunque no fuera grave, pero poder recaer y que me pudiera perder el Mundial», añadió el delantero del Barcelona.
Lamine sufrió una lesión en el bíceps femoral de la pierna izquierda al chutar un penal contra el Celta.
El seleccionador español, Luis de la Fuente, confía en poder tenerlo disponible para el primer encuentro de la Roja en el Mundial contra Cabo Verde el próximo 15 de junio.
El jugador calentó este domingo con sus compañeros en el primer entrenamiento de la Roja antes de retirarse y continuar en el gimnasio.
«También es verdad que ayuda que vas a jugar un Mundial, entoces la mente está como si no hubieras jugado un partido en toda la temporada y estoy con muchas ganas de poder debutar», afirmó.
A punto de jugar su primer Mundial, Lamine está convencido de que «es lo más grande» que hay en el fútbol y admite haber «soñado mil veces» con ganarlo.
Lamine elogió al grupo de jugadores que le rodean en la selección.
«Al final jugamos contra selecciones muy buenas. Si jugamos contra Francia y yo soy muy importante, pero el equipo no está bien, no tenemos nada que hacer», afirmó.
«Por eso voy con esa ilusión, porque sé que tenemos una gran selección, de las mejores que hemos tenido, con jugadores importantes», dijo el delantero de la Roja.
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«El PSG es el mejor equipo del mundo», admite Arteta
El entrenador del Arsenal, Mikel Arteta, reconoció que el flamante vencedor de la Liga de Campeones, el Paris Saint-Germain, es «el mejor equipo del mundo», después de que su equipo cayera derrotado en la tanda de penales este sábado en Budapest.
Tras empatar 1-1 después de la prórroga, el PSG se proclamó campeón de la Liga de Campeones por segunda temporada consecutiva al mostrarse más efectivo en la tanda de penales (4-3).
Un serio Arteta confesó en conferencia de prensa en el estadio Puskas Arena que sentía «dolor», y admitió que su Arsenal, flamante campeón de la Premier League, estuvo a un nivel inferior al PSG, que dominó el balón de principio a fin.
«Quiero felicitar al PSG y, en particular, a Luis (Enrique, el entrenador), porque en mi opinión son los mejores del mundo», dijo Arteta ante los periodistas.
«Lo que son capaces de hacer con el balón, con acciones individuales, no lo había visto (antes)», declaró el DT vasco.
El Arsenal tuvo menos del 25 por ciento de posesión del balón en el partido, y sufrió para contener las acometidas del PSG.
Los campeones de la Ligue 1 igualaron el récord de 45 goles marcados en una campaña de la Liga de Campeones -que estaba en manos del Barcelona- gracias al penal de Ousmane Dembélé en la segunda parte, que sirvió para neutralizar el tempranero gol inicial de Kai Havertz para el Arsenal.
Arteta no se mostró conforme con la decisión de no conceder un penal al extremo del Arsenal Noni Madueke cuando el marcador señalaba un 1-1, pero aceptó que su equipo aún tiene que mejorar más si alguna vez quiere ganar la Liga de Campeones.
Esta fue su segunda aparición en la final de la competición, 20 años después de la primera, en la que perdió contra el Barcelona en París.
En casi siete años al mando, Arteta ha ayudado a devolver al Arsenal a la cima, conquistando el título de liga inglesa tras una espera de 22 años, pero insistió en que eran necesarios más cambios, para seguir progresando.
«El mismo progreso que hemos tenido en los últimos años vamos a tener que repetirlo, y el nivel aumenta cada temporada», explicó.
«Tienes que pasar por ese dolor (desde esta noche), digerirlo y convertirlo en combustible para mejorar y alcanzar un nivel diferente, porque la calidad que hay en Europa exige un nivel distinto».




