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El derbi de Madrid fue para los Blancos por 1-2 ante el equipo Colchonero
El Real Madrid tan solo necesitó 35 minutos y dos ocasiones para fulminar al Atlético de Madrid, cuyo vigoroso inicio fue sofocado con el valor más definitivo de cualquier oficio, la efectividad incontenible con la que el equipo blanco se deshizo de su adversario, al que relegó a ocho puntos de distancia en la clasificación con una exhibición de paredes, velocidad y pegada, combinadas de forma implacable por el actual campeón, con el susto final que provocó el inesperado 1-2 de Hermoso.
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— Real Madrid C.F. (@realmadrid) September 18, 2022
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La primera, a servicio de Tchouaméni, la remató Rodrygo en el minuto 18; la segunda, con el pase de Modric que batió la resistencia por la banda derecha del equipo rojiblanco, la culminó Fede Valverde, tras la galopada inalcanzable de Vinicius, el desvío al poste de Jan Oblak y el rebote afortunado que el descomunal futbolista uruguayo transformó en una victoria irrebatible desde entonces hasta el tramo final, cuando un error de Courtois le dio emoción y vida al Atlético, derrotado finalmente, con una sola victoria en sus últimos 13 derbis en el campeonato o nada más tres de los 18 más recientes entre todas las competiciones.
Aún sin Benzema, fuera del derbi, el Real Madrid es poderoso en su transición ofensiva, en su pegada, en los factores más fundamentales que determinan las victorias. Allá por el minuto 18, en una sola ocasión, después de soportar la tormenta que descargó de inicio el Atlético, golpeó con la fuerza que lo hizo campeón de casi todo el pasado curso y que lo propone como el líder consolidado hoy por hoy en la Liga. Es contundente como nadie.
La rotundidad procede de su talento. El manejo depurado de la técnica de sus jugadores, la visión de juego que realza sus desbordes, la convicción con la que ejecutan cada jugada en los últimos metros lo hacen, de repente, en un bloque incontestable, capaz de marcar la diferencia en un instante por mucho que todo el tramo anterior hubiera circulado por la vorágine que había impuesto el Atlético, por intensidad, por presión y por combinación, antes de desangrarse atrás por la velocidad de las ofensivas del conjunto blanco.
El líder no admite duda cuando golpea. No había aparecido en ningún momento por el área de Jan Oblak, reintegrado a la competición después de dos partidos de baja, pero no necesita nada del otro mundo, nada muy visible, para cambiar un duelo de repente, como hizo en el Metropolitano. La jugada surgió y terminó en Rodrygo, cuyo remate de primeras, tras el exacto pase de Tchouaméni por encima de Felipe, transformó el derbi sin remisión.
Un factor diferencial que hoy no tiene el Atlético para desafíos de esta envergadura, porque el derbi de alto voltaje, agitado en los días previos, en ebullición en las primeras faltas, en cada lance, en cada fricción, en cada declaración de fuerza en cualquier balón dividido, contempló una puesta en escena potente del equipo rojiblanco, que jugó, presionó, se vacío y falló cuando debió abordar los más complejo de todo: el gol. Sus cuatro opciones en el primer cuarto de hora quedaron en nada, fuera del marco que defendía Thibaut Courtois.
En el mismo debate se incluye cómo se mueve una y otra defensa, con más dudas que certezas en el conjunto rojiblanco desde que fue campeón en mayo de 2021. Porque el envío por alto de Tchouaméni a Rodrygo, con las indiscutibles dificultades colaterales, no alcanzó del todo Felipe, que eligió mal el paso adelante previo y que condicionó su repliegue para atrás, demasiado tarde. Son los milímetros que le faltaron para impedir un mazazo.
Porque, hasta entonces, el Atlético se sintió capaz de todo. El regreso de Griezmann a la titularidad hace mejor a su equipo. Hasta este domingo, las limitaciones económicas habían reducido a poco más de media hora cada compromiso precedente a una elección fundamental para Simeone, por lo que aporta por sí mismo y lo que supone cuando se suma a la ecuación a otros compañeros. Se vio al principio. Quedó desdibujado después. Con 0-1 en contra, su carrera, su conducción y su tiro apuraron de nuevo a Courtois.
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No fue suficiente para reabrir la discusión de los puntos, zanjada por el Real Madrid instantes después, a toda velocidad por Vinicius, en otra pared -esta vez de Modric- con la que dejó fuera del foco a Marcos Llorente y Felipe Monteiro de una sola vez y que lo propuso a la carrera para enfrentar a Oblak. Su tiro lo desvío el portero contra el poste, el rebote lo remachó Fede Valverde en el 0-2, sin que nadie pudiera oponerse a una realidad muy dura.
Tampoco Yannick Carrasco, cuando chocó con Courtois aún en el primer tiempo, con un mundo por jugar que este domingo en el Metropolitano del que no se presuponía nada bueno para el Atlético, ni sin cambios ni con ellos (con la entrada de Morata por De Paul y de Cunha por Joao Félix, primero, y de Hermoso y Correa, después).
Hasta que Mario Hermoso -expulsado de forma exagerada después con dos amarillas en tres minutos, la última no lo era- despertó la esperanza con el 1-2 de cabeza en el minuto 83 en un córner que señaló al portero del Real Madrid y transformó el último tramo en un suplicio imprevisto para soportar la diferencia que separa hoy a los dos equipos. La clasificación lo demuestra con una celeridad impropia de estas alturas: ocho puntos de distancia en tan solo seis jornadas.
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Barcelona derrota 2-0 al Real Madrid y se corona campeón de LaLiga española
Este domingo, el mundo del fútbol volvió a paralizarse con una nueva edición de “El Clásico” entre FC Barcelona y Real Madrid, el duelo más emblemático del balompié español y uno de los más seguidos a nivel internacional.
El conjunto blaugrana se impuso 2-0 sobre el cuadro merengue en un encuentro intenso y vibrante, donde la emoción y la tensión estuvieron presentes desde el inicio hasta el pitazo final, manteniendo a millones de aficionados atentos a cada jugada.
Con esta victoria, FC Barcelona se proclamó campeón de LaLiga española, desatando celebraciones entre sus seguidores alrededor del mundo y reafirmando su dominio en la temporada.
Al finalizar el encuentro, los jugadores del club catalán dedicaron el triunfo y el título a su entrenador, Hansi Flick, quien horas antes del partido recibió la noticia del fallecimiento de su padre. El gesto generó conmoción y emotividad durante los festejos del campeonato.
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Fallece el padre de Hansi Flick a horas del Clásico entre Barça y Real Madrid
Triste noticia en la familia del fútbol en general, y del Barça en particular, a pocas horas del Clásico. El Fútbol Club Barcelona ha comunicado este domingo el fallecimiento del padre de Hans-Dieter Flick, entrenador del conjunto azulgrana. “Compartimos su dolor y le acompañamos en este momento tan difícil para él y su familia”, rezaba la nota oficial del club azulgrana.
El departamento de comunicación del Barça informó que Hansi Flick dirigirá este domingo desde el banquillo el partido ante el Real Madrid, pese al fallecimiento de su padre. Asimismo, se prevé que los jugadores del conjunto azulgrana porten brazalete negro y que antes del encuentro se guarde un minuto de silencio en señal de respeto.
El técnico alemán permanecerá concentrado junto al plantel en el hotel Torre Melina antes de trasladarse al Spotify Camp Nou para disputar el Clásico.
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El PSG derriba al Bayern y defenderá su trono europeo ante el Arsenal
El Paris Saint-Germain aspirará a defender su título de la Liga de Campeones de Europa tras eliminar en su semifinal al Bayern Munich, con el que empató 1-1 en la vuelta este miércoles en Alemania, una semana después del vibrante triunfo francés por 5-4 en París.
La final europea está por lo tanto servida: el 30 de mayo, en Budapest, el PSG de Luis Enrique se enfrentará a otro club con entrenador español, el Arsenal de Mikel Arteta, que el martes eliminó al Atlético de Madrid.
Después del festival anotador de la ida, señalado como uno de los mejores partidos de la historia de la competición, la vuelta parecía empezar con el mismo tono cuando el PSG necesitó solo tres minutos para adelantarse, gracias a Ousmane Dembélé, pero el marcador luego no se movió hasta el tardío e insuficiente empate por parte de Harry Kane (90+4′).
El Allianz Arena de Múnich fue así de nuevo talismán para el PSG, que conquistó la pasada temporada en ese mismo estadio su primer y hasta ahora único título en el máximo torneo del Viejo Continente, entonces con una exhibición en la final ante el Inter de Milán (5-0).
Ganar su primera Champions será precisamente el objetivo del Arsenal, que jugará su segunda final del torneo veinte años después de caer ante el Barcelona en 2006.
Antes de esa esperada final, tanto PSG como Arsenal, líderes en sus respectivos campeonatos nacionales, tratarán de asegurar cuanto antes el título liguero para poder dosificar fuerzas pensando en su gran desafío.
Una semana llevaba el Bayern conjurándose para buscar la remontada, pero el PSG enfrió de golpe los ánimos locales con una conexión perfecta entre dos hombres clave de esta eliminatoria, que habían firmado sendos dobletes en el choque de ida: Kvaratskhelia envió un pase de la muerte en el área, donde Dembélé conectó rodeado de rivales pero libre de marcaje para firmar su séptima diana en esta Liga de Campeones.
«Kvaradona» siguió confirmando así su rendimiento espectacular en esta Champions, donde ha firmado 10 tantos y aumenta a 5 sus asistencias.
Ese zarpazo en el minuto 3 puso todo muy complicado para el Bayern, que estuvo cerca de igualar en el 15′, cuando Nuno Mendes bloqueó un disparo lleno de peligro de Michael Olise.
Hacia la media hora de juego, el Bayern protestó airadamente una mano en el área de João Neves, que el árbitro estimó involuntaria, y el propio jugador portugués estuvo a punto de anotar poco después, en el 35′, pero su remate de cabeza a bocajarro fue desviado por el arquero Manuel Neuer.
Respondió con la misma eficacia el guardameta visitante, Matvey Safonov, justo antes del descanso ante sendos intentos de Jamal Musiala (44′, 45′).
Dos paredes
En la segunda mitad, los dos porteros siguieron siendo una pesadilla para sus rivales, después de que los goleadores se hubieran ganado los focos en la ida.
Neuer fue metiendo manos providenciales ante Desiré Doué (57′, 64′) y Kvaratskhelia (58′), evitando que el PSG matara completamente la eliminatoria.
Pero en la otra área, Safonov no estaba dispuesto a que el Bayern despertara, a pesar de los intentos aislados de Luis Díaz (69′) y Olise (70′).
Con el pasar de los minutos, el PSG puso cloroformo al partido para desesperación de un Bayern que solo pudo soñar unos instantes, cuando Kane marcó su decimocuarto gol de esta Champions con un potente tiro en el área (90+4′), pero sin tiempo para que su equipo pudiera buscar realmente la prórroga.
Con el pitazo final, el PSG celebró con alivio su tercera clasificación a la final de la Liga de Campeones.
La primera fue la que perdió en 2020, precisamente ante el Bayern, que con el título de Bundesliga asegurado desde el pasado 19 de abril ya solo tiene como aliciente este curso buscar la Copa de Alemania, el sábado 23 contra el Stuttgart, una semana antes de seguir por televisión un PSG-Arsenal que se presenta apasionante.




