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El Barcelona sufre pero gana 3-2 al Betis de Manuel Pellegrini
El Barcelona sufrió este domingo ante el Betis pero volvió a sumar de a tres gracias a una ráfaga de fútbol que comandó Lionel Messi, quien arrancó entre los relevos e ingresó para revertir el marcador que hasta ese momento estaba 1 a 0 para los locales. Para acercarse a la cima, el conjunto azulgrana deberá esperar ahora un traspié del Atlético de Madrid que el lunes enfrenta al Celta de Vigo.
El cuadro culé no tuvo una buena actuación en la primera parte en donde apenas tuvo una ocasión clara en un córner corto que permitió el desmarque de Clement Lenglet, quien apareció libre por el centro, pero cuyo cabezazo se fue alto. Más allá de esa acción, al visitante le faltó movilidad, sorpresa, rebeldía y atrevimiento.
Riqui Puig en el mediocampo no estuvo tan vertical como suele mostrarse y en ataque A Ousmane Dembélé se lo vio extrañamente inactivo. A su vez, a Miralem Pjanic le costó ser el centro del juego de su equipo, mientras que Antoine Griezmann y Martin Braithwaite volvieron a sufrir problemas arriba que parecían ser cosa del pasado.
El Betis, cuya prolijidad fue su mayor mérito, logró inquietar a los catalanes con poco y a los 38 minutos se encontró con la ventaja en el marcador tras una contra perfecta. El cuadro andaluz inició una corrida con varios hombres desde su propia área que codujo Nabil Fekir por el medio a toda velocidad, luego abrió a su derecha para Emerson, quien superó en velocidad a Jordi Alba, se hizo el hueco y lanzó un buscapié preciso que Borja Iglesias cambió por gol.
El Betis se fue 1-0 al descanso (Reuters)
En el complemento Ronald Koeman mandó a la cancha a Pedri en lugar de Braithwaite pero el trámite del partido se quebró a los 57 minutos cuando Lionel Messi puso un pie en el terreno de juego. 120 segundos después de haber entrado, el argentino recibió un pase de Dembélé en la zona derecha del área rival, se perfiló para su pierna hábil y no perdonó: clavó en el primer palo y puso el marcador 1-1.
A partir de allí arrancó la revolución futbolística del Barcelona que mostró entonces una versión similar a la que había mostrado en la prórroga ante el Granada, con movilidad, velocidad y verticalidad. Así, antes de los 15 minutos del segundo tiempo festejó el 2 a 1.
Messi se unió a su mejor socio, Jordi Alba, a quien asistió de manera brillante por la izquierda y el lateral español soltó un pase al medio para que Griezmann empuje la pelota a gol. De manera insólita, el francés le erró al esférico, per éste dio en su marca, Ruiz, y se metió en el arco defendido por Joel Robles.
Cuando parecía que el duelo se encaminaba a un triunfo sencillo del elenco azulgrana, Fekir protagonizó una maniobra individual fantástica por izquierda que el Barcelona cortó con una infracción. El francés se hizo cargo de la ejecución y colgó un centro perfecto para Ruiz, que se vengó del gol en contra, y de cabeza puso el 2 a 2.
Ninguno de los dos se conformó con el punto y fueron a buscar el tanto del triunfo. Fue el conjunto de Ronald Koeman el que pudo gritarlo cuando Trincao robó una pelota en ataque, no dudó siquiera un segundo, y de zurda desenfundó un disparo potente que se clavó en el ángulo más lejano e hizo festejar a todo el mundo azulgrana.
El Barcelona, con Messi, es otro equipo (Reuters)
Gracias a ese gol de Trincao, el Barcelona pudo sumar su sexto triunfo consecutivo en el certamen y además hace 11 encuentros que no conoce la derrota en La Liga, la última fue en su visita al Cadiz el 5 de diciembre. Con la victoria, le mete presión al Atlético de Madrid que el lunes se medirá ante el Celta de Vigo. Por su parte, los de Ronald Koeman se preparan para el choque contra el Sevilla por la Copa del Rey del miércoles y el fin de semana recibirán al Alavés.
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Luis Enrique, el instaurador de la dinastía del PSG
En París nadie había logrado lo que el DT español de 56 años, ni de lejos. Dos Orejonas y una semifinal en tres años lo situan en la senda marcada por el francés Zinedine Zidane cuando conquistó en tres ocasiones consecutivas el título supremo del fútbol europeo con el Real Madrid entre 2016 y 2018.
El entrenador asturiano ha logrado transmitir a sus jugadores su ambición, su fuerza mental y su resiliencia.
«Querer ganar más» –
«Estas ganas de querer ganar más, creo que Luis Enrique es el culpable de ello, y espero que siga impulsándonos a ganar aún más», declaró el centrocampista organizador Vitinha al término de la final ganada al Arsenal el sábado en los penales.
Con esa segunda Champions del PSG, y tercera en la carrera de «Lucho», que ya la había conquistado con el FC Barcelona en 2015, el técnico nacido en Gijón entra en una nueva dimensión.
«Para el PSG, este segundo título consecutivo de la Champions League cambia para siempre la forma en que el club será recordado. Para Luis Enrique, cambia la forma en que la historia del fútbol lo recordará a él», escribió el Marca este domingo.
Pero para llevar al PSG a las más altas cotas tuvo que acometer una revolución como no se había visto en el club de la capital francesa desde su adquisición por capital catarí. Ni siquiera entrenadores con el prestigio de Carlo Ancelotti o Thomas Tuchel habían gozado de tantos poderes para construir un plantel a su imagen y semejanza.
Libertad plena –
Luis Enrique ha tenido plena libertad para transformar un equipo basado en una conjunción no siempre complementaria de estrellas rutilantes (Messi, Neymar, Mbappé…) en un grupo homogéneo y compenetrado del que él es el líder indiscutible.
«Al diseñar el mejor equipo del mundo desde hace dos años con un material que al principio no parecía un tesoro, el entrenador español logra una hazaña considerable que lo sitúa en el panteón de la historia de los entrenadores», lo alabó este domingo el pertiódico francés Le Parisien.
Una frase de Luis Enrique en un documental de Movistar+, quedará para la historia como la clave de sus éxitos: «El hecho de tener a un jugador (Mbappé) que se movía por donde él quería implicar que hay situaciones de juego que yo no controlo. El año que viene las voy a controlar todas. Todas».
En efecto, en su caso nada es fruto del azar y sí de una profunda meditación de cada decisión, comenzando por sus ideas de juego basadas en la posesión y en una presión alta y colectiva tras la pérdida del balón. «Es sencillo: si no presionas, si no defiendes, Luis Enrique te va a mandar al banquillo», contaba hace unos días Ousmane Dembélé, que ganó el Balón de Oro en gran parte gracias al cambio de posición que impulsó su entrenador, colocándolo como falso nueve.
Luis Enrique ha logrado mantener una relación equilibrada con sus jugadores, a la vez cercana a ellos, pero «fuerte con los fuertes».
Ambición y competitividad –
El asturiano, aficionado al ciclismo, es un obseso de la nutrición y vigila meticulosamente la forma de sus jugadores.
«Es genético, si me ves por Gijón, en la playa, soy competitivo. Me levanto temprano», confesaba hace unos días el técnico cuyo contrato expira en 2027, aunque todo indica que su renovación está cercana.
Así pues, Luis Enrique seguirá siendo el mascarón de proa de un equipo que está ya por derecho propio entre los mejores de la historia, como el Real Madrid de las Champions sucesivas (2016, 2017, 2018) o el Ajax de Ámsterdam de los años 1970.
Sólo tres equipos en la historia de la competición han levantado al menos dos Orejonas, y sólo nueve lo han logrado de forma consecutiva.
Para un hombre de su ambición y competitividad en el horizonte sólo asoma una tercera Champions seguida con el PSG, aunque aún no lo reconozca abiertamente; «Los próximos objetivos estarán a la altura de nuestros aficionados, del club y de nuestra ciudad».
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Lamine Yamal tuvo «miedo» de perderse el Mundial
En declaraciones a los medios de la Federación Española, Lamine recordó como se lesionó en el partido de Liga contra el Celta el 22 de abril.
«Estaba rezando por dentro por que no fuera nada, por que fuera un calambre o cualquier cosa, porque veía muy cerca el Mundial y sabía que una lesión de ‘isquios’ de poco tiempo no era», comentó Lamine Yamal.
«Tenía miedo de que fuera grave y, sobre todo, aunque no fuera grave, pero poder recaer y que me pudiera perder el Mundial», añadió el delantero del Barcelona.
Lamine sufrió una lesión en el bíceps femoral de la pierna izquierda al chutar un penal contra el Celta.
El seleccionador español, Luis de la Fuente, confía en poder tenerlo disponible para el primer encuentro de la Roja en el Mundial contra Cabo Verde el próximo 15 de junio.
El jugador calentó este domingo con sus compañeros en el primer entrenamiento de la Roja antes de retirarse y continuar en el gimnasio.
«También es verdad que ayuda que vas a jugar un Mundial, entoces la mente está como si no hubieras jugado un partido en toda la temporada y estoy con muchas ganas de poder debutar», afirmó.
A punto de jugar su primer Mundial, Lamine está convencido de que «es lo más grande» que hay en el fútbol y admite haber «soñado mil veces» con ganarlo.
Lamine elogió al grupo de jugadores que le rodean en la selección.
«Al final jugamos contra selecciones muy buenas. Si jugamos contra Francia y yo soy muy importante, pero el equipo no está bien, no tenemos nada que hacer», afirmó.
«Por eso voy con esa ilusión, porque sé que tenemos una gran selección, de las mejores que hemos tenido, con jugadores importantes», dijo el delantero de la Roja.
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«El PSG es el mejor equipo del mundo», admite Arteta
El entrenador del Arsenal, Mikel Arteta, reconoció que el flamante vencedor de la Liga de Campeones, el Paris Saint-Germain, es «el mejor equipo del mundo», después de que su equipo cayera derrotado en la tanda de penales este sábado en Budapest.
Tras empatar 1-1 después de la prórroga, el PSG se proclamó campeón de la Liga de Campeones por segunda temporada consecutiva al mostrarse más efectivo en la tanda de penales (4-3).
Un serio Arteta confesó en conferencia de prensa en el estadio Puskas Arena que sentía «dolor», y admitió que su Arsenal, flamante campeón de la Premier League, estuvo a un nivel inferior al PSG, que dominó el balón de principio a fin.
«Quiero felicitar al PSG y, en particular, a Luis (Enrique, el entrenador), porque en mi opinión son los mejores del mundo», dijo Arteta ante los periodistas.
«Lo que son capaces de hacer con el balón, con acciones individuales, no lo había visto (antes)», declaró el DT vasco.
El Arsenal tuvo menos del 25 por ciento de posesión del balón en el partido, y sufrió para contener las acometidas del PSG.
Los campeones de la Ligue 1 igualaron el récord de 45 goles marcados en una campaña de la Liga de Campeones -que estaba en manos del Barcelona- gracias al penal de Ousmane Dembélé en la segunda parte, que sirvió para neutralizar el tempranero gol inicial de Kai Havertz para el Arsenal.
Arteta no se mostró conforme con la decisión de no conceder un penal al extremo del Arsenal Noni Madueke cuando el marcador señalaba un 1-1, pero aceptó que su equipo aún tiene que mejorar más si alguna vez quiere ganar la Liga de Campeones.
Esta fue su segunda aparición en la final de la competición, 20 años después de la primera, en la que perdió contra el Barcelona en París.
En casi siete años al mando, Arteta ha ayudado a devolver al Arsenal a la cima, conquistando el título de liga inglesa tras una espera de 22 años, pero insistió en que eran necesarios más cambios, para seguir progresando.
«El mismo progreso que hemos tenido en los últimos años vamos a tener que repetirlo, y el nivel aumenta cada temporada», explicó.
«Tienes que pasar por ese dolor (desde esta noche), digerirlo y convertirlo en combustible para mejorar y alcanzar un nivel diferente, porque la calidad que hay en Europa exige un nivel distinto».




