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Barcelona aplastó 6-1 a la Real Sociedad y no le pierde pisada al Atlético de Madrid
El Barcelona de Ronald Koeman se impuso por 6 a 1 a la Real Sociedad, lleva 16 fechas sin conocer la derrota, acumula cinco victorias consecutivas en La Liga y es el único escolta del Atlético de Madrid. Este domingo reafirmó su mote de candidato al título y demostró que sigue dando pelea en el torneo.
Debido a que el equipo del Cholo Simeonehabía ganado, el elenco azulgrana salió al campo de juego sabiendo que sólo un triunfo les permitiría seguir a cuatro puntos de distancia del líder, por eso desde el primer minutos fue en búsqueda del gol. Con un planteo bien ofensivo, los laterales ubicados casi como extremos y con Messi y Pedri como cerebros, el cuadro visitante se adueñó del balón rápidamente pero le costó encontrar espacios.
Pese a la tenencia y a la movilidad en ofensiva, fue la Real Sociedad la que contó con la situación más clara en un contragolpe que encontró dormido a Frenkie de Jong, perdedor en esa maniobra del duelo individual contra Alexander Isak, quien escapó por derecha, enganchó hacia adentro y remató en el área. Su disparo encontró el pecho de Ter Stegen, quien salvó a su equipo en un momento clave.
Por suerte para el Barcelona, que hasta entonces no tenía demasiada profundidad, apareció el gol. Messi buscó a Jordi Alba, como suele hacerlo, y el lateral filtró un pase al medio ideal para que Ousmane Dembélé empuje el balón a gol. Axel Remiro se lució con su tapada, pero en el rebote Antoine Griezmann no falló y puso el marcador 1 a 0.
Con la ventaja, la confianza del elenco catalán se acrecentó y sobre el final de la primera mitad pudo gritar el 2 a 0. Nuevamente La Pulga fue clave, en este caso para asistir al otro lateral, Sergiño Dest, quien tras dominar el esférico quedó mano a mano y sacudió con tiro bajo y cruzado que se transformó en el segundo de su equipo.
En el complemento, se agravaron los problemas de la Real Sociedad y se acentuaron las virtudes del Barcelona, que siguió apostando por Dest y Alba como sus principales armas de ataque, mientras Dembélé y Griezmann funcionaron como anzuelos. Fueron justamente los dos laterales los protagonistas del 3-0, ya que el español desbordó por izquierda y lanzó un buscapié que encontró al nacido en Estados Unidos, quien tapó el despeje de uno de los defensores y, sin quererlo, metió la pelota dentro del arco.
Tres minutos después fue el turno de Lionel Messi. Sergio Busquets sorprendió con un pase flotado para el argentino, quien en posición de centrodelantero se escabulló sin pelota entre los centrales y cuando el esférico le picó delante, lo punteó de zurda para descolocar al arquero y estampar el 4-0.
A los 70 minutos el que festejó fue Dembélé, a quien le habían anulado uno por fuera de juego instantes antes. Esta vez, el francés recibió en el círculo central y fue avanzó varios metros con la pelota dominada mientras los jugadores de la Real Sociedad retrocedían y lo miraban. Fue así que el punta se metió en el área, se acomodó para la zurda y desenfundó un remate cruzado que se coló abajo contra un palo para el 5-0.
El local pudo al menos descontar tiempo después con un gol impresionante, el mejor del partido. El joven de 19 años, Barrenetxea apareció por derecha, encaró en velocidad, dejó en el camino a Lenglet y sacudió de con su diestra para que la pelota se clave en un ángulo y haga inútil la volada de Ter Stegen.
Aún hubo tiempo para que Messi, en su partido 768 con la camiseta del Barcelona, convierta otro tanto más y alcance los 700 gritos con esta camiseta, cifra que incluye los festejos en duelos amistosos. El sexto llegó tras una nueva proyección de Alba, esta vez tras asistencia de Riqui Puig que había entrado minutos antes, y un centro atrás que el rosarino solamente tuvo que empujar.
Con la victoria, el Barcelona alcanzó los 62 puntos y se mantiene a cuatro del Atlético de Madrid, único líder, a falta de 10 fechas para el final. En la próxima jornada, los catalanes reciben al Valladolid el lunes con el objetivo de mantenerse por la senda del triunfo
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Real Madrid gana al Rayo 2-1 con gol de Mbappé de penal en el descuento
Un tanto de penal de Mbappé en el tiempo de prolongación dio la victoria al Real Madrid que se impuso 2-1 al Rayo Vallecano este domingo en el Bernabéu, lo que permite al club blanco seguir el ritmo del líder FC Barcelona, que ganó el sábado al Elche (3-1).
Tras la derrota en Lisboa el pasado miércoles en Liga de Campeones, los hinchas madridistas recibieron a sus jugadores al salir a calentar y durante el anuncio de las alineaciones con una sonora pitada, con Vinícius y Jude Bellingham una vez más como protagonistas del descontento de la afición, como ya ocurrió en el duelo ante el Levante hace dos semanas, tras la derrota en la final de la Supercopa frente al Barça y el cese del entonces entrenador Xabi Alonso.
El brasileño Vinícius (15′) adelantó a los merengues, ventaja que contrarrestó Jorge Frutos (49′) y que Mbappé (90+10′) acabó por decantarlo a favor de los merengues en los últimos instantes.
El Real Madrid, que llegaba tras tras caer ante el Benfica (4-2) en la última fecha de Champions y quedarse fuera de los ocho primeros clasificados en la fase de liguilla, por lo que deberá jugar los playoffs de acceso a octavos, también ante el equipo de José Mourinho.
Con esta victoria, el club madrileño alcanza los 54 puntos en la clasificación de LaLiga, uno menos que el Barça.
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Trinidad y Tobago el muro que separa a la Azulita Sub-17 del Premundial
Hoy más que nunca la Sub-17 femenina urge de mantener su portería en cero. Las pupilas de Debbie Gómez están a las puertas de la antesala del cielo y un resbalón resultaría carísimo para los sueños de las chicas de la Azulita.
El representativo cuscatleco camina con paso de modelo en la pasarela del Clasificatorio al Premundial de Concacaf en Curazao: ha firmado dos victorias en dos salidas a la cancha, ocho goles a favor y cero en contra.
En su partido de estreno le pegó 0-6 a Barbados y la noche del viernes sirvió un 0-2 a costa del anfitrión. El esfuerzo, sin embargo, podría valer únicamente para las estadísticas si no firman este domingo al menos el empate ante Trinidad y Tobago que saldrá en plan de amenaza.
Las triniteñas acumulan por ahora cuatro puntos y son el equipo más goleador de este grupo: 10 dianas a favor y dos en contra, lo que le vuelve un rival peligroso sobre todo en ataque.
De ahí que si El Salvador consigue mantener su portería en cero automáticamente estaría conquistando su boleto para asistir al Premundial de Concacaf donde se repartirán los boletos a la Copa del Mundo Sub-17 Marruecos 2026.
El crucial encuentro de la Azulita será es domingo cuando se mida a las triniteñas a la 1:00 de la tarde.
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Mourinho saca los colores al Madrid
El Benfica de Mourinho colocó en cuarentena el efecto Arbeloa y frenó en seco el crecimiento del Madrid. Volvió la versión blanda y desconectada del equipo blanco, perdiendo todos los duelos, recordando los partidos del Metropolitano o Anfield. Fue de mal en peor en un partido que empezó ganando y que perdió con todo merecimiento, recibiendo incluso un gol del portero contrario, Trubin, en el 98′, cuando los madridistas ya estaban con nueve por expulsiones de Asencio y Rodrygo. En Da Luz, donde conquistó la gloria europea, y ante ‘O Glorioso’, el Madrid se despidió del top 8 mostrando todos sus defectos. Que no son pocos.
El Benfica fue fiel al estilo Mourinho. Un equipo serio, agresivo, dejándose el alma en cada duelo. El ardor encarnado y la tormenta empequeñeció a un Madrid que recordó partidos pasados. Frágil sin balón, impreciso con él. En media hora acumuló el Glorioso un puñado de ocasiones, desde un tirazo de Prestianni que exigió un paradón de Courtois sobre el larguero a un rechace de Araújo tras un córner que casi acaba en gol. No entra en la cuenta el penalti señalado por Massa al ver derribo de Bellingham en lo que fue despeje. Lo anuló, VAR mediante, y Mou entró en combustión. Le tuvieron que sujetar sus asistentes.
El caso es que el Madrid amagó con salir por izquierda, en una aparición de Bellingham, pero golpeó por la derecha. Después de una posesión larga, superada la media hora de naufragio, la jugada desembocó en Asencio en el interior derecho. El central sirvió con rosca un balón medido para la entrada de Mbappé, que cabeceó a la red.
Así que llegó el gol antes que el juego, y durante un puñado de minutos, cinco, el Madrid pareció gobernar el duelo. Incluso desvió Trubin un buen cabezazo de Asencio tras un córner. Pero el Madrid no es equipo de Mourinho, y por eso con ventaja y posesión bastó una pérdida para detonar la contra a pares, se resbaló ante Pavlidis Asencio, dos veces, y el centro estupendo del griego encontró la cabeza de Schjenderup. El mismo que tuvo el 2-1 cuatro minutos después. Lo salvó Valverde bajo palos con el muslo. Y en el córner siguiente, Barreiro, completamente solo en el segundo palo, cabeceó al lateral de la red.
Merecía ir al descanso con ventaja el Benfica por fútbol. Con Vinicius castigado por la defensa intimidante de Dedic y Prestianni, y con Mastantuono desacertado con la pelota, pareció salvar el segundo Courtois de nuevo tras un remate de Dedic, a quien no persiguió nadie. Pero fue en otro córner donde Otamendi aprovechó toda su experiencia para sacar el penalti de Tchouaméni. Se agarraron ambos, se tapó bien el argentino y se dejó caer para que Massa, achicado por un partido áspero, cobrara el penalti. Transformó Pavlidis, y el Madrid se fue al descanso dando gracias de no irse goleado al vestuario.
No hizo cambios esta vez Arbeloa en la pausa, pero su equipo pareció entrar más centrado. De hecho, tuvo la primera en un centro pasado de Mbappé que Vinicius no pudo embocar de cabeza. Pero bastó que ajustara la presión el Benfica para retomar la iniciativa. Perdonó Pavlidis tras una pérdida de Mastantuono, exigido. Y en otra salida veloz del ataque benfiquista recibió Schjenderup en izquierda, midió Asencio y el noruego sorprendió con un tiro seco por el ángulo corto. El top 8, en serio peligro.
Es cierto que la respuesta del Madrid fue inmediata. Entraron Camavinga, con cabreo manifiesto de Tchouaméni, y Rodrygo, que combinó en el ataque por derecha con Arda Güler, retrasó el centro y Mbappé remató con limpieza. Quedaba media hora larga para arreglar el desaguisado. Pero era tarde. Cuando quiso igualar la intensidad, el Benfica ya volaba. Arbeloa hizo un triple cambio y se le revolvió Güler, que iba a lanzar el córner. Es imposible contentar a todos. Sumó algunas ocasiones el Madrid, es cierto, con un par de remates lejanos que sacó Trubin.
El duelo de Da Luz iba con claro retraso respecto al resto, por la tardanza en volver al campo de los dos conjuntos. Lo que sabe Mourinho. Salvó una a quemarropa Courtois, de Barreiro, y el Madrid se despeñó en los últimos minutos. Vio la segunda amarilla Asencio, se ganó otra doble Rodrygo por protestar, y Camavinga acabó el último ataque blanco con un absurdo centro frontal. En la vuelta, Massa pitó una falta inexistente de Bellingham, Mourinho mandó al portero a rematar y en el 98, Trubin batió a Courtois en la misma portería donde recibió el gol de Ramos. De cabeza. La historia es caprichosa. El escenario donde Arbeloa tocó la gloria vivió una pesadilla ante su maestro. El fútbol es pura épica.


