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Analizando el declive intelectual de la razón eclesiástica
Por: Lisandro Prieto Femenía
“La Biblia no es un iPhone. Todo lo que se puede actualizar, como un iPhone, eventualmente termina en la basura sólo para ser reemplazado por un modelo más caro. La Biblia ha perdurado por mucho tiempo y su valor ha cambiado poco, si es que ha cambiado”
Juan Pablo III, interpretado por John Malkovich en “The New Pope”
Durante extensos siglos, la Iglesia católica trascendió el rol de la potestad espiritual para erigirse como la matriz formativa ineludible del pensamiento occidental. Su identidad intelectual se forjó sobre la audaz convicción de que la fe no subroga la razón, sino que la culmina y la perfecciona, un postulado cimentado por figuras monumentales cuyo legado articula la base de la cultura occidental.
Recordemos que San Agustín de Hipona, en su diálogo con la incredulidad y la herejía, estableció el principio epistemológico fundacional de la primacía de la fe como condición para la intelección profunda, distinguiendo las facultades humanas de la indispensable iluminación divina. Su máxima «Crede, ut intellegas» (“Cree, para que puedas entender”), no representa una condena a la razón, sino su jerarquización: el acceso pleno a ciertas verdades metafísicas, sólo se hace posible para una mente previamente dispuesta por la gracia (Agustín, 1984, p. 19).
Posteriormente, la síntesis escolástica, personificada en Santo Tomás de Aquino, elevó la indagación racional al estatuto de un servicio riguroso a la verdad revelada. El Doctor Angélicus sostenía que el propósito de la filosofía no era demostrar los misterios de la fe, sino, más bien, mostrar que tales verdades “no son contrarias a aquellas que la fe enseña, y que las verdades de la fe son capaces de ser defendidas por argumentos necesarios o probables” (Aquino, 1888, p. 21). En definitiva, la hegemonía intelectual de la Iglesia fue, por ende, un compromiso metodológico; el axioma fides quaerens intellectum (la fe que busca la comprensión) constituyó la exigencia de una formación rigurosa en metafísica, lógica y teología.
Sin embargo, la realidad institucional contemporánea evidencia una erosión dolorosa y palpable en la calidad académica y filosófica de la producción eclesiástica. El problema no se redice a la ausencia de centros de excelencia, sino a la fragilidad estructural del cuerpo formativo predominante, donde el “logos” ha sido desahuciado de su rol protagónico. Los programas de formación clerical han experimentado una hipertrofia de las dimensiones pastorales, administrativas y devocionales de escaso vuelo intelectual, priorizando la praxis de gestión, la popularidad superficial y la obediencia silente sobre la dureza del rigor filosófico y la erudición crítica.
La histórica tarea de un clero capaz de entablar un diálogo riguroso con la complejidad del mundo moderno ha sido suplantada por una formación que genera, con frecuencia, diletantes bienintencionados, los cuales se revean incapaces de sostener un argumento metafísico, teológico, lógico y filosófico coherente, o al menos discernir con precisión las corrientes ideológicas subyacentes en el debate público. Esta contracción intelectual se agrava por el ecosistema cultural posmoderno, que penaliza la profundidad, el matiz y la argumentación extensa, al tiempo que recompensa la estupidez, la inmediatez mediática y el eslogan simplificado. El grave error de la Iglesia actual es intentar insertarse en la “era de la autenticidad”, descrita por el filósofo católico Charles Taylor, quien sostiene que se enfrenta a un mundo que ha abrazado el “humanismo exclusivo”, donde la vida se explica sin recurso a la trascendencia. Consiguientemente, Taylor argumenta que hemos transitado de una sociedad donde la fe era incuestionable a una en la que es una opción (nunca promocionada como “buena”) entre otras, forzando a las instituciones religiosas a reformular sus propios principios para ser inteligibles (Taylor, 2007, p. 535)
Ante la urgencia del mercado de la opinión, muchas voces eclesiásticas optan por la simplificación y el mensaje accesible, sacrificando el argumento complejo que, paradójicamente, es el único medio para recuperar una voz profética y sólidamente articulada. Este fenómeno es un claro síntoma de la fragmentación del discurso moral occidental que Alasdair MacIntyre describió lucidamente al señalar que “hemos perdido, quizá en gran parte, nuestras pretensiones de un conocimiento moral y social sistemático porque hemos perdido nuestras pretensiones de que ese conocimiento sea capaz de ser transmitido dentro de una tradición” (MacIntyre, 2007, p. 23). En definitiva, si la Iglesia es incapaz de articular su tradición de manera inteligible, densa y con el rigor humilde del debate racional, su voz se disuelve en la banalidad, condenándola al ostracismo cultural en terrenos donde supo ser Ama y Señora.
Otro aspecto que no podemos dejar pasar aquí es el paralelismo roto entre el “Monasterio” como Officina Sapientiae al seminario burocrático de hoy. La crisis formativa actual se revela con mayor acritud al trazar dicho paralelismo con el paradigma educativo de la época dorada de la teología, encarnado en los monasterios medievales. Estos cenobios no eran refugios de piedad, sino verdaderos talleres de sabiduría, donde el cultivo intelectual se consideraba intrínseco a la búsqueda de la santidad misma. Tengamos en cuenta que la lectio divina era inseparable del estudio metódico, y la vida comunitaria garantizaba la inmersión en una disciplina intelectual que abarcaba la gramática, la retórica, el cálculo (el Trivium y el Quadrivium) y, finalmente, la teología como la ciencia suprema. El modelo monástico exigía la unidad entre ordo (orden) y studium (estudio), entendiendo que sólo el silencio y la ascesis creaban las condiciones de posibilidad para el pensamiento profundo. Este compromiso vital de los monjes contrastaba diametralmente con una visión meramente instrumental de la formación eclesiástica.
En el contexto actual, el seminario- institución moderna diseñada para la formación especializada del clero secular- ha perdido, en gran medida, la fibra de esa integración sapiencial. Al respecto, Jean Leclercq, un experto en el monacato medieval, sostiene que, para los monjes, “la cultura no era un fin en sí misma; era un medio, un instrumento, un objeto del ejercicio de la humildad, es decir, la fe” (Leclercq, 1961, p. 11). Este principio revela que el estudio era un acto de piedad y no de simple adquisición de títulos (se pensaba que la sabiduría no sólo te hacía más cercano a la santidad, sino también más piadoso).
Mientras el monasterio medieval era una comunidad dedicada al estudio inmersivo del saber clásico y patrístico, el seminario actual opera bajo la lógica de la certificación burocrática y la eficiencia pastoral. La formación se ha fragmentado en módulos y créditos que priorizan la adquisición de habilidades funcionales- como la gestión parroquial o la coordinación de eventos- por encima de la lenta digestión filosófica y metafísica necesaria. El resultado de esta decadencia es un déficit del rigor y de la concentración: el seminarista no siempre es un asceta del saber inmerso en una tradición intelectual, sino un futuro administrador eclesiástico con una preparación filosófica totalmente insuficiente para confrontar las tesis nihilistas o materialistas de la academia moderna. En otras palabras, la disciplina del studium ha sido sustituida por la ansiedad de la relevancia pastoral inmediata, rompiendo el equilibrio que hizo de la Iglesia la Magistra Scholarum (Maestra de Escuelas) de Occidente.
Consecuentemente, la deficiencia en la formación filosófica y teológica del sacerdote actual se manifiesta de forma inmediata y tangible en el púlpito, deteriorando la calidad y el propósito sagrado de la homilía. La misma, en su sentido original litúrgico, es la actualización y aplicación del misterio de la Palabra de Dios al tiempo presente, en tanto que exige una exégesis rigurosa, una comprensión profunda de la historia de la salvación (historia salutis) y una capacidad retórica para articular verdades complejas con claridad. Si el sacerdote carece de una base filosófica sólida- especialmente en metafísica, lógica y antropología- su capacidad para realizar la interpretación correcta se trunca. En este punto, debemos considerar que el Concilio Vaticano II, en la Constitución Dei Verbum, ya advertía sobre la necesidad de que la Sagrada Escritura sea leída e interpretada con la debida formación: “La sagrada Tradición y la Sagrada Escritura constituyen un solo depósito sagrado de la palabra de Dios […]. Los Padres de la Iglesia, cuya predicación es una exposición de la Palabra revelada, son un testigo permanente” (Concilio Vaticano II, 1965, n. 10). Así pues, un clero débilmente formado es totalmente incapaz de acceder a esta Tradición con profundidad crítica y los conocimientos históricos, filosóficos y teológicos necesarios.
El resultado de esta triste fragilidad es la sustitución del discurso teológico por el tópico banal, la anécdota moralizante superficial o la sociología de baja calidad. La homilía se convierte a menudo en una moralina simplificada o en una exhortación emotiva que evade la confrontación con las grandes preguntas de la fe. Este empobrecimiento no sólo es un problema retórico, sino que representa, fundamentalmente, una traición al sentido original de la Misa, la cual, como “fuente y cumbre” de la vida cristiana, se articula en dos mesas: la “mesa de la Palabra” (liturgia de la Palabra) y la “mesa del Pan” (liturgia Eucarística). Cuando la mesa de la Palabra se debilita por la predicación superficial, la conexión intelectual del fiel con el misterio eucarístico se atenúa. Así, la liturgia pierde su densidad intelectual y se reduce a un acto devocional privado o a una ceremonia social. Esta incapacidad de articular el Misterio en el lenguaje de la Razón condena al sacerdote a la ineficacia como mediador intelectual, haciendo que la Misa pierda su fuerza como evento pedagógico y sapiencial. Es imperativo, por tanto, que la formación clerical devuelva la primacía al rigor intelectual como condición sine qua non para la integridad litúrgica y la evangelización.
Aún hay más. La propia cúpula eclesiástica ha intentado diagnosticar esta patología, aunque la respuesta ha sido más retórica que materialmente transformadora. En la encíclica Fides et Ratio, San Juan Pablo II reivindicó la urgencia de la filosofía, advirtiendo que “la fe interviene para liberar a la razón de la presunción, tentación que fácilmente la asalta” (Juan Pablo II, 1998, n. 48). El pontífice no solo clamó por una revitalización filosófica, sino que alertó específicamente sobre su reducción a mera propedéutica teológica o a instrumental práctico, exigiendo un ámbito académico donde la filosofía conserve su “dimensión sapiencial” (Juan Pablo II, 1998, n. 83). Sin embargo, la noble reiteración magisterial de la importancia de la filosofía no ha sido acompañada de políticas académicas capaces de revertir la tendencia en seminarios y facultades teológicas. La tensión se define en la asimetría entre la intención y la capacidad efectiva de interlocución. La voluntad de diálogo proclamada en Gaudium et Spes (es el título de la única constitución pastoral del Concilio Vaticano II y trata sobre “la Iglesia en el mundo contemporáneo”) se ha traducido, en muchos casos, en una absorción acrítica de ideologías y modas, precisamente por la carencia de un armazón filosófico y teológico robusto que permita el discernimiento crítico y la oposición argumental.
El riesgo existencial es la autolimitación de la razón cristiana. Joseph Ratzinger, en su Discurso de Ratisbona, señaló el peligro de una razón que se autoexcluye de las grandes preguntas metafísicas. El Papa, teólogo magistral, advirtió que el intento moderno por restringir la razón “al mundo de las ‘certezas’ que se pueden obtener mediante la experimentación y la contrastación” (Benedicto XVI, 2006, n. 3) termina por empobrecerla, separándola del logos de la razón teológica, cuando la Iglesia renuncia a la metafísica o a la filosofía perenne como base de su formación, y sólo ofrece respuestas payasescas, emotivas, moralinas simplificadas o soluciones administrativas a problemas de índole profunda, se condena a la irrelevancia en los grandes debates que definen este siglo: bioética, inteligencia artificial, ecología integral, explotación humana, etcétera. El desfase no es sólo de contenido, sino de método y de lenguaje: la incapacidad actual de la curia o de los líderes para entrar en la analítica rigurosa y las epistemes especializadas del mundo actual erosiona drásticamente su autoridad intelectual hasta el punto de la caricatura.
Finalmente, la credibilidad epistémica de una institución depende intrínsecamente de su integridad moral. Cuando los escándalos sistemáticos socavan la autoridad espiritual de los pastores, la recepción de sus argumentos filosóficos o teológicos queda irreparablemente dañada. La atrofia intelectual y la crisis moral se retroalimentan en un círculo vicioso, catalizando el colapso de la autoridad en todos sus planos. Que quede claro, amigos míos, este ensayo no busca idealizar una edad de oro, sino remarcar la fractura crítica entre un pasado de producción intelectual eminente y un presente de superficialidad formativa mayoritaria.
La restauración del capital intelectual exige una visión audaz que valore la producción teórica, no como un apéndice subsidiario, sino como el corazón mismo de la misión evangelizadora, el medio para hacer inteligible la fe en un mundo que ha olvidado el sentido de la trascendencia. La cuestión fundamental reside en si es viable revertir la inercia institucional que ha priorizado la administración y el show sobre la metafísica, sin caer en un elitismo académico que la aleje de sus bases populares, y en cómo una Iglesia global, tentada por la inmediatez mediática, podría reconstruir el paciente y silencioso hábito de la lectio divina y la argumentación rigurosa, reintroduciendo el amor por el saber profundo. Lo más punzante es dilucidar si la Iglesia tiene la voluntad y el coraje de desmantelar la formación trivial y diletante que hoy sustenta la debilidad de su voz en el siglo XXI, o si prefiere la comodidad de la irrelevancia al rigor de la verdad. Si la respuesta a estos interrogantes es la pasividad continuada, sólo se puede anticipar la consolidación del declive epistémico de la razón cristiana y, con ello, la inevitable pérdida de la Iglesia como faro intelectual y moral.
Referencias Bibliográficas (APA 7)
Agustín, S. (1984). Sermones. (Vol. 1). Biblioteca de Autores Cristianos. (Obra original publicada c. 400 d.C.).
Aquino, T. de. (1888). Summa contra Gentiles: Libri Quattuor. Accedunt Tabulae. Ex Typographia Polyglotta S. C. de Propaganda Fide. (Obra original publicada c. 1259-1265).
Benedicto XVI. (2006, 12 de septiembre). Fe, razón y universidad: recuerdos y reflexiones. (Discurso de Ratisbona). Librería Editrice Vaticana.
Concilio Vaticano II. (1965). Constitución dogmática Dei Verbum sobre la divina Revelación. Librería Editrice Vaticana.
Concilio Vaticano II. (1965). Constitución pastoral Gaudium et Spes sobre la Iglesia en el mundo actual. Librería Editrice Vaticana.
Juan Pablo II. (1998, 14 de septiembre). Carta encíclica Fides et Ratio a los Obispos, a los sacerdotes y diáconos, a los religiosos y religiosas, y a todos los fieles sobre las relaciones entre fe y razón. Librería Editrice Vaticana.
Leclercq, J. (1961). El amor a las letras y el deseo de Dios: Introducción a los escritores monásticos medievales. Andrés Bello.
MacIntyre, A. (2007). After Virtue: A Study in Moral Theory (3.ª ed.). University of Notre Dame Press. (Obra original publicada en 1981).
Taylor, C. (2007). A Secular Age. The Belknap Press of Harvard University Press.
Lisandro Prieto Femenía
Docente. Escritor. Filósofo
San Juan – Argentina
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Ese Nayib Bukele si saaabeee !!! Por Dionisio De Jesús
La Ley Especial de” La Quincena 25”, parece el título de una serie de Netflix; pero no, es el primer acto de campaña del presidente salvadoreño Nayib Bukele, en busca de la repostulación para el periodo 2027-2033. Mejor no le podía salir. Ni un mitin multitudinario. Ni un llamado por la red a los que tiene acostumbrado a su militancia y país. No, aquí tuvo la atención de la audiencia y target más numeroso: el país entero, en un enero que, a la gente, “se lo estaba comiendo un tigre”, por ser el mes más cruel, no abril, como escribió T.S. Elliot, en su inmenso poema, “The Waste Land”.
Para los que no son del Pulgarcito América, ¿qué es la “Quincena 25”? ¿Qué grandes problemas existenciales pudo resolver esta mágica solución sacada de la chistera del Mago Nayib? Hagamos un poco de historia. Por ley de la República, el “Aguinaldo”, lo que en otros países (como en dominicana) se denomina “doble sueldo”, le fue entregado anticipadamente, del 20 de octubre al 20 de diciembre de 2025, evento inédito. Según reformas al Código de Trabajo, “se permite a los empleadores (públicos y privados) poder hacer uso del tiempo para conveniente, según sus provisiones de recursos en el cual sufragar esa responsabilidad con su personal”.
La gente, como siempre está en “olla”, hizo uso de esos recursos, por primera vez, en toda la historia de este país y como era de esperar, para diciembre, al entrar la Navidad, “la prángana”, es decir sin uno ya, fue más pronunciada, y como dicen Kinito Méndez y Johnny Ventura, en su famoso merengue navideño, ya no era posible que todos los empleados, y mucho menos, los más derrochadores pudieran tener y cantar:” linda, linda, linda Navidad…”.
Y pasó diciembre, y entró enero con su carga de incertidumbre por ser un mes nuevo, el primer mes del año que empieza y cuando se dio el emolumento, estaba casi entero. Y con enero, llega el compromiso de preparar “los cipotes” (los niños) para la continuidad del periodo escolar que termina a finales de octubre. Entonces entra en acción el Super Nayib y les trae una solución que se recordará mientras no llegue otro mandatario y derogue ese decreto gubernamental. Lo que dudo mucho, pues habrá que esperar demasiado tiempo para que esto pueda pasar.
Como dije, “La Ley Especial de la Quincena 25”, es una nueva forma de darle un extra a los empleados de gobierno, pero que en el decreto se dejaba abierta la posibilidad de que el sector privado hiciera también. Y ni corto ni perezosos, todos se pusieron donde “el capitán lo vea” y anunciaron que se adherían a la medida gubernamental… y san, llegó ese “pistillo”, es decir, los chelitos, en buen dominicano en un enero que no se esperaba, como por arte de magia. Todo empleado que trabaja en el Estado y sector privado recibió la mitad de su sueldo (no préstamos) con un tope de salarios estipulado de hasta $1,500.00 por empelados. Un milagro, un milagro, gritaban muchos, reafirmando que Dios sí existe, aunque ahora tenga su símil en Nayib Bukele, el que más sabe.
Hay que dejar claro, que esta figura monetaria, si se puede nombrar así, existe desde hace muchos problemas resueltos, en Guatemala. Allá se le denomina: “el sueldo 14”, cumpliendo el mismo cometido y se da también en enero de cada año, ya instaurado por decreto del Ejecutivo y el Congreso.
Según el presidente de El Salvador, “El Gobierno prevé que esta medida no solo aliviará las finanzas de los hogares, sino que también tendrá un efecto multiplicador en la economía, especialmente en el comercio, el sector informal y los pequeños negocios,” reafirmó.
“Muchos de los beneficiarios directos de “la Quincena 25” comprarán en sus negocios, convirtiendo un mes económicamente lento en uno de los mejores”, indicó Bukele.
Y tiene mucho, o plena verdad al expresar estos juicios, porque fíjese: las navidades salvadoreñas de este año, tuvieron un poco deprimidas, ya que con la entrega anticipada de los “aguinaldos”, en todos los sectores de la economía, público y privado, la gente hizo fiesta, también, anticipadas, y si lo querían, sus dineritos, para algo especial como mejoras del hogar, pagar deudas, darse un gustito de un viaje, o lo que sea, al ser anticipado y no tener muchos hábitos de ahorros los dilapidaron, “se lo comieron con guineítos”, se lo bebieron, los más alegres, y diciembre llegó y no se pudieron cumplir los sueños de un año entero que siempre anotamos hacer con esos “molongos” que esperamos recibir en el mes más esperado.
70.2 millones de dólares dispuso solo el gobierno nacional para poder honrar el compromiso asumido en esa “Ley Especial Quincena 25” de la República, que esta vez, fue voluntaria en el sector privado, pero que para el 2027 se convertirá en obligatorio su cumplimiento en todas las empresas: las grandes, mediana, pequeña y micro que hacen vida económica en el país. Del sector privado no sabemos cuánto tuvieron las empresas que erogar, pero como quiera que sea, hubo dinero, mucho dinero que entró a la economía y la dinamizó en un mes que se caracteriza por su rigidez y la falta de circulante en los comercios y todos los sectores que dinamizan el día a día de economía y los sectores que actúan para que se de este milagro que llamamos intercambio de bienes y servicios.
Se lo voy a contar, mi testimonio: a mí me tocó llegar, el viernes 15 de enero a Walmart de la Colonia Escalón, no para disfrutar del aguinaldo de enero, noooo, pues no soy tan suertudo como para trabajar en el tren gubernamental… no lo van a creer, no se podía caminar, cuánta gente, con sus niños, los abuelitos, toda la familia comprando los útiles escolares que seguro no sabían cómo iban a solventar esa obligación familiar de proveer los materiales del segundo ciclo del año lectivo. Pero ahí estaban felices, resolviendo con ese “pisto” fresquecito, que nunca pensaron les iba a llegar. Y el sábado me di una vueltecita por el Price Smart Santa Elena a resolver algo de compra familiar y, oh sorpresa, ¡¡¡estaba lleno!!!, topado como si la Navidad se celebrara en enero. La clase media y media alta, también había recibido sus emolumentos de sus empleos en el sector privado. Los patronos, no podían recular, pagaron a tiempo y de manera expresa.
Pero como en el capitalismo, no tan salvaje como dicen alguno, la economía es circular: lo que va, viene, y lo que te pagan otra vez a los mismos, le termina por llegar, reciclar. Solo te sirve para alegrar por un momento. Esa ley de la economía se cumplía cabalmente y llegado el lunes, ya nadie tenía ni “el clavito de la suerte”: todo había vuelto a los mismos de siempre, el comercio, jajajajaj, los que dictan las reglas del juego. “Pisto dado, pisto gastado”. Así de patética es la ley de la oferta y la demanda en este tiempo.
Algunos economistas en sus análisis del evento han escrito, que lo efectuado es “incoherente” pues el gobierno teniendo problemas fiscales y habiendo recortado empleos adquiera más gasto corriente. Y van más lejos, expresan, que esto rompe con los acuerdos pactados con los ajustes del FMI, por lo que tarde o temprano se verán los resultados negativos respecto de poner un freno al gasto. Y más: cuando el gobierno ha empezado una embestida con despidos de una gran cantidad de servidores públicos de las diferentes carteras.
“El gobierno no tiene dinero. Hay que ser claros, el gobierno tiene un problema fiscal, y está tratando de salir de un gran problema de deuda. De hecho, el acuerdo con el FMI es para hacer ajustes para mejorar los ingresos y recortar gastos,” ha dicho el economista Rafael Lemus.
Pero como sea, el mago Nayib sacó de su chistera una carta bajo la manga, que de seguro se va a hablar por mucho tiempo. Pudo resolver en tiempo real un problema a los salvadoreños, los de a pie y los que no estaban tan endeudados: traer la Navidad en enero. Y es mucho ingenio. Y con eso, da el primer golpe de una carrera política de cara al certamen presidencial del 28 de febrero de 2027, carrera que de seguro lleva el carril de adentro. En la última encuesta del Ludop de la UCA, (Universidad José Simeón Canas) dada a conocer a principio de la semana pasada en el periódico La Prensa Gráfica, Bukele obtiene nota de 8.39% de aceptación de la población salvadoreña. No hay que escribir más nada. El que venga atrás que arreé. ¡Y quién le gana fanático!! ¡¡¡Ese Nayib Bukele si sabeeeee!!!
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Dionisio De Jesús
Diplomático, poeta
dionisiodejesus@gmail.com
Dionisio de Jesús. Poeta, diplomático, mercadólogo y especialista en comunicación política. Estudió educación, mención filosofía y letras en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Realizó estudios de Postgrado en Mercadeo en la Universidad Católica Santo Domingo (UCSD), donde impartió docencia; obtuvo Maestría en Mercadeo, Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, (PUCMM), donde también fue docente y terminó una especialización en Comunicación Corporativa (publicidad de imagen y relaciones públicas) en España, Young & Rubicam, Madrid, España, homologada por la Universidad Complutense. Diplomado en Diplomacia Cultural, auspiciado por la Cancillería de Costa Rica, la Cancillería de El Salvador y la Embajada de la República Dominicana en Costa Rica. Cursó una Especialización en Negociación y Diplomacia Climática, Instituto de Educación Superior en Formación Diplomática y Consular, INESDYC, Cancillería de la República Dominicana. Taller-Diplomado: “Conociendo la Institucionalidad del SICA”, impartido por el Instituto Centroamericano de Administración Pública-ICAP, la Embajada Dominicana en Costa Rica. Diplomado y Especialización sobre el Sistema de la Integración Centroamericana, Niveles I y II, auspiciado por la Cancillería de El Salvador, Sistema de la Integración Centroamericana, SICA, Vicepresidencia de El Salvador y la Fundación Alemana, Hanns Seidel Stiftung., pendiente presentación trabajo final para optar por el grado de Maestría. Ha publicado 12 libros de poemas; sus textos han sido antologados en más de 15 antologías en República Dominicana y el extranjero. Laboró como Director Creativo en las más grandes y prestigiosas agencias de publicidad de su país, entre los años de 1987-2004. Ha sido profesor de marketing, publicidad y comunicación en universidades de República Dominicana y El Salvador. Ha sido consultor de campañas políticas en su país, El Salvador, Nicaragua, Guatemala y Honduras, entre los años 2000-2025. Produce desde El Salvador, el Podcast:” Bitácora Centroamericana y Caribeña”, cada lunes a las 7:00 PM, hora de El Salvador, trasmitido por YouTube y Facebook a través de la plataforma Cronio TV.
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LA PAZ ANTES DE LA PAZ Por: Yossi Abadi
La incorporación de El Salvador al Board of Peace impulsado por el presidente Donald Trump ocurre en un momento particular: cuando la palabra “paz” se repite con urgencia, pero con poca eficacia. Se la invoca en declaraciones solemnes, se la persigue en mediaciones interminables, se la reclama en llamados constantes al alto al fuego. Mucha intención. Poco orden. Esa saturación obliga a replantear una pregunta que el mundo suele evitar: ¿qué significa realmente hablar de paz? No por mala fe, sino porque se ha confundido el objetivo con el camino.
El Board of Peace surge precisamente desde esa frustración. No como un organismo decorativo, sino como un intento de entender por qué tantos procesos de paz fracasan incluso antes de comenzar. Y es ahí donde la experiencia de El Salvador adquiere relevancia: no llega a esa mesa como alumno ni como observador. Llega como caso. Como ejemplo de que, a veces, la paz no empieza con un acuerdo, sino con una decisión.
Durante años, gran parte del mundo asumió que la paz es el punto de partida. Que primero se dialoga, luego se ordena. Que el consenso genera autoridad. El Salvador recorrió el camino inverso. Entendió que sin un Estado que ejerza control efectivo sobre su territorio,
la paz no es una promesa: es una ficción administrativa.
Lo que cambió en El Salvador no fue solo una política de seguridad. Fue la secuencia. Primero orden. Primero presencia estatal. Primero reglas claras. Solo después, normalidad. La paz no llegó como resultado de una negociación; llegó como consecuencia de que el miedo dejó de administrar la vida cotidiana.
Ese aprendizaje tiene valor directo para regiones atrapadas en conflictos prolongados. En muchos de esos escenarios, el problema no ha sido la ausencia de iniciativas de paz, sino la ausencia de una autoridad capaz de sostenerlas. Vacíos de poder que son rápidamente ocupados por actores no estatales, milicias, organizaciones criminales o estructuras terroristas que convierten la violencia en sistema mientras el Estado negocia desde la debilidad.
El Salvador no ofrece soluciones mágicas ni recetas universales. Lo que aporta al Board of Peace es algo más incómodo y, precisamente por eso, más útil: la certeza de que la paz no puede construirse sobre un vacío de poder. Que antes del diálogo debe existir control. Que
antes de la reconciliación deben existir límites. Y que sin Estado, no hay proceso que aguante.
En un mundo donde el crimen, el extremismo y el terrorismo aprendieron a usar el lenguaje del derecho como escudo, El Salvador recuerda una verdad básica que muchos sistemas han preferido olvidar: la paz no se defiende con comunicados, sino con presencia. No se sostiene
con intenciones, sino con autoridad. No se proclama; se ejerce.
Por eso su presencia en el Board of Peace tiene tanto sentido. No para enseñar cómo se firma la paz, sino para recordar algo más elemental y más difícil: que la paz duradera no empieza con palabras, sino cuando el Estado vuelve a llegar a tiempo.
Y cuando ese silencio llega -cuando es real- dice más que cualquier declaración

Cónsul Honorario de El Salvador en Israel
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Costa Rica: A menos de 7 días de sus elecciones generales Por Dionisio De Jesús
“La Suiza de América” no está en su mejor momento, institucionalmente hablando, su economía y también con un creciente nivel de inseguridad, el más alto que se recuerde en su vida institucional. En estas elecciones se ventila todo eso y mucho más.
A menos de 7 días para la celebración de las elecciones generales del 1 de febrero 2026, Costa Rica y su clase política está en medio de la turbulencia producto de estos certámenes cargados de mucha adrenalina y demasiados intereses, como es en toda campaña política en donde están en juego demasiados intereses internos y foráneos.
Y no es para menos. “La Suiza de América” no está en su mejor momento, institucionalmente hablando, su economía y también con un creciente nivel de inseguridad, el más alto que se recuerde en su vida institucional. En estas elecciones se ventila todo eso y mucho más: está en veremos la continuidad de un modelo de Estado de Bienestar del que habían disfrutado “los ticos” por décadas y que podría empezar a derrumbarse estrepitosamente.
Como siempre, en cada certamen electoral, hasta el gato aspira a ser presidente; en el organismo electoral hay 20 candidatos inscritos, de estos, cinco son mujeres y tres ya aspiraron con anterioridad a la primera magistratura de la nación. También hay que decir, como dato curioso que otra vez, hay más de cinco aspirantes que pertenecen a sectas evangélicas, iglesias que tienen mucho poder de persuasión en la población costarricense, ya en las últimas elecciones, los evangélicos inclinaron la balanza a la hora de ejercer el sufragio y contar los votos.
Otra vez compite, el líder religioso Fabricio Alvarado, aparece en segundo lugar con un 15 % de intención de voto, según la encuesta última de la firma Cid Gallup. Pero hay más, mucho más de esta claque religiosa que se ha enquistado en la política del país centroamericano: por ejemplo, este mismo precandidato fue denunciado en octubre pasado por Alicia Castillo, una mujer que ahora tiene 32 años, aduciendo que el diputado y candidato presidencial del partido Nueva República, cometió un abuso sexual en su contra cuando tenía 13 años. Por supuesto este dijo que se debe a una campaña sucia y un montaje.
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Así las cosas, Laura Fernández, candidata seguidora del mandatario Rodrigo Chaves, encabeza una reciente encuesta con una intención de voto del 40%, lo que para muchos analistas es demasiado, teniendo en cuanta que las elecciones de ese país, por tener tantos aspirantes, se fragmenta mucho el voto y nunca se define en la primera vuelta pues se necesita alrededor del 40% de los votos válidos, según la Constitución de país; y si no se logra el porcentaje, entonces hay que ir al bailoteo de una segunda vuelta con los amarres y acuerdos para poder llegar a la cantidad de votos requeridos por el Consejo Electoral, y gana el candidato que saque un voto más arriba de su contrincante, ya que siempre es entre dos aspirantes, pues los acuerdos políticos casi siempre terminan en estos amarres.
Aproximadamente el 73% de los cinco millones de costarricenses tienen derecho a voto. Pero veamos quienes están en la primera línea para poder alzarse con el poder en el país que es “pura vida”. Como dijimos, la candidata del oficialismo Laura Fernández está liderando las intenciones del voto, con alrededor de un 40%, muy alto el porcentaje, según algunos análisis del mapa electoral. Le sigue el cuestionado pastor y líder religioso, Fabricio Alvarado con un 15%, seguido por el exministro de Salud Álvaro Ramos, con 8 %.
Otros nombres que figuran en la encuesta son Natalia Díaz (5 %), Claudia Dobles (5 %), Ariel Robles (4 %), Luis Amador (2 %), Eliécer Feinzaig (2 %), Fernando Zamora (1 %), Juan Carlos Hidalgo (1 %) y José Aguilar (1 %).
Todos estos están en contienda, y como entenderán, un pedacito del pastel electoral tendrá y con ellos tendrá que sentarse a negociar el que quede mejor parado en la primera vuelta electoral, que, de validarse las encuestas, será la exministra Laura Fernández, quien es la ungida por el presidente Rodrigo Chaves.
Según el referente de la misma encuesta, un 57 % de los costarricenses considera que es “muy probable” que participe en los comicios de febrero de 2026, lo que sugiere un nivel de motivación electoral comparable con la primera vuelta de 2022, cuando votó el 59,97 % del padrón.
Hoy a cinco días, cuando estoy escribiendo estas notas, otra encuesta, la del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica (UCR) sitúa a la candidata oficialista Laura Fernández, del Partido Pueblo Soberano (PPSO), en el primer lugar de la carrera electoral, con el mismo 40%. El estudio confirma, además, que un 32 % del electorado permanece indeciso. “El caudal oficialista no se ha estancado pese a las críticas al Gobierno, sino que ha logrado atraer a sectores que hasta hace pocas semanas no tenían una decisión tomada”, señala el análisis del CIEP.
¿Cuáles son los temas que más han sido tocado en esta campaña electoral que llega a su término? El tema migratorio oscila entre mano dura y enfoque humanitario en campaña electoral de Costa Rica
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“Seguridad, regularización o derechos humanos dividen a los candidatos que lideran la intención de voto, con la propuesta oficialista apostando por endurecer el control migratorio”, ha identificado la encuesta de la Universidad de Costa Rica.
“La migración se ha instalado como uno de los temas más sensibles y menos divulgado de la campaña presidencial costarricense, con propuestas que van desde el endurecimiento de los controles y la criminalización del ingreso irregular hasta la regularización administrativa y un enfoque centrado en los derechos humanos”, son parte de las conclusiones del referido estudio.
Con voto en firme, no intención de voto, esta Laura Fernández con alrededor de un 30%, le siguen Álvaro Ramos, del Partido Liberación Nacional (PLN), con un 8 %, y Ariel Robles, del Frente Amplio, con un 5 %. Con estos habrá que sentarse a negociar parte de la poesía del poder.
La candidata del gobierno en su plan aboga por el giro más duro en materia migratoria, siguiendo la política inicial de la administración Chaves, a tal punto que estuvo a punto de suceder una controversia con El Salvador, pues sin proponérselo en presidente Nayib Bukele se vio envuelto en los chismes de la campaña interna costarricense al ser cuestionada su visita a ese país en días pasados, donde fue invitado por su homólogo Rodrigo Chaves a dar el primer picazo para la construcción de la cárcel de máxima seguridad en aquel país, la oposición puso una moción de censura en la Asamblea nacional y pedían muchos que no se le dejara entrar porque podría ser intromisión en los asuntos de país, a pocos días de la votación, ya que también se dijo que El Salvador, podría estar financiando la candidata oficial, finalmente fue subsanado el impasse y Bukele llegó en visita oficial a Costa Rica.
El plan de la candidata Fernández, concibe la migración como un asunto de seguridad nacional y control fronterizo, con un fuerte énfasis en el uso de tecnología, el aumento de la vigilancia y el fortalecimiento de la Policía Profesional de Migración para el control de esta.
El enfoque oficialista apuesta por la disuasión y la “cero tolerancia”, una narrativa que organizaciones sociales y sectores académicos califican como “criminalización de la migración” La mayoría de los candidatos presidenciales de Costa Rica ha evadido el tema de la migración, pero algunos mensajes oscilan entre un control más estricto y una regularización más humanitaria.
El candidato del PLN, Alvaro Ramos, plantea que el principal problema es un sistema migratorio colapsado por la burocracia y los atrasos administrativos, más que la migración en sí misma.
Su plan incluye una amnistía migratoria para regularizar a miles de personas extranjeras que ya viven y trabajan en el país, así como la resolución de más de 15.000 expedientes pendientes.
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Mientras el oficialismo apuesta por el control y la vigilancia, el PLN propone regularizar y ordenar, y el Frente Amplio plantea integrar y humanizar.
Con casi la mitad del electorado aún indeciso, la migración emerge como uno de los temas que podría inclinar la balanza electoral y definir el rumbo político de Costa Rica en los próximos años.
Ahora, “al echarse las palomas”, se ha creado un frente de rechazo a la candidata del gobierno. La recta final de la campaña presidencial en Costa Rica ha activado un inusual alineamiento de figuras políticas de peso, luego de que el expresidente José María Figueres rompiera su silencio para convocar a la militancia del Partido Liberación Nacional (PLN) a cerrar filas en torno a la candidatura de Álvaro Ramos. El candidato liberacionista actualmente es el segundo en intención de voto, aunque muy por detrás de la oficialista Laura Fernández. El llamado de Figueres fue interpretado por analistas como un respaldo implícito a Ramos, quien registra un 8 % de apoyo
A esta dinámica se han sumado otros expresidentes como Laura Chinchilla, Carlos Alvarado y Luis Guillermo Solís. Ellos, desde distintos espacios, han instado a la ciudadanía a participar activamente en las elecciones y a votar en contra del oficialismo, representado por Fernández, candidata del Partido Pueblo Soberano (PPSO) y cercana al presidente Rodrigo Chaves.
Pero, y qué piensan los candidatos de seguir en el PARLACEN, de darle más institucionalidad al SICA, pues en esto momentos el Sistema de la Integración Centroamericana, apenas si funciona, ya que pasa por sus momentos de menos relevancia como alianza común con los países del Istmo y la República Dominicana, sin un Secretario General desde el 2023; no hay forma de ponerse de acuerdo por la tozudez de un Daniel Ortega que hace que cese su Secretario General y quiere que por capricho se elija otro u otra de su mismo país y gobierno. Y el PARLACEN, si Costa Rica ha amenazado de salirse de un organismo que dicen es inoperante y que solo es para mantener una burocracia de políticos sin ningún sentido, ya que este organismo no es vinculante en sus deliberaciones.
Estas elecciones costarricenses tendrán que definir mucho en torno al declive de su educación, del por qué las grandes empresas otrora veían ese país como el espacio único de las Américas para crear cadenas de valor y expandirse, hoy están saliendo e instalándose en otros lugares, por ejemplo, República Dominicana, también los candidatos no han abordado el problema de que ya ese país no es el Hub logístico que fue años recientes y El Salvador, “le está comiendo los caramelos”. El turismo, aunque sigue siendo su “gallina de los huevos de oro”, por sus playas y su gente, pero está en un reflujo producto de lo que se le está viniendo encima: la violencia y la inseguridad galopante de un país que otrora era el más seguro de todo el Istmo.
Esos temas no se han tocado en esta campaña electoral que el 1 de febrero, de seguir las tendencias y cumplirse todos los pronósticos, una mujer otra vez, llamada Laura, llegará a ocupar la presidencia de ese hermoso país. Porque ya otra Laura ocupó ese mismo lugar: Laura Chinchilla. Y como dato para cerrar estas notas, mientras una nueva mujer llegar al poder en estas tierras infestadas de machismo y negación del poder de la mujer y su gran desempeño en la vida cotidiana y en todos los estamentos de la vida, por un partido de derecha moderada; la otra desciende del mismo, pero salida de Casa Presidencial de lo que fue en Honduras el partido más votado en toda su historia: el partido Libre y Xiomara Castro salen sin retorno a la vista y con la más baja cantidad de votos y popularidad que partido de izquierda alguno haya salido de la primera magistratura. Algo malo habrán hecho para recibir tan terrible castigo.

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Dionisio De Jesús
Diplomático, poeta
dionisiodejesus@gmail.com
Dionisio de Jesús. Poeta, diplomático, mercadólogo y especialista en comunicación política. Estudió educación, mención filosofía y letras en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Realizó estudios de Postgrado en Mercadeo en la Universidad Católica Santo Domingo (UCSD), donde impartió docencia; obtuvo Maestría en Mercadeo, Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, (PUCMM), donde también fue docente y terminó una especialización en Comunicación Corporativa (publicidad de imagen y relaciones públicas) en España, Young & Rubicam, Madrid, España, homologada por la Universidad Complutense. Diplomado en Diplomacia Cultural, auspiciado por la Cancillería de Costa Rica, la Cancillería de El Salvador y la Embajada de la República Dominicana en Costa Rica. Cursó una Especialización en Negociación y Diplomacia Climática, Instituto de Educación Superior en Formación Diplomática y Consular, INESDYC, Cancillería de la República Dominicana. Taller-Diplomado: “Conociendo la Institucionalidad del SICA”, impartido por el Instituto Centroamericano de Administración Pública-ICAP, la Embajada Dominicana en Costa Rica. Diplomado y Especialización sobre el Sistema de la Integración Centroamericana, Niveles I y II, auspiciado por la Cancillería de El Salvador, Sistema de la Integración Centroamericana, SICA, Vicepresidencia de El Salvador y la Fundación Alemana, Hanns Seidel Stiftung., pendiente presentación trabajo final para optar por el grado de Maestría. Ha publicado 12 libros de poemas; sus textos han sido antologados en más de 15 antologías en República Dominicana y el extranjero. Laboró como Director Creativo en las más grandes y prestigiosas agencias de publicidad de su país, entre los años de 1987-2004. Ha sido profesor de marketing, publicidad y comunicación en universidades de República Dominicana y El Salvador. Ha sido consultor de campañas políticas en su país, El Salvador, Nicaragua, Guatemala y Honduras, entre los años 2000-2025. Produce desde El Salvador, el Podcast:” Bitácora Centroamericana y Caribeña”, cada lunes a las 7:00 PM, hora de El Salvador, trasmitido por YouTube y Facebook a través de la plataforma Cronio TV.


