La empresa 4D BIOS utiliza sistemas automatizados para cultivar hortalizas, fresas y plantas medicinales en ambientes controlados, una alternativa tecnológica que busca optimizar la producción agrícola y reducir la dependencia de las condiciones climáticas.
En China, empresas como 4D BIOS desarrollan instalaciones de agricultura inteligente que combinan automatización, iluminación especializada y control ambiental para producir alimentos durante todo el año, sin depender directamente de las condiciones climáticas externas.
En estas fábricas de plantas, los cultivos crecen en espacios cerrados donde se regulan factores como la temperatura, la humedad, la iluminación y el suministro de nutrientes. Este sistema permite adaptar las condiciones a las necesidades de cada especie y aprovechar mejor la superficie disponible mediante estructuras de cultivo vertical.
Durante un recorrido por las instalaciones de la empresa en Hangzhou, se conocieron las aplicaciones de esta tecnología en la producción de lechugas, espinacas, rúcula, col rizada y otras hortalizas, así como en el cultivo de fresas y plantas utilizadas en la medicina tradicional china.
Uno de los principales componentes de este modelo es la iluminación artificial. A través de sistemas especializados, es posible ajustar el espectro y la intensidad de la luz según la etapa de crecimiento de cada planta. Además, los sistemas de circulación de agua suministran los nutrientes necesarios para su desarrollo.
La empresa explicó que el control de estas variables permite mantener condiciones estables y programar las cosechas sin depender exclusivamente de las temporadas agrícolas convencionales.
Agricultura vertical permite aumentar las cosechas en espacios reducidos
La agricultura vertical distribuye los cultivos en varios niveles para aprovechar mejor el espacio disponible. Según los datos presentados por 4D BIOS, este método puede multiplicar entre 50 y 100 veces la producción por unidad de superficie, dependiendo del cultivo y de las condiciones de operación.
La compañía también indicó que una lechuga puede producirse hasta 26 veces al año en estas instalaciones, frente a unas cuatro cosechas anuales en condiciones tradicionales.
El ambiente controlado facilita, además, el cultivo de fresas rojas y blancas fuera de las temporadas habituales. Las instalaciones cuentan con sistemas para seleccionar los frutos según sus características de calidad y apariencia, lo que contribuye a organizar la producción destinada al mercado.
Según la información proporcionada, la empresa comercializa fresas en mercados asiáticos y en países vinculados a las rutas comerciales de la Franja y la Ruta.
Otra aplicación de esta tecnología es el cultivo de plantas medicinales, cuyas necesidades específicas de temperatura, humedad y otros factores ambientales pueden regularse mediante sistemas automatizados.
Sistemas buscan reducir el consumo de agua y fertilizantes
Además de incrementar la capacidad productiva, estas tecnologías buscan optimizar el uso de los recursos. De acuerdo con las cifras compartidas por 4D BIOS, los sistemas de recirculación pueden reducir hasta un 95 % el consumo de agua, mientras que el manejo de los nutrientes puede disminuir hasta un 90 % el uso de fertilizantes.
La compañía también señaló que la automatización puede reducir entre un 30 % y un 50 % el ciclo de cultivo, así como disminuir hasta un 70 % los costos de mano de obra.
Estas cifras corresponden a los resultados expuestos por la empresa y pueden variar según la especie cultivada, la tecnología utilizada y las condiciones de producción.
Sin embargo, la producción en ambientes cerrados requiere electricidad para mantener la iluminación artificial y regular las condiciones ambientales, por lo que el consumo energético constituye uno de los principales desafíos económicos de estas instalaciones.
En una de sus presentaciones, 4D BIOS señaló que la energía representa el 50 % de los costos operativos considerados. La mano de obra equivale al 20 %, la depreciación de los equipos al 15 % y otros gastos al 15 % restante.
Como respuesta a estos costos, la empresa propone mejorar la eficiencia de las luces LED, aprovechar las tarifas eléctricas fuera de las horas de mayor demanda e incorporar fuentes de energía renovable, como la solar fotovoltaica.
La viabilidad de estas instalaciones depende, por tanto, no solo de su productividad, sino también del costo de la electricidad, la inversión inicial y la demanda comercial de cada cultivo.
Tecnología de bajo carbono también se aplica a la industria del té
Las propuestas de tecnología de bajo carbono también abarcan la industria del té. Entre las acciones planteadas figuran el desarrollo de variedades de alto rendimiento que requieren menos nutrientes, la reducción de insumos químicos, la modernización de los equipos de procesamiento y la disminución de los materiales de embalaje.
La empresa también expuso iniciativas para establecer estándares de calidad, sistemas de certificación y centros demostrativos que permitan promover prácticas de producción más sostenibles.
Estas soluciones buscan extender la innovación más allá del cultivo e incluir otras etapas de la cadena productiva, desde el procesamiento hasta el almacenamiento y el transporte.
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