Un informe sobre la muerte de la niña Lyhanna, presuntamente violada y asesinada en Francia por un hombre que contaba con denuncias previas por pederastia, concluyó que existió una “sucesión de errores” y reveló “una verdad de extrema gravedad”, aseguró este lunes el primer ministro, Sébastien Lecornu.
El cadáver de Lyhanna fue hallado el pasado 4 de junio en un silo agrícola cercano a Fleurance, en el suroeste de Francia, después de permanecer desaparecida durante casi una semana. Los investigadores detuvieron rápidamente a Jérôme Barella, de 41 años y padre de una amiga de la menor.
La conmoción por el caso aumentó cuando se conoció que Barella tenía denuncias previas en su contra, aunque no registraba ninguna condena. Al momento de su detención, la fiscalía ya investigaba una denuncia presentada nueve meses antes por una niña llamada Rosa, sin que el sospechoso hubiera sido detenido o interrogado.
Según el informe de la inspección, publicado este lunes en línea, la madre de Rosa, de 10 años, llevó a la menor a un hospital de Toulouse el 18 de agosto de 2025, luego de que la niña revelara presuntas violaciones cometidas por su padrastro, mencionando “medio centenar” de agresiones.
Tras las primeras investigaciones, el expediente fue trasladado de la fiscalía de Toulouse a la de Auch, una zona rural del suroeste francés donde residía el principal sospechoso y donde presuntamente ocurrieron los hechos. Sin embargo, el caso fue remitido sin señalar su carácter urgente.
Una vez recibido en Auch, el expediente no fue tramitado como un procedimiento prioritario, pese al perfil del sospechoso, explicó el jefe de la Inspección General de Justicia (IGJ), Stéphane Nöel. El informe señala además que la madre de Rosa no volvió a ser interrogada hasta el 14 de febrero y que posteriormente no se realizaron nuevas diligencias investigativas.
“El documento establece una verdad de extrema gravedad: la cadena de protección falló”, escribió Lecornu en la red social X. El primer ministro afirmó que, aunque las primeras actuaciones fueron tratadas de manera eficaz, el resto del procedimiento estuvo marcado por una sucesión de errores.
El caso ha generado una ola de críticas y protestas en Francia respecto a los mecanismos de protección de menores.
Lecornu rechazó que haya existido una falta de recursos en este caso y reiteró su intención de modificar la legislación para permitir condenas de cadena perpetua contra los “violadores en serie de niños”.
Por su parte, el ministro de Justicia, Gérald Darmanin, quien descartó presentar su dimisión, había advertido previamente que propondría sanciones contra magistrados si se confirmaban errores profesionales en la gestión del caso.
Además, Darmanin ordenó revisar antes del 14 de julio las 70,000 denuncias vigentes por agresiones sexuales contra menores. De acuerdo con una fuente gubernamental, esta medida ya ha permitido la detención de 134 personas.
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