Cientos de personas permanecían este martes en refugios tras ser evacuadas de sus comunidades ubicadas en las faldas del volcán de Fuego, situado a 35 kilómetros de la capital de Guatemala, luego de una potente erupción de lava registrada el lunes que llevó al país a declarar la alerta de «peligro», el segundo nivel más alto.
El volcán de Fuego, considerado el más activo de Centroamérica, entró en fase eruptiva durante la mañana del lunes. Sin embargo, la actividad se intensificó por la noche con la expulsión de material incandescente y la formación de grandes columnas de gases y ceniza.
En las aldeas cercanas aún se desconoce el número total de personas evacuadas.
«Desde la mañana amaneció activo. Ya en la noche dieron la voz de alerta que había que evacuar», relató a la AFP Alejandro García, de 68 años, habitante del caserío Santo Domingo El Porvenir.
El residente explicó que la población decidió abandonar sus viviendas por temor al observar el descenso de lava por las laderas del volcán y recordó la erupción ocurrida el 3 de junio de 2018, que destruyó una comunidad, dejó 215 fallecidos y una cifra similar de personas desaparecidas.
Como parte de la atención a los afectados, se instalaron camas improvisadas en el salón de San Juan Alotenango, donde permanecen familias a la espera de que disminuya la actividad volcánica. Muchos evacuados salieron de sus hogares únicamente con ropa y algunos alimentos.
Asimismo, decenas de familias, muchas de ellas con niños, fueron trasladadas a refugios en el municipio de Escuintla, informaron las autoridades locales.
La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) declaró la noche del lunes la alerta anaranjada a nivel nacional, previa a la alerta roja de emergencia, con el objetivo de que las instituciones estatales se preparen ante una eventual intensificación de la emergencia.
Persisten los riesgos
El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) informó este martes que la actividad eruptiva acumulaba ya 23 horas desde su inicio y reiteró que persiste el riesgo de deslaves de material ardiente en los flancos sur del volcán.
Ante la situación, el Ministerio de Educación suspendió las clases presenciales hasta nuevo aviso en comunidades de tres municipios cercanos al coloso.
Por su parte, la Policía de Tránsito mantiene cerrada una carretera que rodea el volcán y conecta la costa sur con la ciudad colonial de Antigua, uno de los principales destinos turísticos del país.
Los especialistas del Insivumeh detallaron que la erupción genera una fuente de lava que alcanza entre 200 y 300 metros de altura sobre el cráter y que la columna de ceniza puede superar los 7,000 metros de altura.
Además, advirtieron que la ceniza se dispersa entre los 5,000 y 6,000 metros de altura y puede desplazarse hasta 130 kilómetros hacia el oeste, alcanzando incluso las costas del Pacífico.
Las autoridades recomendaron tomar precauciones con el tráfico aéreo, aunque hasta el momento las operaciones del aeropuerto internacional de Ciudad de Guatemala no han sido afectadas.
Las fases eruptivas más recientes del volcán de Fuego ocurrieron en febrero de este año y en junio de 2025, cuando unas 800 personas fueron evacuadas.
En 1932, una erupción del volcán expulsó cenizas que alcanzaron territorio de El Salvador, ubicado a 125 kilómetros de distancia, y Honduras, a 175 kilómetros.
El volcán de Fuego, con una altura de 3,763 metros sobre el nivel del mar, se encuentra a 65 kilómetros por carretera de la capital guatemalteca, entre los departamentos de Escuintla, Chimaltenango y Sacatepéquez. Es uno de los tres volcanes activos de Guatemala, junto con el Pacaya y el Santiaguito.
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