La apertura de los mercados internacionales mostró un comportamiento negativo, reflejando la creciente incertidumbre por el conflicto en Medio Oriente y la falta de avances diplomáticos entre Estados Unidos e Irán.
En México, el principal indicador bursátil, el S&P/BMV IPC, registró una caída del 0.97%, ubicándose en 67,528 puntos, en medio de una menor disposición al riesgo por parte de los inversionistas.
El alza en los precios del petróleo, que nuevamente superó los $100 por barril, ha sido uno de los factores clave detrás de este comportamiento, ya que incrementa las preocupaciones sobre presiones inflacionarias a nivel global.
En el mercado cambiario, el peso mexicano mostró debilidad frente al dólar, cotizando entre 17.76 y 17.86 unidades, posicionándose entre las monedas emergentes con mayores pérdidas.
El índice DXY se ubicó cerca de los 99.93 puntos, alcanzando máximos de los últimos tres días.
Asimismo, los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos registraron incrementos en toda su curva, reflejando expectativas de una inflación más alta derivada del encarecimiento de la energía.
Por su parte, la OCDE advirtió que el actual contexto podría provocar un freno en el crecimiento económico global, acompañado de un repunte inflacionario, lo que añade presión a los mercados.
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