Los colombianos acudieron este domingo a las urnas para elegir al nuevo presidente del país en una segunda vuelta electoral entre el abogado ultraderechista Abelardo de la Espriella, respaldado por el expresidente estadounidense Donald Trump, y el senador izquierdista Iván Cepeda, aliado del actual gobierno.
El balotaje se desarrolla en un contexto considerado clave para el proceso de paz, que atraviesa dificultades, y para las tensas relaciones entre Colombia y Washington.
Las encuestas prevén una contienda reñida en la que De la Espriella, de 47 años, parte como favorito. El abogado millonario ha concentrado apoyos con un discurso contra las guerrillas y contra lo que denomina el avance de la izquierda, que llegó por primera vez al poder con el presidente Gustavo Petro.
Por su parte, Iván Cepeda, de 63 años, congresista y filósofo cercano al gobierno, reúne el respaldo de sectores populares que destacan la reducción de la pobreza y el aumento del salario mínimo en uno de los países más desiguales del mundo.
“Necesitamos una nueva fuerza que nos dé un nuevo motivo para pensar que el país puede salir adelante”, expresó Nel Bolaño, un ingeniero de sistemas de 55 años, en la ciudad caribeña de Barranquilla.
La jornada electoral convocó a más de 41 millones de personas y se desarrolló hasta las 21:00 GMT. La autoridad electoral esperaba contar con resultados pocas horas después del cierre de las urnas.
Durante la votación, De la Espriella acudió con una camiseta de la selección de fútbol, acompañado por cientos de seguidores que vestían la misma prenda y coreaban “¡fuera Petro!” en Barranquilla, considerada su bastión político.
“Vinimos a cambiar la política para siempre, hoy es el partido más importante de la historia de Colombia”, declaró el candidato ante los medios, quien se hace llamar “El Tigre”.
Cepeda, en tanto, asistió a una escuela ubicada en un barrio popular de Bogotá, acompañado por escoltas con escudos antibalas.
“Cuando triunfemos vamos a gobernar para todo un país y no solo para un sector”, afirmó ante la prensa, mientras sus seguidores gritaban “¡El pueblo está contigo!”.
Una campaña marcada por la violencia
A una década del acuerdo de paz con las FARC, la campaña electoral estuvo marcada por hechos de violencia relacionados con grupos armados, incluidos ataques con bombas, drones explosivos y el asesinato de un candidato presidencial.
De la Espriella responsabiliza al presidente Petro, a quien llama “jefe de la mafia”, y ha señalado que buscaría llevarlo ante la justicia de Estados Unidos.
El abogado afirmó a la AFP que buscará el respaldo de Donald Trump e Israel para realizar acciones contra las guerrillas mediante bombardeos y fumigaciones de narcocultivos en Colombia, país señalado como el mayor productor mundial de cocaína.
De nacionalidad colombiana y estadounidense, De la Espriella se opone al intento del gobierno de Petro de negociar con grupos armados, proceso que ha tenido pocos avances para poner fin a décadas de conflicto armado.
Según analistas, estas organizaciones aprovecharon el escenario para fortalecerse económicamente y expandirse.
“El miedo subió últimamente porque cogieron mucha fuerza los grupos armados. Eso le da zozobra a uno”, manifestó Jesús Alberto, un comerciante de 58 años del departamento del Cauca.
Iván Cepeda, hijo de un político comunista asesinado por agentes estatales y paramilitares, fue uno de los impulsores de la política de paz del gobierno, aunque en una entrevista con la AFP afirmó estar dispuesto a revisarla.
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