ENTREGA ESPECIAL
Enfermeras del ISSS fallecidas a causa de COVID-19 serán recordadas como unas heroínas
El día de ayer, martes 2 de junio, el ministerio de Salud informaba una lamentable noticia, y es que dos heroínas que trabajaban en primera línea en la emergencia del COVID-19 habían fallecido a causa del virus.
Se trata de dos enfermeras del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), dos guerreras que dieron sus vidas para salvar la de otros, en la lucha contra el coronavirus.
Hoy, dejan un gran vacío en sus hogares, en sus familias, en su lugar de trabajo y en sus amistades; y sobre todo el luto es más grande cuando dejan sueños aún sin culminar, cuando estaban a punto de jubilarse, y mueren por la falta mejores condiciones de bioseguridad que las protejan; por lo que siempre las recordaran como unas heroínas.
Una de ellas fue Mercedes Irene Cuchilla de Alvarado, quien comenzó la carrera cuando era bien joven, «su familia se ha distinguido por ser la cuna de las enfermeras, en la familia existen 4 enfermeras más», explicaron los profesionales de enfermería de El Salvador, en una publicación en redes sociales.
Como uno de sus grandes sueños, la hija de Miss Cuchilla se graduó de médico, con mucho sacrificio; por su parte, el esposo no podrá despedirla, pues también se encuentra luchando contra el coronavirus en un centro de contención.
Trabajó por un tiempo en el hospital de Maternidad y después estuvo en el área materno infantil del ISSS.
«Miss Cuchi» como le decían cariñosamente en el trabajo, estaba en proceso de jubilación y tenías esperanzas a tener una pensión digna cuando se retirara.
«Ojalá que cuando me pensione sean dignas las cuotas…tantos años de trabajo y es tan poco lo que nos darían…pero aún así este año después de las vacaciones de agosto comienzo mi trámite», expresó hace algunos días a compañeras de trabajo.


La otra lamentable pérdida fue la de la enfermera Aida Saravia, quien trabajaba en primera línea en el Hospital General, otra profesional de la salud muy querida por sus compañeros de trabajo, que sin duda dejará un gran vació.
«Cuando muere una enfermera, muchos la podrán olvidar pero aquellos que compartimos momentos laborales de amistad sabemos que no ha sido fácil, que deja un vació inmenso en su familia. Cuando Muere una enfermera vemos con claridad que hacen falta mejores condiciones de bioseguridad que nos protejan. Cuando muere una enfermera no somos héroes somos seres humanos, que enfrentamos las decadencias políticas que se viven en nuestros país y vemos lo vulnerable que somos al enfrentarnos a un virus tan Letal como es el COVID-19 y en ocasiones sin la armadura para defendernos», fueron algunas palabras que dedicaron sus compañeros «profesionales de enfermería de El Salvador».
«Significaste tanto para todos nosotros eras especial, tu amor nunca olvidaremos. Que en Paz descanse licda. Aida Saravia, enfermera en primera linea Hospital General».


Consternación por su muerte
Varias compañeras de trabajo de ambas enfermeras lamentaron sus muertes a causa del coronavirus, y a su vez dedicaron hermosas palabras:
CUANDO MUERE UNA ENFERMERA…
SABEMOS QUE NUNCA MUERE, ELLA VIVE SIEMPRE…
En el parto que atendio,
En el Enfermo que inyecto,
En el Enfermo que curo,
En el enfermo que le brindo sus cuidados higiénicos,
En sus padres que la educaron,
En sus Hijos que la admiraron,
En sus amigos que la amaron,
Y EN EL CORAZÓN DE SUS COLEGAS QUE LA AMAMOS… NOSOTROS LAS ENFERMERAS.
«Que Dios te reciba en el cielo de fortaleza a tu familia y a todas tus compañeras y amigas que compartimos contigo momentos lindos de nuestra profesión».
La directora del ISSS, Delmy Cañas de Zacarías también lamentó la muerte de ambas profesionales de la salud en su cuenta de Twitter a la vez mandó sus condolencias a las familias.
ENTREGA ESPECIAL
Niña Cata: Abuelita de 91 años que va por primera vez a la escuela y recibe su computadora
En el pequeño pueblo de El Congo, en Santa Ana Este, las aulas del Centro Escolar El Congo guardan historias que desafían el paso del tiempo.
Allí, entre pupitres compartidos y pizarras llenas de letras recién trazadas, una mujer de 94 años —Catalina Mendoza— dio sus primeros pasos formales en la escuela.
Nunca antes había cruzado el umbral de un aula como alumna; la vida, con sus labores del campo, la crianza de hijos y las necesidades diarias en un El Salvador de otras épocas, no le dejó espacio para ello.
Pero este 2026, algo cambió. Catalina se inscribió en primer grado de la modalidad flexible —esas clases sabatinas o dominicales pensadas para quienes el horario tradicional no les cabe en la vida—. Y no lo hizo sola. A su lado, caminando con la misma determinación, está su hija Teresa Tobar, de 71 años, quien cursa octavo grado en la misma institución.
Madre e hija recibieron juntas su paquete escolar 2026: cuadernos, lápices, libros adaptados a cada nivel y, lo más novedoso, una tablet cada una. Es la primera vez que el Ministerio de Educación incluye a los adultos de modalidad flexible en esta entrega masiva que beneficia a cerca de 1.2 millones de estudiantes del sistema público.
La ministra Karla Trigueros estuvo presente en la ceremonia, se acercó a Catalina, le entregó personalmente los materiales y la felicitó con visible emoción.
“Nunca es tarde”, le dijo, mientras la anciana sonreía con esa mezcla de timidez y orgullo que solo nace cuando se cumple un sueño guardado durante décadas.Teresa cuenta que todo empezó por su hijo, quien asiste a clases nocturnas. “Yo lo acompañaba, me sentaba a esperar… y poco a poco me picó el bichito del estudio”.
Decidió inscribirse ella también. Luego vino la conversación más tierna: le dijo a su madre que aún había tiempo, que la escuela no discrimina edades. Catalina, que siempre repetía “nunca conocí cómo era por dentro una escuela”, se animó.
Hoy comparte con su hija no solo el aula, sino las tareas, las dudas y las pequeñas victorias diarias.“Me encanta estudiar”, dice Teresa con voz firme.
“Que no se les cruce por la mente que la edad es una barrera”. Y sobre su madre agrega: “Se la pasa muy bien. A ella le encanta aprender. Cada día llega contenta, con su cuaderno lleno de letras nuevas”.
El director del centro, Daniel Monroy, lo resume con sencillez: “Es una satisfacción enorme tenerlas aquí. Nos recuerdan que la educación no tiene fecha de caducidad cuando hay voluntad y apoyo”.
En un país que también abre este año las puertas de la universidad a 17 mil jóvenes con becas y programas que buscan fortalecer la clase media, la historia de Catalina y Teresa muestra otra cara de la misma apuesta: que nadie se quede atrás, ni siquiera quien lleva casi un siglo de vida.
Madre e hija caminan juntas hacia metas que parecen imposibles: aprender a leer y escribir mejor, avanzar grados, dominar una tablet que les abre ventanas al mundo digital. Lo hacen tomadas de la mano, literalmente y figurativamente, demostrando que los lazos familiares se fortalecen cuando se aprende en equipo.Porque en El Congo, Santa Ana Este, la educación no pregunta la edad. Solo pide ganas. Y ellas las tienen de sobra.
ENTREGA ESPECIAL
Conmemoran décimo aniversario del fallecimiento del Dr. Armando Bukele
Este 30 de noviembre se cumplen diez años del fallecimiento del Dr. Armando Bukele, padre del presidente Nayib Bukele. Su partida causo tristeza en la población salvadoreña, que continúa recordando su legado.
Durante su vida, el Dr. Armando Bukele destacó en los ámbitos médico, social y político, ganándose el respeto de quienes lo conocieron. Su labor por el bienestar del país y su compromiso con la ciudadanía siguen siendo motivo de reconocimiento.
Igualmente, se le reconoce por las enseñanzas que dejó al pueblo salvadoreño a través de sus distintas profesiones: maestro, empresario y filántropo, así como por su papel como padre. Realizó un destacado trabajo en la crianza de sus hijos, especialmente con Nayib Bukele, quien, gracias a sus consejos y la educación recibida, formó la visión con la que sueña con un mejor El Salvador.
Entre sus mensajes, se cita la frase: “Lucha, gana y goza en esta vida y hazlo también para la otra. Busca el Reino de Dios y su justicia y lo demás te vendrá por añadidura”.
ENTREGA ESPECIAL
Jovencita de la UES destaca con segundo lugar en concurso de la NASA
La NASA desarrolló recientemente un concurso que reunió a universitarios de diversas regiones, entre ellos Ángela Pineda, estudiante de tercer año de Ingeniería en Sistemas Informáticos de la Universidad de El Salvador (UES).
El proyecto de Ángela consistió en un sistema autónomo de drones con mini propulsores, con el que participó en el Programa Aeroespacial Internacional, obteniendo el segundo lugar en la base central de la NASA en Houston, Texas.

El evento se realizó entre el 8 y el 16 de noviembre, periodo en el que también recibió entrenamiento similar al de los astronautas, incluyendo simuladores de gravedad cero, vuelo de aeronaves Piper Archer y actividades de robótica bajo el agua.
El proyecto presentado por Ángela y otros estudiantes mexicanos fue nombrado «Hope» y consistió en un concepto de traje espacial con sensores incorporados en la tela.
“¡Segundo lugar! Un logro que destaca su talento, disciplina y el alto nivel académico de nuestra comunidad estudiantil. Felicitamos a Ángela por dejar en alto el nombre de la UES”, expresó la institución en sus cuentas oficiales.



