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En Vivo: Discurso del Presidente Nayib Bukele por sus 4 años de Gobierno

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«Tenemos el nivel de seguridad que otros países de América sueñan», así destacó el presidente Nayib Bukele los logros de su administración en esta materia, la noche de este jueves durante el discurso correspondiente a sus 4 años de gestión desde la Asamblea Legislativa.

El presidente, que llegó en compañía de su esposa Gabriela de Bukele, fue recibido con el clamor de los salvadoreños que se hicieron presente este jueves en la Asamblea, los cuales se pronunciaron en favor de que el mandatario continúe en el cargo gracias a los cambios positivos que ha vivido el país.

«En cuatro años El Salvador es otro país, eso no lo puede negar nadie, ni siquiera la oposición, Hemos tenido que trabajar muy duro para llegar hasta aquí», con estas palabras inició el mandatario su discurso.

El mandatario aseguró que, «lograr lo que aquí hemos logrado no es el trabajo de pocas personas, sino de miles de salvadoreños. Algunos incluso perdieron su vida para salvar la de otros».

El presidente indicó que el país perdió el miedo, deteniendo «la caída libre en la que veníamos y comenzamos a volar por encima de nuestras expectativas», y aseguró que los logros en seguridad son irrefutables.

Recordó que, en su momento, especialistas que vinieron a estudiar el fenómeno de las pandillas aseguraron que eran incontrolables.

En ese sentido, el mandatario lamentó que ningún otro presidente podría haber tomado las decisiones que se han tomado en esta administración porque se debían a sus financistas: «nosotros nos debemos al pueblo salvadoreño», aseguró.

Bukele resaltó que en El Salvador se hizo algo que ningún otro país del continente ha podido hacer: «cambiar el sistema político», asegura que «nuestro verdadero logro es alcanzar la capacidad de reinventarnos».

Redistribución política del país

Durante su discurso, el presidente dio a conocer la propuesta para reorganizar la distribución política del país, reduciendo de 262 a 44 de las alcaldías del país. Aseguró que los municipios actuales se convertirán en distritos.

«No tendremos 262 consejos municipales, solo tendremos 44 alcaldes, con sus respectivos consejos municipales. Cómo es posible que en un país tan pequeño tengamos 262 municipios, con planillas y gastos administrativos que superan la recaudación de impuestos. Sumemos eso a que muchos alcaldes solo se dedican a robar», dijo el mandatario.

El presidente dijo que las tasas municipales continuarán siendo las mismas, sin incrementos, y explicó que el decreto tampoco despide a los empleados municipales: «los que se van son los puestos de confianza». Además, aseguró que los municipios no cambiarán sus nombres, y podrán seguir celebrando sus fiestas patronales.

Reducir la Asamblea a 60 diputados

El presidente también presentó la propuesta para reducir la Asamblea Legislativa de 84 a 60 diputados, como era antes de la firma de los Acuerdos de Paz tras el conflicto armado.

«ARENA y el FMLN cuando firmaron esa farsa de los Acuerdos de Paz añadieron 24 diputados más, para asegurar los curules de sus amigos sin perder los otros, y dejar entrar al FMLN a la mesa, que es lo único que se cumplió de los acuerdos».

El presidente explicó que ambas propuestas deberían estar aprobadas antes de las elecciones del 2024.

Por otra parte, el mandatario dijo que «en cuatro años El Salvador es otro país, eso no lo puede negar nadie, ni siquiera la oposición, Hemos tenido que trabajar muy duro para llegar hasta aquí», con estas palabras inició el mandatario su discurso.

El presidente aseguró que, «lograr lo que aquí hemos logrado no es el trabajo de pocas personas, sino de miles de salvadoreños. Algunos incluso perdieron su vida para salvar la de otros».

El presidente indicó que el país perdió el miedo, deteniendo «la caída libre en la que veníamos y comenzamos a volar por encima de nuestras expectativas», y aseguró que los logros en seguridad son irrefutables.

Recordó que, en su momento, especialistas que vinieron a estudiar el fenómeno de las pandillas aseguraron que eran incontrolables.

En ese sentido, el mandatario lamentó que ningún otro presidente podría haber tomado las decisiones que se han tomado en esta administración porque se debían a sus financistas: «nosotros nos debemos al pueblo salvadoreño», aseguró.

Bukele resaltó que en El Salvador se hizo algo que ningún otro país del continente ha podido hacer: «cambiar el sistema político», asegura que «nuestro verdadero logro es alcanzar la capacidad de reinventarnos».

FGR ejecuta extinción de dominio en propiedades del expresidente de ARENA, Alfredo Cristiani

«Tenemos el nivel de seguridad que otros países de América sueñan», así destacó el presidente Nayib Bukele; por ello, «declaró la guerra a la corrupción».

Entre los anuncios que pronunció el mandatario, el cual describió como la más importante, consistió en «Declarar la guerra contra la corrupción», así como se desplegó un operativo contra las pandillas.

«Así como hemos como hemos combatido a las pandillas, con todas las herramientas del Estado, así actuaremos contra los delincuentes de cuello blanco, vengan de donde vengan», aseguró el mandatario durante su discurso.

El mandatario explicó que se construirá una cárcel para los corruptos, y que además se les incautará todo lo que tengan, y harán que «devuelvan todo lo robado».

El mandatario aseguró que el fiscal general, Rodolfo Delgado, se encuentra allanando las propiedades del expresidente por ARENA, Alfredo Cristiani, y que por tanto no se encuentra en el discurso.

«En este momento la fiscalía está ingresando a su mansión en Santa Elena, a su casa en el Lago de Coatepeque, a la droguería Santa Lucía, e incautando todos esos bienes que pasarán al pueblo salvadoreño», dijo el mandatario.

Aseguró que Cristiani no será el único, y aseguró que iniciarán con uno de los políticos «que más daño» le hicieron al país, y aseguró que El Salvador «no volverá a ser la finca de nadie, y los que creyeron lo van a pagar caro».

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Integración becará a 200 jóvenes del Conapina para estudios universitarios

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La Dirección de Integración y el Consejo Nacional de la Primera Infancia, Niñez y Adolescencia (Conapina) firmaron, esta mañana, un convenio de cooperación que permitirá que 200 adolescentes de último año de bachillerato puedan aspirar a becas de educación superior para continuar su formación académica y profesional.

 

El acuerdo beneficiará a jóvenes vinculados a los Centros de Acogida administrados por el Conapina, integrantes del Consejo Consultivo de Niñez y Adolescencia, así como adolescentes que forman parte de programas y servicios de protección impulsados por la institución.

A través de esta alianza, los beneficiarios tendrán la oportunidad de aplicar a becas universitarias, técnicas y vocacionales promovidas por Integración, con el objetivo de ampliar sus oportunidades educativas y fortalecer sus proyectos de vida.

 

El presidente «ad honorem» de la Dirección de Integración, Alejandro Gutman, destacó que el convenio refleja el compromiso de ambas instituciones con el desarrollo de la juventud salvadoreña.

«En este caso puntual el convenio se extiende a bastantes becas. Son alrededor de 200, pero si llegaran a necesitar más, Conapina sabe que con la Dirección de Integración tiene un crédito en blanco por el excelente trabajo que realizan junto al despacho de la primera dama con los jóvenes de este país», expresó Gutman.

 

El funcionario aseguró además que la institución mantiene disposición de continuar apoyando iniciativas que favorezcan a adolescentes y jóvenes en situación de vulnerabilidad.
Por su parte, la directora ejecutiva de Conapina, Linda Amaya, señaló que el convenio representa una oportunidad para que los adolescentes puedan construir un mejor futuro a través de la educación

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Ulloa se reune con delegación de alto nivel de Costa Rica

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El vicepresidente de la República de El Salvador, Sr. Félix Ulloa, sostuvo un importante encuentro con una delegación de alto nivel de la República de Costa Rica, integrada por el Ministro de Seguridad Pública, Gerald Campos; el Ministro de Justicia y Paz,  Gabriel Aguilar; y la Embajadora de Costa Rica en El Salvador, Samy Araya.

El vicepresidente Ulloa agradeció la visita de la delegación costarricense y resaltó el carácter histórico de los vínculos entre El Salvador y Costa Rica, los cuales continúan fortaleciéndose a través de una agenda común orientada a la seguridad, el desarrollo económico y la asistencia técnica recíproca.

Durante la reunión, compartió la experiencia salvadoreña con el Plan Control Territorial y el fortalecimiento institucional y a la voluntad del pueblo salvadoreño. En esa línea, resaltó el #PlanCeroOcio como una estrategia clave para transformar el sistema penitenciario, mediante la incorporación de actividades productivas, técnicas, artísticas y agrícolas, incluyendo la elaboración de mobiliario para #2EscuelasXDía, en beneficio de la comunidad estudiantil.

Además, destacó que, tras consolidar el denominado milagro de la seguridad, el país avanza hacia una etapa orientada al crecimiento económico, la innovación y la atracción de inversiones. Mencionó los avances normativos vinculados a sectores estratégicos como fintech, activos digitales y criptomonedas, así como el papel de la Comisión Nacional de Activos Digitales como parte del ecosistema que posiciona al país como referente regional en transformación tecnológica.

Por su parte, el Ministro de Seguridad Pública de Costa Rica, Sr. Gerald Campos, reconoció el trabajo articulado con el Presidente Bukele en materia de seguridad y señaló que ambas naciones comparten un mismo norte en esta área, por lo que la visita busca reforzar la cooperación y conocer de primera mano las acciones implementadas por el Gobierno salvadoreño. De igual manera, agradeció la apertura de las autoridades nacionales, entre ellas el ministro de SeguridadSV, Gustavo Villatoro, y el M¿ministro de Defensa, Merino Monroy.

A su vez, el Ministro de Justicia y Paz, Sr. Gabriel Aguilar, señaló que Costa Rica enfrenta desafíos importantes en esta materia y expresó el interés de retomar ideas del modelo salvadoreño para tropicalizarlas a la realidad costarricense. También reiteró la disposición de su país de fortalecer el apoyo mutuo, reconociendo que El Salvador puede compartir su experiencia en seguridad, mientras Costa Rica puede aportar conocimientos en áreas vinculadas al desarrollo económico.

Esta visita reviste especial importancia al constituir el primer acercamiento oficial de alto nivel de la nueva gestión del Gobierno costarricense, con la participación de dos ministros, reafirmando el interés de fortalecer los lazos históricos de amistad y cooperación entre ambos países. En la reunión también participó el Viceministro de Justicia y Paz, Sr. Nils Alonso Ching Vargas.

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ENTREGA ESPECIAL

Viejo Lin murió como vivió: encerrado, enfermo y derrotado. Fin del mito que bañó de sangre a El Salvador

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La muerte de Carlos Ernesto Mojica Lechuga, alias “Viejo Lin”, ocurrida este día mientras permanecía bajo custodia estatal, cierra uno de los capítulos más oscuros y sangrientos de la historia reciente de El Salvador. Durante décadas, su nombre provocó miedo en colonias, mercados, rutas de buses y cárceles. Para muchos salvadoreños fue más que un pandillero: fue el símbolo del ascenso del Barrio 18 como una maquinaria de terror que convirtió comunidades enteras en territorios de guerra. 

Carlos Ernesto Mojica Lechuga, alias el «Viejo Lin», histórico cabecilla de la pandilla Barrio 18, nació el 4 de junio de 1962 en San Salvador, según la Fuente de consulta oficial: Expediente Judicial de la Corte Suprema de Justicia de El Salvador. Las autoridades atribuyeron su muerte a complicaciones derivadas de una cirrosis hepática y un fallo multiorgánico. En los últimos años su estado de salud se había deteriorado gravemente. Reportes médicos hablaban de encefalopatía hepática, hemorragias y un progresivo desgaste físico dentro del penal de máxima seguridad de Zacatecoluca. El hombre que durante años ordenó asesinatos y controló estructuras criminales terminó consumido por la enfermedad, aislado y derrotado.

Pero la historia del Viejo Lin no comenzó en una celda. Comenzó en un país golpeado por la pobreza, la migración y la violencia de posguerra. Nacido en El Salvador, pasó buena parte de su juventud en Estados Unidos, especialmente en Los Ángeles, donde absorbió la cultura de las pandillas callejeras que dominaban barrios marginales. Fue en ese entorno donde se vinculó a la Calle 18, una pandilla nacida en California que luego se expandió agresivamente por Centroamérica. 

Cuando fue deportado a El Salvador en la década de los noventa, regresó a un país que apenas salía de la guerra civil y que no tenía capacidad para enfrentar el fenómeno de las maras. Ahí comenzó su verdadero ascenso. Viejo Lin se convirtió en uno de los principales organizadores del Barrio 18 en territorio salvadoreño. Importó códigos, estructuras, disciplina y métodos criminales aprendidos en Estados Unidos. Las pandillas dejaron de ser pequeños grupos de barrio y comenzaron a transformarse en organizaciones con jerarquías, territorios y poder armado.

Con el tiempo, Mojica Lechuga se convirtió en uno de los máximos líderes de la facción Sureños del Barrio 18. Su figura adquirió un peso casi mítico dentro de la estructura criminal. Desde prisión continuó ejerciendo influencia sobre homicidios, extorsiones y castigos internos. Investigaciones policiales y fiscales lo señalaron durante años como un estratega violento, temido incluso por miembros de su propia organización.

Toda una vida de crímenes

Hablar del Viejo Lin es hablar de una época en la que El Salvador llegó a convertirse en uno de los países más violentos del mundo. Su nombre apareció ligado a homicidios agravados, agrupaciones ilícitas, extorsiones, tráfico de armas y asesinatos ordenados desde prisión.

Uno de los casos más recordados ocurrió en 2003, cuando fue acusado junto a otros pandilleros del asesinato brutal de una joven de 16 años, un crimen que conmocionó al país por su nivel de violencia. Posteriormente recibió condenas que sumaron décadas de prisión. Las autoridades lo identificaban como uno de los cabecillas que daban órdenes de ejecución tanto contra rivales como contra miembros de su propia pandilla considerados “traidores”. 

Durante los años más duros de la guerra entre pandillas, miles de salvadoreños quedaron atrapados entre fronteras invisibles, amenazas y asesinatos. Comerciantes pagaban extorsión para sobrevivir; conductores de autobuses eran asesinados por no pagar renta; jóvenes eran ejecutados simplemente por cruzar el territorio equivocado. Aunque muchas de esas órdenes jamás pudieron probarse judicialmente de forma directa contra Viejo Lin, su nombre aparecía constantemente en expedientes policiales e informes de inteligencia vinculados al crecimiento del terror pandillero. 

El Barrio 18, bajo liderazgos como el suyo, evolucionó de una pandilla callejera a una estructura criminal con control territorial, reglas internas y capacidad de intimidar comunidades completas. La cárcel se convirtió en centro de mando. Desde ahí surgían órdenes, negociaciones y castigos. En Zacatecoluca, el penal de máxima seguridad conocido como “Zacatraz”, Viejo Lin pasó gran parte de sus últimos años.

Uno de los episodios más polémicos de su vida fue su participación en la llamada “Tregua” entre pandillas durante el gobierno de Mauricio Funes. Entre 2012 y 2014, líderes de la MS-13 y Barrio 18 negociaron con intermediarios cercanos al gobierno para reducir homicidios a cambio de beneficios carcelarios. Viejo Lin fue identificado como uno de los voceros y actores clave dentro de esas negociaciones. 

La tregua redujo temporalmente los asesinatos, pero también fue acusada de fortalecer el poder de las pandillas. Mientras los homicidios bajaban, las estructuras criminales consolidaban territorios, reorganizaban sus mandos y mantenían las extorsiones. Para muchos críticos, aquella negociación legitimó a criminales responsables de miles de muertes. 

SAN SALVADOR (EL SALVADOR), 19/01/2013.- El líder de la pandilla 18, Carlos Mójica Lechuga, alias “Viejo Lin” habla hoy, sábado 19 de enero de 2013, durante una rueda de prensa en el penal de «La Esperanza», cerca de San Salvador, donde fue leído un boletín conjunto de las maras Barrio 18, la MS, Mao-Mao, Máquina y Mirada Locos EFE/Roberto Escobar

Con la llegada del régimen de excepción y la ofensiva masiva contra las maras, el viejo liderazgo pandillero comenzó a desplomarse. Muchos murieron, otros fueron capturados y algunos perdieron completamente su influencia. El Viejo Lin terminó convertido en una sombra del personaje temido que una vez controló estructuras criminales enteras. Enfermo, envejecido y aislado, pasó sus últimos días lejos del poder que durante años ejerció mediante el miedo. 

La vida del Viejo Lin deja una lección brutal sobre cómo la violencia puede devorar generaciones enteras. Detrás del mito criminal quedaron miles de víctimas: familias destruidas, jóvenes asesinados, comunidades sometidas y un país marcado por el terror. Durante años, las pandillas convirtieron la sangre en una forma de control social. Y aunque algunos dentro de esas estructuras buscaron presentarse como líderes, negociadores o figuras políticas, la realidad es que detrás de ese discurso hubo muerte, dolor y miedo.

El final de Viejo Lin no tuvo gloria. No murió como un rey criminal ni como una leyenda invencible. Murió enfermo, encarcelado y derrotado. Su historia es también la historia de un país que permitió durante demasiado tiempo que las pandillas crecieran hasta convertirse en monstruos sociales. Y es, al mismo tiempo, una advertencia para las nuevas generaciones: el camino de la violencia puede dar poder momentáneo, pero termina consumiendo incluso a quienes un día parecieron intocables.

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