Internacionales
Miles de brasileños dan el último adiós a cantante Marília Mendonça en un impactante velorio público
Miles de brasileños inundaron el sábado la ciudad natal de la estrella de la música popular Marília Mendonça para rendirle un emotivo homenaje, un día después de que muriera en un accidente de aéreo a los 26 años.
Mendonça, superestrella del “sertanejo” brasileño y ganadora del Grammy Latino, falleció el viernes con otras cuatro personas cuando una avioneta que la llevaba a un concierto se estrelló en una zona rural del estado de Minas Gerais, en el sureste del país.

Su cuerpo fue trasladado en avión el sábado a Goiania, su ciudad natal, capital del estado central de Goiás. Grandes multitudes de fanáticos acudieron en masa a un estadio donde se llevó a cabo un velorio público masivo.
Conocida por su voz aguda y canciones tristes, Mendonça irrumpió en una escena musical del country brasileño dominada durante mucho tiempo por los hombres y marcada por el machismo. Fue una figura destacada del floreciente género de “feminejo”, o sertanejo hecho por mujeres.
Pero su enorme base de seguidores incluía tanto hombres como mujeres. Muchos dolientes afuera del estadio en donde se celebró el velorio no encontraban las palabras para describir su tristeza.

“Es una emoción tan fuerte que no sabemos cómo expresarla. Es un dolor inmenso, para todos los brasileños”, dijo a la AFP Matheus Alves, de 22 años.
“Fue una tremenda pérdida. Es un golpe tal que no tengo palabras para describirlo”, declaró el estudiante de 16 años Gustavo Lacerda, antes de entonar una de las canciones de Mendonça, “Eu Sei de Cor” (Me lo sé de memoria).

Los fanáticos comenzaron a hacer fila al amanecer afuera del estadio, con capacidad para 15.000 personas, donde grandes arreglos florales llegaban en flujo constante. Se esperaban unas 100.000 personas, según el gobernador de Goiás, Ronaldo Caiado.
Se prevé que la estrella y un tío que trabajaba con ella, quien también murió en el accidente, sean sepultados más tarde en una pequeña ceremonia privada en un cementerio local.

El productor de Mendonça y los dos pilotos también fallecieron luego de que el bimotor se estrellara cerca de una pintoresca cascada en las afueras de la ciudad de Caratinga, donde la artista tenía programado actuar.
Las autoridades dijeron que el avión impactó una torre eléctrica cerca del aeropuerto de la ciudad, pero no está claro si eso causó el accidente o el avión ya venía cayendo. Oficiales de la fuerza aérea continuaban la investigación en el lugar el sábado.

Reina del sufrimiento
Apodada la “Reina del sufrimiento”, era conocida por sus baladas de amor y desamor, pero también sobre el empoderamiento de las mujeres. Tenía unos 22 millones de suscriptores en YouTube, 39 millones de personas la seguían en Instagram y más de ocho millones en Spotify.
Su muerte generó homenajes de figuras que van desde la leyenda de la música brasileña Caetano Veloso hasta la superestrella del fútbol Neymar y el presidente Jair Bolsonaro, quien dijo que el país estaba “en estado de shock”. “Fue una de las más grandes artistas de su generación”, escribió en Twitter el mandatario.

Mendonça, sin embargo, no era seguidora del presidente derechista, acusado regularmente de sexismo. Fue incluso parte de un movimiento de reconocidas mujeres brasileñas opuestas al mandatario.
“Mujeres, quiero que piensen bien si quieren dar este paso atrás en sus vidas”, dijo previo a las elecciones de 2018, que ganó Bolsonaro.

El velorio de Mendonca y su tío fue transmitido en televisión nacional en vivo, y acaparó los titulares brasileños. Su madre llegó de la mano de dos ujieres, pero rápidamente se vio superada por la emoción y se marchó.

La amplia masa de seguidores pasó delante de los ataúdes, algunos gritando el nombre de Mendonca o cantando sus canciones.
“Vinimos a despedirnos de nuestra gran Marília Mendonça y agradecerle por pasar estos años de su vida cantando para nosotros y haciendo volar nuestro corazón”, dijo al sitio de noticias G1 el estudiante Davi Dyeimes Linares, quien recorrió 130 kilómetros para estar entre los primeros de la fila.
Con información de AFP.
Internacionales
Presidente saliente de Costa Rica fue designado superministro por su sucesora
El saliente mandatario de Costa Rica, Rodrigo Chaves, formará parte del gabinete de su sucesora Laura Fernández en un puesto con amplios poderes que además le garantizará inmunidad frente a eventuales procesos legales.
Chaves, quien entregará el mando a Fernández el próximo viernes, fue designado este martes ministro de la presidencia, encargado de las relaciones con los demás poderes del Estado, con los cuales el actual gobernante mantiene un duro enfrentamiento.
También tendrá a su cargo la Dirección de Inteligencia y Seguridad (DIS), señalada en el pasado por opositores de supuesto espionaje político, lo que ha sido rechazado por el gobierno.
Fernández ya había adelantado que le ofrecería el puesto a su mentor, de quien también fue ministra, lo que críticos del gobierno ven como una maniobra del presidente para mantener su influencia.
Internacionales
Irán intensifica sus amenazas por la operación de EE. UU. en Ormuz
Estados Unidos y la república islámica mantienen un pulso por el control de este paso estratégico, por donde solía transitar una quinta parte del comercio mundial de hidrocarburos.
«Sabemos perfectamente que la continuación del statu quo es intolerable para Estados Unidos, mientras que nosotros ni siquiera hemos empezado todavía», advirtió Mohamad Baqer Qalibaf, el principal negociador iraní en un mensaje en X.
«La seguridad del transporte marítimo y del tránsito energético se ha visto amenazada por Estados Unidos», cuya «presencia maligna disminuirá», agregó Qalibaf, que también es presidente del Parlamento iraní.
Desde el inicio de la guerra emprendida el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel, que ha causado miles de muertos, principalmente en Irán y Líbano, Teherán controla esta vía estratégica.
La situación ha disparado el precio del petróleo a niveles inéditos desde 2022.
Washington intenta por todos los medios presionar a Teherán y le reclama que abandone su programa nuclear.
El 8 de abril, coincidiendo con el inicio de la tregua con Irán, impuso un bloqueo a los puertos iraníes.
Y el lunes lanzó la llamada operación «Proyecto Libertad» para permitir que los barcos bloqueados desde hace semanas puedan cruzar el estrecho.
Según varias empresas especializadas, más de 900 buques estaban en el Golfo a finales de abril, con cerca de 20,000 marinos.
En las últimas horas Irán replicó a la operación de Washington con lanzamientos de misiles y drones contra barcos militares estadounidenses en la zona, que fueron interceptados, según el Mando Central de los Estados Unidos (Centcom).
Corea del Sur informó de una «explosión» seguida de un incendio en un buque surcoreano en el estrecho.
Pese a los desmentidos iraníes, el Centcom asegura que dos buques mercantes con pabellón estadounidense, escoltados por el ejército, cruzaron «con éxito» el estrecho de Ormuz el lunes. «Marcha muy bien», se felicitó el presidente Donald Trump.
El gigante danés del transporte Maersk anunció que uno de sus barcos, que transportaba vehículos y estaba bloqueado en la zona desde febrero, pudo atravesar el estrecho el lunes «acompañado de medios militares estadounidenses».
Las fuerzas estadounidenses también afirmaron haber destruido seis embarcaciones iraníes «que amenazaban la navegación comercial».
Irán negó cualquier daño en sus buques y acusó a Estados Unidos de haber matado a cinco civiles al atacar dos barcos que partieron de Omán rumbo a la costa iraní.
Internacionales
Ex niños soldado aprenden oficios para rehacer sus vidas en República Centroafricana
En un aula en Bria, en la República Centroafricana, ex niños soldado aprenden a coser. Una forma de ayudar a adolescentes de entre 14 y 17 años a superar la violencia que sufrieron a manos de los numerosos grupos armados del país.
«No es fácil enseñarles. Algunos todavía llevan esa violencia dentro. Otros siguen muy estresados», relata Christophe Yonaba, profesor de la organización benéfica Esperance en esta zona del este de la República Centroafricana.
«A veces se quedan sentados en silencio», cuenta sobre sus aprendices de sastre.
«De repente se inquietan, como si se bloquearan por dentro», añade.
El este de la República Centroafricana, cuyo subsuelo es rico en diamantes, se ha visto desgarrado por años de conflicto armado.
«Todos estos adolescentes fueron, en algún momento, capturados por grupos armados», afirma Yonaba, de 53 años.
Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), alrededor de 2,000 jóvenes centroafricanos siguen en manos de estas fuerzas combatientes.
En el punto álgido de la guerra civil que se prolongó de 2013 a 2018, unos 20 grupos operaban en el este. La cifra descendió ahora a 14 gracias a los acuerdos de paz y los programas de desarme.
Pero los grupos armados continúan controlando ciertas zonas del este, especialmente en la frontera con Sudán y Sudán del Sur.
Desde finales del año pasado los combates entre el ejército y los rebeldes se intensificaron en la región.
El conflicto desplazó a decenas de miles de civiles, en su mayoría mujeres y niños, dentro del país y hacia la vecina República Democrática del Congo.
Trauma del pasado
Awa —la AFP cambió los nombres de todos los menores en esta historia— tenía 14 años cuando fue secuestrada por la Unidad por la Paz en la República Centroafricana (UPC), uno de los mayores grupos rebeldes.
Estuvo retenida durante unos tres meses.
Sentada en la parte delantera de la clase de Yonaba, donde las máquinas de coser sustituyen a los pupitres tradicionales, evita hablar del pasado y prefiere centrarse en el presente.
«Hoy me siento bien. Me gusta lo que hago aquí. Hay otros niños que tuvieron experiencias similares a la mía. Nos ayudamos mutuamente con el trabajo», describe la joven.
También afirma estar contenta de vivir ahora «una especie de vida normal».
Amadou, de 16 años fue formado como panadero por la ONG y ahora hace pan y rosquillas cada mañana en un horno tradicional en su aldea. Pasó un año y medio en las filas de la UPC.
«No nos pedían que usáramos armas, pero estábamos allí, como sirvientes. Hacíamos todas las tareas ingratas y no descansábamos. Nos hablaban de manera grosera y dura», comenta, luchando con los dolorosos recuerdos que reaparecen.
Rachelle, que está aprendiendo sobre ganadería con Esperance, cuenta que fue utilizada como esclava sexual cuando tenía 14 años. La experiencia duró un año.
«Me obligaron a hacer cosas y tuve que hacerlo, de lo contrario habría habido consecuencias», confiesa con valentía pero negándose a decir más.
Pero los recuerdos la atormentan. Se pregunta por su madre, secuestrada al mismo tiempo que ella y de la que no volvió a saber nada desde entonces.
Esperance, financiada en parte por UNICEF, ayudó a 52 jóvenes a encontrar una vocación y un empleo el año pasado. Ofrece apoyo psicológico además de formación.
Los recientes programas de desarme contribuyen a un aumento de la demanda de sus servicios.
«Antes recibíamos una llamada al mes. Ahora es cada semana», relata Karl Malone, encargado de identificar nuevos casos de niños soldados en la región de Bria.
«Este año recibimos financiación suficiente para ayudar a 100 niños. Pero hay al menos 117 que necesitan ayuda. Y no podemos atenderlos», lamenta.
Como otras organizaciones de ayuda, Esperance se ve afectada por la disminución de la financiación internacional, especialmente de USAID, la agencia estadounidense de desarrollo, desmantelada por el presidente Donald Trump poco después de regresar al poder.




