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Internacionales

En Carolina del Norte, comienza la reconstrucción tras los daños provocados por Helene

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Cuando el huracán Helene azotó las montañas, hace casi una semana, el agua subió «hasta ahí, hasta el buzón», señala Shelby Holzhauser desde la puerta de su casita blanca, situada junto al río que arrasó todo a su paso.

Durante días, esta mujer caminó hasta el otro lado del puente, sorteando escombros y cargando una mochila para ir a buscar agua y comida. «No hay agua ni electricidad», dijo este jueves, con su hijo Carter, de 4 años, aferrado a sus piernas.

Frente a ella, en este puente de la localidad de Swannanoa y en el resto de las montañas de Carolina del Norte (sureste), decenas de trabajadores reparan las carreteras rotas, las tuberías reventadas y las líneas eléctricas arrancadas por el huracán, que ha dejado un rastro de muerte y devastación a su paso.

«Estamos en altura, pensábamos estar a salvo, pero (el agua) se acercó tanto que cogí a mi hijo y salimos de casa. Tenía miedo de que nos quedáramos atrapados», cuenta esta maestra de guardería de 23 años.

Para tirar de la cadena, Shelby tiene que ir a llenar un gran cubo en el río. Mientras habla, su marido enchufa el generador que le ha dejado su jefe, lo que les permite cocinar.

Cerca de ahí, unos hombres atienden un puesto con productos de primera necesidad bajo el techo de una gasolinera averiada.

«Todo el mundo se ayuda», dice con orgullo Shelby, que lleva una camiseta roja y botas de cuero.

De costumbre «trabajar, trabajar, trabajar, eso es todo lo que se puede hacer para sobrevivir, trabajar para ganar dinero y pagar las facturas», dice esta mujer que siempre ha vivido en esta región del sur de los Apalaches. «Pero desde la catástrofe, me he acercado más a mis vecinos. Han venido a vernos, a asegurarse de que tenemos lo que necesitamos».

«Súper» ayuda»

En el aparcamiento de un restaurante de comida rápida cerrado, los veterinarios ofrecen atención de urgencia gratuita a las mascotas. Audrey Pace ha venido de una clínica para echar una mano.

«En estos momentos es muy difícil», dice. En toda esta destrucción, «las mascotas son un apoyo incondicional para las personas», añade, justo antes de dar la bienvenida a un coche que llega con un perro en el asiento del copiloto.

En el campo de al lado, varios helicópteros aterrizan con estruendo.

Un poco más allá, una zona de casas rodantes, típicas de las zonas rurales pobres de Estados Unidos, quedó completamente arrasada, con algunas viviendas desplazadas y sus ventanas destrozadas.

De una de ellas asoman, por un agujero en un tabique, una guirnalda roja de Navidad y una prenda infantil con el logotipo de «Star-Wars».

Más de 200 personas murieron a causa del huracán Helene, desde Florida, en el sur, hasta las montañas de Carolina del Norte, sobre todo en los alrededores de Asheville, la ciudad vecina sobre la que Joe Biden voló el miércoles. En este condado fallecieron 25 personas.

El presidente estadounidense envió un millar de soldados adicionales para ayudar en la reconstrucción, tras las críticas del candidato republicano a la presidencia, Donald Trump, por un supuesto retraso en la ayuda federal.

En Swannanoa, la ayuda «ha sido genial», dice sin dudarlo Shelby Holzhauser. A apenas 20 metros de su casa, se están instalando nuevas tuberías de agua, mientras una retroexcavadora refuerza una carretera rota.

Observando al ejército de técnicos, la maestra no se hace ilusiones sobre el futuro: «Va a pasar un tiempo antes de que volvamos a estar en pie».

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Un submarino de EE. UU. hunde un buque de guerra iraní frente a las costas de Sri Lanka

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Un submarino estadounidense hundió un buque de guerra iraní frente a las costas de Sri Lanka, en el océano Índico, dijo este miércoles el Pentágono en el quinto día de guerra en Oriente Medio que no deja de expandirse.

Después de incendiar la región con sus acciones contra Israel y posiciones estadounidenses en el Golfo, Irán atacó este miércoles a grupos opositores en el Kurdistán iraquí y lanzó un misil interceptado por la OTAN cuando amenazaba a Turquía.

Los ataques a las monarquías petroleras del Golfo y la situación en el estratégico estrecho de Ormuz, que Teherán dice controlar, dispararon el precio de los hidrocarburos.

«Guerra injusta»
El conflicto tiene repercusiones a miles de kilómetros de Teherán: un submarino estadounidense torpedeó y hundió un buque de guerra iraní frente a las costas de Sri Lanka, según el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, un hecho inédito desde la Segunda Guerra Mundial.

Las autoridades de Sri Lanka dijeron que habían recuperado los cuerpos de 87 marineros iraníes.

Personal de salud transporta (hasta la morgue del hospital Karapitiya en Galle) los cuerpos de los marineros iraníes fallecidos en un ataque con torpedos estadounidenses contra su fragata IRIS Dena, frente a la costa sur de Sri Lanka. Foto: AFP
Irak también se vio involucrado en la crisis: Irán atacó en la vecina región del Kurdistán iraquí, a grupos de oposición kurdos armados y hostiles a la república islámica. Un combatiente murió, según un portavoz del Partido de la Libertad del Kurdistán (PAK).

La máxima autoridad chiita de Irak, el gran ayatolá Alí Sistani, nacido en Irán, denunció por su parte la «guerra injusta» librada contra Irán, e instó a todos los países a «desplegar todos los esfuerzos para ponerle fin».

Las defensas de la OTAN se activaron también para interceptar un misil disparado desde Irán que amenazaba a Turquía. Un responsable turco afirmó, no obstante, que el objetivo era probablemente una base militar en Chipre, ya alcanzada por un ataque iraní a principios de semana.

Además, el ejército iraní amenazó con atacar las embajadas israelíes en todo el mundo si ese país golpea la misión en Teherán en Líbano.

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La IA todavía no elimina masivamente empleos en Europa, según economistas del BCE

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La inteligencia artificial todavía no está eliminando empleos en Europa y las empresas que la utilizan de forma intensiva incluso son más propensas a contratar a medio plazo, afirmaron en un documento este miércoles dos economistas del Banco Central Europeo.

«En conjunto, en términos de creación y destrucción de empleo, no encontramos ninguna diferencia significativa entre las empresas que declaran utilizar la IA y aquellas que no la utilizan», afirmaron dos economistas del banco en una entrada de blog sobre una encuesta realizada en 2025 a 5.000 empresas europeas.

Incluso, el estudio señala que las empresas que usan frecuentemente la IA tienen 4% más de probabilidades de contratar que aquellas que recurren a ella con menor frecuencia.

Lo mismo ocurre con las empresas que invierten, que presentan 2% más de probabilidad de contratar.

Esto es especialmente visible en las empresas que utilizan la IA para investigación, desarrollo e innovación, ya que la inversión en esta tecnología requiere la contratación de personal altamente cualificado.

Del mismo modo, las empresas que prevén invertir en IA en el plazo de un año anticipan, de media, una mayor creación de empleo.

Por el contrario, las empresas que utilizan la IA para reducir sus costes laborales tienden a contratar menos y a despedir más, según los autores.

Estas conclusiones se inscriben en un debate aún abierto sobre el impacto real de la IA en el empleo a más largo plazo.

Durante una comparecencia ante el Parlamento Europeo a finales de febrero, la presidenta del banco, Christine Lagarde, subrayó que las inversiones masivas en IA se traducían en una «mejora de la productividad», pero que las «consecuencias en el mercado laboral» todavía no eran visibles.

«Seguiremos extremadamente atentos a esta cuestión en el futuro», añadió.

Una encuesta del instituto muniqués Ifo Institute indicó que más de una cuarta parte de las empresas esperaba reducciones de plantilla a causa de la IA en los próximos cinco años.

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Los peruanos afrontan desconcertados una elección presidencial con 36 candidatos

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La profunda crisis política del país, que ha tenido ocho mandatarios en 10 años, el último designado hace apenas dos semanas, ha hecho que buena parte del electorado mire con desilusión estas elecciones con récord de postulantes.

Entre los candidatos figuran un prófugo de la justicia por presunta corrupción, un cómico de la televisión, un exfutbolista de la selección nacional y ex militares. Más de una veintena aparece en el rubro «otros» de los sondeos.

«No le tengo fe a ninguno», pues que el que gane «no va a hacer nada por nosotros», dice decepcionada López, madre de 43 años, frente a una estación de metro en Lima donde vende refrescos fríos en medio del verano.

Como ella, según una reciente encuesta de la consultora Ipsos, el 28% de los peruanos ya decidió no darle su voto a ninguno de los aspirantes que figurarán en una inédita papeleta de 65 centímetros de largo.

«Hay demasiados candidatos. A algunos ya los conocemos y sabemos que son un desastre», dice la médica Solange León, de 29 años, en una concurrida plaza del centro de la capital de 10 millones de habitantes.

Para el electorado, es muy difícil encontrar un postulante que lo convenza. «Los más conocidos tienen mucho rechazo» y el resto «son desconocidos», explica a la AFP el sociólogo David Sulmont.

Los actuales favoritos para pasar a un balotaje son el exalcalde de Lima, Rafael López Aliaga, que lidera con un 10%, y Keiko Fujimori, hija del exdictador Alberto Fujimori, con 9%, según la misma encuestadora.

Entre los dos no llegan ni a una quinta parte de las preferencias.

– «No tengo esperanzas» –

El actual presidente interino, el izquierdista José María Balcázar, que reemplazó a mediados de febrero al destituido José Jerí, no puede ser candidato.

La fragmentación del panorama político significa que hay «muchas dificultades» para «representar intereses sociales» y que hay una desconexión «entre las demandas de la ciudadanía y el sistema político», según Sulmont.

Además, dice, la dispersión «ha roto el equilibrio de poder entre el Parlamento y el Ejecutivo».

Los presidentes en Perú, con un Parlamento muy dividido y sin una bancada numerosa, están constantemente amenazados por el fantasma de la destitución.

Desde el 2016, el Congreso cesó a cuatro. Dos renunciaron antes de enfrentar el mismo destino y apenas uno completó su mandato interino.

Walter Chávez, un abogado de 59 años, se debate entre cuatro posibilidades para votar. Aún así, se mantiene escéptico. «No tengo esperanzas» de que estas elecciones generen un cambio, dice.

«Los actores de la política han hecho la tarea perfecta de destruir la confianza» de la población en la democracia peruana, comenta Guillermo Loli, director de estudios de opinión de Ipsos.

Acostumbrados a un congreso unicameral, los peruanos escogerán por primera vez desde 1990 diputados y senadores, tanto nacionales como regionales. Una cédula con cinco columnas aumentará su perplejidad.

Al menos 252 candidatos a todos los cargos en juego tienen condenas penales, de acuerdo con un informe de la radio RPP.

«Va a ser muy complicado para la ciudadanía», advierte Sulmont.

Las calles atiborradas de afiches, las estruendosas caravanas de campaña y los medios colmados de jingles siembran aún más incertidumbre.

«Buscamos un candidato que se asemeje a lo que queremos», pero no lo encontramos, dice Antony Cotrina, administrador de 36 años.

La desconfianza surge después de años de inestabilidad, falta de resultados de las autoridades, corrupción y una percepción general de ineficiencia.

El único consuelo de los electores es que pese a la crisis política, Perú se mantiene como una de las economías más estables de Latinoamérica. En 2025 registró la inflación más baja de la región (1,5%).

«Los escándalos de corrupción (…) hacen que la gente esté en su vida diaria, en la lucha permanente. No está para perder el tiempo en la política», dice Loli.

Eduardo Goytisolo, comerciante de 48 años, coincide. Asegura que no piensa leer los 36 planes de propuestas para la presidencia.

«El peruano es así. Trabaja y no necesita del Estado», anota.

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