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Mbappé hace magia para que Francia le gane 3-1 a Polonia y pase a cuartos de final
«Aquí estamos y aquí nos quedamos».
Eso parecen decir los futbolistas de la selección de Francia, defensora del título mundial, que venció este domingo 3-1 a Polonia en el estadio Al Thumama y se clasificó a cuartos de final de Qatar 2022.
El primer gol fue marcado por Olivier Giroud, delantero del AC Milán, pocos minutos antes de que se acabara el primer tiempo. De esta forma Giroud marcó su gol número 52 con «Les Blues» y se convirtió en el máximo goleador histórico de la selección.
El segundo gol nació de un contragolpe que terminó en los pies de Kylian Mbappé quien no tuvo piedad frente al arco de Polonia.
De esta forma el joven delantero del PSG superó a Edson Arantes do Nascimiento, Pelé, como el futbolista menor de 24 años en marcar más goles en los mundiales.
El tercero también fue marcado por la juvenil estrella francesa.
Mbappé alcanzó cinco goles y lidera la tabla de goleadores de Qatar 2022 con cinco anotaciones.
El descuento polaco fue marcado por Robert Lewandowski de penal en el último minuto del encuentro.
Ahora, es la primera vez desde Sudáfrica 2010 que una selección campeona del mundo defensora logra pasar a cuartos de final.
Por su parte Polonia, que se había clasificado a octavos de final por primera vez desde 1986, se despidió del Mundial.
En el papel era un partido un poco desnivelado: Francia, con su reunión de «All Stars» liderados por Mbappé, frente a una Polonia que clasificó gracias a un gol de Arabia Saudita frente a México.
En los primeros minutos del encuentro esa idea preconcebida en el papel se volvió realidad: Francia al ataque, Polonia a la espera.
Sin embargo a diferencia de la desidia mostrada en el partido frente a Argentina -por el último encuentro del grupo C- esta vez Polonia salió a presionar a arriba a los franceses y a complicar la salida desde atrás de «Les Bleus».
Pero poco a poco Francia, gracias a la agilidad de «Donatello» Mbappé y la movilidad del delantero del FC Barcelona Ousmane Dembelé, comenzó a encontrar los espacios necesarios para asustar a Wojciech Szczesny, el portero polaco.
Por momentos Polonia dominó a Francia: Przemysław Frankowski, el extremo del Lens de Francia y Piotr Zieliński, la estrella del Napoli líder en Italia conseguían filtrarse entre el poderoso mediocampo francés y crear algo de peligro.
Tanto lucharon, que en el minuto 37 del primer tiempo, tras un desborde polaco por derecha, Zieliński tuvo la oportunidad de marcar frente al arco, pero se encontró con un muy bien ubicado Lloris.
Pero en general el partido fue eso: Polonia buscando algún resquicio por donde meterse y Francia con un par de cohetes listos en la delantera para impactar en el arco polaco.
También tanques goleadores: en el minuto 43 Olivier Giroud recibe un pase de Mbappé y define ante la salida de Szczesny.
El segundo tiempo trajó otra historia: los espacios, los descuidos, los errores que Francia permitió en el primer tiempo fueron reparados y los campeones del mundo mostraron una firmeza y un despliegue con el que quisieron decir que son candidatos al título, otra vez.
Cada intento de Polonia era controlado a tiempo, el mediocampo francés comenzó a manejar los tiempos del partido y del único intento polaco por sacudirse ese control nació el contragolpe que terminó en las piernas de Mbappé, quien marcó el segundo del encuentro a los 28 minutos del segundo tiempo.
Francia comenzó a respirar más tranquila -si fuera eso posible- y Polonia no pudo encontrar una manera se alterar esa calma.
Cuando el partido agonizaba, en poco menos espacio que una baldosa y rodeado de defensas polacos, Mbappé marcó un golazo y puso las cosas 3-0.
Pero los partidos no se acaban hasta cuando se terminan y en la última jugada, el juez del encuentro, avisado por el VAR, decide pitar un penal a favor de Polonia que transforma en gol Lewandowski.
Los campeones del mundo están en cuartos y tienen una banda que sueña con repetir la proeza de Rusia 2018.
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Real Madrid gana al Rayo 2-1 con gol de Mbappé de penal en el descuento
Un tanto de penal de Mbappé en el tiempo de prolongación dio la victoria al Real Madrid que se impuso 2-1 al Rayo Vallecano este domingo en el Bernabéu, lo que permite al club blanco seguir el ritmo del líder FC Barcelona, que ganó el sábado al Elche (3-1).
Tras la derrota en Lisboa el pasado miércoles en Liga de Campeones, los hinchas madridistas recibieron a sus jugadores al salir a calentar y durante el anuncio de las alineaciones con una sonora pitada, con Vinícius y Jude Bellingham una vez más como protagonistas del descontento de la afición, como ya ocurrió en el duelo ante el Levante hace dos semanas, tras la derrota en la final de la Supercopa frente al Barça y el cese del entonces entrenador Xabi Alonso.
El brasileño Vinícius (15′) adelantó a los merengues, ventaja que contrarrestó Jorge Frutos (49′) y que Mbappé (90+10′) acabó por decantarlo a favor de los merengues en los últimos instantes.
El Real Madrid, que llegaba tras tras caer ante el Benfica (4-2) en la última fecha de Champions y quedarse fuera de los ocho primeros clasificados en la fase de liguilla, por lo que deberá jugar los playoffs de acceso a octavos, también ante el equipo de José Mourinho.
Con esta victoria, el club madrileño alcanza los 54 puntos en la clasificación de LaLiga, uno menos que el Barça.
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Trinidad y Tobago el muro que separa a la Azulita Sub-17 del Premundial
Hoy más que nunca la Sub-17 femenina urge de mantener su portería en cero. Las pupilas de Debbie Gómez están a las puertas de la antesala del cielo y un resbalón resultaría carísimo para los sueños de las chicas de la Azulita.
El representativo cuscatleco camina con paso de modelo en la pasarela del Clasificatorio al Premundial de Concacaf en Curazao: ha firmado dos victorias en dos salidas a la cancha, ocho goles a favor y cero en contra.
En su partido de estreno le pegó 0-6 a Barbados y la noche del viernes sirvió un 0-2 a costa del anfitrión. El esfuerzo, sin embargo, podría valer únicamente para las estadísticas si no firman este domingo al menos el empate ante Trinidad y Tobago que saldrá en plan de amenaza.
Las triniteñas acumulan por ahora cuatro puntos y son el equipo más goleador de este grupo: 10 dianas a favor y dos en contra, lo que le vuelve un rival peligroso sobre todo en ataque.
De ahí que si El Salvador consigue mantener su portería en cero automáticamente estaría conquistando su boleto para asistir al Premundial de Concacaf donde se repartirán los boletos a la Copa del Mundo Sub-17 Marruecos 2026.
El crucial encuentro de la Azulita será es domingo cuando se mida a las triniteñas a la 1:00 de la tarde.
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Mourinho saca los colores al Madrid
El Benfica de Mourinho colocó en cuarentena el efecto Arbeloa y frenó en seco el crecimiento del Madrid. Volvió la versión blanda y desconectada del equipo blanco, perdiendo todos los duelos, recordando los partidos del Metropolitano o Anfield. Fue de mal en peor en un partido que empezó ganando y que perdió con todo merecimiento, recibiendo incluso un gol del portero contrario, Trubin, en el 98′, cuando los madridistas ya estaban con nueve por expulsiones de Asencio y Rodrygo. En Da Luz, donde conquistó la gloria europea, y ante ‘O Glorioso’, el Madrid se despidió del top 8 mostrando todos sus defectos. Que no son pocos.
El Benfica fue fiel al estilo Mourinho. Un equipo serio, agresivo, dejándose el alma en cada duelo. El ardor encarnado y la tormenta empequeñeció a un Madrid que recordó partidos pasados. Frágil sin balón, impreciso con él. En media hora acumuló el Glorioso un puñado de ocasiones, desde un tirazo de Prestianni que exigió un paradón de Courtois sobre el larguero a un rechace de Araújo tras un córner que casi acaba en gol. No entra en la cuenta el penalti señalado por Massa al ver derribo de Bellingham en lo que fue despeje. Lo anuló, VAR mediante, y Mou entró en combustión. Le tuvieron que sujetar sus asistentes.
El caso es que el Madrid amagó con salir por izquierda, en una aparición de Bellingham, pero golpeó por la derecha. Después de una posesión larga, superada la media hora de naufragio, la jugada desembocó en Asencio en el interior derecho. El central sirvió con rosca un balón medido para la entrada de Mbappé, que cabeceó a la red.
Así que llegó el gol antes que el juego, y durante un puñado de minutos, cinco, el Madrid pareció gobernar el duelo. Incluso desvió Trubin un buen cabezazo de Asencio tras un córner. Pero el Madrid no es equipo de Mourinho, y por eso con ventaja y posesión bastó una pérdida para detonar la contra a pares, se resbaló ante Pavlidis Asencio, dos veces, y el centro estupendo del griego encontró la cabeza de Schjenderup. El mismo que tuvo el 2-1 cuatro minutos después. Lo salvó Valverde bajo palos con el muslo. Y en el córner siguiente, Barreiro, completamente solo en el segundo palo, cabeceó al lateral de la red.
Merecía ir al descanso con ventaja el Benfica por fútbol. Con Vinicius castigado por la defensa intimidante de Dedic y Prestianni, y con Mastantuono desacertado con la pelota, pareció salvar el segundo Courtois de nuevo tras un remate de Dedic, a quien no persiguió nadie. Pero fue en otro córner donde Otamendi aprovechó toda su experiencia para sacar el penalti de Tchouaméni. Se agarraron ambos, se tapó bien el argentino y se dejó caer para que Massa, achicado por un partido áspero, cobrara el penalti. Transformó Pavlidis, y el Madrid se fue al descanso dando gracias de no irse goleado al vestuario.
No hizo cambios esta vez Arbeloa en la pausa, pero su equipo pareció entrar más centrado. De hecho, tuvo la primera en un centro pasado de Mbappé que Vinicius no pudo embocar de cabeza. Pero bastó que ajustara la presión el Benfica para retomar la iniciativa. Perdonó Pavlidis tras una pérdida de Mastantuono, exigido. Y en otra salida veloz del ataque benfiquista recibió Schjenderup en izquierda, midió Asencio y el noruego sorprendió con un tiro seco por el ángulo corto. El top 8, en serio peligro.
Es cierto que la respuesta del Madrid fue inmediata. Entraron Camavinga, con cabreo manifiesto de Tchouaméni, y Rodrygo, que combinó en el ataque por derecha con Arda Güler, retrasó el centro y Mbappé remató con limpieza. Quedaba media hora larga para arreglar el desaguisado. Pero era tarde. Cuando quiso igualar la intensidad, el Benfica ya volaba. Arbeloa hizo un triple cambio y se le revolvió Güler, que iba a lanzar el córner. Es imposible contentar a todos. Sumó algunas ocasiones el Madrid, es cierto, con un par de remates lejanos que sacó Trubin.
El duelo de Da Luz iba con claro retraso respecto al resto, por la tardanza en volver al campo de los dos conjuntos. Lo que sabe Mourinho. Salvó una a quemarropa Courtois, de Barreiro, y el Madrid se despeñó en los últimos minutos. Vio la segunda amarilla Asencio, se ganó otra doble Rodrygo por protestar, y Camavinga acabó el último ataque blanco con un absurdo centro frontal. En la vuelta, Massa pitó una falta inexistente de Bellingham, Mourinho mandó al portero a rematar y en el 98, Trubin batió a Courtois en la misma portería donde recibió el gol de Ramos. De cabeza. La historia es caprichosa. El escenario donde Arbeloa tocó la gloria vivió una pesadilla ante su maestro. El fútbol es pura épica.


