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Vida

La pandemia incrementa los tratamientos de fertilidad en la sanidad privada

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Durante el último año y medio nuestro sistema público sanitario se ha colapsado. Algo que ha elevado la contratación de pólizas privadas casi un 5%. Y es que son muchos los ciudadanos que prefieren recurrir a la sanidad privada para gestionar todas las cuestiones relacionadas con su salud.

El miedo al contagio y las largas listas de espera se postulan también entre las principales razones para hacerlo. Sin embargo y tal y como apunta el comparador de seguros de salud Acierto.com existen
algunos tratamientos que se han visto más afectados que otros: es el caso de los tratamientos de fertilidad. Más información en https://www.acierto.com/

La Pandemia Eleva los Tratamiento Privados de Fertilidad.

En concreto estos servicios se han visto paralizados precisamente como consecuencia de esta saturación en el sistema público (los laboratorios están en los hospitales y las transferencias embrionarias
se llevan a cabo en los quirófanos). Ante esta incertidumbre muchas parejas han decidido optar por la privada.

En concreto y según los datos este tipo de tratamientos en centros privados han crecido un 50%. La espera, en estos casos, puede resultar determinante para aquellas mujeres que tienen una baja reserva ovárica o que superan la edad recomendada.

Además no podemos olvidar las limitaciones y restricciones de la Seguridad Social al respecto, que dificultan el acceso a estos tratamientos.

Más allá de la pandemia, no podemos dejar de comentar que en nuestro país se realizan casi 150.000 ciclos de FIV y alrededor de 34.000 de inseminación artificial. Pero solo en torno al 20% o 25% de ellos se realizan en centros públicos.

Cómo Cubren Los Seguros la Reproducción Asistida y El Embarazo.

Contar con un seguro de salud en este punto resulta de gran ayuda, pues muchas aseguradoras incluyen tratamientos de fertilidad en sus pólizas. No obstante, las condiciones dependerán de cada compañía. Por ejemplo, algunas como Adeslas o Sanitas no establecen una edad máxima para acceder a estos tratamientos ni un límite de intentos. Y en el caso de Sanitas tampoco hay carencia.

Esta última cuenta con un amplio abanico de coberturas: incluye la inseminación artificial, la fecundación in vitro, microinyección espermática, la transferencia de embriones, la conservación de
esperma, biopsias testiculares, FIV y donación de ovocitos….

El 40% de Las Embarazadas Prefieren La Sanidad Privada.

Por otra parte, y si hablamos de las embarazadas el porcentaje de mujeres que prefieren gestionar su
embarazo en la sanidad privada se eleva al 40%. Entre los motivos que les llevan a hacerlo encontramos la flexibilidad que ofrece la sanidad privada y la confianza en los profesionales que les atenderán y la
posibilidad de disfrutar de una habitación individual donde disfrutar de mayor intimidad y descanso.

En concreto, el 30% la elige por la facilidad de cuadrar las citas y revisiones con su actividad laboral. Y el 47% contrata estas pólizas para poder acceder a más consultas y ecografías que las que se incluyen en la Seguridad Social.

No obstante y tal y como apuntan desde el comparador Acierto.com, «si estamos pensando en contratar un seguro de salud resulta fundamental revisar el periodo de carencia que se aplica al embarazo. Lo habitual es que este periodo oscile entre los 8 y 10 meses en función de la aseguradora».

Ahora bien, algunas de ellas excluyen solamente el parto e ingreso hospitalario y sí cubren el seguimiento de la gestación. También existen otras variables que pueden anular esta carencia, como que se trate de una situación que ponga en riesgo la vida de la paciente o si se produce un parto prematuro.

Créditos: www.acierto.com








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Tacuazines, mapaches y serpientes pueden aparecer en tu casa, ¿qué debes hacer?

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El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) de El Salvador advirtió este jueves que animales silvestres como tacuazines, mapaches y serpientes pueden aparecer en zonas urbanas, e instó a la población a mantener la calma y seguir medidas de prevención para evitar incidentes.

A través de sus redes sociales, la cartera de Estado recomendó no acercarse, atrapar ni alimentar a tacuazines o mapaches en caso de encontrarlos, así como asegurar a las mascotas para evitar que los molesten. En el caso de serpientes, pidió mantener la distancia y observar hacia dónde se desplazan sin intentar intervenir.

El ministerio también señaló una serie de acciones para reducir la probabilidad de que estos animales regresen a las viviendas, entre ellas sellar posibles accesos, no dejar basura ni alimentos expuestos y evitar la acumulación de materiales que puedan servirles como escondite o nido.

Las autoridades recordaron que, si alguno de estos animales llega a una casa, se debe avisar a las instituciones correspondientes. Para ello, habilitaron las líneas del Ministerio de Medio Ambiente (7850-1474), la División de Medio Ambiente de la Policía Nacional Civil (2132-0800) y el Cuerpo de Bomberos (913).

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Nueva evidencia indica que la obesidad y la hipertensión pueden ser una causa directa de la demencia

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La tasa de obesidad se triplicó en las últimas cuatro décadas a nivel mundial, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y es hoy una de las mayores preocupaciones de la salud pública.

Ahora, científicos de Dinamarca y el Reino Unido presentaron pruebas que sugieren que la obesidad y la presión arterial alta pueden ser causas del desarrollo de la demencia, el trastorno mental que puede implicar un deterioro progresivo de la memoria, el pensamiento y la capacidad para realizar actividades cotidianas.

El estudio fue publicado hoy en la revista The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism. Los investigadores señalaron que mantener un peso óptimo y la presión arterial bajo control podría ayudar a evitar el deterioro cognitivo.

“Encontramos que el índice de masa corporal elevado y la presión arterial alta son causas directas de demencia”, dijo Ruth Frikke-Schmidt, profesora y médica jefe del Hospital Universitario de Copenhague – Rigshospitalet y de la Universidad de Copenhague, en Dinamarca.

Así, la salud física y la salud mental resultan estar mucho más conectadas de lo que se pensaba.

En la investigación, también participaron científicos de la Universidad de Bristol, en Reino Unido. Contaron con el financiamiento del Fondo Independiente de Investigación de Dinamarca, la Fundación Lundbeck, la Región Capital de Dinamarca, Hjerteforeningen y Sygeforsikringen Danmark.

La obesidad es una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud. Se define por un índice de masa corporal (IMC) igual o superior a 30, según OMS. Sin embargo, el uso del IMC como único criterio para definir la obesidad ha sido cuestionado porque no distingue entre masa muscular y grasa ni considera la distribución de la grasa en el cuerpo. Por eso, algunos expertos proponen complementar el IMC con otras mediciones para evaluar el riesgo real para la salud.

El objetivo de los investigadores del Reino Unido y Dinamarca fue averiguar si la obesidad y la hipertensión no solo acompañan a la demencia, sino que la provocan.

El equipo analizó datos de miles de personas de Dinamarca y Reino Unido. Utilizó una técnica llamada aleatorización mendeliana, que emplea información genética para simular un experimento natural y eliminar confusiones externas.

Esta metodología compara a quienes tienen variantes genéticas ligadas a la obesidad con quienes no las tienen. Así se puede detectar el efecto real del exceso de peso sobre la salud mental.

El análisis demostró que el riesgo de demencia aumenta con el IMC mayor y se intensifica cuando existe hipertensión.

Frikke-Schmidt comentó: “Recientemente se han probado medicamentos para bajar de peso con el objetivo de detener el deterioro cognitivo en las primeras fases de la enfermedad de Alzheimer, pero no se observó ningún efecto beneficioso”.

Una cuestión abierta que queda por probar es si la medicación para bajar de peso, iniciada antes de la aparición de síntomas cognitivos, podría ser protectora contra la demencia.

“Nuestros datos actuales sugerirían que las intervenciones tempranas para bajar de peso podrían prevenir la demencia, especialmente la demencia de tipo vascular”, estimó.

En diálogo con Infobae, el doctor Ricardo Allegri, médico neurólogo, jefe del Servicio de Neurología Cognitiva, Neuropsicología y Neuropsiquiatría de Fleni e investigador en neurociencias del Conicet, señaló: “Hasta ahora, la obesidad se reconocía como un importante factor de riesgo para la demencia, pero la evidencia previa no la definía como una causa directa”.

Estudios anteriores habían sugerido una relación clara entre obesidad y mayor riesgo de demencia, aunque consideraban que el vínculo era complejo y dependía de varios factores intermedios.

“Aún se necesita más investigación para confirmar una relación causal directa”, consideró Allegri.

“Recientemente se planteó que los pacientes obesos en tratamiento con medicamentos GLP-1 podían desarrollar menos demencia. Pero otro estudio encontró que ese tipo de fármaco no frenan el deterioro cognitivo”, dijo.

En cuanto a la prevención de la demencia, “implementar campañas de salud pública enfocadas en los factores de riesgo es una de las acciones más económicas y efectivas a largo plazo. El estudio publicado en la revista The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism lo reafirma”, subrayó Allegri.

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Los caballos sienten el olor del miedo en los seres humanos

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«La primera vez que puse un pie en una caballeriza, me dijeron: ‘Atención, no tengas miedo, los caballos huelen tu miedo’», recuerda la etóloga Léa Lansade, directora de investigación del Instituto Nacional francés de Investigación para la Agricultura, la Alimentación y el Medio Ambiente (INRAE).

«¿Pero es en sentido figurado o literal? Parece que es en sentido literal», dice la científica, principal autora del estudio publicado en PLOS Biology.

El olfato es probablemente el sentido más utilizado entre los animales para comunicarse con sus semejantes, sobre todo en situaciones de peligro.

En los seres humanos, varios estudios recientes señalan el papel del sudor producido por las glándulas de las axilas, con compuestos como la adrenalina, la androstadienona o el ácido hexadecanoico. Otras investigaciones demostraron que los perros son capaces de detectar estas señales humanas.

De los caballos, «sabemos que logran descifrar nuestras expresiones faciales, reconocer si estamos tristes, alegres o enfadados. También son muy hábiles para reconocer nuestras voces», explica a AFP Lansade, quien estudia desde hace una década la percepción de las emociones humanas por parte de estos animales.

Su estudio sobre el miedo se llevó a cabo después de haber recoletado olores vinculados al temor y la alegría de 30 voluntarios, que vieron extractos de películas de terror y comedias con tampones colocados bajo las axilas. Luego realizó, en colaboración con Instituto francés del Caballo y la Equitación, una serie de pruebas con 43 yeguas tipo Welsh.

Se colocaron hociqueras a los caballos con las muestras extraídas de «miedo», «alegría» o sin usar (para servir como control). Luego se realizaron dos pruebas para observar las interacciones del animal con un ser humano: si se acercaba a una persona situada cerca de él y cómo reaccionaba durante el cepillado.

Otros dos tests buscaban ver las reacciones del animal sin presencia humana: cuando se abría de repente un paraguas delante suyo y cuando se colocaba un objeto desconocido en su espacio.

En todos los casos, los caballos expuestos a un olor de «miedo» presentaban síntomas de temor más elevados.

En las pruebas de interacción, tocaban menos al humano. Y al abrirse el paraguas se sobresaltaban más, y también estaban más atentos al objeto desconocido.

El olor del miedo humano «los pone en un estado de alerta, de vigilancia», incluso sin presencia humana. «Hay un contagio emocional», insiste Lansade, aunque «no sabemos si se adquiere por aprendizaje tras haber visto a personas asustadas o si es un comportamiento innato».

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