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«Nada de playback» el reto que Lady Gaga había hecho a Shakira y JLo antes del Super Bowl

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Cualquier artista que acepte amenizar el intermedio de la Super Bowl debe de asimilar también que las comparaciones resultan inevitables, en especial en un evento que se celebra cada año con un encargado diferente de ofrecer el espectáculo musical.

La cita de este fin de semana en Miami ha llegado acompañada de un fuerte sabor latino gracias a la explosiva combinación de dos divas como Shakira y Jennifer Lopez, que han sido mucho mejor recibidas que sus predecesores Maroon 5, cuya actuación de 2019 se desarrolló entre un aluvión de críticas y la indiferencia del público ante una banda formada por ‘chicos bien’ de California en una edición marcada por las penalizaciones a los jugadores que se habían atrevido a protestar ante la violencia policial contra la comunidad negra en Estados Unidos.

En el caso de la colombiana y la vecina más famosa del Bronx, la alargada sombra de la que tenían que tratar de escapar este domingo era la de Lady Gaga, que en 2017 ofreció uno de los directos más aplaudidos de los últimos tiempos por su espectacularidad, su mensaje de unidad y el poderío vocal del que hizo gala la intérprete, y esta última no se lo ha puesto nada fácil.

El mismo sábado, en el concierto previo al partido, les lanzó una pulla muy clara al decir en tono socarrón desde el escenario: “Más vale que mañana no vea nada de playback”, antes de añadir un “te quiero, JLo; te quiero, Shakira” para suavizarlo.

El problema es que muchos espectadores consideran que la colombiana abusó de las pistas de audio grabadas de antemano para asegurarse de que no le fallara la voz mientras ejecutaba la coreografía que acompañó a sus clásicos como ‘Hips Don’t Live’ o ‘She Wolf’, una crítica muy similar a la que recibió Katy Perry en 2015 cuando se encontraba en esa misma situación.

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J Balvin se suma al Super Bowl como capitán en partido de flag football

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Los New England Patriots de Christian González y Andy Borregales, jugadores de raíces colombianas y venezolanas, se enfrentarán a los Seattle Seahawks en la edición 60 del Super Bowl, que tendrá como protagonista del espectáculo musical al puertorriqueño Bad Bunny.

La final de la liga de fútbol americano (NFL) tendrá lugar el 8 de febrero en Santa Clara, a las afueras de San Francisco (California).

Un día antes, y como parte de una intensa semana de eventos, un grupo de figuras del deporte y entretenimiento se reunirá para disputar un partido de flag football, una modalidad sin contacto del fútbol americano.

J Balvin y el comediante estadounidense Druski capitanearán a los dos equipos, que contarán también con la estrella del flag football mexicano Diana Flores y los ex quarterbacks de la NFL Cam Newton y Michael Vick, según anunció este martes la liga.

«Ser parte de un enorme juego de bandera como este durante la semana del Super Bowl va a ser increíble», dijo J Balvin en el comunicado. «Estoy listo para liderar a mi equipo, traer la vibra y montar un espectáculo divertido que los fans recordarán».

El cantante y productor de Medellín, que tiene 50 millones de seguidores en Instagram, ya participó en el Super Bowl de 2020, cuando subió al escenario de Miami junto al propio Bad Bunny como invitados del show conjunto de Shakira y Jennifer López.

El juego de flag football, incluido en la previa del pasado Super Bowl de Nueva Orleans, se celebrará en el centro de convenciones Moscone de San Francisco y será retransmitido por YouTube.

En este deporte, que vivirá su estreno olímpico en los Juegos de Los Ángeles de 2028, no está permitido el contacto entre jugadores y, para recuperar el balón, las defensas deben arrebatarle al atacante una de las dos tiras de tela sujetas a sus caderas.

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Juez de California reactiva demanda contra Marilyn Manson por agresión sexual

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La querella, presentada en mayo de 2021 por un exasistente del músico, fue descartada en diciembre, cuando el juez del tribunal superior de Los Ángeles Steve Cochran falló a favor de la defensa de Manson por considerar que infringía el plazo de prescripción.

Pero la demandante, Ashley Walters, pidió a la corte reconsiderar su caso en enero, cuando entró en vigencia una ley que abre una ventana de dos años para casos de índole sexual que prescribieron.

«Examiné esto detenidamente», dijo el juez Cochran en una audiencia el lunes, citado por medios de comunicación locales. «Creo que la ley reactiva la demanda. Van rumbo [a juicio] nuevamente», resolvió Cochran.

Ashley Walters, quien trabajó con Manson Records entre 2010 y 2011, afirma que el roquero abusó de ella sexualmente y la agredió varias veces, además de hacerla viajar con drogas.

La también fotógrafa sostiene que Manson, nombre artístico de Brian Hugh Warner, alardeaba de violar mujeres y que llegó a mostrarle un video en el cual abusaba de una joven menor de edad.

El abogado de Manson, Howard King, sostuvo que la demanda no prosperará.

«Aunque la señora Walters presentó varias denuncias, ahora irrelevantes, sobre supuesto acoso laboral, no tiene ninguna demanda pendiente por agresión sexual según la definición del código penal, como sería exigido en virtud de la nueva ley, ni se le permite, según el fallo, añadir nuevas demandas», dijo King en una declaración enviada a la AFP este martes.

«El hecho innegable es que Warner nunca cometió ninguna agresión sexual», agregó.

Varias mujeres han señalado durante años a Manson, de 57 años, de abusos y ataques de índole sexual, entre ellas las actrices Esmé Bianco («Game of Thrones») y Evan Rachel Wood, expareja del músico.

 

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Kanye West niega ser «nazi ni antisemita» y habla de su trastorno mental

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El músico de 48 años, quien en los últimos años ha perdido seguidores y cuantiosos contratos comerciales por sus declaraciones antisemitas y racistas, lanzó la canción «Heil Hitler» el pasado 8 de mayo, en el 80° aniversario de la derrota de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

La canción, vetada en las principales plataformas de streaming, aunque fácil de encontrar en internet, le valió, entre otras cosas, la anulación de un visado para Australia.

West, que cambió su nombre artístico a Ye, explicó en un mensaje pago en el periódico las implicaciones del trastorno bipolar que hace años le fue diagnosticado.

«Cuando uno está en un episodio maníaco, no cree estar enfermo. Piensa que los demás están exagerando. Siente que ve el mundo con más claridad que nunca, cuando en realidad está perdiendo completamente el control», escribió el artista, ganador de 24 premios Grammy.

«Me arrepiento y me siento profundamente mortificado de mis acciones en ese estado. Me comprometo a asumir mis responsabilidades, a seguir un tratamiento y a llevar a cabo cambios reales y duraderos. Eso no justifica en absoluto lo que hice. No soy nazi ni antisemita. Amo al pueblo judío», añadió.

Ya en diciembre de 2023, el rapero se había disculpado ante la comunidad judía después de haber declarado unos meses antes que «adoraba a los nazis».

En 2022 también provocó indignación al mostrarse con el lema «White Lives Matter» («La vida de los blancos importa»), tergiversando el célebre «Black Lives Matter» contra el racismo contra la gente negra) y acudió a una cena en casa de Donald Trump con el supremacista blanco antisemita Nick Fuentes

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