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Vigilante de un almacén es acusado de hurtar artículos de una bodega
Un vigilante identificado como Héctor C. de 86 años de edad, es acusado de hurtar artículos de una bodega valorados en $4,576.
Luego de terminar su turno nocturno en una bodega de un almacén en Apopa el vigilante hurtó lámparas, mini radios, ventiladores, vasos de licuadoras y hasta una sierra. Sus jefes lo descubrieron infraganti y sospechan que lo hacía desde hace tres años.
Héctor comenzó trabajando como bodeguero y con el paso del tiempo se convirtió en vigilante de la bodega del almacén. Sin embargo, José (nombre cambiado por protección), el dueño del establecimiento, comenzó a percatarse que varias cosas comenzaron desaparecer y por ser el único en el lugar comenzaron a sospechar de él por lo que montaron un operativo para descubrir al verdadero ladrón.
Todo ocurrió cuando uno de los encargados de la bodega le comentó a Roxana (nombre modificado), la hija de José, que en la bodega hacían falta diversos artículos que no concordaban con el listado del inventario. Ambos extrañados comenzaron a investigar a las personas que tenían contacto con el lugar hasta llegar a concluir que podría ser Héctor.
Una de las pesquisas que llevaron a tal conclusión fue que las cosas desaparecían en horas de la mañana, antes de que el local abriera y de que Héctor terminara su jornada nocturna. La mujer comenzó a ingeniar un plan para poder descubrirlo, necesitaba pruebas suficientes para inculparlo. El operativo consistía en vigilar a Héctor por tres días.
Según el expediente judicial, fue el 2, 3 y 4 de octubre del 2015 cuando descubrieron el modo de operar que tenía el vigilante, el cual consistía en tomar la mayor cantidad del botín durante la soledad de su turno para luego ir a esconderlo en un pequeño cuarto donde descansaba afuera del edificio.
Con las pruebas, ambos fueron donde José y le explicaron lo que había pasado por lo que decidieron abordarlo al día siguiente antes de que se fuera del establecimiento; todo esto fue ejecutado sin que el vigilante sospechara de los movimientos en su contra.
Eran las 7:00 de la mañana del 5 de octubre. “Lo vamos a registrar”, dijo José con autoridad, mientras que Héctor se dio por descubierto. Puso en el piso una bolsa plástica negra y para su sorpresa encontraron un par de lámparas de mano, una sierra, memorias microSD, varias herramientas y extensiones eléctricas. Según los dueños del establecimiento, el monto por estos artículos hacía un total de $275.
El dueño llamó a la Policía y cuando los agentes llegaron Héctor no sabía qué hacer. Al verse acorralado decidió confesar su delito, pero suplicó que no lo llevaran a la cárcel; ante la petición del afligido, José le dijo que una de las alternativas era seguir trabajando para él, pero que le descontaría de su salario hasta que saldara su cuenta.
El vigilante le explicó que aceptaría la oferta, pero que en los próximos días le entregarían un dinero con el cual terminaría de cancelar la deuda, sin embargo, esto nunca pasó por lo que fue arrestado días después.
José y sus trabajadores volvieron hacer un inventario y determinaron que por tres años el vigilante había hurtado decenas de artículos que hicieron un total de $4,576; mini radios, ventiladores, vasos de licuadoras eran una de tantas cosas que supuestamente se extraviaron.
En la audiencia preliminar, la defensa de Héctor cuestionó la falta de investigación que había realizado la Fiscalía General de la República (FGR) ante las pruebas presentadas por el dueño del establecimiento y puso en duda sobre el número de personas que tienen acceso al material en esa bodega. “¿Por qué si mi representado hurtaba a diario por qué razón no lo denunció en su momento?”, discutió.
El caso pasó a la última instancia y será el juzgado Sexto de sentencia de San Salvador, quien determinará el futuro jurídico de Héctor.
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Pareja es sorprendida en posesión de hierba y es enviada a prisión
Una pareja fue detenida el pasado 23 de diciembre, cuando agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) recibieron una alerta de que, sobre la 29 calle oriente y décima avenida norte, en San Salvador, se encontraba una pareja aparentemente consumiendo droga.
Al llegar al lugar, los agentes observaron a los imputados con una actitud sospechosa y nerviosa, razón por la cual les practicaron una requisa personal, en la que se les encontraron dos porciones de material vegetal al interior de bolsas de plástico con cierre hermético.
La prueba de campo realizada arrojó resultado positivo a marihuana, con pesajes de 5.2 y 5.1 gramos.
Por estos hechos los sujetos identificados como Carlos Jefferson Jule Mulato, de 44 años, y Denisse Rubí Méndez Serrano, de 24 años, fueron acusados del delito de posesión y tenencia.
En la audiencia inicial, la jueza consideró que existe prueba indiciaria suficiente sobre la existencia del delito y la probable participación de los procesados, por lo que les decretó detención provisional y el caso continuará a la etapa de instrucción.
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Socorristas auxilian a mujer tras caerse de microbús de la ruta 42
Una mujer resultó lesionada luego de caerse de un microbús de la ruta 42, el cual se desplazaba presuntamente a excesiva velocidad, según testigos.
El incidente se registra esta tarde sobre Calle Delgado y 14 Avenida Sur, en San Salvador, detallaron las autoridades que acudieron a la escena.
Socorristas de Comandos de Salvamento fueron alertados de la emergencia y al llegar al lugar brindaron atenciones a la víctima, quien fue identificada como Yansi Peña, de 42 años.
Luego de las evaluaciones prehospitalarias, el cuerpo de socorro informó que la víctima presentaba diferentes traumas producto de la caída.
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Habilitan espacios para enterrar mascotas en La Bermeja
Las personas que deseen enterrar a su mascota con dignidad, en un espacio donde pueden llegar a colocar flores y detalles, ahora lo podrán hacer en uno de los camposantos más antiguos y reconocidos de San Salvador: La Bermeja
Lo anterior se debe a que el concejo municipal de San Salvador aprobó una reforma que autoriza el entierro de mascotas en un área especial del cementerio.
La ordenanza municipal establece dos categorías para la inhumación de mascotas. Una de ellas permite el entierro mediante el pago de determinadas tarifas municipales, mientras que la otra habilita el servicio de forma gratuita; aunque la ordenanza no detalla los criterios que se utilizarán para definir cuándo un entierro será pagado o gratuito, ni tampoco especifica si existen diferencias en el tipo de servicio que se brinda en cada caso.
En el caso de pago, las tarifas dependerán del tipo de fosa —porque pueden ser de diferentes dimensiones—. La disposición contempla nichos con costos entre $40 y $70, según el tamaño de la mascota. Además, se contemplan cobros adicionales relacionados con la conservación de restos, ya sea mediante una prórroga anual en osario por $5.15 o en el mismo puesto por $14.90.


