Internacionales
Imágenes satelitales apuntan a más masacres en la ciudad sudanesa de El Fasher
Las últimas imágenes satelitales apuntan a que las masacres han continuado dentro y alrededor de la ciudad sudanesa de El Fasher, en Darfur, indicaron investigadores de la Universidad de Yale casi una semana después de su toma por los paramilitares.
Tras 18 meses de asedio, las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), en guerra contra el ejército regular desde abril de 2023, tomaron la localidad el pasado domingo.

Con esto, expulsaron al ejército de su último bastión en la amplia región occidental de Darfur, escenario de un genocidio 20 años atrás.
Desde la caída de la ciudad emergieron reportes de ejecuciones sumarias, violencia sexual, ataques a cooperantes humanitarios, saqueos y secuestros. Las telecomunicaciones siguen interrumpidas en buena medida.

This image grab taken from handout video footage released on Sudan’s paramilitary Rapid Support Forces (RSF) Telegram account on October 26, 2025, shows RSF fighters celebrating in the streets of El-Fasher in Sudan’s Darfur. The governor of Darfur, allied with the Sudanese army, on October 27, 2025, called for the «protection of civilians» in the famine-stricken city of El-Fasher, after the paramilitary Rapid Support Forces (RSF) claimed to have taken control. (Photo by Rapid Support Forces (RSF) / AFP) / === RESTRICTED TO EDITORIAL USE – MANDATORY CREDIT «AFP PHOTO / HO / SUDAN RAPID SUPPORT FORCES (RSF) TELEGRAM ACCOUNT» – NO MARKETING NO ADVERTISING CAMPAIGNS – DISTRIBUTED AS A SERVICE TO CLIENTS ===
Supervivientes de El Fasher que llegaron a la vecina Tawila, una urbe situada a 70 kilómetros al oeste, contaron a AFP que presenciaron masacres, que vieron a niños ejecutados delante de sus padres, y que los civiles fueron golpeados y robados al emprender la huida.
«El sábado [25 de octubre] a las 6 de la mañana, los bombardeos eran muy intensos (…) Al cabo de una hora, siete combatientes de las FAR entraron en nuestra casa. Me quitaron el teléfono, registraron hasta mi ropa interior y mataron a mi hijo de 16 años», relató esta semana Hayat, madre de cinco hijos.
«La situación en El Fasher es terrible: hay cadáveres en las calles y nadie que los entierre», dijo por su parte, Husein, un superviviente herido por los bombardeos.
Peligro inminente
Un informe del Humanitarian Research Lab de la Universidad de Yale, publicado el viernes, indicó que las imágenes satelitales más recientes llevan a pensar que la mayoría de la población puede estar «muerta, secuestrada o escondida», dado que no se observan «grandes movimientos» de civiles huyendo.
Entre el lunes y el viernes, el laboratorio identificó al menos 31 puntos, en barrios, un campus universitario e instalaciones militares, con elementos que pueden ser cuerpos humanos.
«Los indicios de que las masacres continúan son claramente visibles», afirmaron.
Médicos Sin Fronteras (MSF) dijo temer que «un gran número de personas» siga en peligro de muerte en El Fasher.
«El número de personas que llegaron a Tawila es muy bajo (…) ¿Dónde están esas personas que faltan, que han sobrevivido a meses de hambre y violencia en El Fasher?», se preguntó Michel Olivier Lacharité, responsable de operaciones de emergencia en MSF.
«Por lo que nos dicen los pacientes, la respuesta más probable y aterradora es que esas personas murieron, o fueron retenidas y perseguidas cuando intentaban huir», añadió.
Naciones Unidas afirma que unas 65,000 personas huyeron de la localidad, pero decenas de miles siguen allí atrapadas. Unas 260,000 personas se encontraban allí antes del asalto final de los paramilitares.
En una conferencia celebrada este sábado en Baréin, el ministro de Asuntos Exteriores alemán, Johann Wadephul, afirmó que Sudán se encuentra en «una situación absolutamente apocalíptica, la mayor crisis humanitaria del mundo».
«Verdaderamente aterrador»
En el mismo evento, su par británica, Yvette Cooper, calificó los abusos denunciados como «verdaderamente aterradores».
«Atrocidades, ejecuciones masivas, hambrunas y el uso devastador de la violación como arma de guerra, con mujeres y niños como principales víctimas de la mayor crisis humanitaria del siglo XXI», sostuvo.
Las FAR afirmaron el jueves haber detenido a varios combatientes acusados de atrocidades y se comprometieron a exigir responsabilidades a «cualquiera que haya cometido un error».
Pero el director de operaciones humanitarias de la ONU, Tom Fletcher, se preguntó si los paramilitares están realmente decididos a investigar los crímenes reportados.
Tanto las FAR -derivadas de las milicias árabes Janjawid acusadas de genocidio en Darfur hace dos décadas- como el ejército regular han sido acusados de crímenes de guerra desde que arrancó el conflicto hace más de dos años y medio.
Estados Unidos ha dictaminado anteriormente que las FAR cometieron un genocidio en Darfur contra determinados grupos étnicos.
Según informes de la ONU, los paramilitares recibieron armas y drones de Emiratos Árabes Unidos, lo que Abu Dabi niega.
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Estados Unidos desplegaría a 3,000 soldados en el golfo Pérsico
El Pentágono planea desplegar en el golfo Pérsico a cerca de 3,000 soldados de la 82ª División Aerotransportada, una de las grandes fuerzas de élite del ejército estadounidense, dijeron dos altos cargos este martes, informó el periódico español El País.
Entretanto Hezbolá advirtió que combatirá cualquier intento de ocupación tras el anuncio del Gobierno israelí de que su ejército controlará todo el sur de Líbano hasta el río Litani, ubicado unos 30 kilómetros al norte de la frontera.
En las últimas horas, el ejército israelí atacó Beirut, al tiempo que Irán y la milicia chií libanesa Hezbolá respondieron con bombardeos contra Israel, que causaron al menos seis heridos leves en Tel Aviv.
Todo esto sucede, mientras el precio del barril de petróleo superó nuevamente los 100 dólares tras la caída del coste vivida ayer después de que el presidente de EE. UU., Donald Trump, anunció una tregua de cinco días en los ataques contra infraestructuras energéticas de Irán.
A pesar del anuncio de Trump, Irán aseguró que dos proyectiles impactaron esta madrugada contra un gasoducto en Jorramshahr y contra edificios administrativos de una estación gasística de Isfahán.
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Flotilla de ayuda humanitaria llega a Cuba, sumida en la crisis
El barco camaronero «Maguro» atracó en La Habana con tres días de retraso respecto a lo previsto, tras luchar contra fuertes vientos, corrientes y una molesta batería durante su travesía desde México.
Al acercarse a las fortificaciones de la época colonial de La Habana, los activistas subieron al techo de la embarcación —rebautizada simbólicamente como «Granma 2.0» en homenaje al yate utilizado por los guerrilleros de Fidel Castro (1926-2016) para iniciar su revolución en 1956.
Sostenían una pancarta que decía «Let Cuba live» (Dejen vivir a Cuba), mientras otros, que los esperaban en el muelle, coreaban «¡Cuba sí! ¡Bloqueo no!».
«Ojalá todo el mundo se uniera, incluso los cubanos en el extranjero, y vinieran a hacer lo mismo, porque es el pueblo el que está sufriendo», dijo Amado Rodríguez, un chofer de 59 años que caminaba cerca de la bahía de La Habana.
Los primeros cargamentos llegaron en avión desde Europa, América Latina y Estados Unidos la semana pasada como parte de una misión aérea y marítima, bautizada «Convoy Nuestra América», para llevar unas 50 toneladas de ayuda a Cuba.
Se espera que otros dos barcos lleguen el martes o el miércoles.
Los activistas señalan que el esfuerzo busca aliviar la situación de los cubanos tras un bloqueo petrolero de facto impuesto por Estados Unidos que el presidente Donald Trump puso en marcha en enero.
Los críticos, incluidos exiliados cubanos en Miami, han calificado la iniciativa como un «espectáculo político» que beneficia más al cubano comunista que a la gente de a pie.
El organizador del convoy, David Adler, ciudadano estadounidense, dijo a la AFP que la misión llevó ayuda urgentemente necesaria directamente al pueblo cubano y mostró al mundo «el costo humano del asedio de Trump contra Cuba».
«Demostró que la solidaridad internacional puede triunfar sobre el aislamiento forzado», afirmó Adler, coordinador del grupo global de izquierda Progressive International.
El país ha sufrido siete apagones nacionales desde 2024 -dos de ellos en la última semana- debido al envejecimiento de sus centrales termoeléctricas y a la escasez de petróleo.
La situación en Cuba se ha precarizado desde que Trump ordenó en enero una operación militar para capturar al principal aliado regional de la isla comunista, el líder socialista venezolano Nicolás Maduro, privando así al país de su principal proveedor de petróleo.
El «Maguro» zarpó el viernes desde la península de Yucatán, en México, con 32 personas a bordo, entre ellas activistas de Australia, Brasil, Ecuador, Italia, México y Estados Unidos. Periodistas de la AFP viajaban en el barco.
Durante la travesía -en la que fue escoltado durante una parte del trayecto por un buque de la Armada mexicana-, el activista brasileño Thiago Ávila dijo que otros países deberían acudir en ayuda de Cuba.
«No podemos permitir que el mundo y el derecho internacional sean sepultados bajo la codicia de Donald Trump», declaró a la AFP Ávila, que también fue uno de los organizadores de una flotilla que intentó llevar ayuda a Gaza el año pasado, pero el bloqueo naval israelí lo impidió.
«Por eso estamos aquí, por eso la gente decidió movilizarse para esto y decidió donar», añadió.
La también activista brasileña Lisi Proença dijo que el grupo estaba aplicando la experiencia adquirida con la flotilla de Gaza para hacer llegar ayuda a Cuba.
«Lo interesante es que ahora podemos transportar artículos mucho más grandes, como paneles solares», dijo a la AFP.
Además de los cortes diarios de electricidad, los precios del combustible se han disparado, el transporte público se ha vuelto escaso y la basura se acumula en las calles de Cuba porque los camiones recolectores ya no funcionan.
Cuba ha responsabilizado a Washington de las penurias del país, principalmente debido al bloqueo de combustible y a un embargo comercial de más de seis décadas.
Exiliados cubanos y otros críticos, que atribuyen la crisis económica al gobierno comunista, afirman que el convoy brinda apoyo político a La Habana.
«Todo esto no es más que un espectáculo político», dijo a la AFP Luis Zúñiga, ex preso político cubano radicado en Miami.
«La crisis eléctrica en Cuba no se debe al embargo petrolero impuesto por el presidente de Estados Unidos. Se remonta a mucho antes de eso», afirmó Zúñiga.
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Israel tomará el control de una amplia zona en el sur de Líbano
El anuncio retrotrae a los libaneses al año 1982, cuando en el contexto de la guerra civil, Israel invadió toda esa zona para repeler a grupos armados palestinos.
El ejército hebreo mantuvo aquí una zona tampón de entre 10 y 20 km de profundidad hasta su retirada completa en el año 2000 bajo la presión del movimiento proiraní Hezbolá, con el que vuelve a estar en conflicto, esta vez en el contexto de la guerra contra Irán.
Las fuerzas israelíes «maniobran en el interior del territorio libanés para apoderarse de una línea de defensa avanzada» hasta el río Litani, declaró el ministro de Defensa, Israel Katz, en un vídeo difundido por su oficina.
La consecuencia para los civiles es que «los cientos de miles de residentes del sur de Líbano que fueron evacuados hacia el norte no volverán al sur del Litani mientras no esté garantizada la seguridad de los habitantes del norte» de Israel, añadió Katz.
Francia, que reivindica un papel diplomático activo en Líbano, reaccionó pidiendo a Israel que «se abstenga» de cumplir con el anuncio de tomar la zona al sur del río Litani, pues tendría «consecuencias humanitarias de calado que agravarían la situación ya de por sí dramática del país», dijo a AFP el canciller Jean-Noël Barrot.
Desde que Hezbolá, patrocinado por Irán, metió a Líbano en la guerra regional, Israel ha efectuado cientos de ataques en el país vecino, que causaron según las autoridades más de un millar de muertos y más de un millón de desplazados.
«La batalla contra Hezbolá (…) no ha hecho más que comenzar», advirtió el lunes la portavoz arabófona del ejército israelí, Ella Waweya.
Este martes al amanecer, los bombardeos israelíes mataron a cinco personas en el sur del país, y a otras tres en una zona residencial cercana a Beirut.
«Mi casa quedó destruida por completo. No queda ya nada, ha ardido todo», dijo a la AFP Abas Qasem, de 55 años. Un apartamento vecino al suyo fue blanco de un ataque en Bchamoun, al sureste de Beirut.
«¿Qué he hecho yo para que mi casa sea destruida? Soy una persona normal», añade entre llantos, como su esposa, al descubrir la devastación en su apartamento.
En este ataque en particular murieron una niña de cuatro años y hubo cuatro heridos, según el ministerio de Sanidad.
Bchamoun no es un bastión de Hezbolá.
El movimiento islamista entró en la guerra el 2 de marzo para vengar la muerte del líder supremo iraní Alí Jamenei, fallecido dos días antes, en la primera jornada de ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán.
El movimiento chiita dijo estar oponiendo resistencia al avance de las fuerzas israelíes en localidades fronterizas, y reivindicó unos ataques contra soldados en el pueblo de Al Qauzah, y contra el norte de Israel.
Según la agencia estatal libanesa Ani, una unidad israelí incursionó en el pueblo fronterizo de Halta, donde los soldados allanaron varias casas «y abrieron fuego contra los habitantes», matando a uno de ellos e hiriendo a otro.
Al mismo tiempo, y en el plano diplomático, Líbano retiró la acreditación al recientemente nombrado embajador de Irán en Beirut, Mohamad Reza Raeuf Sheibani, y le dio de plazo hasta el domingo para salir del país.
Las autoridades de Beirut acusan a los Guardianes de la Revolución iraníes de dirigir las operaciones del movimiento libanés Hezbolá contra Israel.
El canciller israelí, Gideon Saar, elogió la decisión libanesa de expulsar al embajador iraní. Era «necesario», dijo.
Pero también pidió al gobierno de Beirut que tome «medidas concretas y significativas» contra Hezbolá, que cuenta con dos ministros en el gabinete.




