Vida
El perro, la mascota preferida en El Salvador
Protagonistas de los vídeos más divertidos, fieles compañeros y protectores sin igual: así son los perros. No es de extrañar entonces que cuenten con numerosos días en su honor.
Uno de ellos se celebra este 26 de agosto. Una cita que el comparador de seguros de mascotas Acierto.com ha aprovechado para realizar un particular análisis. Porque, ¿son la mascota favorita de los salvadoreños? ¿cómo nos relacionamos con ellos? ¿les protegemos?
El perro, el favorito de los salvadoreños.
Así y según las cifras a las que ha accedido la plataforma, efectivamente los perros son la mascota favorita en El Salvador. Las razas más demandadas son el Yorkshire Terrier y el pastor alemán. Le siguen el French Poodle y el Golden Retriever. No obstante, en la decisión de compra intervienen otros factores como el tamaño y necesidades del animal.
El apunte curioso es que las temperaturas propias del continente podrían estar influyendo en la elección de la mascota. De hecho en Europa –a excepción de algunos países como España, también con un clima templado– prefieren los gatos. Y ocurre lo mismo en Estados Unidos y Rusia. En Latinoamérica triunfan los canes, sin embargo.
El perfil de “dueño”
Respecto al público que adora tener animales en casa, el perfil más frecuente es el de mujer de entre 18 y 29 años. También prefieren los animales las personas mayores, de más de 50 años.
En cualquier caso, cabe comentar que Argentina y México son los lugares del mundo con más densidad de mascotas. Allí, más del 80% de los hogares tienen al menos un perro o gato. En toda América Latina el mercado de las mascotas ha crecido hasta los 10,893 millones de dólares.
Beneficios de tener perro
Pero tener perro va más allá, pues estos peludos cuentan con numerosos beneficios para la salud. Entre otros, contar con una mascota en el hogar ayuda a que la persona se sienta más protegida y segura de sí misma. Incluso ayuda a combatir la depresión.
El incremento de la oxitocina, la reducción del estrés y el aumento del sentido de la responsabilidad son otras de sus ventajas. También mejoran la comunicación, nos obligan a salir de casa –y a hacer ejercicio– y repercuten positivamente en nuestra salud cardiovascular.
Cómo proteger a nuestro perro.
Sin embargo, tener perro conlleva otras responsabilidades más allá de la mera alimentación. Estamos hablando de los cuidados veterinarios, pero también de la seguridad de nuestro peludo e incluso de responsabilidad social. Pero vayamos por partes.
Por ejemplo, 8 de cada 10 “dueños” aseguran que prefieren viajar con su mascota en lugar de hacerlo solos. La encuesta de Acierto.com revela que la mayoría prefiere el coche frente a otro medio de transporte. Sin embargo, encontramos que hasta el 32% lleva al animal suelto en el interior del habitáculo. Con los peligros que eso conlleva.
Entre otros, si se produce un choque frontal, la deceleración provocaría que el peso de la mascota se multiplicase por entre 20 y 30, es decir, en un siniestro a 50 kilómetros por hora, un perro de 10 kilos supondría una masa de colisión de unos 200 o 300 kilos. En este punto llevarle en el transportín o correctamente atado será fundamental. Otra opción es colocar una rejilla divisoria específica.
En cuanto a los cuidados, existen seguros específicos para mascotas que incluyen daños al animal, estancias en residencias caninas, asistencia veterinaria, defensa jurídica y que hasta compensan al propietario en caso de robo o extravío. Algunas incluyen la responsabilidad civil, un punto muy importante y hasta obligatorio en determinados países, sobre todo si contamos con una raza potencialmente peligrosa.
Con Información y cortesía: http://acierto.com
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Tacuazines, mapaches y serpientes pueden aparecer en tu casa, ¿qué debes hacer?
El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) de El Salvador advirtió este jueves que animales silvestres como tacuazines, mapaches y serpientes pueden aparecer en zonas urbanas, e instó a la población a mantener la calma y seguir medidas de prevención para evitar incidentes.
A través de sus redes sociales, la cartera de Estado recomendó no acercarse, atrapar ni alimentar a tacuazines o mapaches en caso de encontrarlos, así como asegurar a las mascotas para evitar que los molesten. En el caso de serpientes, pidió mantener la distancia y observar hacia dónde se desplazan sin intentar intervenir.
El ministerio también señaló una serie de acciones para reducir la probabilidad de que estos animales regresen a las viviendas, entre ellas sellar posibles accesos, no dejar basura ni alimentos expuestos y evitar la acumulación de materiales que puedan servirles como escondite o nido.
Las autoridades recordaron que, si alguno de estos animales llega a una casa, se debe avisar a las instituciones correspondientes. Para ello, habilitaron las líneas del Ministerio de Medio Ambiente (7850-1474), la División de Medio Ambiente de la Policía Nacional Civil (2132-0800) y el Cuerpo de Bomberos (913).
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Nueva evidencia indica que la obesidad y la hipertensión pueden ser una causa directa de la demencia
La tasa de obesidad se triplicó en las últimas cuatro décadas a nivel mundial, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y es hoy una de las mayores preocupaciones de la salud pública.
Ahora, científicos de Dinamarca y el Reino Unido presentaron pruebas que sugieren que la obesidad y la presión arterial alta pueden ser causas del desarrollo de la demencia, el trastorno mental que puede implicar un deterioro progresivo de la memoria, el pensamiento y la capacidad para realizar actividades cotidianas.
El estudio fue publicado hoy en la revista The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism. Los investigadores señalaron que mantener un peso óptimo y la presión arterial bajo control podría ayudar a evitar el deterioro cognitivo.
“Encontramos que el índice de masa corporal elevado y la presión arterial alta son causas directas de demencia”, dijo Ruth Frikke-Schmidt, profesora y médica jefe del Hospital Universitario de Copenhague – Rigshospitalet y de la Universidad de Copenhague, en Dinamarca.
Así, la salud física y la salud mental resultan estar mucho más conectadas de lo que se pensaba.
En la investigación, también participaron científicos de la Universidad de Bristol, en Reino Unido. Contaron con el financiamiento del Fondo Independiente de Investigación de Dinamarca, la Fundación Lundbeck, la Región Capital de Dinamarca, Hjerteforeningen y Sygeforsikringen Danmark.
La obesidad es una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud. Se define por un índice de masa corporal (IMC) igual o superior a 30, según OMS. Sin embargo, el uso del IMC como único criterio para definir la obesidad ha sido cuestionado porque no distingue entre masa muscular y grasa ni considera la distribución de la grasa en el cuerpo. Por eso, algunos expertos proponen complementar el IMC con otras mediciones para evaluar el riesgo real para la salud.
El objetivo de los investigadores del Reino Unido y Dinamarca fue averiguar si la obesidad y la hipertensión no solo acompañan a la demencia, sino que la provocan.
El equipo analizó datos de miles de personas de Dinamarca y Reino Unido. Utilizó una técnica llamada aleatorización mendeliana, que emplea información genética para simular un experimento natural y eliminar confusiones externas.
Esta metodología compara a quienes tienen variantes genéticas ligadas a la obesidad con quienes no las tienen. Así se puede detectar el efecto real del exceso de peso sobre la salud mental.
El análisis demostró que el riesgo de demencia aumenta con el IMC mayor y se intensifica cuando existe hipertensión.
Frikke-Schmidt comentó: “Recientemente se han probado medicamentos para bajar de peso con el objetivo de detener el deterioro cognitivo en las primeras fases de la enfermedad de Alzheimer, pero no se observó ningún efecto beneficioso”.
Una cuestión abierta que queda por probar es si la medicación para bajar de peso, iniciada antes de la aparición de síntomas cognitivos, podría ser protectora contra la demencia.
“Nuestros datos actuales sugerirían que las intervenciones tempranas para bajar de peso podrían prevenir la demencia, especialmente la demencia de tipo vascular”, estimó.
En diálogo con Infobae, el doctor Ricardo Allegri, médico neurólogo, jefe del Servicio de Neurología Cognitiva, Neuropsicología y Neuropsiquiatría de Fleni e investigador en neurociencias del Conicet, señaló: “Hasta ahora, la obesidad se reconocía como un importante factor de riesgo para la demencia, pero la evidencia previa no la definía como una causa directa”.
Estudios anteriores habían sugerido una relación clara entre obesidad y mayor riesgo de demencia, aunque consideraban que el vínculo era complejo y dependía de varios factores intermedios.
“Aún se necesita más investigación para confirmar una relación causal directa”, consideró Allegri.
“Recientemente se planteó que los pacientes obesos en tratamiento con medicamentos GLP-1 podían desarrollar menos demencia. Pero otro estudio encontró que ese tipo de fármaco no frenan el deterioro cognitivo”, dijo.
En cuanto a la prevención de la demencia, “implementar campañas de salud pública enfocadas en los factores de riesgo es una de las acciones más económicas y efectivas a largo plazo. El estudio publicado en la revista The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism lo reafirma”, subrayó Allegri.
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Los caballos sienten el olor del miedo en los seres humanos
«La primera vez que puse un pie en una caballeriza, me dijeron: ‘Atención, no tengas miedo, los caballos huelen tu miedo’», recuerda la etóloga Léa Lansade, directora de investigación del Instituto Nacional francés de Investigación para la Agricultura, la Alimentación y el Medio Ambiente (INRAE).
«¿Pero es en sentido figurado o literal? Parece que es en sentido literal», dice la científica, principal autora del estudio publicado en PLOS Biology.
El olfato es probablemente el sentido más utilizado entre los animales para comunicarse con sus semejantes, sobre todo en situaciones de peligro.
En los seres humanos, varios estudios recientes señalan el papel del sudor producido por las glándulas de las axilas, con compuestos como la adrenalina, la androstadienona o el ácido hexadecanoico. Otras investigaciones demostraron que los perros son capaces de detectar estas señales humanas.
De los caballos, «sabemos que logran descifrar nuestras expresiones faciales, reconocer si estamos tristes, alegres o enfadados. También son muy hábiles para reconocer nuestras voces», explica a AFP Lansade, quien estudia desde hace una década la percepción de las emociones humanas por parte de estos animales.
Su estudio sobre el miedo se llevó a cabo después de haber recoletado olores vinculados al temor y la alegría de 30 voluntarios, que vieron extractos de películas de terror y comedias con tampones colocados bajo las axilas. Luego realizó, en colaboración con Instituto francés del Caballo y la Equitación, una serie de pruebas con 43 yeguas tipo Welsh.
Se colocaron hociqueras a los caballos con las muestras extraídas de «miedo», «alegría» o sin usar (para servir como control). Luego se realizaron dos pruebas para observar las interacciones del animal con un ser humano: si se acercaba a una persona situada cerca de él y cómo reaccionaba durante el cepillado.
Otros dos tests buscaban ver las reacciones del animal sin presencia humana: cuando se abría de repente un paraguas delante suyo y cuando se colocaba un objeto desconocido en su espacio.
En todos los casos, los caballos expuestos a un olor de «miedo» presentaban síntomas de temor más elevados.
En las pruebas de interacción, tocaban menos al humano. Y al abrirse el paraguas se sobresaltaban más, y también estaban más atentos al objeto desconocido.
El olor del miedo humano «los pone en un estado de alerta, de vigilancia», incluso sin presencia humana. «Hay un contagio emocional», insiste Lansade, aunque «no sabemos si se adquiere por aprendizaje tras haber visto a personas asustadas o si es un comportamiento innato».


