Vida
Esta mujer casi pierde una pierna por excederse en su primera clase de spinning: no es la única
A sus 23 años, Kaelyn Franco estaba muy acostumbrada a hacer ejercicio pues practicaba deportes desde pequeña. Pero nunca imaginó el dolor que sentiría tras su primera clase de spinining.
Apenas se bajó de la bicicleta a los 45 minutos de terminada la sesión, notó que sus debilitadas piernas se doblaron inmediatamente. “Sentí que no podía moverme. Mis primos se burlaban de mí, pero yo sabía que algo estaba mal”, cuenta en su cuenta de Instagram.
Al cabo de unas horas, ya cuando estaba “llorando del dolor” en el hospital, se enteraría de que lo que inicialmente tildó de típico malestar muscular, era en realidad una condición rara y potencialmente mortal llamada rabdomiólisis.
Esta enfermedad ocurre cuando los tejidos dañados de los músculos sobre ejercitados se filtran en el torrente sanguíneo, lo que ocasiona un dolor severo y afecta los riñones. Esto puede desencadenar discapacidad permanente e incluso la muerte.
Puede pasarle a cualquiera (incluso a deportistas)
A diferencia de lo que se cree, cualquier persona -independientemente de cuán en forma se encuentre- puede desarrollarla, advierten los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades.
El año pasado la bailarina profesional Ashley Elizabeth Daigle contó en un artículo que una sesión de abdominales de 15 minutos casi destruyó su carrera profesional al causarle rabdo. “Desde que estamos en cuarentena muchos no hemos estado en nuestros niveles usuales de actividad física y subestimamos cuánto han cambiado nuestras rutinas”, escribió.
Quienes trabajan en lugares muy calurosos (como bomberos o constructores), hacen grandes esfuerzos físicos como parte de su profesión o entrenamiento (atletas, campesinos, soldados) o son propensos a tener lesiones musculares tienen mayores probabilidades de sufrir de rabdomiólisis (popularmente conocida como rabdo).
Las clases de spinning -que habitualmente son de alta intensidad y se realizan en ambientes cerrados- conllevan un riesgo de rabdomiólisis, especialmente para quienes las practican por primera vez, advierte un estudio publicado en el Merican Journal of Medicine donde se cataloga el asunto como una “preocupación de salud pública” y se recalca en la importancia de crear conciencia sobre sus síntomas.
Aunque no hay estadísticas oficiales al respecto, el auge de las bicicletas Pelotón y de los ejercicios de alta intensidad, muy populares durante la pandemia, podría aumentar la incidencia de este problema de salud.
“No abusen de la frecuencia o intensidad de las sesiones de Peloton. La amenaza de rabdomiólisis es real y es terrible”, alertó un usuario de Reddit quien sufrió del problema como parte de su plan de adelgazamiento durante la cuarentena.
Nunca pensó que se estaba excediendo
Franco nunca había practicado spinning, pero jamás sintió que estaba excediéndose demasiado durante la sesión. “Definitivamente me estaba esforzando, pero no creo que estuviese sobre ejercitándome al punto de decirme a mí misma: ‘ok, me excedí’”, contó al Today Show.
En el hospital, los médicos vieron que sus niveles de creatina quinasa estaban en 259,000, muy por encima de los normales que oscilan entre 33-211 unidades por litro.
“Dijeron que nunca habían visto esos niveles”, cuenta la joven en su cuenta de Instagram.
Ya para ese momento, ella no podía caminar o moverse.
Y todo empeoró cuando presentó una complicación grave: el síndrome compartimental en su pierna derecha, que implica un aumento de la presión en un compartimiento muscular y puede bloquear el flujo sanguíneo hasta el punto de que el músculo muera y la extremidad quede sin funcionar requiriendo amputación.
De inmediato, le practicaron una cirugía de emergencia y lograron salvarle la pierna.
Dos meses después sigue en muletas
“Aunque mi pierna nunca será la misma y tendré complicaciones de por vida debido a esto, tengo suerte y estoy agradecida de estar viva y de que hayan logrado salvar mi pierna”, cuenta la joven quien, dos meses después, todavía necesita muletas para caminar y recauda fondos en gofundme para costear los gastos médicos.
Ahora ha decidido compartir su proceso de recuperación a través de sus redes sociales para crear conciencia sobre los peligros de la rabdomiólisis.
Cómo evitar la rabdomiólisis
Expertos médicos aclaran que el riesgo de rabdo no debe convertirse en una excusa para evitar el ejercicio, que es fundamental para llevar un estilo de vida saludable.
La mayoría de las personas no desarrollará rabdo. “Puedes hacer ejercicio muy intenso y la mayoría de las personas no desarrollará rabdo. La moraleja es subir la intensidad gradualmente”, explica a Insider Jordan Metzl, médico deportivo.
Tampoco hay que evitar por completo el spinning u otros ejercicios de alta intensidad, sino simplemente tomar algunas precauciones y estar atento a los síntomas.
Empieza gradualmenteY escucha a tu cuerpo

Al empezar un ejercicio nuevo, hazlo de forma gradual y escucha a tu cuerpo. Si estás demasiado cansado o con dolor, haz una pausa y descansa. “La rabdomiólisis típicamente ocurre en personas que no se han ejercitado mucho del todo y luego van de 0 a 60, o gente que está en forma pero han hecho una pausa y luego retomado todo de forma intensa”, explica a Insider Jordan Metzl.

Si bien la deshidratación no causa rabdomiólisis, sí puede empeorarlo pues afecta la habilidad del cuerpo de desprenderse de proteínas de músculo y electrolitos que son liberados hacia el cuerpo cuando el músculo se daña, advierten los CDC.
3 | No te excedas con el alcohol y el café Aumentan el riesgo de problemas.
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Evita el exceso de alcohol, cafeína u otros estimulantes, recomiendan los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, pues se ha visto que estos aumentan el riesgo de desarrollar rabdo.
4 | Habla con tu médico si tomas regularmente alguna de estas medicinasEstatinas, antidepresivos y otros medicamentos pueden incrementar tu riesgo de rabdo

Habla con tu médico si tomas medicinas como algunos antibióticos, antidepresivos, estatinas para reducir el colesterol o fármacos para resfriados y alergias, pues se ha visto que estos aumentan el riesgo de rabdomiólisis.
5 | ¿Cómo saber si tienes rabdomiólisis?Si presentas estos síntomas busca atención médica

✔️Calambres musculares o dolor que es más agudo de lo normal.
✔️Orina de color oscuro.
✔️Debilidad o fatiga extrema.
🔴La rabdomiólisis también puede no presentar síntomas.
🔴Los síntomas pueden tardar algunos días en manifestarse. Lo mejor es no ignorarlos pues el tratamiento médico oportuno aumenta las posibilidades de recuperación y de no sufrir secuelas permanentes.
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Tacuazines, mapaches y serpientes pueden aparecer en tu casa, ¿qué debes hacer?
El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) de El Salvador advirtió este jueves que animales silvestres como tacuazines, mapaches y serpientes pueden aparecer en zonas urbanas, e instó a la población a mantener la calma y seguir medidas de prevención para evitar incidentes.
A través de sus redes sociales, la cartera de Estado recomendó no acercarse, atrapar ni alimentar a tacuazines o mapaches en caso de encontrarlos, así como asegurar a las mascotas para evitar que los molesten. En el caso de serpientes, pidió mantener la distancia y observar hacia dónde se desplazan sin intentar intervenir.
El ministerio también señaló una serie de acciones para reducir la probabilidad de que estos animales regresen a las viviendas, entre ellas sellar posibles accesos, no dejar basura ni alimentos expuestos y evitar la acumulación de materiales que puedan servirles como escondite o nido.
Las autoridades recordaron que, si alguno de estos animales llega a una casa, se debe avisar a las instituciones correspondientes. Para ello, habilitaron las líneas del Ministerio de Medio Ambiente (7850-1474), la División de Medio Ambiente de la Policía Nacional Civil (2132-0800) y el Cuerpo de Bomberos (913).
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Nueva evidencia indica que la obesidad y la hipertensión pueden ser una causa directa de la demencia
La tasa de obesidad se triplicó en las últimas cuatro décadas a nivel mundial, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y es hoy una de las mayores preocupaciones de la salud pública.
Ahora, científicos de Dinamarca y el Reino Unido presentaron pruebas que sugieren que la obesidad y la presión arterial alta pueden ser causas del desarrollo de la demencia, el trastorno mental que puede implicar un deterioro progresivo de la memoria, el pensamiento y la capacidad para realizar actividades cotidianas.
El estudio fue publicado hoy en la revista The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism. Los investigadores señalaron que mantener un peso óptimo y la presión arterial bajo control podría ayudar a evitar el deterioro cognitivo.
“Encontramos que el índice de masa corporal elevado y la presión arterial alta son causas directas de demencia”, dijo Ruth Frikke-Schmidt, profesora y médica jefe del Hospital Universitario de Copenhague – Rigshospitalet y de la Universidad de Copenhague, en Dinamarca.
Así, la salud física y la salud mental resultan estar mucho más conectadas de lo que se pensaba.
En la investigación, también participaron científicos de la Universidad de Bristol, en Reino Unido. Contaron con el financiamiento del Fondo Independiente de Investigación de Dinamarca, la Fundación Lundbeck, la Región Capital de Dinamarca, Hjerteforeningen y Sygeforsikringen Danmark.
La obesidad es una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud. Se define por un índice de masa corporal (IMC) igual o superior a 30, según OMS. Sin embargo, el uso del IMC como único criterio para definir la obesidad ha sido cuestionado porque no distingue entre masa muscular y grasa ni considera la distribución de la grasa en el cuerpo. Por eso, algunos expertos proponen complementar el IMC con otras mediciones para evaluar el riesgo real para la salud.
El objetivo de los investigadores del Reino Unido y Dinamarca fue averiguar si la obesidad y la hipertensión no solo acompañan a la demencia, sino que la provocan.
El equipo analizó datos de miles de personas de Dinamarca y Reino Unido. Utilizó una técnica llamada aleatorización mendeliana, que emplea información genética para simular un experimento natural y eliminar confusiones externas.
Esta metodología compara a quienes tienen variantes genéticas ligadas a la obesidad con quienes no las tienen. Así se puede detectar el efecto real del exceso de peso sobre la salud mental.
El análisis demostró que el riesgo de demencia aumenta con el IMC mayor y se intensifica cuando existe hipertensión.
Frikke-Schmidt comentó: “Recientemente se han probado medicamentos para bajar de peso con el objetivo de detener el deterioro cognitivo en las primeras fases de la enfermedad de Alzheimer, pero no se observó ningún efecto beneficioso”.
Una cuestión abierta que queda por probar es si la medicación para bajar de peso, iniciada antes de la aparición de síntomas cognitivos, podría ser protectora contra la demencia.
“Nuestros datos actuales sugerirían que las intervenciones tempranas para bajar de peso podrían prevenir la demencia, especialmente la demencia de tipo vascular”, estimó.
En diálogo con Infobae, el doctor Ricardo Allegri, médico neurólogo, jefe del Servicio de Neurología Cognitiva, Neuropsicología y Neuropsiquiatría de Fleni e investigador en neurociencias del Conicet, señaló: “Hasta ahora, la obesidad se reconocía como un importante factor de riesgo para la demencia, pero la evidencia previa no la definía como una causa directa”.
Estudios anteriores habían sugerido una relación clara entre obesidad y mayor riesgo de demencia, aunque consideraban que el vínculo era complejo y dependía de varios factores intermedios.
“Aún se necesita más investigación para confirmar una relación causal directa”, consideró Allegri.
“Recientemente se planteó que los pacientes obesos en tratamiento con medicamentos GLP-1 podían desarrollar menos demencia. Pero otro estudio encontró que ese tipo de fármaco no frenan el deterioro cognitivo”, dijo.
En cuanto a la prevención de la demencia, “implementar campañas de salud pública enfocadas en los factores de riesgo es una de las acciones más económicas y efectivas a largo plazo. El estudio publicado en la revista The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism lo reafirma”, subrayó Allegri.
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Los caballos sienten el olor del miedo en los seres humanos
«La primera vez que puse un pie en una caballeriza, me dijeron: ‘Atención, no tengas miedo, los caballos huelen tu miedo’», recuerda la etóloga Léa Lansade, directora de investigación del Instituto Nacional francés de Investigación para la Agricultura, la Alimentación y el Medio Ambiente (INRAE).
«¿Pero es en sentido figurado o literal? Parece que es en sentido literal», dice la científica, principal autora del estudio publicado en PLOS Biology.
El olfato es probablemente el sentido más utilizado entre los animales para comunicarse con sus semejantes, sobre todo en situaciones de peligro.
En los seres humanos, varios estudios recientes señalan el papel del sudor producido por las glándulas de las axilas, con compuestos como la adrenalina, la androstadienona o el ácido hexadecanoico. Otras investigaciones demostraron que los perros son capaces de detectar estas señales humanas.
De los caballos, «sabemos que logran descifrar nuestras expresiones faciales, reconocer si estamos tristes, alegres o enfadados. También son muy hábiles para reconocer nuestras voces», explica a AFP Lansade, quien estudia desde hace una década la percepción de las emociones humanas por parte de estos animales.
Su estudio sobre el miedo se llevó a cabo después de haber recoletado olores vinculados al temor y la alegría de 30 voluntarios, que vieron extractos de películas de terror y comedias con tampones colocados bajo las axilas. Luego realizó, en colaboración con Instituto francés del Caballo y la Equitación, una serie de pruebas con 43 yeguas tipo Welsh.
Se colocaron hociqueras a los caballos con las muestras extraídas de «miedo», «alegría» o sin usar (para servir como control). Luego se realizaron dos pruebas para observar las interacciones del animal con un ser humano: si se acercaba a una persona situada cerca de él y cómo reaccionaba durante el cepillado.
Otros dos tests buscaban ver las reacciones del animal sin presencia humana: cuando se abría de repente un paraguas delante suyo y cuando se colocaba un objeto desconocido en su espacio.
En todos los casos, los caballos expuestos a un olor de «miedo» presentaban síntomas de temor más elevados.
En las pruebas de interacción, tocaban menos al humano. Y al abrirse el paraguas se sobresaltaban más, y también estaban más atentos al objeto desconocido.
El olor del miedo humano «los pone en un estado de alerta, de vigilancia», incluso sin presencia humana. «Hay un contagio emocional», insiste Lansade, aunque «no sabemos si se adquiere por aprendizaje tras haber visto a personas asustadas o si es un comportamiento innato».


