Ciencia
Aprueban el nuevo anticonceptivo femenino que dura un año
Con el avance de la medicina, la evolución de los métodos anticonceptivos para la protección femenina han progresado. Es así que la FDA (Administración de Drogas y Alimentos) de Estados Unidos aprobó una presentación de un anillo vaginal llamado «Annovera» que a diferencia del tradicional que se debe cambiar mes a mes, este tendrá una duración de hasta 1 año.
Según las investigaciones realizadas a mujeres entre 18 a 40 años por los creadores de este nuevo método, la eficacia que presenta y la seguridad que brinda es que -según los resultados- solamente entre dos y cuatro mujeres de cada cien pueden quedar embarazadas durante el primer año del uso del anillo.
Sin embargo todavía el producto aún no está disponible y se deberá esperar hasta fines del 2019 y principios del 2020 para comenzar a comprobar la efectividad de este anticonceptivo. Como todos los otros métodos, este anillo está elaborado con combinación de hormonas femeninas como la progestina y estrógeno que suprimen la ovulación y previene el embarazo.
La progestina que contiene el dispositivo es un nuevo tipo, llamado acetato de segesterona. Esta como otros formas de control hormonal no protege contra el VIH u otras infecciones de transmisión sexual.
«El anillo vaginal como anticonceptivo evita el primer paso hepático lo que es una ventaja en pacientes que refieren nauseas al tomar la píldora anticonceptiva o molestias gastrointestinales. Sin embargo, muchas pacientes prefieren esa opción a la de estar tomando una pastilla todos los días», explicó a Infobae Santiago Artazcoz (M.N. 122.703), médico ginecólogo y cirujano ginecológico del Sanatorio Finochietto.

Este anillo es flexible y se coloca en la vagina durante tres semanas y luego se retira, se lava y se guarda en una caja durante una semana. Este ciclo se repite cada cuatro semanas durante un año, lo que se traduce en 13 ciclos menstruales de 28 días por año.
El cuidado del Annovera es el almacenamiento dentro de una caja compacta durante los siete días que no se usan. No requiere refrigeración antes de la colocación y este puede soportar temperaturas de hasta 30 ° C .
«Annovera parecería ser una alternativa entre los métodos de corto plazo como los anticonceptivos orales, parches vaginales o el anillo vaginal descartable y los métodos de largo plazo como el Diu liberador de levonorgestrel o el Implante subdermico», agregó el especialista.
En el comunicado emitido por la misma entidad, el subdirector el Centro de Evaluación e Investigación de Medicamentos, Victor Crentsil afirmó que desde la FDA están comprometidos para ayudar a la innovación en la salud de la mujer y que la aprobación se basa en opciones de control de la natalidad disponibles.
Population Council, la ONG sin fines de lucro que realiza investigación biomédica, de ciencias sociales y sobre la salud pública, anunció que la compañía farmacéutica que lo comercializará es TherapeuticsMD.
«Casi 9 de cada 10 mujeres (89%) encuestadas estaban satisfechas con él como método anticonceptivo», afirmaron desde el Population Council. «La mayoría de los participantes encuestados no experimentaron ningún cambio en el placer sexual o la frecuencia de las relaciones sexuales».
Para Artazcoz, una de las ventajas para el paciente podría ser la comodidad de controlar su método anticonceptivo con un producto que podrá adquirir una sola vez por año, sin la necesidad de conseguir mensualmente su anticonceptivo.
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Quienes son las mujeres que no se recomienda el uso de este anticonceptivo
– Pacientes con riesgo de enfermedades trombóticas arteriales o venosas.
– Antecedente de cáncer de mama u otro cáncer sensible a estrógeno o progestágenos
– Tumores hepáticos, hepatitis aguda o cirrosis grave (descompensada).
– Sangrado uterino anormal no diagnosticado.
– Hipersensibilidad a cualquiera de los componentes de Annovera.
– Uso de combinaciones de medicamentos contra la hepatitis C que contienen ombitasvir / paritaprevir / ritonavir, con dasabuvir o sin este.
– Mujeres con un índice de masa corporal mayor a 29 kg/m2 (por falta de estudios).
Dentro de la misma publicación de la FDA comunicaron que aquellas mujeres que utilicen como método anticonceptivo el anillo Annovera, pueden presentar dolores de cabeza, migraña, náuseas, vómitos, infecciones, dolor abdominal, menstruación dolorosa, sensibilidad mamaria, sangrado irregular y diarrea.
En este caso, según el testeo en las mujeres, las reacciones adversas más frecuentes que condujeron a la interrupción en más de un 1% de las mujeres tratadas con este nuevo anillo vaginal incluyeron hemorragia irregular (1,7%), cefalea o migraña (1,3%), secreciones vaginales o infecciones micóticas vulvovaginales ( 1.3%) y náuseas o vómitos (1.2%).
Para mayor seguridad, expresaron desde la Administración de Drogas y Alimentos que habrá un monitoreo constante para vigilar los riesgos de coágulos de sangre en las personas que usan el anillo para ver si provocó algún problema relacionado con el uso de otros medicamentos o tampones.
Ciencia
¿Por qué los astronautas de Artemis II no pisarán la Luna como en las misiones Apolo a pesar de los enormes avances tecnológicos de los últimos 50 años?
«Hoy en día tu teléfono móvil tiene más potencia computacional que toda la NASA en 1969, cuando envió a dos astronautas a la Luna» por primera vez.
La frase del famoso físico y divulgador científico Michio Kaku puede ser matizada e incluso refutada según cómo midamos dicha «potencia computacional».
Lo que es innegable es que la tecnología ha evolucionado de forma exponencial desde que Neil Armstrong dio su «pequeño paso para el hombre» durante la misión Apolo 11 en 1969.
De hecho, un total de 24 astronautas de la NASA viajaron a la Luna en las misiones Apolo. Sin embargo, desde 1972 nadie pisa nuestro satélite natural.
Y, por ahora, nadie volverá a hacerlo.
Aunque se hable de lo histórica que es la misión Artemis II que despegó este miércoles desde Florida rumbo a la Luna, ninguno de los cuatro astronautas a bordo descenderán a su superficie.
Para ello será necesario esperar por lo menos hasta Artemis IV, planeada para 2028.
Digo «por lo menos» porque Artemis II estaba prevista para noviembre de 2024, pero sufrió varios atrasos debido a diversos problemas técnicos.
En sus 10 días de viaje a bordo de la nave espacial Orión, los astronautas Reid Wiseman, Christina Koch, Victor J. Glover y Jeremy Hansen darán una vuelta a la Luna y harán numerosas maniobras de preparación para ese futuro alunizaje.
Para esto también será la misión Artemis III, cuyo lanzamiento está previsto para el año que viene.
Entonces, ¿por qué tanta prueba para algo que Estados Unidos mismo logró hace 50 años?
Aquella enorme hazaña
Es difícil explicar la enorme hazaña que implicó la llegada del ser humano a la Luna.
Hasta las palabras «enorme» y «hazaña» se quedan cortas.
Quizás la mejor forma de darle dimensión sea la frase que afirma que Neil Armstrong es una de las pocas personas del siglo XX que todavía será recordada en el siglo XXX.
Pero incluso así se estaría minimizando el trabajo e intelecto de miles de personas que permitieron que Armstrong y Edwin «Buzz» Aldrin pisaran la luna el 20 de julio de 1969, una fecha marcada en la memoria de todos los que vivían en aquel entonces.
La llamada «conquista» de la Luna ocurrió nada menos que en el contexto de la Guerra Fría y le dio a EE.UU. la primera (y mayor) victoria en la carrera espacial que hasta entonces estaba ganando la Unión Soviética.
Y si bien la llegada a la Luna fue un hito científico y tecnológico, detrás de su costosa financiación existían motivos políticos y propagandísticos.
«En la práctica, es muy difícil convencer al Congreso de aprobar un presupuesto tan desmesurado cuando, desde el punto de vista científico, no había suficientes razones para regresar a la Luna», explicó a BBC Mundo Michael Rich, profesor de Astronomía de la Universidad de California en Los Ángeles, en 2017.
Para tener una referencia durante los años del programa, el gobierno de EE.UU. destinaba para la NASA casi el 5% del presupuesto federal. Este 2026 es del 0,35%.
En 1972, cuando el programa fue cancelado, «los costos se habían disparado y las prioridades habían cambiado», explicó Rebecca Morelle, editora de ciencia de la BBC.
Entonces, agregó, «la atención se centró en un destino más económico: la órbita terrestre baja». Quizás el ejemplo más famoso de este nuevo objetivo sea la Estación Espacial Internacional.
«La exploración sostenible (tanto en el espacio como en la Tierra) requiere un compromiso político estable, una financiación predecible y un propósito claro a largo plazo», escribió esta semana el físico Domenico Vicinanza en el portal científico The Conversation.
«Tras el programa Apolo, EE.UU. tuvo dificultades para mantener estos tres elementos simultáneamente», agregó.
El programa Artemis logró que estos astros se volvieran a alinear.
Varios proyectos espaciales fueron cancelados antes de que la NASA pusiera finalmente en marcha el programa Artemis.
Fue creado en 2017 y ha involucrando a miles de personas, teniendo un costo estimado de US$93.000 millones hasta la fecha.
En el caso de Apolo, escribió Vicinanza, el «modelo de exploración no estaba diseñado para perdurar y claramente no era sostenible».
Incontables aspectos mejoraron desde aquellas misiones, desde la alimentación de los astronautas y el sistema de gestión de residuos hasta, como es de esperarse, la potencia computacional, se mida como se mida.
No obstante, Artemis pudo incorporar tecnología desarrollada para otro programa de vuelos espaciales tripulados, Constellation, que debía enviar humanos a la Luna en 2020 pero fue cancelado en 2010.
«En el marco del programa Artemis, la NASA enviará astronautas a misiones cada vez más difíciles para explorar una mayor parte de la Luna con fines de descubrimiento científico, beneficios económicos y para sentar las bases de las primeras misiones tripuladas a Marte», se explica en su página web.
Para esto último, antes planean construir una estación espacial lunar que orbitará alrededor de la Luna, así como una base sobre la propia superficie del satélite.
Mucho antes aún, tienen que volver a pisar la Luna.
Según Morelle, el plazo de 2028 es «ambicioso»: «Es necesario seleccionar, construir y probar un módulo de aterrizaje, y existen retrasos en el traje espacial que usarán los futuros astronautas que caminen sobre la Luna».
A diferencia del programa Apolo, en el que la NASA diseñó y construyó la nave espacial en su totalidad, Artemis opera bajo una asociación público-privado.
Por lo pronto, la agencia estadounidense ha seleccionado a dos empresas rivales para el módulo de aterrizaje que llevará a los astronautas a la superficie lunar: Starship de SpaceX, la compañía de Elon Musk, y una nave diseñada por Blue Origin, de Jeff Bezos.
Cualquiera sea la empresa que los transporte, los astronautas llegarán al polo sur de la Luna.
La NASA busca así adelantarse a la misión tripulada que China tiene prevista para la misma región en 2030. De ahí parte del renovado interés político en el espacio.
En la Luna hay recursos como tierras raras, metales y agua, y tanto EE.UU. como China quieren acceder a las zonas de mayor abundancia.
El Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre de las Naciones Unidas, de 1967, establece que ningún país puede ser propietario de la Luna.
«No se puede poseer, pero se puede utilizar», dijo Helen Sharman, la primera astronauta británica, a la BBC esta semana. «Y una vez que estás allí, la tienes todo el tiempo que quieras».
Que no vaya a haber caminata lunar, no quiere decir que Artemis II sea igual que cualquier otra misión.
Para empezar, efectivamente ninguna misión tripulada viaja al satélite desde 1972.
Pero además, si todo ocurre en los tiempos previstos, el momento más emocionante del viaje ocurrirá este lunes cuando Wiseman, Koch, Glover y Hansen se conviertan en los primeros humanos en más de 50 años en ver en persona la cara oculta de la Luna.
Sondas espaciales de China e India ya han explorado este misterioso «lado oscuro», pero ahora podrán observarlo y registrarlo en imágenes para posteriores análisis.
Uno de los puntos de interés son las formaciones geológicas, como cráteres y antiguos flujos de lava, ya que podrán ayudar a futuras misiones a explorar la región.
Y es que este hemisferio que nunca alcanzamos a ver desde la Tierra tiene un aspecto bastante diferente al que sí vemos.
Artemis II va a sobrevolar la zona a un máximo de 10.000 kilómetros de distancia durante tres horas y la NASA ha dicho que perderá conexión con la nave durante parte del pasaje.
«Aunque resulte difícil creerlo, los ojos humanos son uno de los mejores instrumentos científicos que tenemos», dijo Koch antes del despegue.
En unos días, a través de ellos, viviremos este nuevo (pequeño) salto para la humanidad.
Ciencia
Editorial acusa a OpenAI de violar derechos de autor de libros infantiles en Alemania
La editorial británico-estadounidense Penguin Random House anunció el martes haber presentado una demanda en Alemania contra OpenAI, acusando a su herramienta de inteligencia artificial, ChatGPT, de haber infringido los derechos de autor de libros infantiles alemanes.
Se trata de la serie «Der kleine Drache Kokosnuss», la historia de un dragón llamado Coco que no sabe volar, del ilustrador alemán Ingo Siegner.
La demanda fue presentada ante el tribunal regional de Múnich contra OpenAI Ireland Limited, proveedor de ChatGPT, según un comunicado de esta editorial, propiedad del gigante alemán de medios Bertelsmann.
Con «simples solicitudes», el chatbot «reproduce de manera reconocible» contenidos protegidos por derechos de autor de Siegner y genera ilustraciones del dragón «que se parecen notablemente al original», denuncia la empresa.
Además, existen «indicios claros» de que las obras de Ingo Siegner «fueron utilizadas ilegalmente para entrenar el sistema de IA» y están almacenadas por el chatbot.
Penguin Random House considera que los derechos de autor del ilustrador, así como los derechos exclusivos de uso y explotación que posee su filial, fueron vulnerados.
El gigante de Silicon Valley, pese a una solicitud de cese y de información, no reaccionó, asegura Penguin Random House.
Contactada por la AFP, una responsable de OpenAI para Europa no respondió de inmediato.
En enero de 2025, Bertelsmann había alcanzado un acuerdo con OpenAI para generalizar el uso del chatbot en sus actividades, incluyendo también a Penguin Random House.
Para la editorial, el objetivo de esta colaboración era ofrecer recomendaciones de libros personalizadas en redes sociales.
«Estamos abiertos a las oportunidades que ofrece la IA, pero la protección de la propiedad intelectual sigue siendo para nosotros una prioridad absoluta», afirmó Carina Mathern, directora editorial de su división juvenil.
Penguin Random House también exige «mayor transparencia para los lectores, con medidas de protección adecuadas».
«La IA no debe desarrollarse en detrimento de quienes crean los contenidos», declaró en un comunicado separado el sindicato de editores alemanes.
Este organismo insta a los tribunales a «definir claramente a partir de qué punto comienzan las apropiaciones ilícitas».
Ciencia
La NASA suspenderá su proyecto de estación en órbita lunar
El director de la NASA dijo el martes que la agencia espacial estadounidense pretende suspender su proyecto para construir una estación espacial en la órbita de la Luna, conocido como «Gateway», y que se centrará en su lugar en «construir una base lunar».
El cambio ocurre tras el anuncio reciente de la NASA de que reestructuraría su programa Artemis, con el que pretende enviar nuevamente astronautas a la Luna y establecer allí una presencia a largo plazo, pensando en futuras misiones a Marte.
«La agencia tiene la intención de pausar Gateway en su forma actual y cambiar el foco hacia infraestructura que permita operaciones sostenidas en la superficie» lunar, dijo el jefe de la NASA, Jared Isaacman, en un comunicado.
«A pesar de los desafíos con algunos equipos existentes, la agencia reutilizará el hardware aplicable y aprovechará los compromisos de sus socios internacionales para respaldar estos objetivos».
La Agencia Espacial Europea era una de las organizaciones internacionales socias en el proyecto Gateway.
El proyecto ya había sido criticado por quienes lo consideraban un despilfarro y una distracción de otras misiones lunares.
El programa Artemis sufrió múltiples atrasos en años recientes, pero sigue teniendo como objetivo llevar estadounidenses a la superficie lunar en 2028.
La NASA está reorganizando su calendario de vuelos para incluir una misión de prueba antes de un eventual alunizaje, explicó Isaacman.
La revisión también ocurre en medio de atrasos de la misión Artemis 2 -postergada de febrero a abril-, en la que astronautas volarán alrededor de la Luna por primera vez en más de 50 años.






