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Plan Control Territorial logra bajar feminicidios, detenciones, desapariciones, decomiso de armas y droga
La Policía Nacional Civil (PNC), informó que trascurrido un poco más de 7 meses de 2020, El Salvador mantiene una tendencia a la baja, en comparación con el 2019, de los delitos calificados como graves; entre estos están homicidio, extorsión, violación, robo y feminicidio.
Esto viene siendo resultado de la implementación, por parte del Presidente, Nayib Bukele, del Plan Control Territorial, un programa que a la fecha recién inicia su segundo año de vigencia en el país.
Las autoridades policiales aseguraron que las capturas, desapariciones, y decomisos de armas y droga también presentan una reducción.
Graves delitos a la baja
En el 2020, el homicidio se redujo 59.3%, la extorsión 48.4%, la violación 30.8% y el robo 39.9%.
Otros delitos también se mantuvieron a la baja como el hurto de vehículo en un 58.5%, robo de vehículo 53.1%, secuestro 45.5% y lesiones 25.1%.
En el 2020 se reportaron 706 homicidios, 686 casos de extorsión, 904 violaciones y 1,132 robos; mientras que, en el 2019 se reportaron 1,734 asesinatos, 1,330 extorsiones, 1,307 violaciones y 1,883 robos.
Feminicidios se reducen
La muerte de mujeres presenta en lo que va del 2020 una disminución del 61.4%, en relación con el reporte del 2019.
En el 2020, la muerte de mujeres sumó 66 víctimas, reportadas en su mayoría en los departamentos de San Salvador, Ahuachapán y San Miguel; mientras que, en 2019 fue de 171, y se concentraron en San Salvador, San Miguel y La Libertad.
100 municipios con 0 homicidios
De los 262 municipios que componen el país, 100 no reportan homicidios en lo que va del 2020.
Estas 100 municipalidades se hayan distribuidas en los 14 departamentos del territorio nacional; es decir, que todos los departamentos poseen municipios con cero homicidios. Destacan Santa Ana, San Miguel, San Salvador, La Paz, Morazán y Chalatenango.
Comparativo de detenciones 2019-2020
En un poco más de 7 meses transcurridos de 2020, las capturas suman 17,3385, entre las que destacan 1,166 por narcotráfico, 846 por homicidio, 625 por extorsión, 331 por violación y 261 por robo.
En 2019, las autoridades arrestaron a 23,225 individuos, entre estos 1,508 sujetos acusados de homicidio, 1,010 por extorsión, 468 por violación y 516 por robo.
De las desapariciones, el 4% se trata de homicidios
La policía registra una reducción del 46% de la cifra de personas denunciadas como desaparecidas en el 2020, en comparación con el mismo periodo de 2019. Asimismo, cerca del 40% ha sido localizado con vida. El resto son casos que permanecen activos.
En lo que va de presente año, las autoridades reportan 822 desapariciones; mientras que, en 2019 esta cifra fue de 1,512.
En el 2020, las desapariciones mantienen un comportamiento a la baja al pasar de 152 en enero a 94 en julio. De las 822 personas desaparecidas, 301 de ellas, un 36%, fueron localizadas con vida. El 59% se mantiene en investigación, y el 4% se trata de homicidios.
Decomiso de armas
En lo que va el 2020, la policía incautó un total de 1,550 armas de fuego, entre estas 711 pistolas, 321 revólveres, 207 fusiles y 36 granadas; mientras que, en el 2019, el decomiso de armas de fuego fue de 2,023, entre las que se contabilizaron 939 pistolas, 436 revólveres, 348 fusiles y 24 granadas de fragmentación.
En general, el decomiso de armas se redujo 23% en el 2020, en relación con 2019.
Incautación de droga
Excepto la marihuana y la heroína, el decomiso de diversas sustancias narcóticas presenta un incremento en el 2020, en relación con 2019.
En el 2020, las autoridades incautaron 224.7 kilos de cocaína, 4.3 de crack y 1.6 de éxtasis; mientras que, en 2019 se reportó el decomiso de 96 kilos de cocaína, 3.5 de crack y ninguno de éxtasis.
Por otra parte, en este año el decomiso de marihuana fue de 511 kilos y ninguno de heroína; no así en 2019 cuando la incautación de marihuana se elevó a 852.1 kilos y la heroína a 1.1 kilos.
De acuerdo con el Director General de la Policía, comisionado Mauricio Arriaza Chicas, estos son los resultados de la intensa operatividad desplegada por la policía, pese a la emergencia de marzo a junio a raíz de la enfermedad del coronavirus en la que la entidad de seguridad pública se ha mantenido en primera línea.
«Estas son acciones contempladas en el marco del Plan Control Territorial, ordenado por el Ejecutivo», subrayó.
ENTREGA ESPECIAL
El Psicopata que cambio la regla del Narco
Edgar Valdés Villarreal, hijo de un pintor de casas mexicano y una ama de casa tejana, la Barbie. Un apodo que le pusieron en la secundaria por su cabello gero. Un apodo que terminaría escrito con sangre en las calles de Medio México. No había nada en su infancia que anunciara el monstruo. Jugaba fútbol americano en la Lincoln High School.
Linebacker, posición de impacto. Posición de violencia controlada. Sus compañeros lo recuerdan como un chavo popular. Nada extraordinario, nada que hiciera pensar en lo que vendría después. Pero Laredo no es cualquier ciudad, es la frontera y la frontera tiene sus propias reglas.
En los 90, Laredo era un punto de entrada clave para la coca que venía del sur. El cártel del Golfo controlaba la plaza. Los Zetas, un grupo recién formado por desertores del gafe mexicano con influencia de entrenamientos especializados.
Apenas comenzaban a operar como brazo armado. Valdés Villarreal no era un estudiante brillante, no era un atleta excepcional, pero tenía algo que llamaba la atención en ese mundo. No dudaba.
Y en la frontera eso vale más que un título universitario. Finales de los 90. Edgar, todavía adolescente, ya vende marihuana en pequeñas cantidades en su high school.
Nada mayor, nada que llame la atención de las autoridades, pero es suficiente para que los conectes locales lo noten. Un chavo bilingüe que puede moverse entre dos mundos sin levantar sospechas.
Eso es oro en el negocio. 2000. Edgar ya no está en la escuela, dejó el fútbol, dejó cualquier pretensión de vida normal.
Las autoridades de Texas comienzan a investigarlo por distribución de marihuana. Nada grave todavía. Pero suficiente para que tome una decisión que cambiaría todo.
Cruza el río, se va para Nuevo Laredo, del lado mexicano, donde las leyes americanas no llegan, donde un chavo con sus características puede desaparecer o puede convertirse en algo más grande.
Nuevo Laredo, Tamaulipas, 2001. La ciudad es un hervidero. El cártel del Golfo domina, pero enfrenta presión.
El gobierno de Vicente Fox promete mano dura contra el crimen organizado. Los operativos federales se intensifican por primera vez en décadas y en ese caos un gero de Texas encuentra su lugar.
Valdés Villarreal no llega como un narco hecho y derecho, llega como un refugiado, como alguien que huye de problemas menores en el norte, pero tiene conexiones.
Tiene un primo que trabaja para gente pesada y tiene ese perfil que nadie espera. Los primeros meses trabaja en lo básico, mueve paquetes, cobra deudas pequeñas, hace mandados, pero desde el principio muestra algo diferente, no duda.
Cuando le ordenan golpear a alguien, lo hace sin preguntar. Cuando le dicen que entregue un mensaje violento, lo entrega con exceso.
Los jefes locales comienzan a notar al americanito, no por su experiencia, por su disposición. Arturo Beltrán Leyva, el Barbás, en ese momento es uno de los operadores principales de la Federación de Sinaloa en la zona del Golfo.
Controla rutas, coordina envíos masivos y necesita gente de confianza en Nuevo Laredo, gente que no tenga los vicios de los narcos tradicionales, gente que no esté quemada con las autoridades mexicanas.
Alguien le habla de un guero que acaba de llegar de Texas. Alguien que no tiene historial, alguien que puede pasar desapercibido. La primera vez que Valdés Villarreal se reúne con gente de Beltrán Leiva es en una casa de seguridad en la colonia Jardín 2002.
Barbas no está presente, pero sus lugartenientes sí le hacen preguntas, le prueban, le dan una tarea sencilla, recoger un paquete del otro lado y traerlo a Nuevo Laredo.
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Edgar lo hace en menos de 6 horas sin problemas, sin nervios. Cuando regresa, los lugartenientes se miran entre ellos. Este chavo sirve. Los siguientes meses, Valdés Villarreal se convierte en un operador de confianza
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Agresión con botella en Soyapango deja un lesionado y una mujer detenida
Una mujer fue capturada en el distrito de Soyapango, San Salvador Este, luego de protagonizar un hecho de violencia contra su compañero de vida durante una discusión.
La detenida fue identificada como Zenaida Beatriz Gámez Lara, de 37 años, quien habría agredido a la víctima con una botella de vidrio mientras ambos se encontraban consumiendo alcohol.
De acuerdo con el informe, los equipos intervinieron de manera oportuna, evitando que la agresión continuara. La persona lesionada fue trasladada a un centro asistencial, donde se encuentra estable.
Las autoridades informaron que Gámez Lara será remitida por el delito de lesiones, reiterando que, incluso bajo los efectos del alcohol, cada decisión tiene consecuencias.
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Bomberos reportan menos emergencias a nivel nacional
El subdirector de Bomberos de El Salvador, Erick Vásquez, presentó un balance preliminar de los incendios atendidos entre el 28 de marzo y el 1 de abril, en el marco del Plan Verano 2026, destacando variaciones importantes en comparación con el mismo período del año anterior.
De acuerdo con los datos oficiales, los incendios en vehículos disminuyeron de 10 casos en 2025 a 7 en 2026. Asimismo, los incendios forestales registraron una baja significativa, pasando de 19 a 9 incidentes.
En cuanto a los incendios estructurales, se reportaron 18 este año, apenas uno más que los 17 contabilizados en 2025. Por otro lado, las autoridades señalaron un incremento en los incendios en basureros, que pasaron de 6 a 9 casos.
Mientras tanto, los incendios en maleza reflejaron una reducción considerable, disminuyendo de 167 a 116, lo que evidencia el trabajo constante de la institución durante el período vacacional para atender emergencias y prevenir mayores afectaciones.






