Nacionales
Abogada penalista salvadoreña: Carta al Señor Luis Almagro, Secretario General de la OEA
Como Salvadoreña me permito el derecho de expresarle a través de esta misiva, lo repugnante y humillante que ha sido para mí y para la gran mayoría de mis hermanos en mi país y en el mundo su aberrante actuación de contratar a Ernesto Muyshondt como asesor de la comisión que usted lidera, pues el sujeto a quien usted ha pretendido proteger al darle tal nombramiento, no es más que un vil delincuente, que actúa con desproporcionada maldad de generales desmesuradamente conocidas, quien ha negociado con las pandillas, a estos últimos por ley denominados terroristas, y su asesor se reunió en diferentes oportunidades para “acomodar intereses entre ellos”, y para beneficiar al corrupto partido de Alianza Republicana Nacionalista ARENA.
Usted ha visto sin duda una serie de videos que son mundialmente conocidos, donde este delincuente se encuentra totalmente cómodo ente sus iguales, negociando posibles nombres para poner en un posible gobierno de llegar a ganar las elecciones en el año 2014-2015, les ofrece beneficios carcelarios, además les entrega dinero, usted sabe perfectamente que todo ese actuar de este sujeto inescrupuloso y corrupto, fueron actos plenamente delictivos, porque reñían con la Ley, dichas reuniones fueron reconocidas públicamente por Ernesto Muyshondt en programas televisivos e incluso dijo no haberse arrepentido y que lo volvería a hacer, de ser necesario.
Estos actos delictivos le costaron sin duda alguna la vida, a muchas personas y llevo muchísimo dolor a miles de familias salvadoreñas, personalmente tengo a un sobrino en la ciudad de San Miguel con más de cuatro años que está desaparecido y fueron las pandillas los culpables, todo porque su asesor fue quien permitió con su actuar delictivo fortalecer a las pandillas en El Salvador.
Aun así, con un nefasto historial del ahora exalcalde de San Salvador, Usted decide blindarlo contratándolo como asesor en la Secretaria General de la OEA; acaso ¿Usted pretendía protegerlo de la cárcel? ¿Usted pretendía limpiar el nombre de este delincuente con tan solo nombrarlo su asesor? ¿Usted buscaba generar impunidad?, ¿talvez amedrentar al sistema fiscal y judicial de mi país para medir que se estarían enfrentando también contra su organismo?
¡Usted ya no merece ser el secretario General de la OEA!
Y si tuviese un ostugo de vergüenza renunciaría inmediatamente a su cargo como Secretario General de la OEA .
Usted se puso al descubierto sin imaginar que las cosas no saldrían como las pensaba, pues no imaginó, que su asesor delincuente seria apresado en El Salvador y que además con total justificación el Señor presidente de mi país Nayib Bukele rompería todo vínculo con el ahora cuestionado organismo que usted vergonzosamente lidera.
Señor Luis Almagro: ¿Porqué no se ha pronunciado por la detención de su asesor?
¿Es acaso que la vergüenza lo ha dejado mudo y no tiene el valor de reconocer lo bajo que ha caído al llevar a su consejero delincuente como su asesor en la OEA?
¡Renuncie Señor Almagro!
Qué bueno que mi país ya no quiere vínculos con Usted ni con aquello que representa, porque El Salvador es un país en progreso que cada día merece todo aquello que le ha sido negado y no necesita que Usted un blindador de este delincuente, intervenga en temas de interés de mi país, sencillamente porque usted ha perdido todo valor ético y moral, usted no sería jamás una persona justa y ecuánime, mucho menos imparcial, usted perdió el respeto de todo un país y somos siete millones de salvadoreños aborreciendo su reciente y podrida contratación.
Y qué decir de los oscuros acuerdos que propiciaron esta contratación, porque de Ernesto Muyshondt no se espera absolutamente nada sano, ahora me cuesta creer que de usted sí.
Y por la sangre de todas las víctimas y por las lágrimas de todas las familias adoloridas, clamo justicia para que Ernesto Muyshondt sea condenado por los delitos que se la Fiscalía General de la Republica acusa.
Nacionales
CAM retira obstáculos instalados sin autorización sobre el Paseo General Escalón
Como parte del Plan San Salvador Centro Ordenado y Seguro, personal del Cuerpo de Agentes Metropolitanos (CAM) de San Salvador Centro realizó el retiro de diferentes obstáculos que habían sido instalados sin autorización.
El procedimiento fue ejecutado sobre el Paseo General Escalón, donde particulares habían colocado tubos metálicos y postes que dificultaban el paso de las personas.
De acuerdo con la comuna capitalina, este tipo de acciones contribuyen al fortalecimiento del orden y garantizan la libre circulación de los peatones en los espacios públicos.
Nacionales
Alcaldía de Santa Tecla emite más de 100 avisos por vehículos abandonados durante este año
El Cuerpo de Agentes Municipales de Santa Tecla (CAMST) informó que durante el presente año ha extendido alrededor de 100 notificaciones a personas que mantienen vehículos en estado de abandono en diferentes puntos del municipio.
Las autoridades detallaron que los automotores se encuentran abandonados en las vías públicas del municipio de La Libertad Sur. Como parte de las acciones de control y ordenamiento, el CAMST ha retirado un total de 13 vehículos.
De acuerdo con Arquímedes López Serrano, director del CAMST, cada mes reciben alrededor de 200 denuncias ciudadanas relacionadas con vehículos, motocicletas y otros objetos dejados en las calles, los cuales obstaculizan o dificultan el tránsito en distintos sectores del municipio.
“Todo lo que hacemos es regulado bajo la Ordenanza Municipal, no podemos ir en contra de la ley”, expresó López Serrano.
Asimismo, el funcionario señaló que mantienen un monitoreo constante y el seguimiento de las denuncias recibidas mediante un plan permanente orientado a garantizar el cumplimiento del artículo 19 de la Ordenanza Municipal. Dicho artículo establece que las calles, aceras y demás espacios municipales deben permanecer libres de infraestructuras u objetos que limiten la libre circulación de las personas y vehículos.
Principal
Salvadoreño muere en zona de conflicto en Ucrania
La guerra en Ucrania cobró la vida de un salvadoreño. Jaime Castro, originario del cantón El Sincuyo en el municipio de Tacuba, Ahuachapán, falleció mientras se encontraba en una zona de conflicto, según confirmaron familiares y fuentes locales. El deceso ha generado profundo dolor en su comunidad, donde era reconocido por su trayectoria militar y su activa participación religiosa.
Castro era miembro destacado de la iglesia Asambleas de Dios “Camino a Jericó”, donde se le recordaba por su fe inquebrantable y su compromiso con las actividades parroquiales. Amigos y vecinos lo describen como una persona dedicada a su familia y a su fe, quien había sido enviado recientemente en una misión que lo llevó a territorio ucraniano.
La noticia se ha propagado rápidamente entre residentes de Tacuba y Ahuachapán. Familiares lamentan la pérdida de uno de sus hijos, quien partió lejos de su tierra en busca de nuevas oportunidades o responsabilidades, sin imaginar que no regresaría. “Hoy Ahuachapán despide a uno de sus hijos en medio del dolor y la incertidumbre que deja la guerra”, expresaron allegados en mensajes compartidos en redes sociales.
Aunque las circunstancias exactas de su fallecimiento aún no han sido detalladas públicamente por autoridades salvadoreñas, reportes locales indican que se encontraba en una misión relacionada con su perfil militar. Hasta el momento, no se ha confirmado si el gobierno salvadoreño gestionará la repatriación del cuerpo.
La tragedia ha reavivado el debate sobre los riesgos que enfrentan salvadoreños que viajan a zonas de conflicto en el extranjero, ya sea por motivos laborales, militares o humanitarios. En Tacuba, la comunidad se prepara para rendir homenaje al compatriota, mientras elevan oraciones por el consuelo de su esposa, hijos y demás familiares.
Este lamentable suceso se suma a otros casos de centroamericanos que han perdido la vida en la prolongada guerra entre Rusia y Ucrania, recordando la vulnerabilidad de quienes se ven expuestos a los horrores de los conflictos internacionales lejos de casa.




