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Vida

Descubren nueva variante del VIH: es más contagiosa y dañina

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Una variante recién descubierta del VIH, el virus que causa el SIDA, se ha descubierto en los Países Bajos y parece causar una progresión más rápida de la enfermedad en comparación con otras versiones del virus.

El virus de la inmunodeficiencia humana, VIH, infecta y destruye las células inmunitarias llamadas células CD4 en el cuerpo, lo que hace que la cantidad de estas células se desplome y si no se trata, la infección progresa a SIDA.

En las personas infectadas con la variante del VIH recién descubierta, llamada variante VB, los recuentos de CD4 caen aproximadamente al doble de la tasa de las personas infectadas con cepas del VIH estrechamente relacionadas, es decir, aquellas del mismo subtipo genético (B).

Sin tratamiento, las infecciones con la variante VB probablemente progresarían a SIDA, en promedio, dentro de dos o tres años del diagnóstico inicial de VIH de una persona, informaron investigadores en la revista Science.  Con otras versiones del virus , se produce un grado similar de declive entre seis y siete años después del diagnóstico, en promedio.

“Descubrimos que, en promedio, se esperaría que las personas con esta variante progresaran del diagnóstico a ‘VIH avanzado’ en nueve meses, si no comienzan el tratamiento y si se les diagnostica a los treinta años”, escribió el primer autor Chris Wymant, investigador principal en genética estadística y dinámica de patógenos en la Universidad de Oxford.

Afortunadamente, en su estudio, el equipo descubrió que los medicamentos antirretrovirales, el tratamiento estándar para el VIH, funcionan tan bien contra la variante VB como contra otras versiones del virus. “Para una persona con un tratamiento exitoso, se detiene el deterioro del sistema inmunitario hacia el SIDA y se detiene la transmisión de su virus a otras personas”, dijo Wymant.

“Los autores usan el estudio de caso para respaldar la importancia del acceso universal al tratamiento”, dijo Kaite Atkins,  miembro rector de la Escuela de Medicina de Edimburgo y profesora asociada de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, que no participó en el estudio.

“Queremos reducir directamente la cantidad de personas que mueren innecesariamente de SIDA, pero también se debe reducir la cantidad de virus circulante y, por lo tanto, reducir la posibilidad de que surjan nuevas variantes más mortales”, dijo a WordsSideKick.com  en un correo electrónico.

Wymant y el epidemiólogo de enfermedades infecciosas Christophe Fraser, autor principal del estudio, son miembros clave del proyecto BEEHIVE, un esfuerzo por comprender mejor la biología, la evolución y la epidemiología del VIH.

“El proyecto BEEHIVE, iniciado en 2014, se creó para comprender cómo los cambios en el virus, codificados en su genética, causan diferencias en la enfermedad”, dijo Wymant. “El proyecto reúne datos de siete cohortes nacionales de VIH en Europa más una en Uganda”.

Mientras analizaba los datos del estudio en curso, el equipo identificó a 17 personas infectadas con una variante “distinta” del VIH, todas las cuales portaban concentraciones sorprendentemente altas del virus en la sangre al principio de la infección, entre seis meses y dos años después del diagnóstico. Quince de las personas infectadas eran de los Países Bajos, una de Suiza y otra de Bélgica.

La variante recién descubierta pertenece al subtipo genético B, un grupo de virus del VIH relacionados que se encuentran más comúnmente en Europa y Estados Unidos, encontró el equipo.

Para ver si podían encontrar más ejemplos de la variante en los Países Bajos, los investigadores examinaron los datos de la cohorte observacional nacional de VIH de ATHENA, un gran grupo de personas con VIH en los Países Bajos que fueron diagnosticadas entre 1981 y 2015.

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Tacuazines, mapaches y serpientes pueden aparecer en tu casa, ¿qué debes hacer?

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El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) de El Salvador advirtió este jueves que animales silvestres como tacuazines, mapaches y serpientes pueden aparecer en zonas urbanas, e instó a la población a mantener la calma y seguir medidas de prevención para evitar incidentes.

A través de sus redes sociales, la cartera de Estado recomendó no acercarse, atrapar ni alimentar a tacuazines o mapaches en caso de encontrarlos, así como asegurar a las mascotas para evitar que los molesten. En el caso de serpientes, pidió mantener la distancia y observar hacia dónde se desplazan sin intentar intervenir.

El ministerio también señaló una serie de acciones para reducir la probabilidad de que estos animales regresen a las viviendas, entre ellas sellar posibles accesos, no dejar basura ni alimentos expuestos y evitar la acumulación de materiales que puedan servirles como escondite o nido.

Las autoridades recordaron que, si alguno de estos animales llega a una casa, se debe avisar a las instituciones correspondientes. Para ello, habilitaron las líneas del Ministerio de Medio Ambiente (7850-1474), la División de Medio Ambiente de la Policía Nacional Civil (2132-0800) y el Cuerpo de Bomberos (913).

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Nueva evidencia indica que la obesidad y la hipertensión pueden ser una causa directa de la demencia

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La tasa de obesidad se triplicó en las últimas cuatro décadas a nivel mundial, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y es hoy una de las mayores preocupaciones de la salud pública.

Ahora, científicos de Dinamarca y el Reino Unido presentaron pruebas que sugieren que la obesidad y la presión arterial alta pueden ser causas del desarrollo de la demencia, el trastorno mental que puede implicar un deterioro progresivo de la memoria, el pensamiento y la capacidad para realizar actividades cotidianas.

El estudio fue publicado hoy en la revista The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism. Los investigadores señalaron que mantener un peso óptimo y la presión arterial bajo control podría ayudar a evitar el deterioro cognitivo.

“Encontramos que el índice de masa corporal elevado y la presión arterial alta son causas directas de demencia”, dijo Ruth Frikke-Schmidt, profesora y médica jefe del Hospital Universitario de Copenhague – Rigshospitalet y de la Universidad de Copenhague, en Dinamarca.

Así, la salud física y la salud mental resultan estar mucho más conectadas de lo que se pensaba.

En la investigación, también participaron científicos de la Universidad de Bristol, en Reino Unido. Contaron con el financiamiento del Fondo Independiente de Investigación de Dinamarca, la Fundación Lundbeck, la Región Capital de Dinamarca, Hjerteforeningen y Sygeforsikringen Danmark.

La obesidad es una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud. Se define por un índice de masa corporal (IMC) igual o superior a 30, según OMS. Sin embargo, el uso del IMC como único criterio para definir la obesidad ha sido cuestionado porque no distingue entre masa muscular y grasa ni considera la distribución de la grasa en el cuerpo. Por eso, algunos expertos proponen complementar el IMC con otras mediciones para evaluar el riesgo real para la salud.

El objetivo de los investigadores del Reino Unido y Dinamarca fue averiguar si la obesidad y la hipertensión no solo acompañan a la demencia, sino que la provocan.

El equipo analizó datos de miles de personas de Dinamarca y Reino Unido. Utilizó una técnica llamada aleatorización mendeliana, que emplea información genética para simular un experimento natural y eliminar confusiones externas.

Esta metodología compara a quienes tienen variantes genéticas ligadas a la obesidad con quienes no las tienen. Así se puede detectar el efecto real del exceso de peso sobre la salud mental.

El análisis demostró que el riesgo de demencia aumenta con el IMC mayor y se intensifica cuando existe hipertensión.

Frikke-Schmidt comentó: “Recientemente se han probado medicamentos para bajar de peso con el objetivo de detener el deterioro cognitivo en las primeras fases de la enfermedad de Alzheimer, pero no se observó ningún efecto beneficioso”.

Una cuestión abierta que queda por probar es si la medicación para bajar de peso, iniciada antes de la aparición de síntomas cognitivos, podría ser protectora contra la demencia.

“Nuestros datos actuales sugerirían que las intervenciones tempranas para bajar de peso podrían prevenir la demencia, especialmente la demencia de tipo vascular”, estimó.

En diálogo con Infobae, el doctor Ricardo Allegri, médico neurólogo, jefe del Servicio de Neurología Cognitiva, Neuropsicología y Neuropsiquiatría de Fleni e investigador en neurociencias del Conicet, señaló: “Hasta ahora, la obesidad se reconocía como un importante factor de riesgo para la demencia, pero la evidencia previa no la definía como una causa directa”.

Estudios anteriores habían sugerido una relación clara entre obesidad y mayor riesgo de demencia, aunque consideraban que el vínculo era complejo y dependía de varios factores intermedios.

“Aún se necesita más investigación para confirmar una relación causal directa”, consideró Allegri.

“Recientemente se planteó que los pacientes obesos en tratamiento con medicamentos GLP-1 podían desarrollar menos demencia. Pero otro estudio encontró que ese tipo de fármaco no frenan el deterioro cognitivo”, dijo.

En cuanto a la prevención de la demencia, “implementar campañas de salud pública enfocadas en los factores de riesgo es una de las acciones más económicas y efectivas a largo plazo. El estudio publicado en la revista The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism lo reafirma”, subrayó Allegri.

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Los caballos sienten el olor del miedo en los seres humanos

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«La primera vez que puse un pie en una caballeriza, me dijeron: ‘Atención, no tengas miedo, los caballos huelen tu miedo’», recuerda la etóloga Léa Lansade, directora de investigación del Instituto Nacional francés de Investigación para la Agricultura, la Alimentación y el Medio Ambiente (INRAE).

«¿Pero es en sentido figurado o literal? Parece que es en sentido literal», dice la científica, principal autora del estudio publicado en PLOS Biology.

El olfato es probablemente el sentido más utilizado entre los animales para comunicarse con sus semejantes, sobre todo en situaciones de peligro.

En los seres humanos, varios estudios recientes señalan el papel del sudor producido por las glándulas de las axilas, con compuestos como la adrenalina, la androstadienona o el ácido hexadecanoico. Otras investigaciones demostraron que los perros son capaces de detectar estas señales humanas.

De los caballos, «sabemos que logran descifrar nuestras expresiones faciales, reconocer si estamos tristes, alegres o enfadados. También son muy hábiles para reconocer nuestras voces», explica a AFP Lansade, quien estudia desde hace una década la percepción de las emociones humanas por parte de estos animales.

Su estudio sobre el miedo se llevó a cabo después de haber recoletado olores vinculados al temor y la alegría de 30 voluntarios, que vieron extractos de películas de terror y comedias con tampones colocados bajo las axilas. Luego realizó, en colaboración con Instituto francés del Caballo y la Equitación, una serie de pruebas con 43 yeguas tipo Welsh.

Se colocaron hociqueras a los caballos con las muestras extraídas de «miedo», «alegría» o sin usar (para servir como control). Luego se realizaron dos pruebas para observar las interacciones del animal con un ser humano: si se acercaba a una persona situada cerca de él y cómo reaccionaba durante el cepillado.

Otros dos tests buscaban ver las reacciones del animal sin presencia humana: cuando se abría de repente un paraguas delante suyo y cuando se colocaba un objeto desconocido en su espacio.

En todos los casos, los caballos expuestos a un olor de «miedo» presentaban síntomas de temor más elevados.

En las pruebas de interacción, tocaban menos al humano. Y al abrirse el paraguas se sobresaltaban más, y también estaban más atentos al objeto desconocido.

El olor del miedo humano «los pone en un estado de alerta, de vigilancia», incluso sin presencia humana. «Hay un contagio emocional», insiste Lansade, aunque «no sabemos si se adquiere por aprendizaje tras haber visto a personas asustadas o si es un comportamiento innato».

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